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Piedad filial

MISTERIOS DE LA VIDA DE CRISTO. Piedad filial. Rev. D. Vicente Ramón Escandell

Piedad filial

1. Relato Evangélico (Mc 1, 40-45)

Y vino también a Él un leproso rogándole, e hincándose de rodillas, le dijo: “Si Tú quieres, puedes limpiarme”. Jesús, compadeciéndose de él, extendió la mano, y tocándole, le dice: “Quiero; sé limpio”. Y acabando de decir esto, al instante desapareció de él la lepra y quedó limpio. Y Jesús le despachó luego, conminándole y diciéndole: “Mira que no lo digas a nadie; pero ve, y preséntate al príncipe de los Sacerdotes, y ofrece por tu limpieza lo que Moisés mandó, para que esto les sirva de testimonio”. Mas aquel hombre, así que salió, comenzó a publicar su curación, y a divulgarla por todas partes; de modo que ya no podía Jesús entrar manifiestamente en la ciudad, sino que andaba fuera por lugares solitarios, y acudían a El de todas partes.

2. Comentario exegético

San Marcos recoge que el curado no cumplió la orden de Cristo de no divulgar la noticia de su curación. La gratitud y la satisfacción de su cura, que era a su vez rehabilitación moral suya, le hizo volcarse en alabanzas. Esto hizo que la noticia se divulgase por Galilea, haciendo que Cristo no pudiese entrar <<públicamente>> en las ciudades, porque estas se conmocionaban, proclamándole Mesías antes de tiempo (cf. Mt 12, 23), con los peligros de sobreexcitación mesiánica mal entendida y las posibles repercusiones políticas de Roma en Palestina. No se cumplió el <<Secreto mesiánico>>1.

2. Reflexión

Tras el Diluvio bebió Noé de su vino, y se embriagó, y quedó desnudo en medio de su tienda. Vio Cam la desnudez de su padre, y fue a decírselo a sus hermanos que estaban fuera; y tomando Set y Jafet el manto, se lo pusieron sobre los hombros, vuelto el rostro, cubrieron, sin verla, la desnudez de su padre.2

Abundan en la Sagrada Escritura los elogios hacia la piedad filial3, aquel habito sobrenatural que nos inclina a tributar a los padres (…) el honor y los servicios debidos4. No cejan los autores sagrados de exhortar a los hijos al amor, obediencia, respeto y atención hacia sus progenitores, como una señal de elección y fuente de toda clase de bienes. Así, por ejemplo, leemos en el libro de Eclesiástico: Honra a tu padre con todo tu corazón, y no olvides los dolores de tu madre. Recuerda que ellos te engendraron, ¿qué les darás a cambio de lo que te dieron?5

Sin embargo, es en el relato con que abríamos esta reflexión, el que mejor ilustra y contiene los deberes que conforman la piedad filial. Se trata de un relato que, más allá de explicar la enemistad secular entre los descendientes de Cam, Sem y Jafet, expresa, en la práctica, lo que la ley natural y divina enuncian en la teoría.

Pero, antes que nada, es preciso recordar que la piedad filial se fundamenta en la paternidad divina, origen y fundamento de la humana. En el ejercicio de su paternidad, en su colaboración al plan de Dios de dar vida y proveerla de lo necesario para su desarrollo, los padres reflejan la acción del Dios creador y providente, y por ello, son merecedores del amor y respeto de sus hijos. Los padres han de actuar de tal manera, en esa labor cooperadora con Dios, que en sus palabras y acciones se transparente el principio y fundamento de su paternidad.6

Y así es como el autor sagrado da inicio a su relato, presentándonos a Noé escuchando y obedeciendo el mandato divino de construir el arca7 y refugiarse en ella, él y su familia. Sus hijos, a su vez, le obedecen a él por el ejemplo que les ha dado8 y fundados en la convicción de que su designio es conforme a la voluntad divina y mira por su bien y el de sus seres queridos9.

Sin embargo, es al final del ciclo de Noé, donde mejor ilustra el autor sagrado los deberes que comprenden la piedad filial, manifestados en las acciones de Cam, Sem y Jafet ante su padre ebrio y desnudo. Veámoslos siguiendo el texto sagrado:

  • Tomando Sem y Jafet el manto, se lo pusieron a su padre sobre sus hombros: al contemplar a su padre desnudo y embriagado, Sem y Jafet, al contrario que Cam, no convierten el hecho en motivo de burla hacia su padre; en cambio, corren enseguida a cubrir su desnudez, a proteger su intimidad.

Este acto, pone de relieve el amor ambos sienten por su padre, agradeciendo así el hecho de que de él han recibido la existencia, el bien que fundamenta y hace posible todos los demás bienes que de él y de su madre han recibido.

  • Yendo de espaldas, vuelto el rostro, se dirigieron hacia él: al contrario que Cam, Sem y Jafet vuelven su rostro ante la desnudez de su padre, con una actitud reverente, respetuosa, propia de quienes son conscientes de la dignidad de aquel hombre que tienen delante.

Y es que el amor de ambos, y el de nosotros por nuestros padres, no es algo que deba quedarse en el fuero interno, sino que ha de manifestarse por medio de palabras, signos y hechos. Estos han de poner de manifiesto el respeto y reverencia que los padres merecen, por la alta misión a ellos encomendada por Dios, por encima de sus defectos, por muy graves y notorios que sean.

  • Sem y Jafet cubrieron, sin verla, la desnudez de su padre: El amor y la reverencia de estos hijos por su padre se manifiesta en la acción concreta de cubrir su desnudez. Con este gesto, ambos devolvían a su padre la dignidad que había perdido, manifestada en su desnudez, y que le había sido arrebatada por la actitud irrespetuosa e indolente de Cam al contemplarla sin ponerle remedio.

Con este esto, el autor sagrado, pone de manifiesto la grave obligación de los hijos de atender a sus padres. Del mismo modo que estos, tienen la obligación de atender las necesidades materiales de sus hijos, cuando estos son pequeños o no pueden valerse por sí mismos; es un deber de justicia y caridad, que los hijos cuiden y atiendan, material y espiritualmente, a sus padres cuando la enfermedad o la edad les impidan valerse por sí mismos.

De esta manera, queridos hermanos, el autor sagrado nos presenta en esta historia los cuatro deberes fundamentales que conforman la piedad filial: obediencia, amor, reverencia o respeto y atención material. Cuatro deberes deben ser cumplidos, no con mecánico servilismo, sino con amor, caridad y agradecimiento.

4. Testimonio de los Santos Padres

SAN BEDA EL VENERABLE (672-735)

<<No hay mediación, pues, entre la obra de Dios y el mandato, porque en el mandato está la obra (Sal 148,4): dijo, pues, y todo fue hecho. “Y Jesús le despachó luego conminándole y diciéndole: Mira que no lo digas a nadie”.>>

Catena Aurea

5. Oración

Señor Jesucristo, que en el Hogar de Nazaret amaste y obedeciste con filial piedad a la Virgen María y a san José, dejándonos a los hijos un ejemplo a seguir; ayúdanos a que, por encima de las naturales debilidades de nuestros padres, atendamos siempre solícitos sus necesidades. Que vives y reinas. Amén.

LAUS DEO VIRGINIQUE MATRI

Rev. D. Vicente Ramón Escandell Abad

1 PROFESORES DE SALAMANCA: Biblia comentada, vol. Ia, p. 500

2 Gn 9, 18-23

3 CEC 2216

4 ROYO MARIN, Antonio OP: Teología Moral para seglares (vol. 1)

5 Eclo 7, 27-28

6 CEC 2215

7 Gn 6, 14

8 Gn 6, 9

9 Gn 7,7; CEC 2216

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