El amor: Un solo ser

“EL AMOR busca escapar a través de un solo ser, de la mediocridad de todos los demás.” Esta es la definición de amor que da  un autor.

El amor: Un solo ser. Por Raoul Plus, S.J

(Preparación de los textos: Augusto Pozuelos)

No se trata de repasar a todos los seres humanos con los que se entra en contacto como si se tratara de un desfile, para que con un discernimiento metódico, racional y frío se pueda tomar al hombre o la mujer elegidos. No es una selección; el objeto del deseo atrae de inmediato, es solo él o ella, todo lo demás no existe. Como dijo un escritor, “el amor es monoteísta”. No hay necesidad de echar por tierra a los ídolos; hay un solo pedestal, que lleva la representación sagrada que deleita los ojos y hacia el cual el corazón se vuelve con un impulso irresistible.

¡Oh, el poder incomprensible del corazón enamorado para deificar rápidamente la pobre realidad que ha elegido! ¡No hay nada más para él! En “Asmodee” de Mauriac, la heroína Emmanuelle, que había pensado en la vida religiosa hasta que conoció a Harry, de quien se enamoró profundamente a primera vista, llega tan lejos como para declarar:

“Sabes, cuando solía escuchar a una persona decir sobre alguien, ‘Él es todo para mí’, no sabía lo que eso significaba. Lo sé ahora. Nuestro pastor me dice que los esposos y las esposas se aman en Dios. No puedo entender eso. Me parece que si un día Harry fuera todo para mí, entonces no habría lugar en mi corazón ni en mi vida para nadie, ni siquiera para Dios.”

Aparte de este ejemplo particular de Emmanuelle, hay algo de verdad en esas palabras; enfatizan un hecho bien conocido. ¡Cuántas jóvenes durante su período de compromiso, cuántas esposas jóvenes en los meses posteriores a su matrimonio, descuidan lo espiritual, abrumadas como están por la felicidad humana! Antes de ese tiempo, todo su amor, toda la necesidad que sentían de entregarse se dirigía a las realidades divinas. Su capacidad de ternura se derramó sobre Jesús y María; fue alimentado en la Sagrada Comunión. Ahora otro objeto atrae toda su preocupación.

Deben estar atentas para que su piedad no disminuya. Sus necesidades han aumentado; no es el momento de disminuir su búsqueda de la santidad. Sin duda, y sobre todo en el caso de una mujer casada, algunos ejercicios espirituales no serán posibles; por ejemplo, la Santa Misa diaria y la Sagrada Comunión en ciertos casos deberán ser sacrificadas por fidelidad al deber en su nuevo estado. Pero la piedad misma no debe disminuir, como ocurre a menudo en un período de felicidad humana.

En medio de las alegrías conyugales, y sobre todo en las alegrías que preceden al matrimonio o que le siguen inmediatamente, es fundamental esforzarse por preservar el sentido del equilibrio y de los verdaderos valores. El amor de Dios no opera exactamente como atracción de las criaturas. En un caso, se trata de una realidad invisible; en el otro, de una realidad sensible. Este último, aunque más cercano y accesible, nunca eclipsa al primero. Estima como divino lo divino, y no diviniza intencionalmente, o dicho de mejor forma, no transfigura en exceso a una criatura, por ricos que sean sus dones.

Debe permanecerse todo los posible en la verdad. Date cuenta de que sólo Dios es Dios y que todo ser creado tiene sus limitaciones. Esfuérzate por hacer que tus limitaciones y tu mediocridad se sientan lo menos posible y perdona generosamente las limitaciones y mediocridad de tu compañero de por vida.

La tierra nunca será otra cosa que la tierra; es imprudente tratar de convertirla en el Paraíso.

El amor. Preparación de los textos: Augusto Pozuelos

Raoul Plus, S.J. (1882-1958) escribió más de cuarenta libros para ayudar a los cristianos a comprender el amor de Dios por el alma. Sus obras enfatizan el papel vital de la oración en la vida espiritual y muestran cómo se pueden vivir las verdades de la fe.

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