Finanzas vaticanas. Queda eliminada la caja de la Secretaría de Estado. ¿Operación de limpieza o cortina de humo?

Como siempre las noticias de actualidad, en concreto hoy, las finanzas vaticanas, de la mano de uno de los mejores vaticanistas del mundo y que está en Marchando Religión

Finanzas vaticanas. Queda eliminada la caja de la Secretaría de Estado. ¿Operación de limpieza o cortina de humo? Un artículo del blog de Aldo María Valli

Artículo original disponible en: https://www.aldomariavalli.it/2021/01/04/finanze-vaticane-via-la-cassa-alla-segreteria-di-stato-operazione-pulizia-o-fumo-negli-occhi/

Traducido por Miguel Toledano para Marchando Religión

O sea, que el papa ha decidido eliminar la caja de la Secretaría de Estado, formalizando su decisión con la carta apostólica en forma de motu proprio suscrita con fecha de 26 de diciembre de 2020 y publicada por el Vaticano dos días después.

En orden a una mejor organización administrativa y para asegurar la oportuna vigilancia sobre las actividades económicas y financieras de la Santa Sede, el documento establece que “la Secretaría de Estado, sin perjuicio de sostener de manera cercana y directa la acción del Sumo Pontífice en el ejercicio de su misión, así como de constituir un punto de referencia esencial en la actividad de la Curia Romana, no debe acometer funciones en materia económica y financiera ya atribuidas a las competencias de otros Dicasterios”.

En consecuencia, “a partir del 1 de enero de 2021, la titularidad de los fondos y cuentas bancarias, inversiones mobiliarias e inmobiliarias, incluidas las participaciones en sociedades y fondos de inversión, hasta ahora gestionados por la Secretaría de Estado, queda transferida a la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica, que se ocupará de su gestión y administración. Los mismos serán sometidos a control específico por parte de la Secretaría para la Economía, que de ahora en adelante desarrollará igualmente la función de Secretaría Papal en materia económica y financiera”.

Se precisa a continuación que “la Secretaría de Estado, de acuerdo con lo arriba establecido, transferirá no más tarde del 4 de febrero de 2021 todas sus disponibilidades líquidas existentes, en cuentas corrientes gestionadas por aquélla a través del Instituto para las Obras de Religión o de cuentas bancarias en el extranjero, a la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica, en la cuenta bancaria que le sea indicada por ésta”.

Y aún hay más. “A partir del ejercicio 2021, las contribuciones debidas por cualquier título o libremente entregadas a la Santa Sede por parte de Entidades eclesiales del tipo que sea, incluidas las del Gobierno del Estado de la Ciudad del Vaticano y del Instituto para las Obras de Religión (…) serán transferidas a una cuenta denominada Presupuesto General de la Santa Sede, gestionado por la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica [APSA] según la normativa aplicable, en función del presupuesto vigente. Las transferencias de importes de la cuenta Presupuesto General de la Santa Sede a la APSA deberán ser previamente autorizadas por el Prefecto de la Secretaría para la Economía”.

En lo sucesivo, “el pago de los gastos ordinarios y extraordinarios de la Secretaría de Estado corresponde a la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica conforme al presupuesto vigente de dicha Secretaría”. “Todas las Entidades a las que se refiere el artículo 1 párrafo primero del Estatuto del Consejo para la Economía, incluidas las sometidas hasta el presente al control económico y financiero de la Secretaría de Estado, quedan subordinadas al control, vigilancia y planificación de la Secretaría para la Economía según se define en el Estatuto de la misma y en la normativa vigente, con la sola excepción de aquellas Entidades para las cuales el Santo Padre haya dispuesto lo contrario”.

Finalmente, “la denominada Oficina Administrativa de la Secretaría de Estado mantendrá exclusivamente los recursos humanos necesarios para efectuar las actividades relativas a su propia administración interna, a la elaboración de su presupuesto y las conducentes al desempeño de sus restantes funciones no administrativas llevadas a cabo hasta el momento”.

En suma, la Secretaría de Estado ha sido expropiada de toda competencia y actividad de tipo económico y financiero. Una restructuración en toda regla, pues está claro que sin disponibilidad de fondos la Secretaría de Estado pierde poder y deja de ser la oficina central del gobierno tal como la concibió y deseó Pablo VI, pasando a ser similar a los restantes dicasterios.

Se ha llegado a esta decisión del papa tras los hechos que llevaron a la exclusión del cardenal Angelo Becciu, in primis la historia del edificio de Londres, aunque los problemas habían comenzado mucho antes y se remontan como mínimo a la gestión del cardenal Bertone.

En tanto sepamos si el caso Becciu se aclarará alguna vez, podemos tratar de entender la lógica de la intervención papal.

Se habla de la voluntad del papa de “hacer limpieza” después de los acontecimientos relativos a la adquisición del edificio londinense de Sloane Avenue. Aunque monseñor Nunzio Galantino, presidente de la APSA, haya declarado que la decisión no se debe a la investigación sobre el edificio de Londres, el papa, en carta enviada al secretario de Estado Parolin, dice claramente que “debe salirse cuanto antes” de las inversiones efectuadas en Londres, así como del fondo Centurión, “o, al menos, actuarse de manera que se eliminen todos los riesgos reputacionales”.

Por eso el 4 de noviembre, en presencia del papa, tuvo lugar una reunión con el cardenal Parolin, el sustituto de la Secretaría de Estado monseñor Edgar Peña Parra, el secretario general del Gobierno del Estado de la Ciudad del Vaticano monseñor Fernando Vérgez Alzaga, monseñor Galantino y el prefecto de la Secretaría para la economía, el jesuita Juan Antonio Guerrero Alves, con el fin de constituir la Comisión de transición y de control, formada por Parolin, Galantino y Guerrero.

“No es necesario ni conveniente que la Secretaría de Estado gestione fondos”, escribe el papa explicando que su voluntad es “que, en adelante, la Secretaría de Estado transfiera a la APSA la gestión y administración de todos sus fondos financieros y patrimonio inmobiliario, los cuales mantendrán en todo caso sus fines actuales”.

La Secretaría de Estado, por tanto, “no deberá administrar ni gestionar patrimonios”. ¿Pero acaso todo esto se debe a exigencias de buen gobierno y transparencia?

La Oficina administrativa de la Secretaría de Estado no ha sido creada recientemente. Se debió, como cabe recordar, a un deseo de Pablo VI, teniendo entre sus fines principales el de garantizar recursos, mediante el Óbolo de san Pedro, a las nunciaturas de la Santa Sede distribuidas por todo el mundo.

Desde el punto de vista administrativo, el personal diplomático reporta a la APSA, pero además de los sueldos de los nuncios y de los distintos empleados que pertenecen a la Santa Sede, las sedes diplomáticas tienen múltiples gastos de gestión, por ejemplo, las reestructuraciones o el personal laico local. Y para hacer frente a estos gastos intervenía la Secretaría de Estado, sobre la base de rendiciones de cuentas semestrales presentadas por las nunciaturas.

El fondo de reserva a disposición de la Secretaría de Estado, creado por Pablo VI, tenía por consiguiente su lógica, con el fin de hacer frente a las exigencias de la red de nunciaturas.

Dicho esto, se aprecia que recortar esta disponibilidad de la Secretaría de Estado para atribuírsela a la APSA no puede, en sí, garantizar la corrección y transparencia. De hecho, es probable que la operación cree problemas y obstáculos, teniendo en cuenta las competencias de las que ya dispone la APSA. El único significado de la operación es mostrar que el papa quiere “hacer limpieza”. ¿Pero acaso la limpieza se hace transmitiendo competencias de una oficina a otra o, más bien, poniendo a la cabeza de esas oficinas a personas honradas? (Por cierto: el papa ha creado en la APSA un puesto especial para monseñor Gustavo Óscar Zanchetta, el obispo de Orán procesado en Argentina por abusos sexuales a seminaristas, acusado también de irregularidades económicas y de gestión).

Además, no conviene olvidar, como declaró el abogado de monseñor Mauro Carlino, ex secretario de Angelo Becciu, que el papa conocía las negociaciones relativas al edificio de Londres.

Por tanto, la operación limpieza ¿es realmente cierta o se trata de una cortina de humo?

Aldo Maria Valli


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Aldo Maria Valli

Aldo Maria Valli

Vaticanista. Entre sus libros más destacados están: Claustrofobia, Sradicati, el caso Vigano, 266. Jorge María Bergoglio, Benedicto XVI el pontificado interrumpido. Pueden leer sus artículos y leer toda la información sobre su obra literaria en italiano en su página web https://www.aldomariavalli.it/