Patris Corde

Un análisis certero de Miguel Toledano sobre la carta apostólica, Patris Corde, ¿Ha pasado desapercibida para nuestros lectores?

Patris Corde. Un artículo de Miguel Toledano

Con corazón de padre es el título de la carta apostólica que el papa Francisco acaba de publicar en honor de san José.

Este documento del actual pontífice se produce a los ciento cincuenta años de la proclamación del patriarca josefino como patrón de la Iglesia universal a cargo del beato Pío IX, en 1870.

Junto a la carta apostólica, la Sagrada Penitenciaría vaticana publica un decreto de concesión de indulgencias para este nuevo año que comienza, proclamado Año de San José por el obispo de Roma.

Se habla mucho de Fratelli tutti, pero a mí me interesa singularmente Patris corde, porque tiene más que ver con la religión -que es al fin y al cabo el núcleo de la actividad docente de la Iglesia- y menos con la sociología o la ecología, de las que naturalmente también pueden hablar el papa y los obispos si les parece conveniente orientar (esto es importante) a los fieles y a todos los hombres sobre esas ramas del saber.

El texto consta de una breve introducción, siete epígrafes y una conclusión. El objetivo inmediato se recoge en ésta, a saber, incrementar la devoción a san José, como vía para lograr dos fines a su vez mediatos, referidos al santo: fomentar el recurso a su intercesión por nosotros ante Dios e imitar sus virtudes.

La introducción comienza con una referencia detallada, por parte del papa, a la Sagrada Escritura; para, inmediatamente después, recordar el Magisterio al efecto, singularmente el de Pío IX, Pío XII y Juan Pablo II.

A cada uno de los siete epígrafes los califica Francisco de “reflexiones personales” en torno al santo de Galilea, a quien ve como modelo de tantas personas que discretamente han ejercido su deber de estado en los actuales tiempos de pandemia.

Todos los epígrafes tienen un denominador común, cual es el de destacar la paternidad de san José. Si la Virgen Santísima es reina doce veces según las letanías lauretanas, su esposo legal es siete veces padre, de acuerdo con el magisterio francisquista.

En primer lugar, se trata de un padre amado por el pueblo cristiano, desde santa Teresa al mismo papa, que nos cuenta que él mismo, en los últimos cuarenta años, viene recitando todos los días, después de Laudes, una oración a san José que tomó de un libro de devociones francés del siglo XIX, de la Congregación de las Religiosas de Jesús y María. No sin una cierta dosis de humor al estilo bonaerense, el padre Bergoglio dice transferir al gran patriarca de la Iglesia el “reto” de que le ayude en las cuestiones más peliagudas.

A continuación, destaca Francisco la ternura del padre legal de Nuestro Señor, que se relaciona con el sacramento de la penitencia, con la misericordia y con nuestra propia debilidad como criaturas de Dios.

El tercer epígrafe gira en torno a su carácter de padre obediente. Esa obediencia se manifestó gracias a los cuatro sueños a través de los que Dios le transmitió sus órdenes, que revelan un aspecto, por otra parte ya bien conocido, de la devoción del papa Francisco por este santo; en imitación del pontífice reinante, las estatuas de san José durmiente han recobrado una singular aceptación en las tiendas religiosas, que falta les hace. Asimismo, el vicario de Cristo nos recuerda que “José, en su papel de cabeza de familia, enseñó a Jesús a ser sumiso a sus padres, según el mandamiento de Dios”; este punto es también muy interesante y apropiado.

La cuarta de las características de la paternidad es lo que Bergoglio llama “acogida”. De hecho, se refiere a una versión de la resignación cristiana, que nos lleva con san José a “acoger” las dificultades que se nos presentan no mediante la “decepción”, sino a través de la “reconciliación” con nuestra propia historia. Hay aquí ecos de historicismo y de existencialismo, aunque para el papa la acogida “valiente” es una faceta de las virtudes de la fortaleza y la esperanza. Da la sensación de que a Francisco no le gusta el término de “resignación”, al que llega a añadir el calificativo de “mundana”; el “realismo cristiano” lleva incluso a soportar la existencia del mal en cuanto también ordenado al bien. Finalmente, la acogida se opone a las “exclusiones”. Todo este punto requeriría, a nuestro juicio, de mayor claridad, estructura y solidez para no caer en el confusionismo.

La “valentía creativa” constituye el quinto y más extenso elemento de la paternidad josefina, en palabras del papa Francisco. Consiste en “transformar un problema en una oportunidad, anteponiendo siempre la confianza en la Providencia”. Para ello, Dios nos ha concedido las facultades de “planear, inventar, encontrar”, con las virtudes de “audacia y obstinación”. A la “valentía creativa” la llama Bergoglio también “fe creativa”, una suerte de capacidad de supervivencia ante las dificultades que engarzaría a san José con los emigrantes de hoy. No hay aquí desarrollo explícito de la creatividad en el sentido de heterodoxia o innovación, pero sí en el de opción cristiana por los pobres.

Padre trabajador es la sexta y bien conocida faceta del patriarca de la Sagrada Familia. Nada nuevo respecto a la teología post-conciliar del trabajo como elemento que subraya la dignidad del hombre. Llama la atención el silencio a toda referencia a su naturaleza de castigo divino a consecuencia del pecado original (Génésis 3, 19).

Se cierra el elenco paterno del santo de Nazaret con su carácter de padre “en la sombra”, que Francisco toma del escritor comunista polaco Jan Dobraczyński. No basta con traer hijos al mundo, sino que debe hacerse “responsablemente”. La educación no es encarcelamiento ni posesión, sino formación para “elegir”, para “ser libre”, para “salir”. La castidad, para el papa actual, es “la síntesis de una actitud que expresa lo contrario a poseer… está en ser libres del afán de poseer en todos los ámbitos de la vida”. El mismo Dios ama al hombre con amor casto “dejándolo incluso libre para equivocarse y ponerse en contra suya”. El padre, en esta concepción, es opuesto del amo; el don es “maduración” del auto-sacrificio, que de otro modo se quedaría en simple frustración. Aquí los ecos son liberales y kantianos; aunque no negamos que, en un plano puramente pastoral y no doctrinal, la concesión de un ámbito de actuación al hijo no sea una herramienta educativa de sentido común.

No nos extendemos sobre la conclusión del documento, que ya hemos avanzado al comienzo. Sólo interesa destacar que, antes de una breve oración, el papa implora al santo nuestra conversión, incluyendo implícitamente la suya propia. En la oración saluda a san José con la interjección “salve”, igualándolo en cierta manera a Nuestra Señora, pues al inicio de este texto prenavideño ya ha recordado que, después de María, Madre de Dios, ningún santo ocupa tanto espacio en el Magisterio pontificio como José, su esposo.

A modo de valoración, la introducción y tres primeros epígrafes, así como el epílogo, se sitúan en la mejor línea de ese Magisterio; pero las lamentables cantinelas del vaticano-segundismo hacen acto de presencia, con el sello particular del argentino, hacia la mitad de la carta (epígrafe cuarto) y la hacen degenerar confusamente hacia prácticamente su conclusión.

Casi diría uno, si desde Juan XXIII no hubiésemos presenciado una tensión bipolar permanente en todos los sucesores de Pedro, que Patris corde revela una paternidad doble, una autoría de dos plumas diferentes, quizás una real y una putativa. Aunque también León XIII fue capaz de escribir una acabadísima doctrina política para después errar gravemente en la aplicación práctica de lo que él mismo había dado a la imprenta.

Miguel Toledano Lanza

Domingo tercero de Adviento (de Gaudete), 2020

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Miguel Toledano

Miguel Toledano

Miguel Toledano Lanza es natural de Toledo. Recibió su primera Comunión en el Colegio Nuestra Señora de las Maravillas y la Confirmación en ICADE. De cosmovisión carlista, está casado y es padre de una hija. Es abogado y economista de profesión. Ha desempeñado distintas funciones en el mundo jurídico y empresarial. Ha publicado más de cien artículos en Marchando Religión. Es fiel asistente a la Misa tradicional desde marzo de 2000. Actualmente reside en Bruselas. Es miembro fundador de la Unión de Juristas Católicos de Bélgica.