Octava de la Natividad del Señor

Evangelio del día. Octava de la Natividad del Señor. Santa Misa Tradicional

EVANGELIO Lucas 2, 21

En aquel tiempo: al cumplirse los ocho días tocaba circuncidar al Niño, y le pusieron por nombre Jesús, como la había llamado el ángel antes de su concepción.

Octava de la Natividad del Señor. Meditación

La Circuncisión de nuestro Señor y Salvador Jesucristo

Al octavo día después de su Nacimiento, nuestro Señor Jesucristo fue circuncidado de acuerdo con la Ley del Antiguo Testamento. Todos los infantes varones eran circuncidados como signo de la Alianza de Dios con el Patriarca Abraham y sus descendientes (Génesis 17:10-14, Levítico 12:3)

Después de este ritual al Niño Dios se le fue dado el nombre de Jesús, tal y como el Arcángel Gabriel había declarado a la Santísima Teotocos en el día de la Anunciación (Lucas 1:31-33, 2:21).

Los Padres de la Iglesia explican que el Señor, el Creador de la Ley, se sometió a la circuncisión para poder dar un ejemplo a la humanidad, como se deben de cumplir los mandatos divinos. El Señor fue circuncidado para que más tarde no hubiese duda de que en verdad había asumido la carne humana, y que su Encarnación no era una mera ilusión, como enseñaban ciertos herejes, los Docetistas.

En el nuevo Testamento, el ritual de la circuncisión dio paso al Misterio del Bautismo, al cual prefiguró (Colosenses 2:11-12).

Nos podemos qué necesidad tenía N. S. Jesucristo de circuncidarse. Además de haber sido solo un requerimiento legal para darnos ejemplo de que respetaba la ley, ante todo era para demostramos que realmente es Dios con un cuerpo humano, misterio que no deja de sorprender. Los misterios no se entienden sino que sencillamente de aceptan con humildad, de lo contrario, no serían misterios, sobre todo porque están muy por encima del entendimiento humano: “Quien intente comprender los misterios de Dios, será aplastado por su gloria.”

En muchos pasajes el Mesías nos quiso dejar claro que era realmente humano y no sólo en apariencia: sintió hambre y pidió algo de comer a sus discípulos, participó y comió en las bodas de Caná, lloró y se vieron sus lágrimas ante la muerte de Lázaro, atravesó las paredes dónde estaban encerrados los apóstoles y les pidió algo de comer para que constatasen de que no era una ilusión ni un fantasma. Pero ante todo sufrió, sangró y agónica hasta morir en el calvario.

Hoy también en la circuncisión, sangra, aunque con algunas pocas gotas pero con eso queda claro que es tan humano y más que todos nosotros; porque Él creo la misma humanidad.

Una sola gota de las que hoy derrama es suficiente habría sido suficiente para redimir a la humanidad entera, porque una sola, tiene valor infinito, sin embargo, quiso padecer tantas visicitudes humanas durate treinta y tres años, finalmente una gran pasion, para demostrar algo más que un profundo amor e interés por salvar a la humanidad.

El lado humano de una persona se prueba con el día a día, en las cosas normales y pequeñas, no en las notorias y extraordinarias únicamente.
Hoy es un pequeño detalle, hoy cumple con una pequeña ley y derrama muy poca sangre: pero son detalles que dicen mucho de Él.

A menudo nos engañamos los seres humanos y damos por hecho que basta con cumplir con los deberes generales y los de la familia, y el resto “son detalles” no hay que darles importancia… Sin embargo, cuantos detalles en momentos graves, importantes o dolorosos de la vida han demostrado lo que había en el interior de una gran persona.

Una vez más, Elizabeth Kubler-Ross, en su profundo trabajo, sobre “La Muerte y los Moribundos”, con el cual se convirtió al catolicismo, nos relata un ejemplo de los ‘detalles’ que a menudo pueden cambiar la vida o actitud de una persona:

Una mujer casada con tres hijos pequeños, recibe una fatal llamada, le comunican que su marido en viaje de negocios acaba de fallecer en un accidente. Ella se dispone a preparar todo para el viaje junto con sus hijos. Está aún en la situación en la que no sabes si lo qué está sucediendo es un sueño o si es realidad. Es como un gran golpe que te acaban de dar en la cabeza, no estás seguro de estar consciente, si estás dormido o despierto, tu inteligencia se resiste a aceptar lo que te acaban de comunicar. De repente aparece su vecino y llama a la puerta, ya está enterado de todo. Él es consciente de que en esos momentos los seres humanos no sabemos que decir al familiar, amigo o vecino que está pasando por tan dolorosa situación y solemos decir frases hechas que no significan nada o incluso el típico y frío “cuanto lo siento”. El vecino no quiso caer en esa fría actitud formalista y directamente le propone ayudarle en algo para preparar su viaje, ella absorta y con la mente en blanco no sabe qué decirle. El hombre se da cuenta que los zapatos de los niños que venían de jugar, están muy sucios por el barro. Silenciosamente y con gran sencillez toma los zapatos, se sienta en el suelo del pasillo y empieza a limpiarlos. La mujer sigue como ida en estado de shock, va y viene sin saber por donde comenzar buscando las maletas. Pero al pasar por el pasillo una y otra vez, sin saber cómo, se queda mirando a su vecino limpiando los pequeños zapatos de sus hijos; con qué humildad y resignación lo está haciendo… Esa escena, le impresionó tanto, al traerle a su memoria al mismo Jesucristo lavando los pies de sus apóstoles, ello le tocó en lo más profundo de sí misma, al punto que comenzó a llorar y llorar con tan gran llanto que no podía retenerlo. Finalmente después que lloró durante un largo tiempo; se dio cuenta de que lo que todo lo que estaba sucediendo era realidad, no era un sueño, lo aceptó y ahora tenía que despedir a su amado marido y ocuparse en adelante de sus hijos con más cuidado y cariño que nunca. Lo aceptó con gran tranquilidad, una gran paz y serenidad llenaron su alma y empezó a preparar todo con tal entereza, que parecía una mujer que se acababa de despertar de sueño profundo.

A menudo nuestro mundo artificial que hemos creado, nos obliga a adoptar reacciones puramente formales y frías ante tales situaciones de dolor y nos resistimos a aceptar la realidad, eso complica más las cosas y también hace más tensa y dolorosa la situación: ¡sólo un detalle tan insignificante, como el limpiar los pequeños zapatos de los niños con esa sencilla caridad, le cambió todo a la mujer!

Así es nuestro Dios de sorprendente, con pequeñas cosas, detalles para nosotros insignificantes, nos comunica grandes mensajes, profundas enseñanzas y sobre todo lo mucho que nos quiere y nosotros nos resistimos a darnos cuenta de ello.

Hoy el Niño Jesús cumple con una ley que parece insignificante para nosotros, unas gotas de sangre que derrama por primera vez; para nosotros son tan sólo unas gotas, pero tienen para la humanidad entera un valor infinito.

Por ello el gran Papa San Gregorio nos recuerda que “El Verbo de Dios suele darnos lecciones, con palabras y con hechos también.”
“Verba Verbi sunt etiam facta.”

Eseñanos Señor a ser personas de pocas palabras, de muchos hechos y de obras buenas.

Hoy en la Fiesta de la Circuncisión y siempre,
Sangre de Cristo, ¡salvanos!

P. Ricardo Ruiz V.

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Esperamos que la meditación de la Octava de la Natividad del Señor les ayude a crecer en su vida espiritual

Les invitamos a leer esta entrevista al Padre Ricardo Ruiz en la cual nos habla de la educación en la familia Cristiana

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Pueden encontrar los textos de la Santa Misa en el siguiente enlace: El rincón Litúrgico

Nuestra recomendación: Entrevista al Padre Ricardo Ruiz


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Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruíz: 1980 Filosofía y latín en el Seminario Ntra. Señora Corredentora de Buenos Aires; 1986 Teología, Francés en Suiza; 1988 Ordenación sacerdotal, Seminario San Pío X, Suiza; 1988 Primer apostolado de parroquia en San Nicolás du Chardonnet, París, Francia; 1988-1990 Misión Parroquial en Mexico; 1991 - 2000 Madrid. España; 1996-2000 Exorcista "Ad Actum" en Valencia; 2000 - 2001 Parroquia en Wausau, Wisconsin, EEUU; 2000-2001 Capellán Hermanas del Corazón Real de Jesús. María Alm, Austria; 2002 - 2006 Capellán de convento Hermanas De La Presentación, Iowa, EEUU; 2006 - 2018 Casa De Retiros San José. Madrid, España.