La vacuna del Covid: Consideraciones éticas sobre su aplicación

Un tema del que se habla a nivel mundial, la vacuna del covid y los distintos puntos de vista sobre si ponerla o no. Traemos un artículo de opinión a nuestra página de la mano de nuestro querido Mario Guzmán

La vacuna del Covid: Consideraciones éticas sobre su aplicación. Un artículo de Mario Guzmán Sescosse

Vaya que el 2020 ha sido un año difícil, hemos enfrentado una pandemia que ha cambiado todo el quehacer humano, también hemos vivido una crisis económica mundial, discordia y división política y hasta controversias en el mismo seno de la Iglesia. Todo esto ha puesto a prueba nuestra resiliencia, nuestra paciencia y también nuestra solidaridad hacia los demás.

Ante un escenario así, la noticia de la vacuna del COVID-19 representa una oportunidad para encontrar un respiro en medio de esta turbulencia e incrementa la esperanza de que esta pandemia pronto terminará. Sin embargo, es importante no precipitarnos y antes de correr a ponernos la vacuna necesitamos analizar algunas consideraciones éticas de gran importancia que incluso pueden llevarnos a posponer su aplicación. Pero antes permítanme explicar algo sobre la confusión e incertidumbre en la que estamos con la pandemia, el virus y la vacuna.

Desde el inicio de la pandemia hemos atestiguado diversas explicaciones de la aparición del virus y de los posibles intereses geopolíticos alrededor del mismo. Algunos hablan de un virus genéticamente diseñado por el Gobierno Chino con la intención de desestabilizar a Occidente y ganar poder político a nivel mundial. Otros hablan de George Soros, Bill Gates y la masonería internacional con un supuesto plan diabólico para instaurar lo que han llamado el Nuevo Orden Mundial. Otros hablan de que el virus responde a lo que se ha llamado el Great Reset o el Gran Reinicio el cual es una estrategia política, social y económica para generar un Gobierno mundial y el fin de las libertades individuales. Muchas de estas explicaciones han sido señaladas como “Teorías Conspiratorias” un nuevo término utilizado para desacreditar a aquellos que creen que los Gobiernos y los medios nos ocultan agendas e intereses que van en contra de la libertad y los derechos individuales.

Sin embargo, es necesario resaltar que las conspiraciones siempre han existido y siempre existirán. Las revoluciones, independencias, transformaciones políticas y hasta la lucha de poder dentro del Vaticano han sido resultado de individuos o grupos de individuos conspirando para asumir el control y el poder, por lo que hemos de ser cautos y no confundir el termino de teorías conspiratorias con el concepto de ideas delirantes. Las conspiraciones son posibles, las ideas delirantes por definición no tienen contacto con la realidad. Pero también hemos de ser cautos y no creer todas las teorías conspiratorias, pues los seres humanos solemos otorgar explicaciones de tal naturaleza a aquello que no comprendemos, a lo que es novedoso o a lo que se escapa a nuestras capacidades de explicación. De ahí que nuestros juicios han de estar basados en la evidencia y no en las creencias. El pensamiento objetivo y racional debe de imperar ante el pensamiento subjetivo o irracional cuando de explicaciones de la realidad se trata y sobre todo cuando se han de tomar decisiones ante dicha realidad.

Y así como con la existencia del virus se han dado múltiples explicaciones, también hay quienes hoy dan distintas versiones de la vacuna y de los supuestos intereses mórbidos y perversos detrás de ella. Hay quienes aseguran que a través de ella se implementarán microchips con nanotecnología para obtener un control del individuo. Hay otros que aseguran que su diseño y aplicación tiene el objetivo de convertirnos en subhumanos, estériles y con alteraciones cerebrales y cognitivas que nos convertirán en una especie de autómatas o zombis sometidos a los intereses políticos. De nuevo, todas estas explicaciones carecen de evidencia y parecieran más orientadas a causar sensacionalismo y oponerse a la implantación de la vacuna. Y si bien resulta difícil negar la existencia de intereses políticos y manejos ideológicos tanto en la pandemia como en la implementación de la vacuna, también resulta prudente no dejarse llevar por todo lo que hay en Internet o lo que dicen las celebridades.

Y si bien todas estas explicaciones de las que hemos hablado parecen inverosímiles, hay otra explicación del origen de la vacuna que no es en nada inverosímil y que mucho menos representa una infundada teoría conspiratoria o una idea delirante. Aún más, la explicación de la que hablo podría conllevar consecuencias para quienes decidan utilizarla, aunque en realidad tendría que decir “utilizar alguna de las múltiples vacunas del COVID-19” pues se está trabajando en el desarrollo de diversas vacunas, no solamente una.

El problema al que me refiero radica en que algunas de estas vacunas se están produciendo a partir de células de bebés abortados selectivamente, lo que ha dado paso a un debate importante en distintas partes del mundo y especialmente en los Estados Unidos. Por ejemplo, los obispos Strickland de Tayler Texas y Brennan de Fresno California han manifestado su oposición a dichas vacunas asegurando que ellos no se las pondrán (en los siguientes en laces se pueden ver sus declaraciones: https://www.lifesitenews.com/news/bishop-strickland-i-will-not-accept-a-covid-vaccine-derived-from-aborted-babies y https://www.msn.com/en-us/news/us/fresno-bishop-urges-catholics-not-to-jump-on-the-covid-19-vaccine-bandwagon/ar-BB1baXES ). Por otro lado, el obispo Athanasius Schneider aseguró en una reciente entrevista que era mejor morir que ponerse una vacuna realizada con células de bebés abortados, aunque cabe señalar que hasta donde tengo información, ninguna vacuna contiene células de bebés abortados, sino desarrolladas a partir de células de bebés abortados, por lo que no estarán presentes en el producto final. El obispo en sus comentarios habla de una única vacuna, pero ahora sabemos que hay múltiples vacunas en proceso. La entrevista con su excelencia se puede ver aquí: https://youtu.be/ZbH6Sqsru9s

Los obispos asumen esta posición en una búsqueda de congruencia con lo que la Iglesia enseña en materia al respeto de la vida y el rechazo al aborto, pues buscan evitar una cooperación formal con el mal o ir en contra del quinto mandamiento “No matarás” y en estos tiempos es importante reconocer la labor que muchos obispos aún hacen en defensa de la vida y dignidad humana desde la concepción hasta la muerte natural. Sin embargo, el problema en cuestión es más complejo, pues en cuestiones de moral y de cooperación con el mal no es fácil caer en respuestas dicotómicas del tipo bueno o malo, blanco o negro.

En ética, en bioética y en teología moral se distingue la cooperación con el mal entre formal y material, siendo la primera un acto deliberado y libre de participación y el segundo un acto de tolerancia por una necesidad específica. Además, en cuanto a la cooperación del mal material, habrá que decir que existe cooperación inmediata o directa y la mediata o indirecta y, la próxima y la remota. Es decir, que incluso en la cooperación del mal material que se da por una necesidad (por ejemplo, una cuestión laboral, o de salud) existen grados de cooperación lo que conlleva una menor o mayor responsabilidad. Si es inmediata o directa tiene implicaciones mayores que si es próxima o remota.

Así pues, las vacunas del COVID-19 fueron generadas a partir de bebés selectivamente abortados en las décadas de los 60´s, 70´s y 80´s con los que se generaron líneas celulares embrionarias clasificadas bajo las siglas: MRC-5, HEK-293 y Per.C6, en dicho acto se cometió un acto ilícito por haber privado de su vida a seres humanos con intereses científicos y comerciales, por lo que quienes participaron en dichos eventos tendrían una cooperación formal con el mal. Pero ahora nos encontramos que, pasados cuarenta años, se siguen utilizando las líneas celulares mencionadas para desarrollar las vacunas del virus que ha generado la actual pandemia, por lo que su utilización nos hace preguntarnos si es o no moralmente licita su utilización. Y de nuevo, la respuesta es más compleja que un simple sí o un simple no.

La cooperación y responsabilidad no es igual para aquel que vive en un lugar donde tiene más de una opción de vacuna, supongamos que tiene la opción de la que fue hecha con la línea celular de embriones frente a una vacuna que ni en el diseño, ni en las pruebas y ni en la producción de la vacuna se utilizaron dichas células entonces la persona tiene que optar por la segunda opción, pues su decisión lo libra de cualquier forma de cooperación con el mal, tanto formal como material ya sea inmediata, mediata o próxima. Pero ¿qué sucede si una persona vive en un país donde la única opción es la vacuna realizada con líneas celulares fruto de abortos? La respuesta es aún más compleja, pues si la única opción que la persona tiene es esa podemos decir que no hay cooperación formal con el mal, pero aún podría haber cooperación material con el mal. ¿Entonces la persona no debería de ponérsela? No necesariamente, supongamos que la persona es un médico o un enfermero y decide no ponérsela y como consecuencia se contagia él o ella y terminan contagiando a sus pacientes y eso conlleva la muerte de varios de ellos ¿fue acaso correcta su decisión?, pareciera que no ¿verdad?

En realidad, la Iglesia tiene un documento de la Congregación para la Doctrina De la Fe que puede ayudarnos a resolver este dilema, se llama Dignitas Personae, algo así como una síntesis en la enseñanza de lo que es válido y no válido moralmente hablando en cuestiones de bioética y en dicho documento señala lo siguiente:

Por supuesto, dentro de este marco general existen diferentes grados de responsabilidad. Razones de particular gravedad podrían ser moralmente proporcionadas como para justificar el uso de ese “material biológico”. Así, por ejemplo, el peligro para la salud de los niños podría autorizar a sus padres a utilizar una vacuna elaborada con líneas celulares de origen ilícito, quedando en pié el deber de expresar su desacuerdo al respecto y de pedir que los sistemas sanitarios pongan a disposición otros tipos de vacunas.

Así pues, médicos, enfermeras y otras personas que trabajan o están en situaciones de alto riesgo podrían tener razones suficientes para la utilización de dichas vacunas por lo que sería un ejemplo de cooperación material próxima o remota con el mal y que en una situación así se justifica dicha acción. Quien quiera consultar el documento que mencioné puede hacerlo aquí: http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_20081208_dignitas-personae_sp.html

Y ¿qué hay de la población general? ¿de aquellos que no trabajan en situaciones de riesgo, pero el Gobierno les obliga a ponerse la vacuna? Otra vez, la respuesta no es tan sencilla, pues uno tiene que cuestionar si una pandemia como esta justifica o no un acto de imposición del Gobierno y si fuera una pérdida de la libertad a la que uno ha de resistir, pero por otro lado uno también necesita cuestionar si no hacerlo atenta contra el amor al prójimo al exponer a los más vulnerables a una situación potencialmente mortal. De ahí que los obispos en Inglaterra han dicho a los fieles que no se comete pecado en la utilización de las vacunas y han exhortado a quienes decidan no ponerse la vacuna a hacer todo lo que esté en sus manos para evitar el contagio y la propagación del virus, pues una decisión así no les exime de responsabilidad. Aquí la nota: https://www.aciprensa.com/noticias/obispos-de-inglaterra-y-gales-vacuna-de-astrazeneca-puede-recibirse-sin-caer-en-pecado-27767

En concreto, y habiendo analizado las posiciones aquí mencionadas, podríamos concluir que allá donde exista más de una opción de vacunas y se cuenta con la que no está generada en una línea celular de embriones abortados la persona ha de escoger dicha opción para así no cooperar con el mal. En cambio, allá donde no hay opción y solo existen vacunas con un origen ilícito y la persona es de alto riesgo ya sea por su profesión o por su condición de salud entonces hay una justificación para utilizarla. Y quienes no tiene opción más que la de origen ilícito y ni su profesión o salud es de riesgo tendrán que analizar con detenimiento su decisión y si deciden no recibirla tendrán que hacer lo que esté a su alcance para evitar la propagación del virus.

Afortunadamente en muchos lugares habrá alternativas pues varias vacunas que no han incluido líneas celulares embrionarias ni en su diseño, ni en sus pruebas, ni en su producción estarán disponibles. En la página Children of God for Life se ofrece información basada en la evidencia que permite identificar vacunas, procedimientos médicos y productos lícitos que respetan el derecho a la vida. Su página web es: https://cogforlife.org/ y de manera particular se puede visitar el siguiente enlace donde se ofrece un listado de las vacunas para el COVID-19 que son hechas con líneas celulares de embriones abortados y las vacunas que no lo son: https://cogforlife.org/wp-content/uploads/CovidCompareMoralImmoral.pdf

No cabe duda de que los tiempos actuales se presentan desafiantes para todos los que buscamos vivir congruentemente nuestra fe. Los avances tecnológicos están poniendo en prueba la capacidad de nuestros líderes a dar respuestas claras y como vemos los obispos tienen posiciones encontradas en el tema que aquí hemos analizado. Esperemos que el Vaticano pronto se pronuncie de manera clara y autoritativa sobre el tema para que todos tengamos mayor claridad. Mientras tanto, con la información proporcionada por Children of God for Life todos podemos tomar una decisión ética y moralmente correcta que no represente una contribución directa con el mal. Podemos cuestionar, al momento de acudir por la vacuna, información de cuál vacuna es la que se nos ofrece y si es posible decidir por la éticamente responsable. Si no existe dicha opción, y se decide por una razón válida aplicársela ha de hacerse bajo protesta, apoyando a los grupos provida y dirigiéndose a sus gobernantes para exigir que se detengan las vacunas realizadas con líneas celulares embrionarias, como lo explica el documento Dignitas Personae.

Saludos a todos

Nota: en el listado de vacunas se menciona a Moderna como realizada a partir de células embrionarias, sin embargo, parece que en la primera fase se utilizaron con los primeros modelos, pero no en ninguna de las fases del producto final. Valdrá la pena investigar más sobre ello pues la información es contradictoria.

Por: Mario Guzmán Sescosse

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Mario Guzmán

Mario Guzmán

Dr. Mario Guzmán Sescosse es profesor e investigador de tiempo completo en Trinity Christian College en la ciudad de Chicago en EUA. Es doctor en psicología y cuenta con dos maestrías en psicología y psicoterapia, además de la licenciatura en psicología y estudios en filosofía. Es autor del libro "La Transformación del adolescente", de diversas obras científicas y capítulos de libro. Tiene más de 17 años de experiencia como terapeuta. Sus intereses académicos son psicología y religión, psicoterapia, psicopatología y desarrollo humano. Además, está casado y tiene 3 hijos junto con su esposa. https://www.drmarioguzman.com/