Marchando Religión

Católica, Apostólica y Romana

ángeles-MarchandoReligion.es

Ángeles

MISTERIOS DE LA VIDA DE CRISTO. Ángeles. Rev. D. Vicente Ramón Escandell

ANGELES

1. Relato Evangélico (Mc 1, 1-8)

Principio del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Como está escrito en Isaías profeta: He aquí que mando a mi ángel ante tu faz, el cual preparará tu camino delante de ti: Voz del que clama en el desierto: preparad el camino del Señor; haced rectas sus sendas. 

San Juan estuvo en el desierto bautizando y predicando el bautismo de penitencia para la remisión de los pecados. E iban a encontrarle todas las gentes de Jerusalén y de toda la Judea, y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados. Y Juan andaba vestido de pelos de camello y un ceñidor de cuero a la cintura, y su comida era langostas y miel silvestre, y predicaba diciendo: “En pos de mí viene el que es más fuerte que yo: ante el cual no soy yo digno de postrarme para desatar la correa de sus sandalias. Yo os he bautizado en agua; mas Él os bautizará en el Espíritu Santo”.

2. Comentario Litúrgico

La Iglesia ansia, también el segundo Adviento, consecuencia del primero, y que consiste (…) en la visita que el Esposo hace a la Esposa. Este Adviento ocurre todos los años en la fiesta de Navidad; un nuevo nacimiento del Hijo de Dios liberta a la sociedad de los Fieles, del yugo de la esclavitud que el enemigo quisiera imponerle1.

Durante el Adviento la Iglesia pide, pues, ser visitada por el que es su Jefe y Esposo, visitada en su Jerarquía, en sus miembros, vivos unos y otros ya difuntos pero que pueden volver a la vida; y por fin en todos los que no están en comunión con ella, en los mismos infieles para que se conviertan a la luz verdadera, que también para ellos luce.

Las expresiones de la Liturgia, que emplea la Iglesia para pedir este amoroso e invisible Advenimiento, son las mismas que aquellas por las cuales solicita la venida del Redentor en la carne; porque proporcionalmente la situación es idéntica.

En vano hubiera venido el Hijo de Dios, hace diecinueve siglos, si no volviera a venir para cada uno de nosotros y en cada momento de nuestra existencia, para procurarnos y fomentar en nosotros esa vida sobrenatural cuyo principio es Él y el Espíritu Santo.2

3. Reflexión

Creemos en un solo Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Creador de las cosas visibles – como es este mundo en que pasamos nuestra breve vida – y de las cosas invisibles – como son los espíritus puros, que llamamos también ángeles – y también Creador, en cada hombre, del alma espiritual e inmortal.

Con esta solemne proclamación iniciaba el Papa san Pablo VI su Credo del Pueblo de Dios, verdadero compendio de la fe católica y referente inequívoco para todo católico que desee conocer su fe.

El Papa iniciaba este Símbolo con la afirmación de la fe en el misterio trinitario y del dogma del Dios creador. Siguiendo la tradición, Pablo VI afirmaba el dato revelado de que Dios, no sólo era el autor del mundo visible y sus criaturas, sino también del invisible, de aquel que los ojos corporales no pueden percibir, y de los seres que lo habitan, llamados “ángeles”.

La existencia de estos seres viene ampliamente documentada en la Sagrada Escritura, hasta el punto de que, el Papa san Gregorio Magno, llegó a afirmar que casi todas las páginas de la Sagrada Escritura atestiguan que hay ángeles y arcángeles3. Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, los autores sagrados hablan de su presencia y actividad tanto a favor de los hombres o asistiendo a Dios en el culto celestial y en el gobierno de la Creación.

El texto sagrado nos los presenta con unos rasgos bien definidos: son seres intelectuales, incorpóreos e inmortales. Además, son presentados siempre como inferiores a Dios y superiores a los hombres. De ahí, se deduce el error de determinadas corrientes de espiritualidad, como la Nueva Era, que presentan una angelología contraria a la fe cristiana; en ella, los ángeles son presentados como semidioses o mediadores entre Dios y los hombres, sin conexión alguna con su Creador. Esto, que, por desgracia, ha cautivado a no pocos hermanos nuestros, ya fue denunciado por san Pablo, al comprobar como los cristianos de Colosas, llevador por un cierto sincretismo religioso, situaban en un mismo nivel a Cristo y a los ángeles: Que no os descalifique – les amonesta – nadie que se recrea vanamente en cultos de ángeles, o se enfrasca en sus visiones, engreído sin razón por su mente carnal.

¿Qué misión tienen encomendada estos seres que llamamos ángeles? Los ángeles son enviados por Dios en ministerio sobre los hombres, para la realización en ellos de su plan de Salvación. Y realizan este divino encargo de un modo discreto, mediante una iluminación de la inteligencia humana, transmitiendo al hombre la voluntad divina, sin que este perciba el origen sobrenatural de las palabras y acciones que realiza. Sin embargo, hay ocasiones en las que el hombre percibe esta acción, como san José en sus sueños, o se manifiesta de modo visible a través de la aparición angélica bajo una apariencia humana, como la experimento nuestro padre Abraham o el joven Tobías.

Esta acción de los ángeles, que se extiende a todos los hombres y pueblos, es particularmente importante en la historia del pueblo de Israel. No son pocos los hechos de su historia en los que Dios intervino a su favor o en el de alguno de sus miembros, por medio de los ángeles. Así, el Ángel del Señor aparece como defensor, libertador e intercesor ante el Altísimo por el pueblo o por uno de sus miembros; el arcángel Rafael, que adopta una forma humana, es enviado para auxiliar al joven Tobías; y el arcángel Miguel, el Príncipe de los ángeles, aparece vinculado a la defensa de Israel de sus enemigos y a la victoria de Dios sobre Satanás.

Y esta acción de los ángeles en la historia de Israel, alcanza su cenit en el Adviento. Son ellos, junto al Bautista, los que preparan el camino al Salvador: en el arcángel Gabriel la mano de Dios se posa en Zacarías, María y José, para anunciarles el nacimiento del Precursor y del Salvador; en los ángeles, en la noche de Navidad, Dios anuncia a los hombres la llegada de su liberación; y en sus voces Dios revela a la Humanidad el himno de júbilo y alabanza que, desde la Eternidad, entonan sus celestiales ministros, y que volverá a resonar aquí en la tierra la noche de Navidad: Gloria in excelsis Deo et in terra pax hominibus bonae voluntatis.

4. Testimonio de los Santos Padres

SAN JERONIMO (331/347-419)

<< ¿Quién es más fuerte que la gracia -representada por San Juan Bautista- por la que se perdonan los pecados, sino Aquél que los perdona setenta veces siete? Ciertamente que la gracia antecede, pero perdona por el bautismo una sola vez los pecados, en tanto que la misericordia alcanza a los desdichados pecadores desde Adán a Jesucristo por setenta y siete generaciones, y llega hasta ciento cuarenta y cuatro mil.>>

Catena aurea

5. Oración

Señor y Dios nuestro, que a través del ministerio de los ángeles ejecutas sobre las criaturas los designios de tu divina providencia; haz que, protegidos por ellos de todo mal, logremos alcanzar la gloria sempiterna, donde Tú habitas con el Hijo y el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

LAUS DEO VIRGINIQUE MATRI

Rev. D. Vicente Ramón Escandell Abad

1 Colecta del día de Navidad.

2 Prospero Gueranger, Dom: El Año Litúrgico I, pp. 56-57

3 Homilía sobre los Evangelios 34, 7

Después de leer este artículo sobre la Parábola de los talentos, les recomendamoque se queden en nuestra sección de Espiritualidad

Les invitamos a seguir nuestros canal de youtube: MR


*Se prohíbe la reproducción de todo contenido de esta revista, salvo que se cite la fuente de procedencia y se nos enlace.

 NO SE MARCHE SIN RECORRER NUESTRA WEB

Marchandoreligión  no se hace responsable ni puede ser hecha responsable de:

  • Los contenidos de cualquier tipo de sus articulistas y colaboradores y de sus posibles efectos o consecuencias. Su publicación en esta revista no supone que www.marchandoreligion.es se identifique necesariamente con tales contenidos.
  • La responsabilidad del contenido de los artículos, colaboraciones, textos y escritos publicados en esta web es exclusivamente de su respectivo autor