Diagnóstico post-covid: Iglesias novus ordo, vacías. Vetus ordo, llenas

Las Iglesias que ofician por el vetus ordo crecen en número de fieles mientras el novus ordo languidece, ¿es por el covid o hay otra causa?

Diagnóstico post-covid: Iglesias novus ordo, vacías. Vetus ordo, llenas. Un artículo de Sonia Vázquez

Durante estos días escuchaba a los Sacerdotes que ofician la Misa por el novus ordo hacer “campaña” para que la gente regrese a casa, es decir, vuelva a los Templos y me ha venido a la cabeza aquella canción del turrón “el almendro”: “vuelve, a casa vuelve, por Navidad”. Las Iglesias no es que estén al cincuenta por ciento o al treinta como manda el gobierno español, es que están vacías.

Los Templos se han quedado desiertos y evidentemente esto genera también una pérdida de ingresos para las parroquias y algunas están en “déficit”. Hay que ser realistas, las parroquias se han convertido en empresas, tal es así que cada una vende su producto. La Misa ya no es la misma, cada párroco la hace a “su manera”, como cantaba Frank Sinatra, “my way” y cada fiel busca el lugar que más se ajusta a su personalidad, pero el “producto” no debe ser en ninguna de mucha calidad cuando las boetas están vacías y esto es porque el hombre ha pasado por encima del Hombre y prefieren mostrar sus genialidades antes que Su Genialidad.

Antes del Covid, las parroquias contaban con poca gente, pero alguna había y salvo honrosas excepciones, la mayoría de la feligresía superaba con creces los 80 años. Al finalizar el confinamiento estas mismas personas han decidido quedarse en su casa y ver la Misa por la televisión, ¿Qué les ha llevado a esta decisión?

Voy a contar el caso de mi amada tía con nombre regio, María de las Mercedes. Mi tía tiene 85 años, obviamente peina canas, pero, lo que la caracteriza sobre todo es que es muy pía, de Misa diaria.

María de las Mercedes se forjó con la acción católica y por lo tanto goza de una excelente formación cristiana. Cuando empezó el confinamiento llamó a su párroco y le pidió si le podía llevar la Comunión a casa y confesarla y él le dijo que no, que de ninguna manera. Ella, al ser una situación excepcional, se apuró a justificarlo y a decirnos que entendía perfectamente las reticencias del Sacerdote para acudir a su hogar, “el pobre tiene miedo y hay que entenderlo, al fin y al cabo son hombres y como tal, tienen sus debilidades y pecados, no los juzguemos”, esto nos dijo.

Terminado el confinamiento y con la alegría de poder volver a Misa, mi tía lo llamó para decirle que el domingo ya se volverían a encontrar y que querría confesarse también, pero eh aquí la sorpresa que se llevó ante la respuesta del Cura: “ni se le ocurra venir el domingo a Misa, puede contagiarse y contagiar a otros, es un peligro” y entonces ella, muy suavemente, le pidió si le podría llevar la Comunión a casa y se volvió a encontrar con otra negativa. Mi tía es humilde pero no idiota, así que se fue a otra parroquia en la cual el párroco la acogió fantásticamente bien a ella y a sus generosos donativos. Este es el caso de mi tía, pero las amigas de María Mercedes han decidido ahorrarse el donativo y ver desde casa la fabulosa retransmisión de la Misa por televisión y además así, viajan gratis, un día se celebra en Madrid, otro en Bilbao, etc

¿De quién es la culpa de que estas Iglesias se hayan quedado vacías tras el covid, del virus o de Don Soponcio que tenía miedo a contagiarse? Claro, ahora el contagio ya da un poco igual porque tenemos gel para las manos, ahora lo importante es clic clic pero no sabemos como recuperar a las María Mercedes que han decidido quedarse en sus hogares.

Desafortunadamente esta es la realidad de las parroquias “novus ordo” pero no es la realidad de la Iglesia Romana porque mientras unas parroquias se han vaciado y languidecen, otras han aumentado en número de feligreses, ¿De qué hablo? Las Iglesias que celebran la Misa Tridentina crecen a buen ritmo, no diré vertiginoso pero aumentan los fieles y esto es porque los Sacerdotes nunca dejaron de celebrar ni de asistir espiritualmente a sus “ovejas”.

Mientras los Templos que ofician lo que llamamos la “misa nueva” echaban el cierre en Marzo y colgaban el letrero de “cerrado” en lo que llamamos la Tradición o “vetus ordo”, en breve podremos leer: “lleno hasta la bandera” y esto con Comunión de rodillas y en la boca, es decir, terroristas en potencia.

Desde el Concilio Vaticano II se ha producido una sangría de la que sólo se puede culpabilizar al clero. Infantilizar las Misas ha llevado a que los jóvenes tras cumplir los diecisiete años abandonasen el espectáculo por no considerarlo apropiado a su edad, las palmadas y las manitos juntas unos con otros lo ven más propio de la tierna infancia. Las personas de mediana edad de aquellos primeros años aguantaron hasta convertirse en los ancianos de hoy en día…ancianos a los que ahora se les recomendaba quedarse en casa y seguir la Misa por la televisión mientras mojas el churro en el café, escuchando como muchos Sacerdotes tiraban por tierra las enseñanzas recibidas. En concreto, María Mercedes me dijo, “no puedo entender que el párroco diga que para no contagiarnos comulguemos en la mano”.

Las personas que conocemos la Misa Tradicional sabemos que en ella se renueva el Sacrificio y con la Santa Comunión nos fortalecemos, ¿A qué tener miedo cuando nuestro Buen Jesús fue a la cruz por nosotros como “oveja llevada al matadero”? Lejos de estar asustados por ir a Misa deseamos acudir para acompañar al Señor en su entrega. Es lógico que ante otras Misas en las que se ha perdido el “verdadero sentido” la gente tenga miedo de ir y compare el peligro de recibir la Comunión con comprar una hogaza de pan, ya no se sabe ni a Quién se recibe. Es triste pero es la situación real. Mientras estos Sacerdotes han formado almas aborregadas, los que ofician “a la antigua” han forjado guerreros del Señor dispuestos al martirio y esto no quiere decir que vayamos por la calle sin mascarilla o riéndonos de la gravedad del virus pero tenemos claro que en la Hostia está la verdadera Vacuna.

Me pregunto si la preocupación de estos Presbíteros timoratos, viene por el cuidado de las almas o por la falta de ingresos. Como todo, siempre hay excepciones, pero lo que es cierto es que en los Sacerdotes de la Tradición hemos visto un ejemplo de servicio a la comunidad y celo por las almas y el resultado de ello es que los jóvenes están conociendo la Misa Tradicional y muchos están evangelizando a sus propios padres. El virus ha causado muchos males corporales pero algunos pastores los han causado espirituales.

Les animo a hablar de esto con otras personas y a conseguir que en sus lugares de residencia haya Misa Tradicional (como solicitar la Misa Tridentina)

“Participar todos los días en la santa Misa. Ello atrae las bendiciones del cielo para el día. Oyéndola cumpliréis mejor todos vuestros deberes y os veréis más fuertes para llevar la cruz de cada día. La misa es el acto más santo de toda la religión; nada tan glorioso para Dios ni tan provechoso para vuestra alma como el oírla con piedad y con frecuencia. Esta es la devoción privilegiada de los santos. La misa encierra todo el valor del sacrificio de la cruz” (San Julián Eymard)

Sonia Vázquez

*Con agradecimiento a los Sacerdotes que ofician la Santa Misa Tradicional, el cielo en la tierra

Nuestro artículo recomendado: ¿Qué es la Misa Tridentina?

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Sonia Vázquez

Sonia Vázquez

Soy Católica, agradezco a mis padres su empeño y dedicación en el cuidado de mi alma. Estudié la carrera superior de piano y a la par, la de Informática, en el área de programación. Profesionalmente estuve ligada durante años al sector de las Telecomunicaciones, que me siguen entusiasmando, pero mi pasión es la música a la que, a día de hoy, me dedico profesionalmente y al cien por cien. Trabajo como organista, dirijo varias corales y he impartido conferencias sobre la música Litúrgica. Me he formado en Teología, Música Litúrgica y órgano. Mi meta es Dios, la salvación de mi alma y la de aquellos a los que amo. Estoy felizmente casada, somos una familia en Cristo, en la foto me podéis ver con uno de los miembros de nuestra familia, Pastor. Vivo en Galicia, miña terra nai