El día en que el narco más famoso salvó la Eucaristía

¿Quieren saber en esta historia quién fue el que salvó la Eucaristía? Sorpréndase con el artículo.

El día en que el narco más famoso salvó la Eucaristía. Un artículo de Miguel Serafín

El 27 de noviembre de 1989 un hombre acciona una bomba que derribó un avión comercial de la aerolínea Avianca de Colombia, dando muerte a los 107 pasajeros que lo ocupaban incluyendo al propio que la detonó en las afueras de la ciudad de Bogotá, aproximadamente cinco minutos después de su despegue cuando la aeronave apenas empezaba a ganar elevación, encontrándose a escasos 13.000 pies de altura.

No era la inmolación de un suicida que quería reivindicar a algún grupo terrorista del islam o de ningún otro tipo. De hecho, él no sabía que iba a detonar una bomba. Era un hombre que tenía la misión de grabar una conversación entre dos pasajeros que se encontraban a su lado durante el vuelo, y en el momento que oprime los botones de la grabadora para empezar la grabación, hizo estallar el explosivo plástico que se hallaba camuflado dentro del aparato grabador.

No hubo sobrevivientes entre los que abordaron la aeronave; pero podemos destacar que algunas personas sobrevivieron si tenemos en cuenta que estaban supuestas a abordar ese vuelo y que por algún motivo no lo hicieron, ya sea porque providencialmente se levantaron tarde ese día y lo perdieron, o porque en el mejor de los casos, agentes de la administración anti drogas DEA (Drug Enforcement Administration) de los Estados Unidos, habían advertido al candidato a la presidencia de Colombia, Cesar Gaviria Trujillo, que si abordaba ese avión, sería la última vez que lo haría, pues por actividades de inteligencia de esa administración, sabían que ese avión iba a ser derribado justamente para dar muerte al candidato, en un acto de coacción y desestabilización de un país que se encontraba al vaivén de los carteles de las drogas. Escobar, ya había hecho ejecutar a Luis Carlos Galán, candidato del mismo partido por lo cual Cesar Gaviria había tomado el relevo.

Fue uno de los múltiples actos de barbarie que, con bombas, Pablo Escobar Gaviria (sin parentesco con el candidato), jefe del cartel de Medellín, había mandado ejecutar a sus secuaces para evitar por medio del terror que se aprobara la ley de extradición para capos de la mafia.

Con el tiempo, los agentes de la DEA revelaron datos de la investigación; y matones al servicio de Escobar que fueron capturados, relataron detalles de como habían convencido a este chico de grabar una conversación entre dos hombres que iban a estar dentro del avión, y que la información que él iba obtener era de valiosa importancia para el “patrón”; y que éste a su vez en agradecimiento, le enviaría más dinero del que le estaban entregando en ese momento, dinero que solucionaría los problemas económicos que él, su joven esposa y su bebé estaban pasando en aquel momento. En casa le adiestraron varias veces en cómo activar la grabadora, pero sólo se la entregaron en el aeropuerto una vez que pasó los controles de seguridad. Los hombres de Escobar tenían extensas y estrechas conexiones dentro de las autoridades aeroportuarias, pues permanentemente les sobornaban para pasar drogas desde Colombia y traer dinero desde el exterior. No iba a ser la primera vez que les dejaban pasar “paquetes” por fuera de los operativos de control. Le entregaron un maletín con la grabadora adentro antes de abordar, y le recalcaron: “es una grabación muy importante y este aparato es muy delicado para grabar a distancia, por ningún motivo toque los botones antes de encontrarse en pleno vuelo”.

Escobar había dado la orden de matar al candidato por haberse declarado en favor de la extradición de capos del narcotráfico; y sus sicarios encontraron la forma de hacerlo. Se lo comunicaron poco antes del fallido atentado. El candidato basado en que la información de la DEA no era completamente verificable, se empecinaba en abordar el avión; y sólo en el último instante, apesadumbrado por perder la reunión mañanera que tenía en la ciudad de Cali, decidió no abordar el vuelo 203 de Avianca de las 7 am, que despegó oficialmente a las 7:13 de esa mañana.

El relato anterior fue referido en una clase de teología, refutando a un sacerdote profesor que se empeñaba en decir que quienes mataron a Jesús fueron los romanos. Decía que en realidad los judíos si bien no querían a Jesús, no quería decir que fueran los causantes de la muerte del Señor. En el fondo, lo que el profesor trató de demostrar es que los judíos no tuvieron realmente responsabilidad en la muerte de Jesús, pues ninguno de ellos tenía el poder y tampoco participó en su cruenta ejecución, y fueron órdenes y soldados romanos los que llevaron a cabo la crucifixión y muerte de alguien que sencillamente no era de los afectos judíos. El odio que los jefes judíos profesaban por Jesús era algo apenas anecdótico.

Lo que trato de poner de relieve, son los múltiples ataques que los modernistas hacen para cambiar el sentido de las Escrituras y de lo que la tradición ha creído y enseñado por más de dos milenios. Este es un caso extremo y evidente del intento por salirse con la suya. Pero hay muchos otros casos.

Constantemente, clase tras clase, minuto a minuto, se pulveriza la tradición con enseñanzas a seminaristas y estudiantes de teología en general, que reciben este tipo de formación en centros educativos católicos. El fondo del asunto es que se trata de crear de alguna manera, atenuantes para justificar la afirmación de que en realidad la alianza entre Dios y el pueblo de Israel, sigue vigente, cosa que choca de llano con lo que la tradición católica ha enseñado desde siempre: El pueblo judío no tiene ya más la alianza con Dios, la cual fue derogada por la Alianza Nueva y Eterna que Nuestro Señor Jesucristo selló con su cruento sacrificio en la Cruz.

Eso lo enseña Jesús con la parábola de los viñadores homicidas. La viña está a cargo del pueblo judío (los viñadores) que no produjo frutos, y el dueño (Dios Padre), envía a sus empleados (profetas) a quienes los viñadores mataron. Finalmente, el dueño envía a su hijo (Dios Hijo, la segunda persona de la Trinidad que es Jesús) a quien los viñadores también asesinaron. Y dice Jesús “por lo tanto os digo, que el reino de Dios será QUITADO de vosotros” [la alianza para entrar al reino] “y será dado a gente” [la Iglesia Católica que también la forman paganos, y algunos judíos] “que produzca los frutos de él” (del reino). (Mt 12, 33-43).

Volviendo al relato del capo narcotraficante, si los jerarcas judíos eran inocentes de la muerte de Jesús como lo planteaba el sacerdote profesor porque no fueron ellos los que lo crucificaron, entonces Escobar era inocente también, aunque fue él quien dio la orden de asesinar a Gaviria, y el único culpable sería entonces el que oprimió los botones de grabación causando la explosión, aunque no sabía que ese iba a ser el efecto de su inocua acción.

En el mejor de los casos, los jerarcas judíos se pueden comparar con los sicarios al servicio de Escobar, que engañaron al ejecutor final del bombazo, de la misma manera que ellos engatusaron a Pilato manipulándolo y metiéndole miedo por una posible insurrección y alteración del orden público por un pueblo que se sublevaría si no mataba a Jesús. Los jefes judíos no son inocentes de su muerte de ningún modo.

Otro relato que se trajo como refutación en la mencionada clase de “teología” fue la historia de una periodista que manipula a una chica que había sido violada. Gana la confianza de la víctima, tras varios encuentros genera en su mente, sentimientos de odio y venganza contra su agresor. Le proporciona un cuchillo “para su seguridad”, y propicia un encuentro “casual”, entre ofensor y ofendida, dando como resultado el asesinato del violador; todo para ganancia de la periodista que obtendría de primera mano la información que cubriría casi de manera exclusiva. La periodista fue encontrada culpable en la corte de asesinato en primer grado, mientras que la autora de éste fue condenada en segundo, pues para los dos casos, el de Escobar y la periodista, la ley de muchos países contempla la figura del autor intelectual y autor material de un delito. Fin de la discusión: los autores intelectuales del asesinato de Jesús fueron los jerarcas judíos que por tal razón perdieron la alianza original que tenían con Yahvé.

El caso de Escobar y su atentado terrorista, sirvió para dar a la clase de esa mañana claridad y comprobar la culpabilidad y el dolo con que actuaron los judíos, aunque ellos mismos no hubieran crucificado al Señor.

Por eso Jesús viene a sellar esa Nueva Alianza Eterna, porque tiene potestad para ello, pues Jesús es Dios. Al final del asunto, lo que se pretende es desposeer a Jesús de su divinidad, porque si los judíos todavía poseyeran esa alianza, como afirmó Francisco en Evangelii Gaudium 247 “Una mirada muy especial se dirige al pueblo judío, cuya alianza con Dios jamás ha sido revocada ; entonces querría decir que Dios Padre, no derogó la alianza anterior, por lo cual, lo que se puede deducir a continuación, y ya lo han hecho, es decir que Jesús en realidad fue un hombre excepcional y todo lo que quieran, pero no era Dios porque la alianza antigua sigue vigente y SEGUIMOS ESPERANDO AL MESÍAS.

Si Jesús no era Dios, cae todo el sustento de la Iglesia Católica. La celebración de la Misa sería tan solo un evento litúrgico NO TRASCENDENTAL sino humano, como son las otras celebraciones de las demás religiones que supuestamente buscan a dios. Por lo tanto, todas las religiones buscarían al mismo dios; y en la Sagrada Hostia de la Eucaristía, no estaría Cristo, por lo que se podría CAMBIAR LA LITURGIA por algo sustentable en la “realidad” y sobre todo más acorde a otras religiones para no ofenderlas porque lo importante sería la fraternidad humana: se complacería a los protestantes que no creen en la presencia real de Cristo, los judíos estarían encantados de escuchar que no mataron a Dios encarnado y que todavía tienen la alianza, y los musulmanes se deleitarían en confirmar como lo han venido proclamando por siglos, que Jesús fue sólo un profeta inferior a Mahoma porque Mahoma fue el profeta del verdadero dios Alá. Todos felices que es lo que se busca en el mundo felicidad y hermandad.

Esto daría pie a decir que no sería necesario utilizar las palabras de consagración porque, al fin y al cabo, la TRANSUBSTANCIACIÓN sería algo irreal porque Dios no estaría allí. Y si se cambia la liturgia, y se elimina la fórmula de la consagración, NINGUNA MISA SERÍA VÁLIDA, quedando todo el mundo DESOLADO sin la presencia real de Cristo. Sería la ABOMINACIÓN DESOLADORA descrita en el libro de Daniel, cuando El Sacrificio perpetuo se suspenda.

Tampoco habría necesidad de convertirse a la Iglesia fundada por Cristo, y el bautismo desaparecería, negando la gran posibilidad de ser hijos de Dios, por el medio que Él deja en la tierra. Si Jesús no es Dios, nadie más se bautizaría y nos quitarían enormes posibilidades de ser hijos de Dios, porque es por medio del bautismo y creer que Jesucristo es el ÚNICO salvador de la humanidad, que nos convertimos en sus hijos. No hay otra forma. Pero los modernistas insisten en que “todos somos hijos De Dios”. Eso es como decir que José Luis Perales tiene muchísimas hijas, cuando decimos que sus magníficas creaciones discográficas son hijas suyas y la gente se lo cree. Pero no es verdad, porque la naturaleza del cantautor es humana, y sus canciones son apenas creaciones suyas. De la misma manera, todos los seres humanos, somos creaciones de Dios, muy especiales, pero NO somos de su misma naturaleza Divina; y no somos hijos suyos; por lo tanto para ser sus hijos, crea un sacramento en Su Iglesia llamado bautismo, que es la primera y gran oportunidad de Salvación; y aunque el bautismo no es garantía de la Salvación, quien no es bautizado disminuye sustancialmente la posibilidad de la misma, y desde luego no es hijo de Dios, porque Cristo no murió sacrificado para que cada quien tuviera su propia opinión de Dios e hiciera lo que le diera en gana y diera igual ser parte o no de Su Iglesia. Sería absurdo y sin sentido haberse sacrificado para que no tuviéramos en cuenta sus palabras. Gran triunfo de Satanás.

Y eso es lo que buscan los modernistas con sus pequeños pero constantes comentarios cuestionando y poniendo en duda cada cosa que se ha enseñado por el Magisterio de la Iglesia: Cambiarlo todo, con Misas inválidas hasta despojarnos de la Eucaristía, un golpe maestro de Satanás al mundo, creando una asociación de religiones que adoran a otros dioses que en realidad son demonios. Cosa que Dios aborrece como lo ha demostrado en múltiples pasajes de la Sagrada Escritura.

Tipo del despojo de la alianza descrito por Jesús en la parábola de los viñadores homicidas, se describe en el libro del Génesis cuando Esaú, hijo de Isaac, DESPRECIA su primogenitura. Esaú era considerado el mayor frente a su hermano mellizo Jacob. Esaú era el heredero de la misión dada por Dios a Abraham su abuelo. Esaú jura por un plato de lentejas o un potaje o un guiso (según la traducción), que daría a Jacob la primogenitura.

entonces dijo Esaú: He aquí yo me voy a morir; ¿para qué, pues, me servirá la primogenitura” (Gn 25, 32). “entonces Jacob dio a Esaú pan y del guisado de las lentejas; y él comió y bebió y se levantó, y se fue. Así menospreció Esaú la primogenitura.” (Gn 25, 34).

La primogenitura de Esaú es la alianza que el pueblo judío desprecia. No la valora. El pueblo prefirió darse a los placeres que ofrecieron los demonios de otras culturas a quienes adoraron.

Jacob, forma el pueblo de Israel que lleva su nombre por medio de sus 12 hijos, pero este pueblo representa a Esaú su mellizo a quien correspondía ejecutar la misión de Dios. Pero el pueblo de la Nueva Alianza, es decir la Iglesia Católica fundada por Cristo, es conformado por algunos judíos, pero en gran mayoría por paganos convertidos y bautizados que representan a Jacob, el hermano segundón de entre los dos mellizos. La parábola de los viñadores homicidas que Jesús cuenta a sus apóstoles no deja dudas de la pérdida de la alianza o primogenitura que el pueblo de Israel desprecia por un plato de lentejas que satanás les ofrecía a los jerarcas judíos que guiaron erróneamente a todo el pueblo de Israel llevándolos a la perdición.

La historia se repite, y los jerarcas de la Iglesia Católica hacen lo mismo. Despreciar la Misión dada por Jesús de ayudar a las almas a entrar al reino de los cielos, pero ellos prefieren el plato de lentejas que satanás les da en poder, dinero y honores y adorar a otros dioses. Los jerarcas del antiguo testamento eran los encargados de preservar la tradición de la misión heredada a las 12 tribus de Israel, pero ellos pervirtieron al pueblo, y se asociaron con pueblos paganos que adoraban a falsos dioses, lo que Dios aborrece y por lo cual El Padre envió a sus profetas a advertirles de su fornicación y prevaricación de la tradición. Los mataron, persiguieron, encarcelaron y desterraron. Hicieron lo mismo con Jesús. No hicieron caso hasta que llegó el destierro y destrucción de los dos templos. Hoy sucede exactamente lo mismo: tenemos una jerarquía que se ha prostituido, poco a poco erosiona la tradición con falsas enseñanzas y fornica con otras religiones diciendo que todas siguen al mismo dios cuando en realidad sólo poseen demonios disfrazados de dioses, y tratan de convencer a los fieles de que esa es la manera de seguir a Dios, siendo fraternos con los demás adoradores de demonios. Ellos, igual que los jerarcas antiguos, trabajan directamente para satanás, quien les pagó en grandezas por guiar al pueblo al precipicio del infierno.

Pero no habrá una nueva oportunidad para la raza humana, porque Dios que se encarnó, ya no hace más alianzas, sino que conservará para la eternidad la Alianza Nueva y a los que se acojan a ella y dado el estado de las cosas en la Iglesia podemos pensar por analogía que la segunda venida de Jesús está próxima.

Miguel Serafín

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