Catolicismo y Política. El hombre nuevo y la fraternidad cósmica. 4ª parte

Hoy reflexionaremos sobre la igualdad y la fraternidad universal como un nuevo credo ecumenista y en donde lo antropocéntrico cobra principal importancia. Se destaca la idea de una humanidad sin un concepto de Dios concreto. Lo doctrinal es reducido a ese sentimiento universalista de humanidad.

Catolicismo y Política. El Hombre nuevo y la fraternidad cósmica. 4ª Parte . Un artículo de Leonardo Olivieri

En los anteriores artículos desarrollamos el concepto de hombre natural basándonos en el pensamiento del filósofo Rousseau. Este hombre era de por sí inocentemente bueno y que la corrupción de esa inocencia se manifestaba en los ordenes sociales. El egoísmo y el interés individual constituyen los principios sobre los cuales se constituye la Sociedad Civil.

Prácticamente, se postula que lo bueno y lo malo, como concepto y no sólo como acciones, son elementos constitutivos del hombre en si mimos. Esto es a diferencia del Evangelio de San Mateo 19: 16-17, Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna? El le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios.

El drama social de las injusticias y las miserias humanas son consecuencia de los sistemas económicos y sociales. Para Marx, el hombre es para el hombre, lo que son sus relaciones de producción, por lo tanto son los sistemas económicos conocidos hasta entonces basados en el poder del dinero y la codicia lo que había pervertido la naturaleza de la personas alienándolas en la superestructura de las ideas ( ideologías) que legitiman ese orden injusto y desigual.

Este tipo de pensamiento tiene como base al hombre en sí mismo, siguiendo las ideas centrales del pensamiento de la Ilustración. El problema consiste en armonizar todos los intereses individuales y sus correspondientes libertades. El concepto de igualdad y fraternidad buscan en principio solucionar tal problema.

La igualdad entre las personas de una sociedad consiste básicamente en garantizar que no exista discriminación La igualdad significa que todos los seres humanos tienen el mismo valor y deben ser tratados por igual, independientemente por ejemplo, de su origen étnico, su orientación sexual o su discapacidad o religión. Es interesante que según este principio, todas las creencias religiosas son iguales y que creer o no constituye una decisión individual. Las leyes creadas por un Estado laico y secular están por sobre la doctrina, en este caso, cristiana. Ya no hay un Dios verdadero, sino dioses diversos y todos ellos iguales.

La fraternidad es un sentimiento de hermandad donde el amor entre los seres humanos es más fuerte que la ambición egoísta y el interés individual. La fraternidad es un principio al cual la humanidad en su conjunto aspira desde el origen de las civilizaciones. Sin embargo, el surgimiento de ordenamientos sociales, económicos y políticos fundados en sentimientos de ambición y dominación entre los hombres, establecieron que la idea de fraternidad haya quedado sepultada y olvidada. Aceptando así el predominio de formas sociales alienantes y alejadas de ese hombre natural que venimos ya mencionando.

Por lo tanto la fraternidad es un atributo de ese hombre natural, forma parte de su inocencia y su bondad. No se alcanza acercándose al Dios y a la Verdad, sino redescubriendo esa naturaleza interior del propio hombre.

Es más, para esta perspectiva, la religión constituye un obstáculo para el despliegue del sentimiento fraterno. Bajo esta visión, la institucionalización religiosa se funda en la intolerancia a otras verdades y busca imponer una única verdad homogénea, llevando a luchas fraticidas a fin de imponer esa verdad. La religión como instrumento de dominación y poder, garantizó la hegemonía de ciertos grupos sociales, introduciendo sistemas políticos y económicos fundados en la desigualdad y la opresión.

Por lo tanto, la esperanza de la humanidad en la conquista de la fraternidad no está en relación a la instauración de un ordenamiento socio-político fundado en el Reinado de Social de Jesucristo, sino por una parte en ese cambio de conciencia del hombre civilizado hacia ese hombre natural. Pero por otro lado también incluye una modificación radical del sistema económico mundial, se trata de cambiar las relaciones económicas que alienan la esencia compasiva y solidaria del ser humano.

Se desarrolla un concepto de humanidad por encima de Dios, en el sentido de que la idea que se tenga de Dios es variable o cultural, no existiendo una doctrina concreta sobre el Dios verdadero. Bajo la fraternidad universal lo importante no es el conocimiento exacto de Dios, sino esa figura de ser supremo-divino que es abstracto, que no tiene contenido. En el artículo anterior hicimos referencia al sentimiento religioso y al inmanentismo.

Todos somos hermanos, más allá del “dios” que tengamos. El cristianismo, en el mejor de los casos, deja de ser la única religión verdadera para ser parte de un conjunto de valores e ideas de un humanismo. Jesús deja de ser el Camino y la Verdad, para re-significarse en un buen samaritano, un ejemplo de “persona buena” que tiene como forma de vida la solidaridad, el altruismo y el amor subjetivo. Hay que “portarse como él”, seguir su ejemplo, sin conversión, sin conocimiento de lo que significa ser hijos de Dios, sin doctrina y sin una Verdad (con mayúsculas). Si existe algo llamado verdad, es esa praxis o modo de vida y de sentir, propia de ese hombre natural que ya mencionamos en los anteriores artículos.

En fin, la fraternidad universal busca constituir un orden fundado en el ser humano sin Dios y sustituir las relaciones económicas actuales por unas que estimulen la colaboración en lugar de la competencia, la solidaridad en lugar del individualismo. O sea, busca una sociedad nueva orientada hacia una idea de felicidad colectiva o felicidad común. Instaurar entonces, la realidad de un mundo utópico y el paraíso en la tierra.

Leonardo Olivieri

Catolicismo y Política. EL Hombre Nuevo y la Fraternidad Cósmica, pueden leer la primera parte en nuestra página: El hombre nuevo y la fraternidad cósmica, 3ª parte

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Leonardo Olivieri

Leonardo Olivieri

Tradicionalista Catolico, Licenciado en Ciencia Potitica por la Universidad de Buenos Aires, posgrados en ecomonia e integracion regional. Además músico.