Las ideologías y el cristianismo

El Dr. Mario Guzmán nos habla de lo que se llama actualmente “movimientos” como es el feminismo y el neomarxismo, ¿Son compatibles las ideologías y el cristianismo?

Las ideologías y el cristianismo. Un artículo del Dr. Mario Guzmán

Recientemente, dialogué con un amigo sacerdote sobre un creciente fenómeno dentro de la Iglesia: la adopción de ideologías por parte de laicos, sacerdote y jerarcas de todos los niveles. Ideologías tales como el neomarxismo, el feminismo, el deconstructivismo, la ideología de género, el relativismo moral, ¡vamos! la adopción de las ideologías postmodernas que durante años han buscado menguar el mensaje cristiano, ahora son adoptadas por muchos católicos e incluso por muchos de sus más conocidos portavoces o como hoy les llaman “influencers

Pero vamos a ver, ¿qué entendemos por ideología? La Real Academia Española la define en su diccionario como: Conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso o político, etc.

En base a esta definición, valdría la pena resaltar la primera parte de esta “ideas fundamentales que caracterizan el pensamiento de una persona”. Es decir, si son fundamentales quiere decir que han de ser inamovibles, que conforman el principio en el cuál todas sus demás ideas se sustentan. Y como lo ha probado el modelo cognitivo conductual, las ideas dan paso a las emociones y a las conductas del individuo, por lo tanto, podríamos concluir que la ideología no solo es el fundamento del pensar del individuo, sino de todo su ser, de sus cogniciones, de sus emociones y de sus acciones en la vida.

Teniendo esto en cuenta, valdría analizar en qué consisten las ideologías en las que hoy tantos católicos encuentran interés y podríamos decir que todas ellas se reducen el quehacer humano y la vida social desde la explicación reduccionista del poder. Para estas ideologías la conducta humana y la sociedad están basadas en la búsqueda del poder y en la opresión del más débil, por lo tanto, su objetivo es revertir dicha situación para acabar con la supuesta opresión y así revertir el orden de la realidad. Para muchos suena atractivo este mensaje, sobre todo si se ha tenido la desafortunada experiencia de crecer en una situación de carencia o de injusticia, y como la carencia y la injusticia es una experiencia inherente a la vida, entonces resuena en la psicología del individuo y alimenta el deseo de un mundo mejor, de un mundo ideal donde el poder y la opresión no existan y donde todos seamos iguales. ¡Vaya nada nuevo bajo el sol! La idea de una sociedad utópica conlleva un anhelo común a todos, aquel anhelo del paraíso perdido, el deseo de regresar a ese estado original de bienestar y plenitud en el que se encontraban Adán y Eva, por eso es por lo que tantos católicos se sienten atraídos a estas nuevas ideologías, pues hablan de un estado arquetípico del que todos venimos y todos deseamos volver, el mito del eterno retorno. Lo que olvidamos, es que el paraíso está cerrado y protegido por querubines con espadas de fuego para que nadie entre ahí (Gen 3,24), de ahí que las utopías siempre terminan mal, siempre terminan en más sufrimiento.

Ahora bien, muchos dirán ¿pero acaso no es lo mismo que ofrece el cristianismo? ¿qué no es eso a lo que Jesús vino? ¿a liberar a los pobres y oprimidos y a instaurar el reino de Dios? Y ante eso tendríamos que decir, si y no. Pues es verdad que Jesús vino por los pobres y oprimidos, es verdad que señaló y juzgo con severidad a quienes ostentan el poder y lo usan para su beneficio personal y la opresión de los otros, basta leer las bienaventuranzas y uno se dará cuenta claramente de ello (Mateo 5, 3-12). Pero existe una simple diferencia, aunque hemos de decir que es simple pero no insignificante, por el contrario, es de total relevancia y es lo que hace que un cristiano no pueda adoptar las ideologías aquí mencionadas y esa es que en el cristianismo se trata de una decisión personal, un acto de conversión que lo hace a uno dejarlo todo para entregarse al Creador de la vida y a sus planes. La predilección por el pobre, el oprimido y el necesitado no es una imposición del Estado, sino resultado de reconocerse como insuficiente y de atestiguar la experiencia universal del sufrimiento y desde ahí, buscar colaborar con Nuestro Señor para traer alivio a quienes sufren. Es un acto de voluntad, no de ley.

Las ideologías mencionadas al principio de este artículo no lo hacen así, por el contrario, todas ellas terminan siempre en donde mismo, en aquello que tanto condenan. El oprimido se convierte en opresor, el empobrecido, se convierte en enriquecido y el violentado en agresor. Y es que buscan de revertir la realidad a través de las mismas estructuras que tanto critican, la estructura del poder. Buscan apoderarse del Gobierno y de las instituciones civiles para desde ahí, forzar su visión de la vida, de la sociedad, de la sexualidad, de la familia y del individuo. Todo aquel que se oponga a su visión, no es visto como el enemigo al que los cristianos estamos llamado a amar, sino como el enemigo que el revolucionario está llamado a aniquilar. De ahí que tarde o temprano, dichos movimiento derivan en totalitarismo, militarismo y en autoritarismo. Su visión de la vida, del individuo y de la sociedad se convierte en la única visión posible, en un dogma cuasi religioso que no acepta disidentes.

Por todo esto, resulta penoso ver a los católicos abrazando estas y otras ideologías. Incluso resulta risorio ver las “maromas intelectuales” que buscan hacer para acomodarlas a la “narrativa cristiana” como gustan llamarle. Pero, sobre todo, resulta preocupante que no hayan visto que ellos son herederos de la ideología más importante de la historia de la humanidad, que ellos están llamados a representar con su vida un “conjunto de ideas fundamentales” las ideas de Cristo expresadas en su Evangelio, las ideas del Padre expresadas en el Antiguo y Nuevo Testamento, las ideas de la Iglesia plasmadas en el Magisterio y la Tradición. Ellos ya tienen una ideología, esa ideología es más que una filosofía, más que un conjunto de curiosidades intelectuales es la religión instaurada por el Hijo de Dios. En ella, existe un rico manantial de vida, de justicia y de solidaridad. En ella están las respuestas para la vida individual y la vida social.

¿Eso quiere decir que el católico no debería estudiar otras ideologías, filosofías o ciencias? Por su puesto que no, no quiere decir eso, por el contrario, debe de hacerlo, pues el Evangelio no ofrece respuestas técnicas y científicas que necesitamos en la vida diaria, pero si ofrece los principios en los que dichas tecnologías y avances filosóficos y científicos se deberían de basar. Por lo tanto, y como otro buen amigo sacerdote me decía; “los cristianos no deberíamos de olvidar que a quien seguimos es a Cristo y no a Séneca y mucho menos a Kant” y yo diría “y mucho menos a Marx, Sartre, de Beauvoir, Derrida y toda la bola de degenerados que ahora están de moda”.

Cristiano, tu ideología se llama cristianismo y es más que cualquier otra ideología, pues además es tu religión, es tu camino de salvación. Abrázala, promuévela y con ella cambiaras tu mundo y el mundo de tu prójimo.

Saludos con aprecio

Por: Mario Guzmán Sescosse

Esperamos que este artículo “Las ideologías y el cristianismo” haya sido de su interés. Le recomendamos nuestra sección de Autores

¿Aún no conocen nuestro canal de Youtube? Les esperamos en MR con nuestros debates:


*Se prohíbe la reproducción de todo contenido de esta revista, salvo que se cite la fuente de procedencia y se nos enlace.

 NO SE MARCHE SIN RECORRER NUESTRA WEB

Marchandoreligión  no se hace responsable ni puede ser hecha responsable de:

  • Los contenidos de cualquier tipo de sus articulistas y colaboradores y de sus posibles efectos o consecuencias. Su publicación en esta revista no supone que www.marchandoreligion.es se identifique necesariamente con tales contenidos.
  • La responsabilidad del contenido de los artículos, colaboraciones, textos y escritos publicados en esta web es exclusivamente de su respectivo autor
Mario Guzmán

Mario Guzmán

Dr. Mario Guzmán Sescosse es profesor e investigador de tiempo completo en Trinity Christian College en la ciudad de Chicago en EUA. Es doctor en psicología y cuenta con dos maestrías en psicología y psicoterapia, además de la licenciatura en psicología y estudios en filosofía. Es autor del libro "La Transformación del adolescente", de diversas obras científicas y capítulos de libro. Tiene más de 17 años de experiencia como terapeuta. Sus intereses académicos son psicología y religión, psicoterapia, psicopatología y desarrollo humano. Además, está casado y tiene 3 hijos junto con su esposa. https://www.drmarioguzman.com/