El Santísimo nombre de María

Un bellísimo artículo sobre una festividad que celebrábamos estos días, el Santísimo nombre de María, ¿quieren conocer la historia?

El Santísimo nombre de María. Un artículo de Miguel Toledano

Ayer celebraba la Iglesia la festividad del Santísimo nombre de María. Dicho hito litúrgico fue instituido por el papa Inocencio XI, el gran pontífice que con coraje digno de su deber se opuso tenazmente tanto a los protestantes como a su infame aliado Luis XIV de Francia. Y además de con el papa Inocencio, la festividad está relacionada con una interesantísima imagen de Nuestra Señora.

En efecto, a comienzos del siglo XVII, el P. Domingo de Jesús María, carmelita descalzo aragonés, halló en Roma un cuadro de la Santísima Virgen abandonado y despreciado entre escombros.  Fray Domingo decidió cuidar y encomendarse a dicha imagen.  Un día, la imagen le habló y le aseguró que concedería las gracias que le pidiesen quienes buscasen refugio en ella y la venerasen en dicha imagen, de modo particular quienes pidiesen por la liberación de almas del Purgatorio.

Parece que el cuadro y el carmelita acompañaron a las tropas imperiales a la Montaña Blanca de Praga hace ahora cuatrocientos años, donde gracias a la intercesión de la Madre de la Divina Gracia los tercios infligieron una imponente derrota a los rebeldes reformados, ganando Bohemia al catolicismo casi hasta nuestros días.  En parte, se entiende la tirria protestante hacia la Santísima Virgen.

El Santísimo nombre de María

Fray Domingo iba continuamente arengando a las tropas imperiales. No es probable que llevase a lomos de su caballo nuestro cuadro de María con la cabeza inclinada, ya que hay fuentes que citan al efecto otra imagen de la Natividad. Sin embargo, el Emperador Fernando II sí se encomendó a la Virgen carmelitana antes de la imponente victoria de las tropas imperiales.

La imagen permaneció diez años en Munich, venerada por los Wittelsbach, pero pasó seguidamente a manos de los Habsburgo en Viena.  En una segunda intervención milagrosa, la Madre de gracia aseguró a los residentes del palacio imperial que ella siempre protegería a la Casa de Austria, pero con una condición importantísima:  Que el emperador fuese “piadoso y devoto de Nuestra Señora”, lo que por desgracia no siempre ocurriría.  Recientemente, una joven Habsbugo ha reconocido que su antepasado José II, liberal e ilustrado, fue “la oveja negra de la familia”.

La emperatriz, extraordinaria veneradora de la imagen y de lo que ésta representaba, se llevó el cuadro al convento de carmelitas de Döbling, al norte de la capital austriaca, donde todavía cuelga hoy en día.  Los polacos del rey Juan Sobieski y los vieneses se encomendaron a ella cuando los turcos volvieron a intentar conquistar la ciudad un siglo después de Lepanto y la Madre de gracia no les defraudó, ya que Viena fue liberada, al grito de “Dios salve a Polonia”, y el Gran Visir tuvo que huir.  Sobieski envió al Papa el estandarte del jefe otomano con una carta en la que, parafraseando a Julio César pero haciendo la cita más católica, escribió:  “Vinimos, vimos, Dios venció”.

A raíz de la espantada mahometana ante fuerzas cristianas menores en número a la tercera parte, denominada por la historia como batalla de Kahlenberg o segundo sitio de Viena, el papa Inocencio de la Santa Liga solemnizó la ocasión con la institución de la Misa doble mayor del 12 de septiembre, día de aquella memorable jornada militar exactamente hace trescientos treinta y siete años.

Hoy, los pontífices vaticanos no forman ligas santas, sino que más bien establecen ligas con instituciones que nada quieren tener que ver ni con el nombre de María ni con el de Jesús, a los que desprecian olímpicamente, llámense Organización de las Naciones Unidas o Unión Europea. Y, sin embargo, todavía vivimos de los beneficios de orden material y también espiritual (éstos en menor medida) defendidos en aquel glorioso acontecimiento de septiembre de 1683.

A los veinticinco mil heroicos polacos al mando de Sobieski les correspondió entonces la intervención providencial para salvar lo que quedaba de la Cristiandad después de la consolidación luterana apoyada por Francia. Quién sabe si la teología de la historia tiene reservada a la nación eslava una nueva recristianización europea. Nosotros somos más bien escépticos, pues la vemos contaminada de neoconservadurismo e incluso de americanismo. Sea como fuere, ellos siguen siendo masivamente devotos del Santísimo nombre de María.

Antes que los polacos y todo el orbe tras la decisión pontificia, los fieles españoles, en origen los de Cuenca, ya celebraban esta festividad desde 1513, anticipándose por tanto en ciento setenta años al acontecimiento salvador de Kahlenberg y a la proclamación oficial de que, después del nombre de Jesús, ninguno es más dulce ni más poderoso contra los ataques del infierno que el de María.

Como epílogo del artículo, cumple añadir que la dulce imagen de María con la cabeza inclinada, que tantos milagros y éxitos militares obró en su dulzura, fue coronada en 1931 por el Cardenal Piffl, Principe Arzobispo de Viena, en nombre del Papa Pío XI. Por su parte, ya en 1676 se inició el proceso de canonización de nuestro Fray Domingo; en 1907, San Pío X lo proclamó venerable; mas los sucesivos hitos hasta su elevación a los altares esperan -como es el caso de otros- en las instancias vaticanas. Dios quiera que algún día un nuevo papa Inocencio de la Liga Santa autorice el culto universal al enorme carmelita de Calatayud.

Miguel Toledano

Domingo décimo quinto después de Pentecostés, 2020

Les recomendamos el blog de Miguel: ToledanoLanza

Les recomendamos el siguiente artículo de Miguel Toledano: “¿Puede mentir un Sacerdote?

Les invitamos a conocer nuestro de Youtube: MR


*Se prohíbe la reproducción de todo contenido de esta revista, salvo que se cite la fuente de procedencia y se nos enlace.

 NO SE MARCHE SIN RECORRER NUESTRA WEB

Marchandoreligión  no se hace responsable ni puede ser hecha responsable de:

  • Los contenidos de cualquier tipo de sus articulistas y colaboradores y de sus posibles efectos o consecuencias. Su publicación en esta revista no supone que www.marchandoreligion.es se identifique necesariamente con tales contenidos.
  • La responsabilidad del contenido de los artículos, colaboraciones, textos y escritos publicados en esta web es exclusivamente de su respectivo autor
Miguel Toledano

Miguel Toledano

Miguel Toledano Lanza es natural de Toledo. Recibio su primera Comunión en el Colegio Nuestra Señora de las Maravillas y la Confirmación en ICADE. De cosmovision carlista, esta casado y es padre de una hija. Es abogado y economista de profesión. Ha desempeñado distintas funciones en el mundo jurídico y empresarial. En la actualidad es subdirector de un colegio internacional en Bruselas. Ha sido secretario general de la Fundación Nacional Francisco Franco y afiliado del partido político Alternativa Española. Es fiel asistente a la Misa tradicional desde marzo de 2000. Ha publicado distintos artículos en diferentes medios.