Becciu se defiende. En un contexto de amenazas, chantajes y “limpiezas” que no limpian

¿Les dice algo el nombre del Cardenal Giovanni Angelo Becciu? Nuestro Vaticanista, Aldo María, nos trae este interesante artículo

Becciu se defiende. En un contexto de amenazas, chantajes y “limpiezas” que no limpian. Un artículo del blog de Aldo María Valli

Artículo original disponible en https://www.aldomariavalli.it/2020/09/26/becciu-si-difende-in-un-quadro-di-minacce-ricatti-e-pulizie-che-non-puliscono/

Traducido por Miguel Toledano para Marchando Religión

“No he cometido ningún crimen. No he recibido ninguna comunicación por parte de los magistrados vaticanos. Estoy preparado. Si quieren que explique, lo haré”.

Angelo Becciu se defiende ante los periodistas y dice: “Mantengo la serenidad. Renuevo mi confianza en el Santo Padre”.

Las noticias hablan de millones de euros de fondos de beneficencia vaticana desviados hacia inversiones especulativas y de riesgo, pero también de importes del Vaticano y de los obispos italianos destinados a financiar actividades de un hermano del prelado. Las inversiones estaban gestionadas por el financiero Enrico Crasso, pero Becciu dice que no siguió las acciones de Crasso “paso a paso”, y que se reunían con muy poca frecuencia. Según Becciu, Crasso le informaba, pero sin entrar en detalles. Invertir fondos, precisa, formaba parte de sus competencias cuando era sustituto de la secretaría de Estado: “Es cierto, hicimos inversiones. Las hicimos con el deseo de realizarlas en interés de la Santa Sede, no en mi propio interés”.

Becciu ha dicho que la reunión con el papa fue “surrealista”. Hasta hace poco, ha declarado, “me sentía un amigo del papa y luego resulta que ahí, cuando hablamos, me dice que ya no se fía de mí por haber visto las acusaciones de los magistrados vaticanos según las cuales yo habría cometido apropiación indebida”.

La acusación de apropiación indebida importa, en concreto, cien mil euros, que habrían sido sustraídos al Vaticano para desviarlos a una cooperativa propiedad del hermano del prelado, en el marco de la actividad de la Caritas diocesana de Ozieri, en Cerdeña. Según Becciu, se trata de fondos destinados a varias obras de caridad que estarían aún en la cuenta de Caritas. ¿Conflicto de interés? “No sé si sería verdaderamente un conflicto de interés. Yo quería ayudar a la diócesis, no a mi hermano”.

Un comunicado del obispo de Ozieri y presidente de la Caritas diocesana, Corrado Melis, precisa que la diócesis “nunca ha sido beneficiaria” de favores indebidos o ilegítimos.

Más acusaciones rechazadas: haber ayudado y favorecido a otros dos hermanos (uno por trabajos de carpintería, el otro titular de una empresa que distribuye alimentos y bebidas), cuando era nuncio apostólico en Cuba y Angola. El primero sólo habría “reparado dos puertas” y realizado labores de restructuración porque en esos países “era difícil encontrar materiales” y por consiguiente fueron enviados desde Italia. En cuanto al segundo, “nunca le he dado dinero, ni mío ni de la institución”.

La familia Becciu ha difundido un comunicado en el que califica las acusaciones de “infundadas y maliciosamente falsas”, y Becciu promete interponer una acción por difamación si no se aportan pruebas.

En un comentario periodístico, Lucetta Scaraffia, colaboradora del Osservatore romano entre 2012 y 2019, ha escrito:  “Soy una católica que vive con dolor y angustia estos días que algunos medios pretenden describir como de ‘gran limpieza en el Vaticano’. Como algunos han señalado, en realidad lo que sucede se parece más a las grandes purgas políticas de los regímenes totalitarios que a un recurso serio y ponderado a la justicia. Ya son muchos años, desde que Benedicto XVI puso en marcha la reforma del IOR, la banca vaticana, en los que se suceden escándalos, filtraciones de noticias, arrestos repentinos, procesos falsos. Detrás de esta cortina de humo que constituyen las ‘operaciones de limpieza’ es difícil comprender lo que de verdad sucede. A ello se unen las voces insistentes de posibles chantajes sobre la base de escándalos sexuales, sobre todo homosexuales y pedófilos, que envenenan la vida y actuación de la jerarquía vaticana. Recordemos que hasta hace pocos años todos los obispos – y subrayo todos – trataban de encubrir los escándalos sexuales. Lo que, de emerger hoy, podría provocar graves terremotos hasta en los puestos más altos. Tratemos de hacer una hipótesis: si, como muchos sospechan, el IOR se ha utilizado durante décadas para blanquear el dinero negro de organizaciones criminales, no cabe pensar que éstas últimas acepten sin más que tales recursos les sean sustraídos. Por tanto, es una hipótesis lógica que, en efecto, ellas traten de impedir la referida limpieza amenazando con hacer pública frente a los fieles de todo el mundo esta activad subterránea de la banca vaticana”.

Prosigue Lucetta Scaraffia: “Es fácil imaginar el efecto devastador que esta publicidad tendría en la vida de la Iglesia. Precisamente ello explica quizás las infinitas dificultades a las que hace frente cualquier reforma económica del Vaticano. Y así se repiten los conatos de reforma financiera, sin ningún efecto real desde el punto de vista de la limpieza, sino produciendo en cada ocasión retrocesos y revelaciones útiles en la lucha entre facciones internas. Cada vez que alguien resulta defenestrado, algún culpable es incluido en el índice y consiguientemente su ascensión queda bruscamente interrumpida. Cabe por tanto la siguiente sospecha: que las operaciones de limpieza financiera sirvan sólo para establecer nuevos equilibrios de poder, para desembarazarse del adversario. Para hacer esto es fundamental el apoyo de los medios de comunicación. Ellos, en efecto, difunden la noticia, crean el culpable, que por consiguiente es condenado apriorísticamente y sin escapatoria, sin opción de defenderse. Por tanto, casi nunca se llega a un verdadero procedimiento, y si se llega es a menudo un procedimiento poco fiable – las reglas de la justicia vaticana cambian a menudo y se tiene la sensación de que son una pura formalidad – o sea, que de hecho casi siempre la prensa determina quién es culpable. También en este caso, iniciado hace meses mediante denuncias de malversación a propósito de la adquisición de un inmueble en Londres, el escándalo ha explotado repentinamente, gracias a un oportuno envío de fotos de los sospechosos a la prensa. Elegido un chivo expiatorio – el comandante de policía Giani, obligado a dimitir tras una noticia filtrada – se pasó a una apresurada condena mediática contra los acusados que, en efecto sin proceso alguno, fueron despedidos. Una justicia sumarísima, aunque presentada a la prensa como ejemplar, ahora se le aplica al cardenal Becciu. Sin procedimiento, sin darle ninguna posibilidad de defenderse, ha sido privado de su cualidad cardenalicia, con el único efecto de desconcertar a los fieles, y no sólo a ellos. Pero no sabemos si es culpable y, al no haber proceso, no lo sabremos jamás”.

A.M.V.


Queridos amigos de Duc in altum, ¿habéis leído mi novela La última batalla? ¡Si aún no lo habéis hecho, os la recomiendo!

Os recuerdo también mis restantes libros más recientes:

Aldo Maria Valli, En la época de Jesús no se pasaba lista. Hombres correctos en los puestos correcctos (Chorabooks, 2020)

Aldo Maria Valli, Aurelio Porfiri, Decadencia. Las consignas de la Iglesia postconciliar (Chorabooks, 2020)

Aldo Maria Valli, No tendrás otro Dios. Reflexiones sobre la declaración de Abu Dabi, con la participación de Nicola Bux y Alfredo Maria Morselli (Chorabooks, 2020)

Aldo Maria Valli, Casos extraños. Historias sorprendentes e inesperadas de una fe vivida (Fe & Cultura, 2020)

Aldo Maria Valli, Las dos Iglesias. El sínodo sobre la Amazonía y los católicos en conflicto (Chorabooks, 2020) 

Aldo Maria Valli (editor), ¿No nos dejes caer en la tentación? Reflexiones sobre la nueva traducción del “Padre nuestro”, con participación de Nicola Bux, Silvio Brachetta, Giulio Meiattini, Alberto Strumia (Chorabooks, 2020)


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Aldo Maria Valli

Aldo Maria Valli

Vaticanista. Entre sus libros más destacados están: Claustrofobia, Sradicati, el caso Vigano, 266. Jorge María Bergoglio, Benedicto XVI el pontificado interrumpido. Pueden leer sus artículos y leer toda la información sobre su obra literaria en italiano en su página web https://www.aldomariavalli.it/