Multiplicación de los panes y peces

Multiplicación de los panes y peces, Rev. D. Vicente Ramón Escandell

MISTERIOS DE LA VIDA DE CRISTO

1. RELATO EVANGELICO (Mt 14, 13-21)

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan el Bautista, se marchó de allí en barca, a un sitio tranquilo y apartado. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos. Al desembarcar, vio Jesús el gentío, le dio lástima y curó a los enfermos.


Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: «Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que, vayan a las aldeas y se compren de comer». Jesús les replicó: «No hace falta qué vayan, dadles vosotros de comer». Ellos le replicaron: «Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces». Les dijo: «Traédmelos».


Mandó a la gente que se recostara en la hierba y tomando los cinco panes y los dos peces alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos hasta quedar satisfechos y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.

2. Comentario al Evangelio

El evangelista san Mateo después de presentar las parábolas sobre el Reino de los Cielos, nos introduce en una nueva sección de su evangelio, en la cual nos muestra a la Iglesia como primicia de ese Reino. Como introducción a los discursos de Jesús sobre este punto, el evangelista presenta una serie de episodios de su vida en los que se ilustra aquello que contendrán los discursos sobre la Iglesia. Uno de estos hechos es la multiplicación de los panes, la primera que presenta el evangelio de Mateo, y en la que podemos contemplar un anuncio de la Eucaristía.

Este milagro viene precedido por un tierno gesto de Jesús hacia los más débiles: nada más desembarcar en su destino, Jesús vio tanta gente que sintió compasión de ellos y curó a sus enfermos. El corazón del Señor se conmovió al contemplar a aquellas gentes que, como añadiría san Marcos al texto de Mateo: estaban como ovejas que no tienen pastor (Mc 6, 34), y obro sanaciones en medio de ellos sin mediar petición alguna, manifestando el amor y la providencia de Dios sobre ellos.

No contento con este gesto, quiso Jesús que fuesen testigos privilegiados del primer anuncio de la Eucaristía. Con sólo cinco panes y dos peces, Jesús alimento a aquellas gentes ante la incredulidad de los propios discípulos, que no veían claro cómo podrían saciar el hambre de aquella muchedumbre con tan poca comida. Entonces tomo (…) los cinco panes y los dos peces, y, levantando los ojos al cielo, pronuncio la bendición y, partiéndolos, dio los panes a los discípulos, y los discípulos a la gente. Con estos gestos, claramente eucarísticos, Jesús anunciaba, no sólo la futura institución de la Eucaristía y el sacerdocio, sino también el significado de la misma: en la Eucaristía se manifiesta el amor de Dios, su providencia generosa y su manifestación gloriosa en la debilidad de lo cotidiano.

3. Reflexión

Fíate enteramente de Dios, encomiéndate a Él – nos dice san Bernardo – descarga en su providencia todos los cuidados, y Él te sustentara, de modo que confiadamente puedas decir: el Señor anda solicito por mí.

La cultura contemporánea viene marcada por un espíritu de autosuficiencia, de individualismo, del lograr las cosas por uno mismo sin contar con los demás o con Dios… El hombre de hoy, o al menos el modelo que se nos quiere implantar, no necesita de auxilios externos para lograr sus objetivos: ni Dios ni el prójimo son necesarios, al contrario, pueden llegar a ser un obstáculo o una carga para alcanzar el éxito. Qué lejos está esta visión del sentido cristiano del hombre y de la vida: lejos del orgullo del hombre moderno, el cristiano se sabe débil, necesitado de una constante conversión y de compartir con Dios y con el prójimo sus alegrías y penas; no es en su propio esfuerzo donde el cristiano encuentra su fortaleza, sino en otra persona, en Cristo, cuya gracia es sustento para su caminar.

Esto, que puede parecer abstracto, lo experimentamos todos nosotros día a día: quien no ha sentido la necesidad de venir a la iglesia y ponerse ante el sagrario, y entablar un dialogo con el divino huésped del mismo; cuántos de nosotros en la intimidad de nuestros hogares nos hemos colocado ante una imagen de Cristo o de la Virgen, y a través de ellas les hemos hablado, llorado y suplicado.

Si en Cristo encontramos apoyo y fortaleza para nuestro caminar, el cristiano también los encuentra en su prójimo: cada uno de nosotros, somos intercesores por los demás ante Dios, apoyo de nuestro prójimo en las dificultades y herederos de las mismas promesas. 

Por ello, no podemos permanecer indiferentes cuando, en algún lugar del mundo, hay cristianos perseguidos, porque persiguiéndoles a ellos, nos persiguen a nosotros, ya que por el Bautismo formamos un solo cuerpo, cuya Cabeza es Cristo.

Llama al cielo – decía san Ambrosio, Obispo de Milán – para que seas oído, y tu Padre que está en los cielos, te enviara el auxilio y te defenderá. Te librara de la tribulación y te colmara de la gloria de la resurrección. A nosotros también Jesús nos ha mirado, ha visto nuestras necesidades y viene a sanar nuestros corazones heridos por nuestros pecados. Pidamos al Señor ser como Él: consuelo del débil, fortaleza para el abatido, luz para el desorientado y alegría para el triste.

4. Testimonio de los Santos Padres

SAN HILARIO DE POITIERS, obispo y doctor de la Iglesia (+367)

Y se entregan los panes a los Apóstoles, porque mediante ellos debían de ser dados los dones de la gracia divina. El número de los convidados es el de los futuros creyentes. Porque se dice en el libro de los Hechos de los Apóstoles (Hch 4,4), que, del gran número del pueblo de Israel, que se hallaba presente, sólo creyeron cinco mil hombres.

Comentario al Evangelio según san Mateo XIV

5. Oración

Señor Jesucristo, cuyo corazón se conmovió al contemplar al pueblo hambriento de Dios y abandonado por sus pastores; sé siempre el único y verdadero pastor de tu Pueblo, y aliméntalo con el Pan de tu Cuerpo y tu Palabra. Que vives y reinas. Amén.

Rev. D. Vicente Ramón Escandell Abad

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Rev. D. Vicente Ramon Escandell

Rev. D. Vicente Ramon Escandell

Rev. D. Vicente Ramón Escandell Abad: Nacido en 1978 y ordenado sacerdote en el año 2014, es Licenciado y Doctor en Historia; Diplomado en Ciencias Religiosas y Bachiller en Teología. Especializado en Historia Moderna, es autor de una tesis doctoral sobre la espiritualidad del Sagrado Corazón de Jesús en la Edad Moderna