Catolicismo y política.Conceptos sociológicos (1ª parte). La Sociedad de la muchedumbre

En esta serie de artículos, sobre los conceptos sociológicos, comenzaremos a exponer las diferentes concepciones de Sociedad que se están imponiendo en la actualidad. La naturaleza anti-católica del pensamiento social actual no sólo se manifiesta por fuera de la Iglesia, sino que muchos sectores del clero y la jerarquía eclesiástica comparten varios de sus conceptos. Resulta fundamental iniciar una exposición crítica y retomar las bases de un pensamiento social católico genuino ligado a la Tradición.

Catolicismo y política.Conceptos sociológicos (1ª parte). La Sociedad de la muchedumbre

A la sociedad se la puede entender como un agregado de individuos que conviven e interactúan entre sí en un espacio determinado. Puede ser una ciudad, una provincia, un país o una región. Más allá del tamaño del espacio geográfico, la base fundamental de la sociedad es la interacción intersubjetiva de personas. Esta es una visión liberal y atomista de la sociedad, en donde cada individuo es libre por naturaleza y decide por voluntad propia asociarse con otros a fin de mejorar su estilo y calidad de vida; ya que la interacción con otros le asegura un mejor utilización y administración de los recursos, la especialización en los aspectos y actividades que sus propias capacidades lo facultan y en la búsqueda de seguridad y bienestar. La sociedad sería una forma artificial, una creación para tales fines.

Hay otra concepción de sociedad que no sólo considera a la interacción intersubjetiva de personas, sino que comprende un concepto más amplio. Los individuos no se presentan en forma aislada, sino que son parte constitutiva de clases sociales. Estas diferentes clases se conforman en función de los diversos modos de producción que se materializan a lo largo de la historia. La perspectiva progresista y marxista se funda en la existencia de clases sociales antagónicas: burguesía capitalista y clase obrera proletaria. Ya no se parte de que el hombre es libre y autónomo sino que compone y forma parte, debido a su propia condición humana, de clases sociales. La vida en sociedad no es como la visión liberal, de interacción voluntaria sino de lucha y de conflicto. Las diferencias dejar de ser en base a las facultades propias que cada individuo posee, sino que son el producto de la apropiación, explotación y del abuso por parte de las clases opresoras que dominan al resto de la sociedad.

Con el advenimiento de la posmodernidad, surge otra idea de comprender y conceptualizar a la sociedad. Aflora así el concepto de muchedumbre, que busca remplazar al de clase social, que fue desarrollado por el marxismo, e incorporar otros elementos de carácter más individualista. Se sigue manteniendo la idea de conflicto o lucha social, pero se modifican los actores intervinientes. Las clases sociales ya no son homogéneas, ni logran plasmar toda la vida social, la clase en sí y para sí deja lugar a la muchedumbre y a la multiplicidad de actores sociales, llamados colectivos.

La multitud implica que los sujetos o actores sociales y políticos no tienen una identidad claramente definida. Por otro lado, se perfila el asenso de lo que se denomina el pensamiento pos-metafísico, en donde se abandona la concepción de la existencia de un fundamento último y se exalta a la multiplicidad. Asimismo se considera a la sociedad como una amalgama de la diversidad y niega que todo deba ser reducido a un concepto de unidad.

Como sostienen los sociólogos más contemporáneos, pareciera que vivimos en una sociedad “acéntrica” o “policéntrica” en donde la diversidad de actores sociales involucrados y sus distintas lógicas, dinámicas particulares provocarían la ausencia de un fundamento último y de una jerarquía que se imponga. Por lo tanto, la coordinación de las acciones recíprocas no queda así entregada a una especie de autoridad máxima central, o a un observador externo, omnisciente, sino más bien en una autoridad encargada de la gestión, la coordinación y la generación de consensos.

Queda claro que de esta perspectiva, la concepción de un orden natural con sus respectivas leyes objetivas y reconocidas por la razón, es plenamente rechazada. Incluso se argumenta que todo orden o reducción a la unidad es consecuencia de uso de la violencia del poder. La unidad es reducción violenta de la multiplicidad.

Por otro lado, este tipo de pensamiento del siglo XXI, reconoce que la verdad y la razón están situadas históricamente y constituidas intersubjetivamente. La verdad no es un concepto universal, objetivo y ahistórico, al cual es posible acceder por medio de la razón. Todo lo contrario, son el resultado de la interacción de los individuos que en su propia dinámica van construyendo relatos que se asumen como verdaderos.

La sociedad es siempre una reorganización de sus conflictos y de sus identidades. Si hubiera un único conflicto fijo o si los conflictos pudieran solucionarse definitivamente, no existiría la sociedad. El conflicto y la multiplicidad son de carácter ontológico y conforman la verdadera esencia de lo social y al fin al cabo, del hombre mismo.

No existe un concepto único de identidad predefinida u objetiva. Se puede decir que bajo esta perspectiva, ”las cosas no son como son” sino que se construyen en la interacción social. No hay una identidad católica, no hay una Tradición, ni Doctrina objetiva, trascendente e inmutable. Todo ello existe en que sea consecuencia de la interacción social. Por lo tanto, no es objetiva ni verdadera en sí misma y por fuera de la historicidad.

Como las identidades se hallan siempre en constante cambio, los actores sociales pueden participar de diferentes conflictos, construyendo nuevos antagonismos y ampliando el alcance de sus reivindicaciones. La política obrera puede incorporar la lucha por los derechos de las minorías o por la protección del ambiente, de las identidades de género, de los campesinos, etc.

La preguntas que nos podemos hacer es en vista a esta concepción posmoderna de la sociedad son las siguientes: ¿Qué lugar ocupa Dios?, ¿ Existe realmente un Ordena natural, una Ley Divina?. ¿la Iglesia es solamente un actor social sin fundamento trascendente o divino?, y por último ¿Existe un modelo de sociedad cristiana?.

Sin lugar a dudas la situación descripta en los párrafos precedentes afecta naturalmente a la doctrina católica y a su fundamento en la antropología cristológica. Se debe en gran parte a un progresivo proceso de secularización, relativismo ético e, incluso, nihilismo. Algunos han querido ver en ellos una suerte de apostasía interior, de indiferentismo religioso. De la consecución del proyecto de la “Ilustración” que buscaba la independencia del hombre de toda autoridad externa.

A Dios se lo ha reducido a la mera esfera personal, al interior de la conciencia. Es un Dios personal pero librado a, valga la redundancia, la libre interpretación de cada uno. Todo es subjetivismo, sentimentalismo y empatía. La doctrina se re-significa y hasta puede tener significados diferentes. Lo que estableció un Papa en el siglo XIX era sólo para ese siglo, sus conceptos evolucionan o incluso, pueden quedar en des-uso.

La idea de una Civilización Cristiana se ha reducido a un puñado de fieles, y muchas veces considerados como fanáticos de otros tiempos. Para muchos “católicos” hoy la Verdad y el camino, es una construcción de un diálogo fraterno y de búsqueda de consensos. Prueba de ello es ver a grupos de sacerdotes involucrados en la cuestión social reunirse, trabajar en conjunto con organizaciones y fuerzas políticas abortistas, pro-ideología de género.

Jesús se ha vuelto, para estos sectores, una consigna de lucha social. Ya no tiene contenido objetivo en sí mismo, sino es una figura que sirve para amalgamar individuos. Jesús pasó de ser Dios, el Salvador del Mundo, para ser un significante vacío.

En próximos artículos iremos desarrollando conceptos alternativos y reflexionaremos sobre la actualidad y vigencia de la Doctrina Católica para ir desarticulando los errores del pensamiento pos-moderno expuesto en este escrito.

Leonardo Olivieri

Si les ha resultado interesante este artículo sobre los conceptos sociológicos, les recomendamos en nuestra página el siguiente artículo: ¿Es posible una política católica?

Nuestra recomendación externa, el canal del Padre Javier Olivera Ravassi: QNTLC


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Leonardo Olivieri

Leonardo Olivieri

Tradicionalista Catolico, Licenciado en Ciencia Potitica por la Universidad de Buenos Aires, posgrados en ecomonia e integracion regional. Además músico.