La comunión en la boca no es gnóstica ni calvinista

Cuando se lee en las redes sociales que un sacerdote describe la comunión en la boca como gnóstica y calvinista, apenas uno sabe dónde comenzar a desarmar tan intrincada red de desinformación y fantasía

¿Por qué este sacerdote está equivocado al describir la comunión en la boca como gnóstica y calvinista?, un artículo de Peter Kwasniewski para LifeSiteNews

Traducido por Beatrice Atherton para Marchando Religión

 Internet exhibe la más impresionante ignorancia a la exhibición pública total. Es como una forma de nudismo intelectual. Supongo que es algo bueno, así los errores y vicios de la Iglesia postconciliar ya no se pueden esconder por más tiempo, como cosas horripilantes en oscuros pantanos. Sin embargo, se exponen por lo que son a plena luz del día. Esto no significa que desaparecerán al instante, es más bien para decir que es más fácil combatir al enemigo cuando se hace visible.

Un notable sacerdote católico, formado en St.John en Camarillo, y sin que sea necesario dar su nombre pero que tiene muchos seguidores en Facebook, publicó esta perlita:

“Durante los primeros mil años de la Iglesia la comunión fue dada solo en la mano. La influencia de Juan Calvino en la Iglesia fue que, junto a los gnósticos, predicaron que el cuerpo humano era malo y que los humanos eran básicamente malos y que la comunión era solo para el santo clero. Esta herejía fue condenada, entonces los jansenistas, que seguían un montón de herejías de Calvino, dijeron: “Ustedes no son lo suficientemente buenos para tocar el Cuerpo de Cristo con sus manos, ¡solo en la boca!, como si la boca fuera más santa que la mano. Cuando alguien es bautizado o confirmado su ser entero es bautizado o confirmado, no solo su boca. Todo su cuerpo, mente y espíritu son ungidos y consagrados a Cristo.”

Apenas uno sabe dónde comenzar a desarmar tan intrincada red de desinformación y fantasía

1. Nosotros ya tenemos evidencia de la comunión en la boca en el primer milenio. Monseñor Nicola Bux demuestra que hay incluso indicio de esto en la Última Cena.

2. Los primeros cristianos no practicaban la comunión en la mano de la manera en que nosotros la hacemos. Nuestra manera es nueva y desacralizada.

3. Una costumbre que se observa por más de 1000 años por cristianos de Oriente y Occidente no tiene nada que ver con Calvino, con el gnosticismo o con el jansenismo, sino con la reverencia humilde y llena de adoración hacia el Cuerpo de Cristo, y debido al respeto por las manos consagradas del sacerdote que manipulan el Cuerpo de Cristo como oficio propio. Esta costumbre también predominó por razones prácticas: es más segura y eficiente.

4. La lengua, de hecho, es bendecida especialmente en el rito tradicional del bautismo, donde una pizca de sal exorcizada y bendita es colocada sobre esta, acompañada de una oración que mira hacia la futura recepción de la comunión: “N., accipe sal sapientiae: propitiatio sit tibi in vitam æternam” (N., recibe la sal de la sabiduría, para que os sea propicia para la vida eterna), y entonces:

“Oh Dios de nuestros padres, Dios Creador de toda verdad, os pedimos humildemente que os dignéis mirar propicio a este vuestro siervo N.; y ya que ha gustado por primera vez ésta sal, no permitáis que se vea por más tiempo privado de este celestial alimento, antes sea fervoroso de espíritu, alegre en la esperanza y constante servidor de vuestro Nombre. Conducidle, Señor, a la limpieza de la nueva regeneración, para que merezca conseguir con vuestros fieles servidores los eternos premios que nos habéis prometido.”

Ninguna otra parte del cuerpo se reserva de esta manera para la comida bendita. No sorprende que la remoción de este preciso ritual coincida con el permiso, nacido de la desobediencia, para la comunión en la mano.

Vamos a considerar algunos puntos realmente importantes que uno creería que debieran ser obvios, pero supongo que en nuestra era, que combina una asombrosa falta de sentido común con una desconcertante falta de conciencia histórica, cultural y litúrgica, ya nada puede ser tomado como obvio.

1. Las manos raramente están limpias, que es la razón de porqué se supone que las estamos lavando con frecuencia estos días. Más en concreto, las manos están más sucias que la boca, de lo contrario el Centro de Control de Enfermedades no nos estaría diciendo constantemente que no toquemos nuestra cara. Nuestra boca está en nuestro interior por lo que, por así decirlo, tiene lo que tenemos, pero no tiene lo que tiene el mundo exterior hasta que algo es puesto en ella. En otras palabras, en igualdad de condiciones, la boca es un “espacio seguro” y las manos no lo son.

2. Además, la mano simboliza el trabajo (“trabajo de manos humanas”), mientras que la boca simboliza el discurso, el pensamiento, el juicio y el amor. El Apocalipsis no dice que Jesús tiene una espada en Su mano. Dice “De su boca sale una espada aguda” (19, 15), mostrando Su poder y Su reino de justicia. El Cantar de los Cantares no comienza: “Tóqueme Él con el toque de Sus manos”, sino “¡Béseme él con los besos de su boca!” Esto sugiere que la Escritura ve a la boca como más cercana al corazón de la persona, más expresivo de quien y que es él.

3. Es el simbolismo de recibir en la boca v/s tomar con la mano lo que se construye a partir de estos puntos. Cuando alguien pone comida en nuestras manos, se la está “manipulando” y entra en nuestro poder. Cuando, en contraste, alguien nos alimenta directamente en nuestra boca, somos básicamente pasivos: el alimentador alimenta, y el alimentado se alimenta, como un niñito por sus padres. Esta última disposición se adapta mejor a la divina alimentación nuestra con el pan del cielo.

4. Si bien es cierto que todos los fieles son bautizados en el sacerdocio de Cristo, el sacerdote ordenado participa de este sacerdocio de una manera esencialmente diferente y superior. El puede actuar in persona Christi capitis, en persona de Cristo cabeza de la Iglesia. Su ordenación lo ha apartado esencialmente y no accidentalmente para este oficio y para todas las actividades que se derivan de esto. Por lo tanto, le corresponde alimentarse a sí mismo y luego alimentar a los demás miembros de la Iglesia, como lo hizo Cristo a Sus apóstoles en la Última Cena.

5. Precisamente fueron siglos de oportunidades para internalizar estas verdades, junto con un montón de experiencias prácticas buenas y malas, los que inspiraron a la Iglesia universalmente, en todos sus ritos Orientales y Occidentales, a pasar exclusivamente a la comunión en la boca, antecedida o acompañada por un signo manifiesto de adoración.

6. Por lo tanto, contra esta milenaria tradición el abrupto retorno a la comunión en la mano en los años de 1960 envió una única señal: la Eucaristía y el sacerdocio no son tan importantes después de todo. No te preocupes de arrodillarte o de inclinarte profundamente ante esta; no te preocupes por alimentarte con el pan de los ángeles. Es solo un símbolo de nuestra pertenencia comunitaria y de lo grandes que ya somos por nuestro bautismo. Y esto nos da el círculo perfecto a la historia de Facebook con la cual empezamos.

Retrocediendo, entonces, vemos que un conjunto consistente de símbolos – desarrollado en el tiempo por la Iglesia que, guiada por el Espíritu Santo, creía profundamente en la transustanciación y en la Presencia Real – ha sido reemplazado por otro conjunto en esto, erosivo de estas creencias. En efecto, ¿cuán difícil es ver que este “cambio” ha tenido lugar, que esto no puede haber sido causado por el mismo Espíritu, sino más bien por un espíritu opuesto y que la Iglesia debe volver, en ropas de sacos y con cenizas, a su eminentemente sensible y sagrada tradición?

El cuadro pintado arriba es de James Tissot (1836-1902): “La comunión de los Apóstoles.” Tissot investigó sus pinturas con excepcional cuidado y visualiza al Señor alimentando a los Apóstoles como es costumbre en Medio Oriente, donde un amigo puede poner el alimento en la boca de un amigo, o un amante en la de su amada, al menos en ocasiones especiales (piensa en la costumbre de la novia y del novio alimentándose mutuamente del pastel de novios en la fiesta de bodas). Monseñor Nicola Bux, un distinguido especialista en teología litúrgica y sacramental dio el mismo argumento (ver abajo para las referencias). El punto no es que toda comunión se dio de esta manera en la antigüedad, sino más bien que no podemos excluir que la comunión fue dada a veces directamente en la boca desde el comienzo, antes de que se convirtiera más tarde en una norma universal.

Peter Kwasniewski

*Nota de edición: La fotografía pertenece al artículo original publicado por LifeSiteNews. MarchandoReligion declina toda responsabilidad

Puedes leer este artículo sobre la comunión en la boca en su sitio original en inglés aquí: https://www.lifesitenews.com/blogs/why-priest-is-wrong-in-describing-communion-on-tongue-as-gnostic-and-calvinistic

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Profesor Peter Kwasniewski

Profesor Peter Kwasniewski

Profesor Peter Kwasniewski: (Chicago, 1971) Teólogo y filósofo católico, compositor de música sacra, escritor, bloguero, editor y conferencista. Escribe regularmente para New LiturgicalMovement, OnePeterFive, LifeSiteNews, yRorateCaeli. Desde el año 2018 dejó el Wyoming CatholicCollegeen Lander, Wyoming, donde hacía clases y ocupaba un cargo directivo para seguir su carrera como autor freelance, orador, compositor y editor, y dedicar su vida a la defensa y articulación de la Tradición Católica en todas sus dimensiones. En su página personal podrán encontrar parte de su obra escrita y musical: https://www.peterkwasniewski.com/