¿Un Papa populista y un clero hereje?

Miguel Serafín es una firma que no deja indiferente con sus opiniones sobre la jerarquía y esto genera opiniones en contra y a favor, y ¿Vds. qué dicen, tenemos un Papa populista? Nosotros dejamos que sea el lector el que emita su propio criterio

¿Un Papa populista y un clero hereje?, un artículo de Miguel Serafín

Prefiero una Iglesia que esté herida, hambrienta y sucia, en lugar de una Iglesia enferma por estar confinada y aferrada a su propia seguridad.”

Es una frase hermosa que pareciera dicha por alguien que está en campaña electoral y nos dimos cuenta de que era populista. Eso lo pudimos confirmar cinco años más tarde, porque no fue dicha para animar a que la Iglesia se mostrara herida y sus sacerdotes arriesgaran a llevar el Santísimo Sacramento, nada menos que al mismo Jesús en persona a los fieles necesitados en tiempos de Coronavirus. No, la frase fue dicha en 2015 con motivo de la visita del obispo de Roma, Francisco, a la ciudad de Florencia en Italia. Pero en ese entonces no teníamos Covid-19.

Hubiera sido perfectamente válida que la dijera el líder de la Iglesia Católica a todos sus sacerdotes recientemente en tiempos de pandemia para exhortarlos a ser valientes y recordarles que están allí para dar la vida por las ovejas.

Por el contrario, la frase ideal para referirse a los sacerdotes que desafiaron las medidas de confinamiento y tomaron el riesgo de llevar a Cristo a los fieles fue: “Esta creatividad sacerdotal con la que se que han sabido superar algunas, pocas, expresiones “adolescentes” contra las medidas de la autoridad, que tiene la obligación de salvaguardar la salud del pueblo”. (Audiencia a los médicos, enfermeros y trabajadores de la salud de Lombardía, 20 de junio de 2020)

Tilda de comportamiento “adolescente” a aquellos que se jugaron por cumplir la labor real para la que fue ordenado un sacerdote. Porque hubo sacerdotes verdaderos que aunque pocos, todavía quedan en la Iglesia.

Tampoco en los tiempos del coronavirus, se escucho la popular frase de “el pastor debe oler a oveja” estar cerca e ir en busca de ellas cuando las ovejas no pueden ir al pastor.

Por supuesto, dentro de las cosas que hicieron algunos, lo que Francisco no dudó en destacar y alabar en el mismo discurso en Lombardía, fue a los sacerdotes que llamaban a las puertas a decir: “¿Necesita algo? ¿Le hago la compra?”

Claro, para él eso es muy importante. Por qué no entonces preguntar: ¿le corto el pelo? ¿le hago las uñas? O cosas por el estilo, porque para Francisco eso es importantísimo destacarlo. Seamos claros, a un sacerdote no le caen los anillos tener que ir a hacerle la compra a una persona necesitada, pero qué tal decirles a las personas: ¿Tiene un enfermo en casa? ¿necesita confesión? ¿O tal vez la unción de los enfermos? Sé que no hay Misas, pero aquí le vengo a traer a Jesucristo en persona en la Sagrada Eucaristía. Pero para Francisco esto es secundario, o tal vez de tercer orden.

En su encíclica La Alegría del Evangelio dice “Más que el temor a equivocarnos, espero que nos mueva el temor a encerrarnos. (Evangelii Gaudium 49)

Qué ironía, cuando fue la Iglesia italiana la primera en cerrar y encerrarse ante de que lo pidieran las autoridades civiles cuando comenzó la pandemia y encerrados se quedaron.

En su discurso de 2015 en Florencia, continuaba Francisco, hablando de la tentación del Pelagianismo:

Ella empuja a la Iglesia a no ser humilde, desinteresada y bienaventurada. Y lo hace con la apariencia de un bien. El pelagianismo nos conduce a poner la confianza en las estructuras, en las organizaciones, en las planificaciones perfectas, siendo abstractas. A menudo nos lleva también a asumir un estilo de control, de dureza, de normatividad. La norma da al pelagiano la seguridad de sentirse superior, de tener una orientación precisa. Allí encuentra su fuerza, no en la suavidad del soplo del Espíritu. Ante los males y los problemas de la Iglesia es inútil buscar soluciones en conservadurismos y fundamentalismos, en la restauración de conductas y formas superadas que ni siquiera culturalmente tienen capacidad de ser significativas. La doctrina cristiana no es un sistema cerrado incapaz de generar preguntas, dudas, interrogantes, sino que está viva, sabe inquietar, sabe animar. Tiene un rostro que no es rígido, tiene un cuerpo que se mueve y crece, tiene carne tierna: la doctrina cristiana se llama Jesucristo.”.

Si Francisco se refiere a la falta de humildad de un sacerdote, un obispo o un cardenal por ejemplo cuando les pedimos que por favor no nos dejaran sin la Eucaristía, pues tiene toda la razón. ¿Habéis intentado pedirles que por favor nos dejen comulgar de rodillas y en la boca? No te la dan reaccionando de forma soberbia incluso antes de la pandemia.

Francisco en su discurso genera una confusión de lo que es el Pelagianismo, haciendo entender que se trata de estructuras rígidas y conservadoras, una vez más en ataque y descrédito a la tradición.

En realidad, el Pelagianismo, es una herejía del siglo IV que se dio dentro de la Iglesia (como siempre), por un monje llamado Pelagio. Pelagio no creía en el pecado original. Es decir, creía que sólo había afectado a Adán y a Eva, pero el resto de la humanidad nacía buena y libre de pecado. Para empezar, echaba al traste el bautismo, porque no habría necesidad de bautizarse.

Por otro lado, si la humanidad nace naturalmente buena, quiere decir que hay un proceso de corrupción. “El hombre nace bueno y la sociedad lo corrompe”, decía J.J Rousseau. Y es la falacia de los modernistas de hoy. Tratan de convencernos que por nuestra propia voluntad y esfuerzo podemos llegar a ser todos buenos. Dicen, “es la sociedad la que corrompe” como si la sociedad no estuviera compuesta por hombres individuales. Le asignan un papel personal a la sociedad como si fuera un ente perverso y no el conjunto de individuos que tienden al mal.

Entonces nos intentan convencer de las bondades de ser políticamente correcto, no ofender a nadie, no decir la verdad porque ofende y asusta. No tratar de sacar a nadie del pecado ni del error, porque eso es juzgar (“quien soy yo para juzgar”), y sobre todo, no hablar de Dios, porque ese es el objetivo fundamental del Pelagianismo, creer que si somos buenos, pues Dios juega un papel secundario y desaparece del panorama.

Por eso se concentran en la justicia social y en convencer a todos que si formamos unas reglas de juego mediante leyes que no ofendan, podemos tener el paraíso en la tierra, mientras lo que buscan es quitar la libertad de expresión, y sobre todo desposeer al ser humano de todo concepto de Dios, e insisten en que todos creemos en el mismo Dios ya sea de una manera o de otra, y por eso no se debe ofender a los demás tratando de atraerlos a nuestra creencia del verdadero Dios, porque el proselitismo es una “sublime tontería” y malo. ¿Para qué hablar de Dios si todas las religiones son iguales y ofendemos, y en total, en el fondo somos buenos y lo único que necesitamos son reglas de comportamiento social? Pequemos sin ofender a nadie. Vive y deja vivir. Sé obediente. Dijo Francisco en Lombardía de unos sacerdotes que no hicieron nada por llevar la comunión a los hambrientos de Cristo durante la pandemia: “la mayoría ha sido obediente y creativa”. Eso es lo que le gusta, obediencia. Estos sacerdotes… que se han quedado junto a su pueblo compartiendo cuidados y atenciones cotidianas”. Exacto, que no vayan más allá de lo cotidiano. Que les hagan la compra y otras cosillas; pero llevar sacramentos…eso ya es desobediencia.

Es el pensamiento del simpatizante comunista que en “Conversaciones con Jorge Bergoglio”, declara, “Es verdad, yo era como el resto de mi familia, un católico practicante, pero mi mente no estaba hecha solamente para las cuestiones religiosas, yo leí ´Nuestra palabra y propuestas´, una publicación del partido comunista, y me encantó cada artículo escrito por Leonidas Barletta, uno de sus más conocidos miembros”.

Supongo que Bergoglio nunca se enteró de la encíclica sobre el ateísmo comunista de Pío XI, en la que declara al comunismo intrínsicamente equivocado. (Divini Redemptoris,1937)

Y esto es en realidad el fondo de lo que llamamos la estrategia de justicia social marxista-comunista que Francisco ha venido promoviendo desde el principio: sacar del panorama a Dios reemplazándolo poco a poco por iniciativas humanistas de auto mejora sin incluir a Dios. Ese es el verdadero Pelagianismo, haciendo grandes campañas por la salvación del planeta (incluyendo la encíclica Laudato si´); y la migración, a la cual ya ha dedicado una estatua que estuvo expuesta en la Plaza de San Pedro; y ahora utilizando a la Santísima Virgen agregándole el título a las Letanías Lauretanas, como Consuelo para los migrantes.

Si realmente quisieran justicia social, lo primero que deben hacer es desenmascarar a los obispos que han estado encubriendo a sacerdotes depredadores sexuales, que no han sido pocos. Han ocasionado suicidios y desgraciado la vida de miles de jóvenes. Pero se han dedicado a mentir y tapar todo empezando por el señor Theodore McCarrick del cual estamos esperando el reporte todavía después de dos años. Pero dudo mucho que lo echen al agua, McCarrick, después de que Francisco le devuelve las facultades que el Papa Benedicto le había quitado, es comisionado a negociar la entrega de la Iglesia Católica a las autoridades comunistas chinas. McCarrick fue artífice fundamental en esas negociaciones con el gobierno chino. Ha tenido vínculos comunistas de vieja data en San Gallen, Suiza, sitio de reunión del grupo conspirador contra Benedicto XVI, que el ya fallecido cardenal belga Godfried Danneels definió como “mafia”, porque él propio Danneels se confiesa pertenecer a ese grupo que instigó para evitar que el Cardenal Ratzinger fuera elegido Papa, y después de elegido, confabularon para que se diera su renuncia y poder sacar triunfante a su candidato al papado, Jorge Mario Bergoglio, Eso lo confesó Danneels descaradamente en una entrevista; lo cual está prohibido en la constitución Universi Dominici Gregis, en la que el Papa San Juan Pablo II emitió unas prohibiciones para evitar la politización de la elección papal. Entre otras cosas la constitución dice:

Los Cardenales electores se abstendrán, además, de toda forma de pactos, acuerdos, promesas u otros compromisos de cualquier género, que los puedan obligar a dar o negar el voto a uno o a algunos. Si esto sucediera en realidad, incluso bajo juramento, decreto que tal compromiso sea nulo e inválido y que nadie esté obligado a observarlo; y desde ahora impongo la excomunión latae sententiae a los transgresores de esta prohibición.” (Constitución Universi Dominici Gregis, num. 81).

Igualmente, prohíbo a los Cardenales hacer capitulaciones antes de la elección, o sea, tomar compromisos de común acuerdo, obligándose a llevarlos a cabo en el caso de que uno de ellos sea elevado al Pontificado.” (Constitución Universi Dominici Gregis, num 82).

Es decir que quienes confabulen o promuevan la elección de un candidato e incluso el candidato si toma parte de esos planes, están excomulgados Latae sententiae; es decir excomulgados automáticamente sin que nadie pronuncie la excomunión y aunque sus planes nunca lleguen a conocerse.

Por eso McCarrick saldrá inmune de cualquier descrédito, porque McCarrick pertenecía al grupo de San Gallen y a la red homosexual de la Iglesia que ha conspirado sistemáticamente para encubrirse. No en vano en USA se ha pensado en aplicar a la Iglesia Católica en varios casos, la ley federal RICO por sus siglas en inglés Asociación, influyente y corrupta de crimen organizado (Racketeering, Influenced and Corrupt Organization), porque la Iglesia ha actuado como una red que encubre y protege a sus miembros para que continúen sus delitos en lugar de denunciarlos y frenarlos potenciando nuevas víctimas.

Observad la diferencia entre un Papa enfocado en las cosas sobrenaturales, en las cosas que no son del mundo como lo fue Juan Pablo II cuando incluyó los nuevos Misterios Luminosos del Santo Rosario. Todos ellos enfocados en las cosas que hizo Jesús, resaltando su naturaleza divina: Su bautismo, bautismo a la vida sobrenatural. Su primer milagro en público resalta que Él es Dios. Su proclamación del Reino de Dios. Su Transfiguración deja ver a sus tres apóstoles que Él es Dios. Y la Institución de la Eucaristía, la importancia de comer a Cristo, Dios hecho pan para la VIDA sobre natural para la salvación de la humanidad. Por otro lado, tenemos a Francisco, que incluye un título a María como Consuelo para los migrantes, enfocado en situaciones terrenas pasajeras de justicia social.

Mientras tanto, dice de La Santísima Virgen ante la propuesta de declararla como Corredentora: “Cuando nos vienen con la historia de declararla ésto o hacer ese dogma, no nos perdamos en tonteras”. Para él es una “tontera”, una “historia”; y se escuda en que María “nunca quiso para sí lo que era de su hijo, nunca se presentó como corredentora”.

Es verdad, en las Sagradas Escrituras la Virgen nunca pidió nada para ella: No aparece en ninguna parte que ella pida el Dogma de la Asunción. Fuimos nosotros los hombres los que en algún momento de la historia reconocimos que ella fue Asunta al Cielo. ¿Para beneficio de ella? No. Para beneficio de nosotros porque entendemos la importancia y preponderancia de María como privilegiada y mediadora ante su Hijo.

Tampoco en la Escritura aparece el momento en que ella pida que la llamen la concebida sin ningún pecado. Fuimos nosotros los hombres quienes reconocimos que ella era Santa desde Su Concepción y por eso fue la Madre de Dios. Dios no podía habitar donde había pecado. ¿Para beneficio de ella que ya está en el cielo? Por supuesto que no. Para beneficio de la humanidad que tenemos una Madre Santa escogida y preservada por Dios e intercede por nosotros.

Mucho menos aparece en la Escritura que La Santísima Virgen se presente como la Madre de Dios. Pero era tan evidente que nunca se dudó de ello, hasta cuando otra vez los hombres decidimos honrarla y certificar que María es la Madre de Dios, no para beneficio de Ella sino para beneficio de nosotros que entendemos que todo Un Dios se hace hombre en el seno de una Virgen y se deja orientar por los cuidados de una Madre humana. Ella es nuestra plena representación de la raza humana ante Dios, ante su hijo que además de ser verdadero hombre es verdadero Dios. Por eso ella tiene la misión encomendada por Dios, de aplastar la cabeza de la serpiente o Satanás.

De la misma manera que la Virgen nunca pidió para ella el reconocimiento de ser virgen antes, durante y después del parto.

Los dogmas no se han dado porque ella los pida. Los dogmas se declaran por la sencilla razón de que son verdad.

Cristo es Dios, la segunda persona de la Santísima Trinidad, no porque Él lo pida sino porque es cierto. Y por eso pedimos nosotros los creyentes, que se declare a La Virgen corredentora, no porque ella lo pida, sino porque es verdad.

Y sobre todo, hablar de la Virgen no es una tontera aunque para Francisco lo sea. Ofende que se hable así de nuestra madre.

Nunca un papa había hablado así. ¿Imagináis a San Juan Pablo II referirse así a la Virgen? ¿O a Benedicto XVI? No cabe en ninguna cabeza las innumerables herejías que Francisco ha venido pronunciando día tras día durante los últimos siete años.

¿Y qué vamos a hacer al respecto? ¿Seguir mirando para otro lado como si nada estuviera pasando? Eso hay que dejárselo a sacerdotes que dependen de un sueldo y los obispos Masones infiltrados que quieren la destrucción de la Iglesia.

Qué entendemos cuando Nuestra Señora nos dice en la Salette, “Roma Perderá la Fe y se convertirá en la sede del anticristo” ¿Es algo que nos preocupa? ¿Es algo que nos afecta? ¿Es algo que nunca va a suceder? ¿o es algo que puede suceder en nuestros tiempos y tengo que tomar una decisión? ¿qué hago cuando un sacerdote, obispo, cardenal o el propio papa dicen herejías por doquier?

Por ejemplo, monseñor Agrelo recientemente dijo: “hasta un ignorante como yo sabe que hay abortos que de inmorales no tienen nada”. Ojalá que las palabras dichas hubieran sido fruto de la ignorancia de monseñor. Pero es mucho pedir, porque me temo que monseñor sabe exactamente lo que está diciendo para acortar un paso más (sino muchos) la distancia de que finalmente la Iglesia apruebe el asesinato de vidas humanas en los vientres de las madres, que a todas luces TODO ABORTO es inmoral, sin importar las circunstancias en que se dé la concepción.

A Ben Shapiro, un conferencista conservador norteamericano, le dan el ejemplo extremo del caso de embarazo que justificaría un aborto. Él lo llama el ejemplo marginal para justificar el otro 99.99% de los casos de aborto de embarazos que no son extremos. El ejemplo es el de la chica que ha sido violada en un caso de incesto. Shapiro, riendo va más allá y le dice al que formula la pregunta, bueno y ¿por qué no dices que también es una chica es discapacitada y además de haber sido violada por su padre está en una silla de ruedas para hacer el caso más dramático? El argumento de Shapiro es que, si la persona que formula la pregunta está dispuesta a aceptar que sólo en los casos extremos un aborto es bueno pero que los demás, el 99.999%… de los casos el aborto es inmoral; él está dispuesto a tener una discusión respecto a esos casos extremos. Por supuesto que ninguno (y han sido varios los que le han preguntado) da su brazo a torcer, ellos quieren validar que todos los casos de aborto sean morales. Y es cuando Shapiro les dice que su estrategia es esa, hacer que los casos extremos se conviertan en la norma moral de todos los demás casos que son la mayoría de los embarazos.

La respuesta moral es que en ningún caso el bebé dentro del vientre de la madre es culpable del embarazo, por lo tanto, la moralidad de estos casos extremos cae.

Y tampoco a nadie se le ha ocurrido proponer como solución a los casos extremos de violación e incesto, que se castre o se aplique la pena de muerte al violador. Simplemente proponen la pena de muerte para la criatura, porque de lo que se trata no es de buscar solución a las violaciones incestuosas, sino de buscar alivio moral de la conciencia cuando matamos a un bebé. Y un embarazo jamás es un problema. El problema es estar embarazado y no querer estarlo. Es un conflicto que se está resolviendo con la pena capital para el bebé.

Y creo que monseñor Agrelo se refería a esos casos extremos marginales “no inmorales”, según él, lanzando una frase suelta sin aclaración para que la tomen los desprevenidos y crean que su caso particular puede ser moral porque lo dijo un representante de la Iglesia. Por supuesto, que la Iglesia contempla que cuando hay que elegir entre la vida de la madre y la vida del bebé por complicaciones, es la única razón por la cual se prefiera a la madre y no al bebé. Monseñor utiliza la estrategia de no hay que hablar tanto del tema porque agrava el problema diciendo que por hablar del aborto es que se incrementa el número de simpatizantes. Monseñor también ignora todas las ayudas que se les dan a las mujeres para que sencillamente no maten a sus bebés y los den en adopción; y con sus respuestas valida que se utilicen bebés asesinados para que se hagan experimentos con ellos de vacunas, que fue la pregunta que originó las respuestas de monseñor.

Imaginemos cuanto tiempo ha estado monseñor Agrelo por ahí enseñando en contra de la verdadera doctrina católica confundiendo a incautos. Dimos cuenta de ello en su visita a un seminario, enseñando en contra de la fe, hasta que un par de seminaristas y un sacerdote cuestionaron su doctrina y después de empeñarse en su error, finalmente tuvo que dar pie atrás, con la vieja estrategia de “estaba probándoos”.

Desafortunadamente no es un caso aislado, y en los últimos tiempos se ha estado enseñando en contra de la fe.

¿Y qué estamos haciendo frente a todas las herejías que de manera descarada se están juntando en público de manera acelerada en los últimos siete años? Jesús hizo una pregunta retórica para el momento en que Él regresara por segunda vez: “Cuando el Hijo del Hombre venga ¿hallará fe en la tierra?” (Lc 18, 8). ¿Pensamos acaso que estamos ante la posibilidad de que su segunda venida sea pronto?

Continuando con las profecías de La Salette, dice “el número de sacerdotes y religiosos que se separarán de la verdadera religión será grande”.

Una gran olvidada por la Iglesia, es la beata Ana Catalina Emmerick. Porque San Juan Pablo II creía en sus profecías la beatificó el 3 de octubre de 2004. Así como creía en las profecías de La Salette a la que llamó la Reina de las Profecías. La Beata Ana Catalina nacida en 1774 que en los últimos años de su vida se alimentaba sólo de la Eucaristía y agua, nos cuenta:

Vi al Papa mismo sobre su trono, colocado como un jardín. Vi en diversos jardines, los derechos y los poderes de estos obispos, bajo forma de plantas, flores y frutos, y vi relaciones, corrientes, influencias, como hilos o rayos yendo de la sede de Roma a los jardines. Vi sobre la tierra, en estos jardines, la autoridad espiritual del momento: vi en el aire, encima de ellos, la cercanía de nuevos obispos. Así, por ejemplo, vi en el aire (en el futuro), encima del jardín donde se encontraba el severo superior (el obispo de entonces, severo porque era firme en la fe), un nuevo obispo mitrado, la mitra y todo lo demás. Vi alrededor de él protestantes que querían hacerle descender en el jardín, pero no con las condiciones que el Papa había exigido. Ellos buscaban infiltrarse por toda clase de medios: desordenaban ciertas partes del jardín donde plantaban malas semillas. Les vi tanto en un lugar, tanto en otro, cultivar, o dejar en baldío, demoler y no quitar los escombros, etc. todo estaba lleno de trampas y de ruinas. Les vi interceptar y desviar las vías que iban al Papa. Vi a continuación que cuando ellos introducían el obispo de la manera que se habían propuesto, él era intruso, introducido contra la voluntad del Papa y que no poseía legítimamente la autoridad espiritual. Vi, por lo que creo, casi a todos los obispos del mundo, pero un pequeño número solamente perfectamente sano

Ellos construían una gran iglesia, extraña y extravagante; todo el mundo tenía que entrar en ella para unirse y poseer allí los mismos derechos; evangélicos, católicos, sectas de todo tipo: lo que debía ser una comunión de los profanos donde no habría más que un pastor y un rebaño. Tenía que haber también un papa pero que no poseyera nada y fuera asalariado. Todo estaba preparado de antemano y muchas cosas estaban ya hechas: pero en lugar del altar, no había más que desolación y abominación.” (Profecías de la Beata Ana Catalina Emmerick, pp 444-456)

La Profecía de San Francisco de Asís, publicada en 1882, tiene el imprimátur del Obispo de Birmingham (1806-1889). San Francisco nos cuenta antes de morir entre otras cosas:

El poder de los demonios será liberado más de lo usual y la pureza inmaculada de nuestra Religión y de las otras será deformada de tal manera, que poquísimos cristianos con corazón sincero y caridad perfecta obedecerán al verdadero Sumo Pontífice de la Iglesia Romana. Alguien elegido no canónicamente, en los momentos de aquella tribulación, con la astucia de su error tramará dar la muerte a muchos. Entonces se multiplicarán los escándalos, nuestra Religión será dividida y varias de las otras no serán en absoluto derribadas, puesto que no se opondrán al error, sino que le darán su asentimiento.”

Nosotros los católicos no podemos mantenernos ajenos ante las atrocidades que están sucediendo hoy. Sería tedioso recontar las herejías que prelados y Francisco han estado profiriendo en los últimos tiempos, porque muchas ya son conocidas por medio de esta misma página y otras que son tradicionalistas. No podemos dejar que las herejías avancen y ni siquiera pensar cómo afectan la fe de las personas para su salvación.

Los eventos de los últimos meses deben hacernos reflexionar en cuanto a la cercanía de la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo. Pero, aunque no suceda de inmediato, debemos estar preparados y dar respuesta y tratar de contrarrestar y alertar a quienes todavía andan dormidos como las vírgenes que no tenían aceite para sus lámparas. Es lo menos que podemos hacer. Oponernos, en primer lugar y dar la voz de alarma a todo el que podamos. “Pero aun cuando nosotros mismos o un ángel del cielo os anunciara un evangelio distinto del que os hemos anunciado, ¡sea anatema!” (Ga 1, 8).

Miguel Serafín

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