Catolicismo y política (4ª parte). El orden natural y orden social

En este artículo buscaremos desarrollar la idea de Orden natural y su importancia con respecto a las instituciones y marcos normativos que conforman a la Sociedad Civil y su gobierno. Se plantea una reflexión alternativa a la concepción liberal-nominalista del ordenamiento socio-político actual.

Catolicismo y Política, cuarta parte: El Orden Natural y orden social. Un artículo de Leonardo Olivieri

Si buscamos una definición en cualquier diccionario de la palabra orden encontramos que proviene del latín ordo, -ĭnis y que hace referencia a la colocación de las cosas en el lugar que les corresponde, como también a una manera de ser, existir u ocurrir de las cosas, según las leyes de la naturaleza.

Estas dos acepciones, nos pueden dar una idea introductoria para comprender ¿en qué consiste un orden natural y cuáles son sus características? En principio, la definición hace alusión a que las cosas están estipuladas según principios que le dan un sentido, o sea, por leyes.

Según Carlos Sacheri y citando a Santo Tomás de Aquino, el orden, “es la unidad resultante de la conveniente disposición de muchas cosas”. (Contra Gentes, 111-71). Es pluralidad, reducida a la unidad mediante el ordenamiento de los fines. La ley de la finalidad es inseparable de todo lo que diga relación al orden. Hay orden, porque hay un principio de ordenación según el cual “cada cosa está en su lugar”.

La realidad no es un caos. En la naturaleza hay un orden. En otras palabras, existe una disposición por la cual cada cosa ocupa el lugar que le corresponde y cumple con la función que le es propia. La realidad es objetiva, “las cosas son como son” y no meras interpretaciones o creaciones subjetivas.

Por lo tanto, el orden natural consiste en la organización y en la forma de ocurrir de las cosas según principios y directrices, estipulados por medio de un conjunto de leyes con sus jerarquías; éstas no sólo regulan y disponen de las cosas, sino que les dan sentido, las comprenden en su misma esencia.

El orden, es entonces, una totalidad ontológica que abarca la disposición de las cosas según leyes en las cuales todas estas cosas están comprendidas y definidas por esa totalidad. No es posible, que los elementos aislados permanezcan por fuera de esta totalidad para lograr ser lo que son.

Lo que nos interesa en este artículo, es reflexionar sobre un ordenamiento social fundado en principios del orden natural, que trasciende la concepción voluntarista y asimismo, dirigir la voluntad y la libertad humana hacia principios universales objetivos.

De manera sencilla y enfocándonos en la definición inicial, podemos desprender algunos elementos. Que existe un ordenamiento de todas las cosas en sí que es independiente de la voluntad y la creación humana. O sea, que no es una construcción social propia de una concepción subjetivista- voluntarista sino que las cosas existen por sí mismas. Por lo tanto, las leyes de este orden son independientes de toda acción humana, pero accesibles por medio de la razón. Estas leyes, son creación de Dios y están destinadas a regular la creación y la vida del hombre.

Repetimos, quizás para la mentalidad moderna del hombre promedio, resulte difícil pensar que exista semejante orden y que no sea el producto de la creación del mismo hombre. Existe una idea de que sólo en la naturaleza, en la física, en la biología y en el mundo animal existen leyes naturales. Desde esta perspectiva la comunidad social y política es un orden artificial (creación de los hombres), es el resultado del contrato y consiste en el agregado o la suma de voluntades individuales. La base es el individuo, su voluntad y su libertad, no existiendo un orden natural de las cosas en sí misma por fuera de dicho consenso contractual voluntario

Por lo tanto, pensar entonces en la idea de orden social distinto al contrato social, nos lleva a replantearnos esta forma que tiene el hombre moderno de concebir el ordenamiento socio-político. Es cierto que el orden natural y el social son dos conceptos o esferas distintas, pero ello no implica necesariamente que exista una desconexión entre ambos órdenes.

Sabemos que el hombre no es un autómata, sino que posee voluntad, entendimiento, raciocinio, emociones-sentimientos, o sea, posee libre albedrío. Puede distinguir entre el bien y el mal, obrar según principios y convicciones, lo que lo hace un ser moral. Tiene inventiva y puede moldear y transformar la naturaleza como así también constituir comunidades. Y es en ese vivir con otros, donde conforma marcos institucionales y normativos a fin de ordenar y coordinar las acciones de cada individuo. Podemos decir que es en estos aspectos en donde se manifiestan las construcciones sociales de los hombres.

Ahora bien, también dijimos que hay valores y principios trascendentes, que existen en sí mismos con sus propias leyes y forman parte constitutivo de un orden natural. Si bien, son exteriores al hombre, no le son extrañas. El hombre tiene la facultad de reconocerlas, acceder y dejarse guiar por ellas. Aceptarlas como fundamento último y pilar de sus construcciones sociales. Desde una óptica cristiana, este orden natural es consecuencia de la creación divina y el reflejo de la Ley Eterna emanada del Dios verdadero. Es este orden donde se encuentra la Verdad y todo lo que ella implica para la vida de los hombres.

En palabras de Carlos Sacheri referidas al Orden Natural diremos que:

El orden natural es anterior al hombre. Se fundamenta en Dios y participa del recóndito misterio del mismo Dios, cuyo orden divino y eterno se refleja en el orden natural. Por su propia naturaleza es inviolable el orden natural. La actitud del hombre debe ser de total acatamiento. La vulneración de este orden introduce un tipo de violencia Interior, cuya víctima inmediata es el mismo hombre que vulnera el orden. (Carlos Sacheri, el Orden Natural)

Este orden guarda en sí mismo, principios, disposiciones y leyes que no sólo se refieren a las cosas o al mundo natural, sino que también se manifiesta en aspectos relacionados con la moral y las normas de convivencia humana en general. O sea, estas disposiciones del orden natural implican concepciones antropológicas y sociológicas, además de leyes físicas, biológicas o de la naturaleza.

De este modo, podemos definir al orden natural como una totalidad que pre-existe al hombre y que pone en evidencia el carácter finito y limitado de la libre voluntad humana. Este orden, creación anterior al ser humano, está sujeto a leyes y disposiciones objetivas propias de su naturaleza independiente de lo humano, pero dependiente como creación de Dios.

Para San Agustín, el orden (ordo) es uno de los atributos que hace que lo creado por Dios sea bueno. Dios ha creado las cosas según forma, medida y orden (specíes, modus, ordo). El orden es una perfección. Desde el punto de vista metafísico, el orden es (o aparece como) la subordinación de lo inferior a lo superior, de lo creado al Creador. Si no hubiera tal subordinación —si, por ejemplo, lo inferior “se revelara” contra lo superior—, no habría orden, sino “desorden” (Diccionario Filosófico de Ferrater Mora).

Ya dijimos que el orden natural está regido por leyes y que esas leyes son el reflejo de la Ley Eterna de Dios. Si pensamos entonces que el fundamento base de todo orden social y político está cimentado en orden y las leyes naturales, entonces dicho orden guarda estrecha relación la Ley Eterna. Las bases de la Sociedad civil y sus instituciones políticas que son creaciones humanas, deben para alcanzar la verdadera justicia, fundarse en los principios emanados de ese orden natural que trasciende lo meramente humano y son reflejo de la Voluntad Divina.

En síntesis, todo orden socio-político concebido de esta manera está llevando a cabo el Reinado Social de Jesucristo, disponiendo todas las instituciones, sus marcos normativos y la vida social y política en general, a los lineamientos universales de Cristo Rey.

Repetimos una vez más, todo esto no implica un gobierno teocrático o la fusión de lo político a lo religioso (ya hemos abordado este tema en artículos anteriores). Sino que el ordenamiento socio-político adquiere su perfectibilidad si se dispone según la sana doctrina revelada.

1) El orden natural es una creación divina y guarda en sí mismo las leyes de Dios.

2) El orden natural es una disposición adecuada de las cosas según el plan de Dios y conforman una totalidad anterior al hombre (que lo incluye).

3) El hombre tiene un rol preponderante en el orden natural. Puede acceder por medio de la razón al conocimiento de las leyes naturales.

4) Es en ese orden natural, donde se encuentran especificados los principios y los valores morales que guían al ser humano para que lleve una vida virtuosa, tanto en el ámbito individual como en el social.

5) Es ese orden natural, el fundamento de las construcciones sociales, producto de la creatividad e inventiva humana. 6) En las leyes naturales, se realiza y se pone de manifiesto los principios doctrinales del Reinado Social de Jesucristo.

Leonardo Olivieri

Les recomendamos leer las entregas anteriores de estos artículos:

1ª parte: ¿Es posible una política católica?

2ª parte: La política Católica

Nuestra recomendación externa, el canal del Padre Javier Olivera Ravassi: QNTLC


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Leonardo Olivieri

Leonardo Olivieri

Tradicionalista Catolico, Licenciado en Ciencia Potitica por la Universidad de Buenos Aires, posgrados en ecomonia e integracion regional. Además músico.