Exclusiva: He aquí el decreto de nombramiento de delegado pontificio para la asociación Memores Domini

¿Quién está detrás de la asociación de laicos Memores Domini? Nuestro Vaticanista nos habla de todo ello

Exclusiva: He aquí el decreto de nombramiento de delegado pontificio para la asociación Memores Domini, un artículo de Aldo María Valli

Texto original disponible en https://www.aldomariavalli.it/2020/07/01/esclusivo-ecco-il-decreto-per-la-nomina-di-un-delegato-pontificio-per-i-memores-domini/

Traducido por Miguel Toledano para Marchando Religión

Duc in altum publica el texto del decreto mediante el cual el Dicasterio para los laicos, la familia y la vida nombra delegado pontificio, en la persona del padre jesuita Gianfranco Ghirlanda (profesor emérito en la facultad de Derecho canónico de la Universidad Gregoriana), con el fin de gestionar el proceso de revisión del estatuto y dirección de la asociación de laicos Memores Domini, compuesta por personas de la Hermandad de Comunión y Liberación que siguen una vocación de dedicación total a Dios viviendo en el mundo y practicando los consejos evangélicos asumidos con empeño personal y privado.

Los miembros de Memores Domini son actualmente cerca de 1.600 y están presentes en treinta y dos países, distribuidos de la siguiente forma: trece en Europa, siete en Sudamérica, cuatro en África, cuatro en Norteamérica, tres en Asia y uno en Oriente Medio.

La reunión durante la que fue leído y suscrito el decreto de nombramiento del delegado pontificio tuvo lugar el 26 de junio, en presencia del cardenal Kevin Farrell, prefecto del dicasterio, de Antonella Frongillo, presidente de los Memores Domini, de los miembros del consejo directivo de la asociación y de responsables de algunas casas de Memores. Estaba presente el padre Ghirlanda, que, como veremos, inmediatamente precisó algunos puntos que servirán de guía de inspiración de su actividad.

En el curso de la reunión habló igualmente el cardenal Farrell, sobre todo para expresar su gratitud por el carisma iniciado desde los tiempos de don Luigi Giussani por los Memores Domini. “El carisma que se os ha confiado – dijo el cardenal prefecto – es verdaderamente un don providencial del Espíritu para el cumplimiento de la misión eclesial. Todos los que os habéis adherido a este carisma en respuesta a una llamada divina encontráis en la adhesión fiel a esta llamada un camino de santidad reconocido como tal por la Iglesia”.

¿Pero por qué tuvo lugar esta convocatoria?

“El dicasterio – explicó Farrell – os ha convocado hoy porque la presidente, en el ejercicio de sus competencias al servicio de la asociación de fieles, solicitó en varias ocasiones, desde el 29 de mayo de 2018, que se procediese a la modificación de algunas normas referidas a su dirección y a su estatuto”, pero al no llegar al Vaticano una propuesta de revisión, el dicasterio, de acuerdo con el papa, ha decidido efectivamente nombrar al padre Ghirlanda delegado pontificio de la asociación “con el fin de que la guíe en el proceso de revisión de su dirección y de su estatuto y, contextualmente, en la curación de algunos problemas asociativos ya señalados al dicasterio”.

Farrell, que mencionó la “preocupante suspensión de la vida asociativa”, invitó a todos los Memores Domini, “como ya ha querido hacer el Santo Padre con su carta de 2 de enero de 2020, dirigida a la presidente, a acoger dócilmente y con espíritu eclesial la voz de la Iglesia a la cual compete vigilar el buen ejercicio de los carismas”.

Con las mismas palabras usadas por el papa en la audiencia concedida a los sesenta años de la fundación de Comunión y Liberación (7 de marzo de 2015), Farrell exhortó a evitar el riesgo de autorreferencialidad, “ese mirarnos en el espejo que nos lleva a desorientarnos y a transformarnos en meros empresarios de una ONG”.

En ese duro discurso el papa dijo que la fidelidad a la tradición “significa mantener vivo el fuego y no adorar las cenizas” y añadió: “Don Giussani no os perdonaría jamás que perdiéseis la libertad y os transformáseis en guías de museo o adoradores de cenizas. ¡Mantened vivo el fuego de la memoria de ese primer encuentro y sed libres!” Pero evidentemente desde el punto de vista de la Santa Sede los problemas no estaban resueltos, de ahí la decisión oficial de mandar un delegado pontificio.

Éste es el texto del decreto que Duc in altum está en grado de proponer a sus lectores.


Decreto

El Dicasterio para los laicos, la familia y la vida, en el ejercicio de sus propia competencia relativa al acompañamiento y desarrollo de las asociaciones de fieles, ha recibido indicaciones por parte de miembros de la Asociación de laicos Memores Domini, reconocida como asociación internacional de fieles mediante decreto del mencionado Pontificio consejo para los laicos con fecha de 8 de diciembre de 1988, que manifiestan una fundada perplejidad relativa a las disposiciones del texto estatutario y a la dirección de la misma asociación.

Examinados con precisión los textos normativos de la asociación, y comprobada la presencia de disposiciones que perjudican la necesaria distinción entre el ámbito de gobierno de la asociación y el ámbito de la conciencia de sus miembros, con particular referencia a las funciones de gobierno y de acompañante espiritual atribuidas al consejero eclesiástico de la asociación; valoradas las disposiciones discutidas por miembros de la asociación en el ámbito de la libertad personal, del derecho a la intimidad y, más en general, del buen gobierno de la misma; atendidas las motivaciones de la presidente de la Memores Domini, la doctora Antonella Frongillo, y del citado consejero eclesiástico de la asociación, el reverendo Julián Carrón; recibido el parecer de la Congregación para la doctrina de la fe por lo que se refiere a su competencia, dada la necesidad de asegurar el recto funcionamiento del gobierno de la mencionada asociación de fieles y de tutelar los derechos de los miembros de la misma, asimismo preservando y promoviendo la participación de la asociación Memores Domini en la comunión y misión de la Iglesia según los criterios reconocidos de eclesialidad, teniendo en cuenta la relevancia eclesial de la asociación de laicos Memores Domini en el nivel internacional y la necesidad de tutelar y promover el carisma que el Espíritu ha proporcionado a la Iglesia a través del siervo de Dios don Luigi Giussani, vistos los cánones 305 y 323 del Código de derecho canónico, el artículo 7 párrafo 1 del estatuto del Dicasterio para los laicos, la familia y la vida, además del estatuto vigente de la asociación de laicos Memores Domini, el Dicasterio para los laicos, la familia y la vida, en el ejercicio de sus propias funciones y por mandato de la suprema autoridad, decreta:

1) El nombramiento del reverendo padre Gianfranco Ghirlanda como delegado pontificio de la asociación de laicos Memores Domini, con el fin de que guíe el proceso de revisión del estatuto y dirección de la misma, con particular referencia a los siguientes aspectos:

a) la estructura de gobierno, la configuración de sus cargos, de modo particular y no exclusivo en lo relativo a los poderes del consejero eclesiástico, del presidente y de los miembros del consejo directivo, con el fin de conseguir una neta separación entre el ámbito de gobierno de la asociación y el ámbito de la conciencia de sus miembros;

b) la representatividad real de los órganos de gobierno de la asociación.

2) El nombramiento de una comisión, presidida por el delegado pontificio, y compuesta por miembros competentes de Memores Domini, con el objetivo preciso de revisar el estatuto y dirección de la asociación, siguiendo, según las modalidades establecidas por el delegado pontificio, un proceso consultivo llevado a cabo en todas las casas de la asociación y acogiendo las contribuciones de todos sus miembros. El número y candidatos de dicha comisión, así como las funciones de la misma, serán definidos por el dicasterio de acuerdo con el delegado pontificio.

3) Para la formación de la comisión, el consejo directivo de la asociación podrá proponer dos candidatos, que serán sujetos a la valoración del dicasterio.

4) El delegado pontificio tratará asimismo de asistir al gobierno de la asociación promoviendo en todos sus miembros una pedagogía que permita la comprensión del ámbito de la conciencia y la diferencia entre el fuero interno sacramental y el fuero externo. A tal fin se concede al delegado la facultad de ser asistido por consultores y expertos en la materia.

5) Corresponderá a la asociación Memores Domini proveer todos los gastos necesarios al delegado pontificio para el desarrollo de su encargo.

Dichas medidas son asumidas con el auspicio de una colaboración activa por parte de todos los miembros de la asociación Memores Domini, para el bien de toda la asociación de fieles y de la Iglesia.

En el Vaticano, a 26 de junio de 2020

Kevin card. Farrell, prefecto

Padre Alexandre Awi Mello, secretario


En el curso de la reunión habló después el padre Ghirlanda, el cual, después de haber agradecido al cardenal Farrell “la confianza que me demuestra al querer confiarme este encargo de acompañamiento y guía en el camino de revisión del estatuto y regulación”, explicó que “toda solicitud de revisar los propios textos normativos la entiendo como solicitud a profundizar en el carisma que originó una asociación de la que se forma parte. Por tanto, es un momento de asunción de responsabilidad. El carisma fue dado por el Espíritu a la Iglesia y no sólo a los miembros de una asociación, por lo que la obra a la que están llamados los miembros de la Iglesia en el momento de la revisión de los estatutos es un encargo de responsabilidad en las relaciones con toda la Iglesia”.

Además de Cristo y de la Iglesia, dijo el padre jesuita, “debe haber otros dos puntos de referencia en este camino. Ciertamente un punto de referencia no puede ser otro que el fundador, pero además, igualmente fundamental, resulta la experiencia espiritual que los miembros de la asociación han vivido y están viviendo. En efecto, esto es lo que hace vivo el carisma y le hace capaz de responder a las diversas situaciones de la sociedad y de la Iglesia. Y sólo a través de los miembros puede el carisma continuar viviendo en el tiempo”.

“El fundador – siguió diciendo Ghirlanda – fue el instrumento a través del cual se produjo la acción del Espíritu, pero el Espíritu continuó y continúa interviniendo a través de los miembros de la asociación, por lo que los depositarios del carisma son no solamente el fundador y algunos miembros de la asociación, sino todos los miembros de ésta”.

“Por tanto, se trata en el momento actual de acoger con todo su carácter positivo el momento de toma de responsabilidad por parte de todos los miembros, de lo que no cabe venir sino un beneficio para toda la asociación. Ciertamente, todo carisma tiene una especificidad propia. Debe existir una identidad clara, que ha de ser alimentada. Sin embargo, ello no debe convertirse en autorreferencialidad, como advertía el Papa, porque la asociación moriría de asfixia y antes o después se arriesgaría a no ser alimentada por parte de la vida de la Iglesia”.

“La experiencia que llevaremos a cabo – concluyó el padre Ghirlanda – reclama docilidad y escuchar a los demás. Ello requiere mucha humildad. Se trata de aprender a discernir lo que viene del Espíritu bueno y lo que viene del Espíritu malo, que a menudo se enmascara bajo las apariencias, como ángel de luz. Y cuanto más se avanza en el camino espiritual, más se enmascara el Maligno, enemigo de la naturaleza humana, para llevarnos hacia sí”.

Las cuestiones que deberá afrontar el delegado pontificio son numerosas y complejas. En el centro de ellas se encuentra la figura de don Julián Carrón, presidente de Comunión y Liberación desde 2005, tras la muerte de don Giussani, pero que también es consejero eclesiástico de los miembros de Memores Domini: un doble papel que causa problemas desde el punto de vista de la democracia interna y de la libertad de los miembros de la asociación.

Más en general, subsiste la cuestión de la crisis de identidad que está afectando a CL, con consiguientes fisuras en su interior y sufrimiento por parte de todos los que no reconocen en la línea Carrón el movimiento tal como lo quiso y construyó don Giussani.

Aldo Maria Valli

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Aldo Maria Valli

Aldo Maria Valli

Vaticanista. Entre sus libros más destacados están: Claustrofobia, Sradicati, el caso Vigano, 266. Jorge María Bergoglio, Benedicto XVI el pontificado interrumpido. Pueden leer sus artículos y leer toda la información sobre su obra literaria en italiano en su página web https://www.aldomariavalli.it/