Armonía completa en el hogar

¿Cómo podemos conseguir la armonía completa en el hogar? En nuestra sección de Familia Tradicional les damos la respuesta

Armonía completa en el hogar

EL HOGAR CRISTIANO: UNA GUÍA PARA LA FELICIDAD EN EL HOGAR
Celestino Strub, O.F.M. Al final del artículo tienen el índice de la obra

Traducido por Augusto Pozuelos

¡Cuán sólida es la unión entre marido y mujer que comparten las mismas convicciones religiosas! Del brazo van a la iglesia; tomados del brazo asisten a Misa; y juntos buscan el consuelo de la Confesión y el alimento espiritual de la Sagrada Comunión. En su actitud hacia la cuestión de tener hijos, en la elección de una escuela, en las cuestiones sobre la oración en el hogar, la lectura católica, el cortejo y el matrimonio, la vocación religiosa y muchos asuntos similares, la pareja católica está completamente de acuerdo, porque todas estas preguntas se deciden de antemano por las enseñanzas de la Santa Madre Iglesia.

Innumerables disensiones

¡Qué abismo, por otro lado, en la vida de una pareja que no comparte la misma fe! Lo que uno aprecia y estima, el otro quizás aborrece. Lo que uno ve como un acto de virtud o incluso como un deber muy solemne, el otro puede despreciarlo como una superstición tonta o una mera ceremonia ociosa.

Suponiendo que la madre sea la parte católica del matrimonio, que es el caso más común, cuán intensamente no sentirá la falta de armonía religiosa si su esposo insiste en la limitación antinatural de la familia; si se opone a que sus hijos sean bautizados por un sacerdote católico; si insiste en que tres o cuatro años de formación en una escuela católica son suficientes para cumplir su promesa de que sus hijos sean criados como católicos; si niega el dinero necesario para libros católicos, periódicos y publicaciones periódicas; si se opone a toda exhibición presuntuosa (como él la llama) de religión por medio de crucifijos, imágenes de los santos u otros artículos religiosos en el hogar; si él desalienta la oración en las comidas y todas las devociones familiares; si protesta contra enviar a los niños a Misa cuando el clima es un poco incómodo o desagradable, o está en contra de enviarlos sin desayuno cuando desean recibir la comunión; si protesta porque su sueño es perturbado o tiene que tomar su propio desayuno cuando su esposa va a Misa temprano; si exige carne en todas las comidas los viernes y todos los días de abstinencia; si él anima a aumentar la frecuencia de la compañía de sus niños y niñas con los hijos de sus propios familiares y amigos protestantes o incluso irreligiosos; si se niega a llamar al sacerdote o incluso le niega la entrada a la casa cuando algún miembro de la familia está gravemente enfermo; si, para poner fin a la lista, hace alguna de las mil y una cosas diferentes de este tipo que otros esposos no católicos de esposas católicas han hecho en el pasado y que todavía están haciendo hoy en día.

Porque estos no son casos puramente imaginarios, como todos deben admitir que puede llegar a suceder. Son casos reales extraídos de historias de matrimonios mixtos en la vida real.

La promesa prenupcial

Pero una joven que está contemplando un matrimonio mixto puede decir, al leer el párrafo anterior, que haría una provisión adecuada contra todas esas posibles consecuencias malvadas al exigir una promesa solemne de su futuro esposo de nunca interferir con la práctica de la religión por parte de sus hijos. Al hacer eso, ella estaría haciendo nada más que lo que miles de chicas católicas han hecho antes; porque la Iglesia requiere una promesa como condición esencial cada vez que tolera un matrimonio mixto. Es harto notorio cuán ligeramente se rompen estas promesas prenupciales y cuán tristemente se desilusionaron éstas miles de esposas católicas de sus esposos no católicos, cuando llegó el momento de cumplir las promesas. Hacer una promesa y cumplirla son dos cosas muy diferentes.

También en muchos casos, el cónyuge no católico nunca tuvo la intención de cumplir su promesa; o, si lo hizo, sostuvo después que las circunstancias cambiantes le dieron el derecho de cambiar de opinión. Por lo tanto, puede suceder que no hayan pasado muchas lunas desde la luna de miel antes de que la esposa encuentre obstáculos en el camino de la realización de un deber tan simple y fundamental como la asistencia a la Misa del domingo. E incluso si la esposa estuviera dotada de una fuerza de carácter y una devoción tan excepcionales a su Fe como para practicar su religión desafiando a su esposo, ¿qué sería de la armonía doméstica?

EL HOGAR CRISTIANO: UNA GUÍA PARA LA FELICIDAD EN EL HOGAR.
Celestino Strub, O.F.M. (Armonía completa en el hogar)

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