“Yo, ex masón converso a la Fe, os explico por qué Iglesia y logia son incompatibles”

Aldo María Valli nos trae el testimonio de un ex masón converso a la Fe, Serge Abad.

Yo, ex masón converso a la fe, os explico por qué Iglesia y logia son incompatibles. Y cómo la masonería condiciona la política”. Un artículo de Aldo María Valli

Texto original disponible en https://www.aldomariavalli.it/2020/05/19/io-ex-massone-tornato-alla-fede-vi-spiego-perche-chiesa-e-loggia-sono-incompatibili-e-come-la-massoneria-condiziona-la-politica/

Traducido por Miguel Toledano para Marchando Religión

“No entendí inmediatamente lo que me sucedía, pero sentí que Dios entraba en mi vida y que todo cambiaría para mí, para siempre”.

Serge Abad Gallardo, ex-alto funcionario del gobierno francés y venerable maestro masón, cuenta así su conversión religiosa.

Se hizo masón de joven, con la convicción de poder contribuir a mejorar un poco el mundo, pero veinticuatro años después Gallardo comprendió que servía a una causa errada y, sobre todo, a un Maestro errado.

La despedida de la orden masónica Le Droit Humain llegó en 2012, después de haber rezado en el santuario de Nuestra Señora de Lourdes. Desde entonces, Gallardo viene dedicando todas sus energías a compartir su larga experiencia en el interior de la masonería, informando regularmente a la gente, con conferencias por toda Francia, sobre los mecanismos y potenciales peligros de la actividad masónica.

Para ayudar a difundir su mensaje, ha escrito numerosos libros, incluyendo Je servais Lucifer sans le savoir y La Franc-maçonnerie démasquée. Su última obra, Secret maçonnique ou verité catholique, aclara la dimensión problemática del secreto en la masonería, en particular por lo que se refiere a sus consecuencias sobre la sociedad y la democracia.

“El primer paso hacia mi conversión – explica Gallardo – llegó frente a una estatua de santa Teresa de Lisieux en la Catedral de Narbona. Mi hijo tenía problemas y yo atravesaba un momento difícil. Un día decidí ir a la catedral, que está además al lado de mi despacho, para rezar. Poco después le dije a mi mujer que estaría bien si fuésemos a Lourdes para rezar un poco, por mí y por mi hijo. En ese momento no tenía la confianza que tengo ahora, pero un pequeño rayo ya estaba surgiendo en mí cuando decidí ir a Lourdes. Allí, fui a la gruta y por primera vez recité un rosario completo. Al final de la oración, mientras me ponía de pie, las piernas me temblaban y me sentí paralizado. Vi una luz intensa salir de la estatua de la Virgen María. Algunas personas cercanas a mí intentaron ayudarme a ponerme otra vez de pie, pero mis piernas siguieron paralizadas durante varios minutos. No dije nada a mi mujer, porque primero prefería realizar algún examen médico. Resultado: no tenía nada. Para asegurarme de no tener algún tipo de delirio místico fui también a un psiquiatra, quien confirmó que estaba completamente sano de mente. Y así comenzó mi verdadera vida de fe”.

Continúa Gallardo: “Escuché a un sacerdote decir que, a veces, Dios deja obrar a Satanás de modo que las tentaciones y acciones demoníacas puedan contribuir a la salvación del hombre. No dejé de inmediato la masonería, sino que lo hice progresivamente. Dándome cuenta de que ese mundo no estaba en sintonía con mi fe, dejé de participar en las reuniones masónicas y hablé con algunos sacerdotes, que confirmaron la incompatibilidad entre la fe católica y la adhesión a la masonería. Abandoné definitivamente la logia masónica aproximadamente un año después de mi retorno a la fe”.

Obviamente, quien toma una decisión paga un precio. “Cuando me encuentro por la calle con mis antiguos compañeros masones – dice Gallardo – muchos de ellos me dan la espalda y ni siquiera me saludan. Sólo unos pocos comprendieron mi cambio y lo respetaron. Cuando eres masón, los problemas administrativos pueden quedar resueltos muy fácilmente, puesto que hay masones presentes en todas las administraciones públicas. Siempre hay una solución. Pero una vez que dejas la masonería, pierdes todo y pueden incluso hacer que todo te resulte muy difícil”.

A la pregunta de si su testimonio, expresado en sus libros y conferencias, ha ayudado a otras personas a abrir los ojos, Gallardo responde: “Sí, ha ayudado a mucha gente.  Un día conocí a un hombre de negocios que yo no sabía era masón porque pertenecía a una obediencia distinta de la mía. Me reconoció y acusó de haber escrito libros contra la masonería.  Al final, confesó ser católico y masón, defendiendo que no hay incompatibilidad. Me dijo después que un alto dirigente miembro de su logia la abandonó después de leer uno de mis libros. Al ser católico, se dio cuenta de que estaba cometiendo un grave pecado. Muchos ex-masones me han escrito para compartir su testimonio. No puedo cambiar el mundo, pero puedo abrir algunas conciencias”.

Después de haber dejado la masonería, Gallardo fue despedido de la administración pública por “rendimiento insatisfactorio”.  En los treinta y cinco años precedentes siempre había recibido valoraciones entusiásticas por parte de sus supervisores. Actualmente está en paro y espera poder jubilarse pronto.

“Es una situación que he aceptado bastante bien. Escribo y pronuncio conferencias por la gloria de Dios, para ayudar a todo el mundo, especialmente a los cristianos, a evitar la trampa de la masonería”.

Volviendo atrás en el tiempo, Gallardo recuerda: “Tenía treinta años, buscaba respuestas sobre el significado de la vida y tenía otro estatus social. Para la masonería, el candidato perfecto.” Durante veinticuatro años funcionó, pero si uno, de un modo u otro, mantiene abierta la puerta de la fe católica, el conflicto surgirá, inevitablemente. “No podemos creer que Dios se hizo carne, que Cristo es el Hijo de Dios y que murió sobre la cruz para salvarnos, y al mismo tiempo considerar, como creen los masones, que Dios es algo abstracto, una fuerza indefinida llamada el gran arquitecto del Universo, similar a una fuerza cósmica. Estas dos cosas son doctrinalmente demasiado diferentes para ser compatibles. Algunos masones dicen creer en el Dios cristiano y piensan que es compatible con su actividad masónica, pero se trata de un grave error teológico”.

El segundo factor de incompatibilidad se deduce del hecho que “no se puede buscar la verdad a través del esoterismo, recurriendo a rituales y procedimientos mágicos, a algunos elementos cósmicos que no son necesariamente divinos, y al mismo tiempo confiar en Dios para caminar hacia la Verdad. Estos dos recorridos son totalmente incompatibles y opuestos”.

Gallardo afirma no haber visto nunca a un sacerdote católico en su logia, pero sí haber oído hablar de algunos casos de sacerdotes masones: “No puedo testimoniarlo personalmente, pero es muy probable que haya representantes de la Iglesia católica que pertenezcan a la masonería.  El historiador español Alberto Bárcena ha dedicado un libro a este asunto en 2016”.

En sus libros y conferencias, citando extractos de los ritos de iniciación masónica, Gallardo a menudo menciona frases extrañamente similares a algunos versículos de la Biblia.  ¿Por qué este uso de las sagradas Escrituras por parte de los masones?

“Seguramente haya apropiación indebida. El rito escocés de la masonería, el más antiguo y practicado del mundo, originariamente hacía referencia a la Biblia en rituales de alto nivel con el fin de enmascarar sus propias actividades y tranquilizar a las autoridades civil y eclesiástica. La presencia de pasajes bíblicos es también uno de los motivos por los que muchos cristianos son abducidos, porque se dice que en la masonería las personas juran sobre la Biblia y estudian el Evangelio de San Juan. Pero esto es un engaño”.

¿Pero por qué Gallardo afirmó en un momento dado haberse puesto al servicio de Satanás, como dice el título de uno de sus libros?

“Un día, cuando formaba parte de la logia Le Droit Humain, escuché un ritual de primer grado que nunca había escuchado antes y que rinde homenaje a Lucifer. También forma parte del antiguo y aceptado rito escocés. Escuché al venerable maestro decir: ‘Debemos dar gracias a Lucifer por haber iluminado a los hombres’. La masonería afirma que las religiones, y en particular el catolicismo, oscurecen la verdad a los creyentes y la guardan para sí, mientras que la masonería proporcionaría las claves de interpretación, de modo que las personas puedan liberarse completamente. En mis últimos dos libros cito extractos de un documento accesible sólo a miembros de alto nivel, no a nuevos miembros. Está tomado de Paroles Plurielles – una publicación de la orden masónica de la que formaba parte – en la cual hay un texto que elogia la transgresión y a quien la permite: Lucifer.  Vale la pena tener en cuenta que los masones habitualmente dicen Lucifer más que Satanás”.

¿Pero los masones pueden de verdad dejar la logia o quedan vinculados para siempre?

“Oficialmente, desde un punto de vista administrativo, se es libre de partir bastante fácilmente. Aunque no es frecuente, no es tan raro que un masón abandone. Basta con que mande una carta al venerable maestro. Ellos dicen que pertenecerías no obstante para siempre a la masonería, pero no es así. En la encíclica Humanum Genus, de 1884, el papa León XIII recuerda que un masón que retorna a la Iglesia como católico arrepentido queda liberado de cualquier voto masónico. Es muy claro”.

“Para mí es importante recordar – sigue diciendo Gallardo – que no tengo nada contra los masones en cuanto personas. Muchos de ellos no conocen el aspecto luciferino, el tipo de adoctrinamiento y el pensamiento único que caracteriza a la doctrina masónica.  Algunos son verdaderamente buenas personas, convencidos de que trabajan por el bien de la humanidad y buscan mejorar con gran honestidad intelectual. Sin embargo, soy fuertemente contrario al aura de secretismo y misterio que rodea a la masonería. Pienso que la gente debería estar en grado de saber exactamente dónde está entrando”.

¿Pero la masonería tiene de verdad la capacidad de causar daño a la sociedad y a la vida política? ¿Los masones están de verdad en el origen de leyes sociales como las del aborto o las del “matrimonio” entre personas del mismo sexo, como a menudo se sospecha, o más bien tales afirmaciones forman parte de teorías conspirativas tan esotéricas como las mismas ideas de los masones?

“Absolutamente no es una teoría conspirativa afirmar que la masonería conserva un gran poder político sobre la sociedad. Hay pruebas sólidas. En Francia, por ejemplo, la ley que autorizaba la píldora anticonceptiva (1967) fue propuesta por Lucien Neuwirth, que era masón. La ley francesa del aborto (1975) fue propuesta por Simone Veil. No sé si ella fue masona, pero era abiertamente cercana a los ideales masónicos. El primer político que intentó en Francia introducir la legalización de la eutanasia en 1978 era masón, el senador Henri Caillavet. Del mismo modo, la ley sobre el ‘matrimonio‘  entre personas del mismo sexo (2013) fue promovida por la política francesa Christiane Taubira, que yo conocí en la Guayana – donde trabajé durante algunos años – y que es masona”.

“En mi libro proporciono algunas cifras. Los masones representan aproximadamente el 0,03% de la población francesa y sin embargo el 35% de los diputados y senadores franceses son masones. Lograr ser diputado o senador es ciento veinte veces más probable para un masón que para alguien que no lo es. Luego está la llamada Fraternelle parlementaire, organización informal que reúne a funcionarios electos para los más altos niveles políticos. Proceden de todas las obediencias masónicas, incluidas algunas que no son necesariamente aliadas, de derechas y de izquierdas. El ex-presidente de la asociación, Bernard Saugey (senador masón de los republicanos, partido político de centro-derecha) una vez dijo: ‘Si juego bien mi papel, los parlamentarios de izquierda y derecha votarán juntos sobre cuestiones sociales’. Y ya tenemos de ello una nueva prueba, con la ley sobre la reproducción asistida por parte del médico, recientemente aprobada por el Senado. Una solución a esta grave amenaza para la democracia sería abolir el secreto y obligar a los políticos a declarar públicamente si son masones. Al menos los ciudadanos sabrían claramente por quién votan”.

A.M.V.

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Aldo Maria Valli

Aldo Maria Valli

Vaticanista. Entre sus libros más destacados están: Claustrofobia, Sradicati, el caso Vigano, 266. Jorge María Bergoglio, Benedicto XVI el pontificado interrumpido. Pueden leer sus artículos y leer toda la información sobre su obra literaria en italiano en su página web https://www.aldomariavalli.it/