Juana de Arco, canonizada hace 100 años

Juana de Arco se nos presenta como ejemplo de una mujer laica que rechaza ser acobardada por las tretas e intimidaciones de la “autoridad”, incluso de la legítima autoridad que hace abuso de su poder.

Juana de Arco, canonizada hace 100 años, consuela a las víctimas de la jerarquía eclesiástica, un artículo de Peter Kwasniewski para LifeSiteNews

Traducido por Beatrice Atherton para Marchando Religión

El 16 de mayo de 1920, en una ceremonia a la que asistieron más de 30.000 personas, incluyendo a más de cien descendientes de su familia, el Papa Benedicto XV canonizó a Santa Juana de Arco (c.1412-1431) la Doncella de Orléans.

Santa Juana de Arco es notable en muchos aspectos. Me gustaría llamar la atención en unos pocos aspectos de su vida y carácter que hoy contienen lecciones para nosotros.

Primero, como una joven mujer, Juana practicó una profunda, humilde y seria piedad.

Las antiguas prácticas de le fe católica eran suficientes para llevarla a las alturas de la santidad y al don de sí misma por su país y su Señor. Ella escuchó la voz del Señor mientras Él le hablaba a través de los santos y de las circunstancias y ella obedecía Su voluntad resueltamente. San Miguel Arcángel se dirigía a ella como “Jehanne la Doncella, la Hija de Dios”, porque es eso lo que ella era y porque siempre permaneció así. En vez de dejarse distraer por motivaciones mundanas, siguió el camino que Dios estableció para ella, a pesar de sus dificultades. Ella es, en otras palabras, la antítesis exacta del hombre de Iglesia de hoy, que diluiría en agua las demandas de la ley de Dios, la necesidad de abnegarse a sí mismos en adherencia a estas y los motivos sobrenaturales que deberían sostenernos.

Segundo, Juana valientemente escaló a un rol público a instancias de Dios, pero sin perder su feminidad.

Ella no libró la guerra con los soldados, sino que simplemente los guiaba en formación. En principio, no mataría o heriría a nadie. No existe ni la más remota oportunidad de que ella aceptara a las mujeres que luchan en el ejército y sean entrenadas para matar: el absurdo de las actuales o potenciales cuidadoras de la vida tomándola voluntariamente. En esto, ella es un ejemplo de verdadera femineidad: fuerza y coraje, dispuesta a arriesgarse, dispuesta a conducir (mientras ella misma estaba dispuesta a ser conducida por su Maestro), pero no estúpidamente tratando de ser un hombre. Ella no creía que la igualdad con la masculinidad era algo que debía ser sostenido con fuerza, sino que se vació a sí misma y se convirtió en una sirviente. De esta manera, ella proporcionó un ejemplo de ser verdadera a su identidad y vocación, lo que es rotundamente necesario para que tanto mujeres y hombres presten atención en un mundo que se ha vuelto confuso sobre cuántos sexos existen y de quién pertenece a qué “división” de la raza humana.

(Y es, en efecto, una división, pero no tiene por qué ser una oposición o antagonismo, al modo que tanto el chauvinismo masculino o femenino imaginan que es, cada uno alimentándose del otro. La real diferencia hace posible una comunión y cooperación más profunda que la uniformidad y la sustituibilidad, incluso como en la Iglesia, el rol del sacerdote como mediador se ve que es esencialmente diferente del de los laicos, ya que él actúa en su representación in persona Christi capitis, en persona de Cristo la Cabeza de la Iglesia. De modo similar, el esposo en una familia tiene el llamado a imitar y representar liderazgo de Cristo. Tal como San Pablo lo explicó tan bien, no se puede tener un cuerpo orgánico funcional si está solo compuesto de brazos o manos u ojos, o en realidad, cabezas. La real diferencia y distinción, cuando se abraza a un espíritu de servicio, confiere un beneficio mutuo que por lejos excede lo que uno puede obtener independientemente. La jerarquía y la unidad son correlativos, no opuestos, como falsamente lo asume la democracia.)

Tercero, Juana es un modelo de las virtudes de la castidad y la pureza.

A las feministas les gusta señalar que a ella se le vistió con ropas de hombres en un tiempo en que esto era considerado inmoral. Sin embargo, todos los historiadores están de acuerdo en que la razón de que Juana usara ropa de hombre durante su servicio público, y después en prisión, era para protegerla contra el peligro de violación de los soldados y enemigos entre los que ella tenía que habitar. La ropa ordinaria de mujer de la época no ofrecía tal defensa, y ella no habría tenido el ocio o el talento para crear una nueva y mejor moda de novo. Ella reclamó al tribunal que un lord inglés había intentado violarla en prisión. Como Santa María Goretti, Santa Juana fue recompensada con el don de la virginidad y la defendió. Ella sabía su valor y su dignidad como mujer y como ser humano.

Cuarto, Juana fue condenada por un tribunal popular eclesiástico presidida por un obispo corrupto,

Pierre Cauchon, en complicidad con un clero corrupto. Como todos los que han leído la vida de Juana saben, ella fue falsamente acusada de herejía y condenada a la hoguera en un poste. El tribunal fue re-evaluado por la Iglesia y se le encontró gravemente defectuoso e irregular en numerosas demandas. En realidad, y sin pelos en la lengua, fue una malvada farsa, una excusa para asesinar a una inconveniente y muy popular figura que no podía ser fácilmente controlada por aquellos en el poder. Nosotros hoy en día vivimos en un mundo en el cual la mayoría del episcopado es corrupto en varios niveles: doctrinalmente, no enseñar la fe católica en su integridad, cuando no es adherirse a las miradas modernistas; o moralmente, debido a las prácticas de abuso sexual, encubriéndolas o tolerando su existencia; o litúrgicamente, rechazando el modo correcto de culto o corrigiendo las desviaciones impías; o en realidad, las tres al mismo tiempo. Juana se presenta a nosotros como un ejemplo de mujer laica que rechaza ser intimidada por la “autoridad”, incluso la autoridad legítima que abusa de su poder, y que más bien preferiría morir por una recta consciencia que admitir falsamente la fechoría. Ella debiera ser reconocida como la santa patrona de aquellos que han sido víctimas de la jerarquía de la Iglesia.

Santa Juana de Arco, Doncella de Orléans, patrona de Francia, ruega por nosotros.

Peter Kwasniewski

*Nota de edición: La fotografía pertenece al artículo original publicado por lifesitenews. MarchandoReligion declina toda responsabilidad

Puedes leer este artículo en su original en inglés aquí: https://www.lifesitenews.com/blogs/joan-of-arc-canonized-100-years-ago-consoles-those-victimized-by-church-hierarchy

Tal como Santa Juana de Arco los laicos estamos llamados a cumplir un importante rol en la Iglesia, te invitamos a leer este artículo sobre este importante tema.


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Profesor Peter Kwasniewski

Profesor Peter Kwasniewski

Profesor Peter Kwasniewski: (Chicago, 1971) Teólogo y filósofo católico, compositor de música sacra, escritor, bloguero, editor y conferencista. Escribe regularmente para New LiturgicalMovement, OnePeterFive, LifeSiteNews, yRorateCaeli. Desde el año 2018 dejó el Wyoming CatholicCollegeen Lander, Wyoming, donde hacía clases y ocupaba un cargo directivo para seguir su carrera como autor freelance, orador, compositor y editor, y dedicar su vida a la defensa y articulación de la Tradición Católica en todas sus dimensiones. En su página personal podrán encontrar parte de su obra escrita y musical: https://www.peterkwasniewski.com/