Pío XI y Pío XII vistos de cerca en el Diario del cardenal Tardini

Aldo María Valli nos trae la siguiente propuesta:

Queridos amigos de Duc in altum, vuelve la sección Lecturas a cargo de Aurelio Porfiri, que nos propone hoy un volumen de gran interés relativo a un período particularmente turbulento en la historia de la Iglesia: de 1936 a 1944. El testimonio es del cardenal Domenico Tardini (1888 – 1961), que dedicó su trabajo en la curia romana al servicio de Pío XI y Pio XII antes de ser nombrado secretario de Estado, en 1958, por Juan XXIII.

A.M.V.

Pío XI y Pío XII vistos de cerca en el Diario del cardenal Tardini, Aurelio Porfiri

Texto original disponible en https://www.aldomariavalli.it/2020/05/07/letture-pio-xi-e-pio-xii-visti-da-vicino-nel-diario-del-cardinale-tardini/

Traducido por Miguel Toledano para Marchando Religión

Se ha dicho mucho acerca del papel de la Iglesia católica, y concretamente de Pío XII, en la Segunda guerra mundial, ya sea a favor o en contra del papa. Personalmente he recogido muchos testimonios directos y visitado lugares que demuestran cómo la Iglesia se las ingenió para esconder y proteger a los judíos en los momentos de redadas nazis. Por otra parte, no faltan los historiadores que han demostrado cómo el papa, que por temor a represalias debía analizar con mucha atención el peso de sus palabras en la relación con los nazis, se las ingenió para no dejar a la comunidad judía sin apoyo y protección.

Por esto es interesante poder leer un texto que nos ofrece una idea del clima que se respiraba en esos años en el Vaticano, un libro que nos permite observar el funcionamiento de la máquina de la Santa Sede en esos tiempos difíciles. Domenico Tardini, diario de un cardenal (1936-1944). La Iglesia en los años de las ideologías nazifascista y comunista (a cargo de Sergio Pagano, ediciones San Paolo) es un volumen que merece la pena leerse por muchos motivos. El cardenal Domenico Tardini (1888-1961) fue testigo directo de aquellos tiempos, habiendo sido estrecho colaborador primero de Pío XI y luego de Pío XII en la Secretaría de Estado. Hijo del pueblo, de madre trasteverina, era directo y siempre decía las cosas como eran, tanto que una primera tentativa de publicar este texto hace algunas décadas fue juzgada inoportuna sobre todo porque algunos juicios formulados por el cardenal, que involucraban incluso al papa, parecían un poco demasiado fuertes.

En realidad Tardini amó profundamente a la Iglesia y fue de una lealtad absoluta a los papas a los que sirvió. No obstante, tenía la costumbre de apuntar con sinceridad algunas impresiones que derivaban del contacto directo con los pontífices, vistos en su grandeza pero también en sus miserias y fragilidades humanas, como las de la enfermedad. Tal es el caso de Pío XI, que Tardini nos muestra en su complejidad. Gran papa, con un rasgo marcadamente autoritario, sabía ser también muy perspicaz: «El Santo Padre a menudo porfiaba, y casi se deleitaba, en la lucha entre la lucidez y … el trastorno. Un día me dijo que había venido un cardenal a mostrarle su alegría ante su extraordinaria lucidez de mente. Y el Santo Padre comentó: “¡Quería decir que no estaba trastornado!”. Ni tan sólo así bromeaba el papa de sus dolores. Un día me dijo, muy serio: “Mire, monseñor, si hubiésemos tenido antes estos dolores, ¡nos podríamos haber ahorrado gastar unas cantidades ingentísimas!”. Yo me callaba, pero pensaba: “¿A lo mejor los dolores le han hecho comprender que Castelli [nota del redactor: el constructor que realizó muchas obras por cuenta de la Santa Sede durante el pontificado de Achille Ratti] le cuesta demasiado dinero?”. Y el papa, mirándome a mí, que lo observaba consternado, continuó con una sonrisa: “Sí, nos habríamos ahorrado los gastos del nuevo Observatorio de Castelgandolfo, porque ahora… ¡vemos las estrellas sin necesidad de observatorio!”».

Del diario emerge lo duro que fue Pío XI con el gobierno italiano y con Benito Mussolini cuando intentó aprobar una ley para impedir el matrimonio entre arios y no arios: «Está conmigo en la audiencia el padre Tacchi Venturi. Repite al Santo Padre que el gobierno trata de imponer penas a quienes, en contra de las leyes, celebren el matrimonio. Yo hago constar que el Ministerio de Cultura Popular ha prohibido publicar artículos contra el racismo y reproducirlos en el Osservatore Romano, incluso aunque fuesen sólo contra el racismo alemán. Su Santidad exclama: “¡Pero todo esto es tremendo! ¡Estoy verdaderamente indignado, como papa y como italiano!”. El Santo Padre encarga al padre Tacchi Venturi hablar con Mussolini». Sí, eran verdaderamente tiempos muy difíciles.

El cardenal Tardini nos ofrece también un retrato, en ocasiones crudo, de los últimos días de Pío XI, pontífice amado pero que provocaba mucha sugestión, incluso hasta impedir a las personas que lo asistían decirle claramente cuáles eran sus condiciones de salud. A este propósito, he aquí un pasaje muy directo e impactante: «Lo que cualquier párroco de pueblo recomienda e inculca a sus fieles, o sea recibir rápido los últimos sacramentos, ¡no se hizo con el jefe de todos los fieles! El horario habla muy elocuentemente. A las 4 del día 10 se administra al Santo Padre la extrema unción; a las 5,31 el papa muere. Al final, me veo obligado a preferir mil veces la muerte de una de mis viejas tías a la muerte del papa. Ellas sabían morir, ofrecían a Dios su vida, no hacían sino pedir perdón al Señor, presentarle sus sufrimientos, implorar misericordia y suplicar ser admitidas en el paraíso. El papa, nada de todo esto; sino más bien una obstinación por querer vivir, una certeza de vencer el mal, una persuasión por continuar con su trabajo. El terror que, en gran medida, él había esparcido en torno a sí mismo cerró la boca a cuantos le rodeaban. ¿No habría sido mejor si se hubiese fiado un poco de los íntimos, al menos de alguno? ¿Creyó así quizás conservar más independiente su juicio, más libre su acción, más elevado su decoro? Pero a lo mejor, con un poco más de tranquilidad y de suavidad en el trato con los suyos, quizás hubiese logrado una muerte más consciente y por tanto más preciosa a los ojos de Dios y de los hombres. Y el logro hubiera sido inmenso, quizás no sólo en la gloria humana, sino asimismo en la divina gloria del cielo».

De Pío XII, con quien colaboró cuando el cardenal Eugenio Pacelli era secretario de Estado, Tardini tiene una opinión muy elevada, y es interesante un pasaje en el que observa la transformación inexorable del secretario de Estado en sumo pontífice: «A pocos les toca en vida la suerte de ser acompañados hasta el solio por el Santo Padre. Y sin embargo, yo y Montini – no obstante nuestra protesta y gentil rechazo – gozamos de este privilegio durante días semejantes, esto es, hasta el 11 marzo, vigilia de la coronación de Su Santidad. El 13 comenzó a recibir al cardenal Secretario de Estado e inició las audiencias en el segundo piso, en la gran biblioteca. Antes de aquel día nos recibía en el primer piso, en el apartamento y estudio de Secretario de Estado. Así que para nosotros todo era igual: la sala, la escribanía, la disposición del papel, nuestro interlocutor, sus gestos, su actitud, su palabra. Todavía no se oía el Nos: seguía siempre el inalterable yo de antes. Y ésta es una de las mayores impresiones. Asistir al lento distanciamiento de un hombre de lo que hasta ese momento era. Los primeros días de un papa son los más interesantes. Se diría que aún no ha tomado conciencia de la altísima dignidad que reviste. Está confuso, humilde, dócil, indulgente… Después, con el tiempo, el papa se convierte también en el trato exterior en … papa».

Este libro, de agradable lectura, constituye un importante testimonio sobre la Iglesia católica en un tiempo complejo y atormentado.

Aurelio Porfiri

Sergio Pagano (editor), Domenico Tardini. Diario di un cardinale (1936 – 1944). La Chiesa negli anni delle ideologie nazifascista e comunista, Ediciones San Paolo 2020, 246 páginas, 20 euros.

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Aldo Maria Valli

Aldo Maria Valli

Vaticanista. Entre sus libros más destacados están: Claustrofobia, Sradicati, el caso Vigano, 266. Jorge María Bergoglio, Benedicto XVI el pontificado interrumpido. Pueden leer sus artículos y leer toda la información sobre su obra literaria en italiano en su página web https://www.aldomariavalli.it/