Yo no Comulgo en la mano

Literalmente se está obligando en muchas parroquias a esta práctica, nuestra compañera lo tiene claro y lo dice, “yo no Comulgo en la mano”, contundente, ¿Y nuestros lectores qué opinan?

Yo no Comulgo en la mano, un artículo de Sonia Vázquez

La Comunión es el Sacramento en que recibimos a Nuestro Señor oculto bajo las apariencias de Pan.Comulgar es recibir en la boca y en el corazón, la Hostia Consagrada o Sagrada Eucaristía” (Catecismo de San Pío X)

Aún recuerdo antes del confinamiento la que hasta ahora ha sido mi última Comunión Sacramental, era una Misa en honor a Nuestra Madre, la Virgen de Lourdes, un día 11 de Marzo, justo un mes después de la Novena. En esos momentos en muchas Iglesias ya se negaba la Comunión en la boca, pero yo no tuve ningún temor en el momento de ir a recibir al Señor porque sabía perfectamente que me encontraba ante un Sacerdote piadoso y precisamente, esa última imagen me acompaña y me conforta en este tiempo de sequía.

Por un lado las normas Obispales, que con un poco de suerte no niegan la Comunión en la boca, pero llega el párroco de turno y haciendo de su capa un sayo, impone su propio reglamento como el sheriff en el oeste y los fieles, en esta Iglesia Conciliar tan horizontal, no podemos decir ni esta boca es mía. ¿Pero de verdad hay alguien que pueda estar de acuerdo con todas estas atrocidades que nos quieren imponer? ¿Por qué obedecemos como borregos, es que tenemos miedo de que el párroco nos expulse de la parroquia? Esto no es un colegio y nosotros somos adultos.

Veía con horror en Religión en Libertad como un Sacerdote alemán daba la Comunión detrás de una pantalla de metacrilato mientras el fiel extendía las manos. Ni en el supermercado hay más medidas de seguridad que en los Templos. Uno va a la compra, coge la barra de pan, igual ya la ha tocado una o dos personas antes y claro, como no estaba o muy cocida o muy fresquita la dejan y la cogemos nosotros y no pasa nada. Llegamos a casa y no nos ponemos a hacer un estudio sobre la barra de pan, ni le echamos alcohol, ni lejía, ni vinagre, simplemente la metemos en la panza, sin más y como mucho pensamos “¿Cómo va a estar ahí el virus? ¡No!”. Y es que ahora el virus sólo está en las Iglesias, en ese Pan Bendito bajado del cielo.

¿Siguen los fieles creyendo en la presencia real de Jesús en la Hostia? La respuesta es evidente no es necesario que la diga yo. Recuerdo hace un par de años, un Sacerdote joven, estaba predicando y empezó a llegar gente tarde a la Santa Misa y no se le ocurrió mejor que decir, “lo mejor será poner un expendedor de Hostias”, esto lo decía porque le parecía que la gente venía a Misa sin conciencia de nada y que con recibir la Comunión a algunos les llegaba para cumplir con el precepto. Estos días he recordado el expendedor y el revuelo que causaron aquellas palabras, pero a día de hoy, no va desencaminado e igual lo puede patentar, como habrán leído en medio de tantas noticias absurdas, se está pensando en hacer llegar la Comunión a los fieles en bolsas de plástico, pues fíjense, con el expendedor, todo solucionado.

En todo este tiempo de confinamiento cuando mi marido llegaba de trabajar nunca me planteaba si venía sólo o acompañado por el virus, me encanta acercarme a él, tocar su rostro y darle un beso. Él siempre muy prudente me dice, “espera, Sonia, déjame lavar las manos otra vez” y yo añado, “sí, sí, pero no me toques con las manos, sólo dame un beso” y nos echamos unas risas. ¿Si Vds. tuvieran un niño pequeño y enfermara, no querrían tocarlo aún a riesgo de contagiarse? Todo esto son pequeños ejemplos de amor, ¿No debe ser mayor nuestro fervor con el que es el verdadero Amor, el Autor del Amor? ¿Cómo podemos poner a nuestro Buen Jesús al nivel de un paquete de macarrones? Ni siquiera eso, lo tratamos peor.

Me agradó mucho la contundencia de Roberto de Mattei en uno de sus artículos: “Exhorto a los oyentes a rechazar la Sagrada Comunión en la mano y exigir que se la den en la boca, aunque se vean obligados a sacrificarse sin comulgar y tengan que hacer en cambio la Comunión espiritual”, cuando leo artículos tan fabulosos como ese, pienso que, efectivamente, es el tiempo de levantar la voz los laicos, porque este tipo de discursos, son los que verdaderamente nos estimulan a los Católicos.

Mientras los Obispos en general, se pliegan al gobierno y como cobardes nos abandonan o nos contagian sus miedos y fobias, los fieles resurgen como San Pablo a la colonización de las almas. ¡Queremos más Robertos de Mattei!

¿Qué podemos sentir al entrar en un Templo, ver al cura enfundado con mascarilla y guantes, cien letreros con unas normas que lejos de tranquilizarnos nos generan más pavor, mientras la gente se reúne en una terraza de un bar sin ningún tipo de distanciamiento y comen todos del mismo plato unas patatas que ha puesto el camarero, regadas con un buena “cañita”?

A los sitios a los cuales íbamos a curarnos y en los que nos sentíamos seguros, como la Iglesia y los sanatorios, ahora parece ser que ambos lugares, en vez de curarnos nos matan. Los Sacramentos ya no curan, transmiten el virus…los médicos ya no curan, también transmiten el virus…¿Nos hemos vuelto paranoicos? El virus matará al cuerpo pero muchos clérigos matarán nuestras almas. Los Sacramentos curan el alma y los médicos curan el cuerpo, no renunciemos a ellos.

Pobre Jesús…nos da miedo que el Sacerdote Te deposite en nuestra lengua…Pobre Jesús, Te volvemos a crucificar una y otra vez…El virus es malo, sí, como el mismo demonio y por eso, yo tengo la certeza de que puede estar en cualquier sitio menos en la Hostia. ¡Comulguemos sin miedo y en la boca! ¿Qué nos la niegan? Para eso está la Comunión Espiritual y no para los que están amancebados y en pecado mortal, ¡Comulguen espiritualmente si no pueden hacerlo Sacramentalmente!

Queridos, es un buen momento para acercarse a la Santa Misa Tradicional, la Misa en latín, es seguro que en ella, ningún Sacerdote les ofrecerá la Comunión en la mano, ¿Saben por qué? Porque el Sacerdote tiene claro que Oficia in persona Christi y como tal, ama a sus ovejas.

Yo no Comulgo en la mano y les invito a Vds. a no hacerlo, me uno al llamamiento de Roberto de Mattei, Comulguen en la boca o hagan una Comunión Espiritual, que tantas Gracias nos ofrece. He visto Comulgar en la mano a personas de ochenta y pico de años que nunca en su vida lo habían hecho y esto ha sido porque sus párrocos los han empujado a ello, pidamos al Señor el fin de la pandemia pero sobre todo, pidamos Sacerdotes Santos.

Sonia Vázquez

“Jesucristo, realmente presente, aunque oculto, en la Hostia divina, es adorado por la Iglesia como Dios. Ella le tributa los honores debidos a sólo Dios; se postra ante el santísimo Sacramento como los moradores de la corte celestial ante la majestad soberana de Dios. Aquí no hay distinción: grandes y pequeños, reyes y vasallos, sacerdotes y fieles todos de cualquiera clase y condición que fueren, hincan su rodilla ante el Dios de la Eucaristía: ¡Es Dios” (San Julian Eymard)

Yo no Comulgo en la mano-MarchandoReligion.es

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Sonia Vázquez

Sonia Vázquez

Soy Católica, agradezco a mis padres su empeño y dedicación en el cuidado de mi alma. Estudié la carrera superior de piano y a la par, la de Informática, en el área de programación. Profesionalmente estuve ligada durante años al sector de las Telecomunicaciones, que me siguen entusiasmando, pero mi pasión es la música a la que, a día de hoy, me dedico profesionalmente y al cien por cien. Trabajo como organista, dirijo varias corales y he impartido conferencias sobre la música Litúrgica. Me he formado en Teología, Música Litúrgica y órgano. Mi meta es Dios, la salvación de mi alma y la de aquellos a los que amo. Estoy felizmente casada, somos una familia en Cristo, en la foto me podéis ver con uno de los miembros de nuestra familia, Pastor. Vivo en Galicia, miña terra nai