El Papa distorsiona enseñanza cristiana básica en homilía.

El Papa distorsiona la enseñanza Cristiana y parece que ha confundido la redención con la justificación

El Papa distorsiona enseñanza cristiana básica en homilía, un artículo de Peter Kwasniewski para LifeSiteNews

Traducido por Beatrice Atherton para Marchando Religión

En su homilía de la Misa del 4 de mayo 2020, el Papa Francisco, a partir de la consoladora verdad que Cristo murió por todos los hombres, de alguna manera llega a una doble falsa conclusión: que no debemos convertir a los incrédulos y que Su muerte “justifica” a todos:

“Grandes y pequeños, ricos y pobres, buenos y malos. Todo el mundo. Este “todos” es un poco la visión del Señor que vino por todos y murió por todos. “Pero ¿también murió por ese miserable que me hizo la vida imposible?” También murió por él. “¿Y por ese bandido?” Murió por él. Por todos. Y también por las personas que no creen en él o son de otras religiones: murió por todos. Eso no significa que tengas que hacer proselitismo: no. Pero murió por todos, justificó a todos.”

Hay algunos problemas bastante básicos con estas extravagantes declaraciones, las que no aparecen en la transcripción oficial del Vaticano.

Primero, parece que el Papa ha confundido la redención con la justificación. La redención es el pago de Cristo de la deuda de justicia de la humanidad al Padre. Esto lo logra en Su sacrificio sangriento en la Cruz, que es el único sacrificio aceptable de expiación. Esta redención objetiva debe ser aplicada al alma de cada ser humano. Es lo que llamamos redención subjetiva, es decir, la participación de los individuos en la redención de Cristo a través de la fe y de los sacramentos. En otras palabras, el hecho que Cristo haya entregado al Padre toda la deuda que la humanidad le debe no cancela automáticamente la deuda en que cada individuo incurre desde Adán y desde sus propios pecados personales. El individuo libremente debe entrar en la muerte y en la resurrección de Cristo para ser totalmente redimido. La justificación, también conocida como regeneración, describe la aplicación de los frutos de la Pasión de Cristo a los hombres individuales por el poder del Espíritu Santo. Por eso nosotros podemos decir que Cristo verdaderamente murió por todos, pero no todos serán salvados, ni todos serán justificados, sino solo aquellos que están unidos a Cristo en la fe, esperanza y caridad. Esto, además, es precisamente porqué son necesarios los esfuerzos misionarios y evangélicos. Como lo enseña San Pablo:

“Así que: “todo el que invocare el nombre del Señor será salvo”. La incredulidad no tiene disculpa. Ahora bien, ¿cómo invocarán a Aquel en quien no han creído? Y ¿cómo creerán en Aquel de quien nada han oído? Y ¿cómo oirán, sin que haya quien predique? Y ¿cómo predicarán, si no han sido enviados? según está escrito: “¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian cosas buenas!” Pero no todos dieron oído a ese Evangelio. Porque Isaías dice: “Señor, ¿quién ha creído a lo que nos fue anunciado?” “La fe viene, pues, del oír, y el oír por la palabra de Cristo.” (Romanos 10, 13-17)

En otras palabras, debemos invocar el nombre del Señor para ser salvados, debemos creer en el Evangelio. Para San Pablo, quien fue el más grande de los misioneros en la historia de la Iglesia y quien incansablemente procuró la conversión de cada judío y gentil con quien entraba en contacto, el único camino para la salvación es escuchar el Evangelio y asentirlo, lo cual significa no solo decir que se asiente, sino que se trata de vivir en concordancia a las enseñanzas de Cristo.

La exposición más autorizada de la enseñanza católica sobre la justificación es la que fue dada en la Sexta Sesión del Concilio de Trento, por lejos la más amplia y detallada enseñanza del Magisterio sobre la cuestión, inspirada por las distorsiones heréticas extendidas durante el siglo dieciséis. El capítulo 1 reafirma que en Adán todos hemos pecado, todos estamos manchados y bajo la ira de Dios; todos estamos bajo el poder del pecado, del demonio y de la muerte. El capítulo 2 señala que Cristo vino precisamente a rescatarnos de esta despreciable esclavitud. El capítulo 3 y 4 entonces hablan directamente en contra de la prédica del Papa Francisco:

“No obstante, aunque Jesucristo murió por todos ( 2 Corintios 5, 15), no todos participan del beneficio de su muerte, sino sólo aquellos a quienes se comunican los méritos de su pasión, porque (…) si no renaciesen en Jesucristo, jamás serían justificados; pues en esta regeneración se les confiere por el mérito de la pasión de Cristo, la gracia con que se hacen justos (…) Esta traslación, [de la ira a ser hijos adoptivos]  o tránsito no se puede lograr, después de promulgado el Evangelio, sin el bautismo, o sin el deseo de él; según está escrito: “No puede entrar en el reino de los cielos sino el que haya renacido del agua, y del Espíritu Santo.” (Juan 3, 5)”

El Concilio de Trento continúa diciendo en el Capítulo 6 que los adultos son preparados para la justificación escuchando la prédica del Evangelio, respondiendo con arrepentimiento y con el deseo del bautismo. El Capítulo 7 provee una clara definición:

 “(…) la justificación en sí misma: que no sólo es el perdón de los pecados, sino también la santificación y renovación del hombre interior por la admisión voluntaria de la gracia y dones que la siguen; de donde resulta que el hombre de injusto pasa a ser justo, y de enemigo a amigo, “para ser heredero en esperanza de la vida eterna.” (Tito 3, 7)”

El mismo capítulo enseña que las causas de la justificación son:

  • La causa final (propósito), la gloria de Dios, y de Jesucristo, y la vida eterna;
  • La eficiente (origen de la acción), es Dios misericordioso, que gratuitamente nos limpia y santifica;
  • La causa meritoria, es su muy amado unigénito Jesucristo, nuestro Señor, quien por la excesiva caridad con que nos amó, siendo nosotros enemigos, nos mereció con su santísima pasión en el árbol de la cruz la justificación, y satisfizo por nosotros a Dios Padre;
  • La instrumental, además de estas, es el sacramento del bautismo, que es sacramento de fe, sin la cual ninguno jamás ha logrado la justificación.
  • única causa formal (con la que nos hace santos); es “la santidad de Dios.”

A la luz de lo anterior, a las palabras del Papa “Él justificó a todos” se le puede dar, con los ojos entrecerrados, una interpretación ortodoxa si las tomamos en el sentido de que “Él fue la causa meritoria de la justificación de todos los justificados.” Sin embargo, así como están puestas las palabras – particularmente adyacente a la declaración de no salir a convertir a los no creyentes, lo cual está poniendo implícitamente en duda la causa instrumental del bautismo – parece sugerir una mirada parecida al universalismo, esto es, que todos los hombres serán salvados sin importar su fe o su falta de ella, porque Cristo simplemente justificó a todos, tout court.

Trento nos recuerda también en el Capítulo 14 que aquellos que caen en un pecado mortal pierden la gracia santificante – “perdieron la gracia de la justificación recibida” – y son restaurados a la justificación por el sacramento de la penitencia, que Cristo instituyó precisamente para darnos una “segunda tabla después del naufragio de la gracia que perdió.” En otras palabras, a diferencia de la mirada protestante “una vez y para siempre salvados”, la Iglesia Católica enseña que debemos estar en gracia de Dios y perseverar en ella hasta la muerte; que en realidad podemos caer y que podemos ser restaurados a la vida espiritual. Tal como dice San Agustín: “El que te creó sin ti, no te salvará sin ti.” No es una especie de proceso mecanizado autómata.

En su Diccionario de Teología, el eminente teólogo Oratoriano Louis Bouyer agrega valiosas precisiones:

“En cuanto a la fe por la cual recibimos la justificación, es la fe de Cristo (Rom 3, 22, cf. Gal 2, 16) es decir, la fe que nos conduce a ser justificados en Él (Gal 2, 17), justificados en Su sangre (Rom 5, 9). El capítulo 5 de la Epístola a los Romanos arroja luz sobre este último versículo al mostrarnos la Cruz de Jesús como la raíz de nuestra justificación, así como el pecado de Adán ha sido la raíz de nuestro pecado. Además, debemos verlo en conexión con el capítulo siguiente, donde San Pablo nos muestra cómo es que a través del bautismo que la fe toma posesión del don de Dios, que nos trae la justificación en la medida en que somos bautizados (esto es, inmersos) en Su muerte, “a fin de que como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros caminemos en nueva vida.” (v.4) El contexto en su totalidad muestra cómo la justificación por la fe en la gracia de Dios en Cristo, lejos de excusarnos de vivir en la santidad de Cristo, nos exige y hace posible hacerlo.” (255)

Bouyer nota que la Sexta Sesión de Trento “expone una particularmente detallada y delicadamente trabajada doctrina de los diferentes aspectos inherentes en la justificación”:

En conformidad con la concepción más unificada de San Pablo, el Concilio afirmó que solo hay una justificación, la cual viene enteramente solo de los méritos de Cristo crucificado, pero que es realizada en la justificación positiva de que la gracia engendra en nosotros, el principio de las buenas obras que serán su fruto, y, inmediatamente, el principio de caridad que es inseparable del estado de gracia. (257)

La enseñanza dogmática de Trento resumida arriba ha sido expresada innumerables veces en otros documentos del Magisterio de la Iglesia y expuesta por reputados teólogos en todos los periodos. Los lectores pueden consultar, por ejemplo, el índice sistemático de las enseñanzas magisteriales en el Enchiridion symbolorum de Denzinger, definitioum et declarationum de rebus fidei et morum , 1255-59, y en la exhaustiva presentación de Lugwig Ott en el Manual de teología dogmática pág. 383 – 408 (Herder, 1966)

Cuando escuchamos o leemos transcripciones de las homilías del Papa Francisco, muchas veces uno se queda con la sensación de un hombre que, tan pronto como habla de manera improvisada, revela la insuficiencia de su entrenamiento teológico y el descuido de su pensamiento. Muy raramente suena como alguien que deliberadamente trata de desmantelar la teología tradicional con la inteligencia de un Karl Rahner; más bien él se presenta como un vergonzoso testigo del colapso de la sana teología dogmática y moral en la mitad y finales del siglo veinte.

Los Papas en general harían bien en hablar solo cuando sus pensamientos hayan sido correctamente formulados – no era por una razón trivial que los discursos y documentos papales de cualquier tipo eran siempre cuidadosamente revisados por los teólogos de la casa – y solo en ocasiones cuando el discurso público es pastoralmente necesario, más que estar día tras día haciéndolo como un programa radial de conversación o como un calendario desechable de afirmaciones sentimentales. Si los Papas se limitan de esta manera, sus declaraciones tendrían una mayor fuerza de resonancia y una mayor posibilidad de fructífera recepción eclesial.

Peter Kwasniewski

El Papa distorsiona enseñanza cristiana básica en homilía-MarchandoReligion.es

*Nota de edición: La fotografía pertenece al artículo original publicado por lifesitenews. MarchandoReligion declina toda responsabilidad

Puedes leer este artículo sobre cómo el Papa distorsiona enseñanza cristiana en su original en inglés aquí: https://www.lifesitenews.com/blogs/pope-distorts-basic-christian-teaching-in-homily

Nuestro querido profesor Kwasniewski ha escrito varios artículos sobre el actual Pontífice, si te los perdiste puedes leer aquí uno de ellos.


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Profesor Peter Kwasniewski

Profesor Peter Kwasniewski

Profesor Peter Kwasniewski: (Chicago, 1971) Teólogo y filósofo católico, compositor de música sacra, escritor, bloguero, editor y conferencista. Escribe regularmente para New LiturgicalMovement, OnePeterFive, LifeSiteNews, yRorateCaeli. Desde el año 2018 dejó el Wyoming CatholicCollegeen Lander, Wyoming, donde hacía clases y ocupaba un cargo directivo para seguir su carrera como autor freelance, orador, compositor y editor, y dedicar su vida a la defensa y articulación de la Tradición Católica en todas sus dimensiones. En su página personal podrán encontrar parte de su obra escrita y musical: https://www.peterkwasniewski.com/