¿Clericalismo? La tontería se va a acabar

¿Debemos opinar los laicos sobre la debacle que estamos viviendo? Pedro Luis nos lo cuenta en este artículo en el que toca un punto interesante, el clericalismo

¿Clericalismo? La tontería se va a acabar, un artículo de Pedro Luis Llera

La Iglesia Católica es una institución jerárquica. Todo el mundo lo sabe: con sus fieles, sus sacerdotes, sus obispos, sus cardenales, su Papa… Así lleva siendo más de dos mil años. Y así debe seguir siendo porque así la ha instituido Nuestro Señor Jesucristo. Pero la Iglesia Católica no es de este mundo. Está en el mundo pero no es de este mundo. No es una empresa multinacional. No es una organización al uso, sea gubernamental o no gubernamental. No.

Evangelio: Mc 10,35-45

En aquel tiempo Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, se acercaron a Jesús y le dijeron: «Maestro, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir». Él les respondió: «¿Qué quieren que haga por ustedes?». Ellos le dijeron: «Concédenos sentarnos uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, cuando estés en tu gloria». Jesús le dijo: «No saben lo que piden. ¿Pueden beber el cáliz que yo beberé y recibir el bautismo que yo recibiré?». «Podemos», le respondieron. Entonces Jesús agregó: «Ustedes beberán el cáliz que yo beberé y recibirán el mismo bautismo que yo. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes han sido destinados». Los otros diez, que habían oído a Santiago y a Juan, se indignaron contra ellos. Jesús los llamó y les dijo: «Ustedes saben que aquellos a quienes se considera gobernantes, dominan a las naciones como si fueran sus dueños, y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero, que se haga servidor de todos. Porque el mismo Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud».

¿Recuerdan el lavatorio de los pies del Jueves Santo? Se lo recordaré:

Del santo Evangelio según san Juan 13, 1-15

Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Durante la cena, cuando ya el diablo había puesto en el corazón a Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarle, sabiendo que el Padre le había puesto todo en sus manos y que había salido de Dios y a Dios volvía, se levanta de la mesa, se quita sus vestidos y, tomando una toalla, se la ciñó. Luego echa agua en un lebrillo y se puso a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla con que estaba ceñido. Llega a Simón Pedro; éste le dice: «Señor, ¿tú lavarme a mí los pies?» Jesús le respondió: «Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora: lo comprenderás más tarde». Le dice Pedro: «No me lavarás los pies jamás». Jesús le respondió: «Si no te lavo, no tienes parte conmigo». Le dice Simón Pedro: «Señor, no sólo los pies, sino hasta las manos y la cabeza». Jesús le dice: «El que se ha bañado, no necesita lavarse; está del todo limpio. Y vosotros estáis limpios, aunque no todos». Sabía quién le iba a entregar, y por eso dijo: «No estáis limpios todos». Después que les lavó los pies, tomó sus vestidos, volvió a la mesa, y les dijo: «¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis “el Maestro” y “el Señor”, y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, os he lavado los pies, vosotrostambién debéis lavaros los pies unos a otros. Porque os he dado ejemplo, para que también vosotros hagáis como yo he hecho con vosotros.

La autoridad en la Iglesia pasa por amar y servir humildemente a todos: no por el ordeno y mando y aquí se hace lo que yo digo y punto, como si el cura fuera el señor feudal de la Parroquia.

Pues bien. Más de dos mil años después, hay curas y obispos que no se enteran de qué va el rollo de seguir a Cristo. Y se creen, llenos de orgullo y de soberbia, que ellos son los dueños, los amos del chiringuito. Y que pueden mangonear, hacer y deshacer sin que los fieles tengamos que inmiscuirnos en nada. La Iglesia es cosa suya. Las decisiones las toman ellos y cuando un seglar o un grupo de seglares toman la iniciativa para pedirles algo, por ejemplo, que podamos volver a tener acceso a los sacramentos de los que hemos sido privados, montan en cólera y con ademanes de prepotencia, más propios de un macarra de discoteca, me vienen con chulerías como la de que “la tontería se va a acabar”.

La tontería que se va a acabar es la suya. Los seglares no somos menores de edad. Y puede que algunos carezcan de la formación necesaria, en cuyo caso la responsabilidad es de los pastores que, teniendo la obligación de formales, no lo han hecho; pero otros sabemos leer y escribir y somos cualquier cosa menos ovejitas sumisas. Mírenme la cara a ver si se enteran: no soy tierno ni blandito… Al contrario: soy más bien bruto y con muy malas pulgas. Me parezco más a un carlista montaraz que a un sacristán afeminado.

Nosotros, los seglares, laicos o como nos quieran llamar, no tenemos voto de obediencia: no lo olviden. Obedeceremos lo que haya que obedecer desde el punto de vista doctrinal, litúrgico, etc. Pero no tenemos la obligación de soportar las insolencias de nadie. Ni las chulerías. Ni los desplantes.

Ustedes, sacerdotes de Cristo, están para servir y para enseñar. Pero el único Señor es Jesucristo. Ese es mi único Señor. Ustedes están para anunciar el Evangelio y para cuidar a las ovejas de su redil para que no se pierda ninguna. Su misión es llevar almas al cielo: salvar almas para Cristo. Predicar, celebrar los sacramentos, servir a sus fieles. Pero con humildad, no con soberbia ni con orgullo. Sean servidores y laven los pies de los fieles de sus comunidades. Y dejen de buscar puestos de honor y de adular y de arrastrarse ante los que mandan para hacer carrera y llegar a obispo y mandar mucho… Dejen de repetir los clichés del Papa: déjense de puentes, de muros, de olor a oveja, de iglesia de puertas abiertas y de hospitales de campaña. No sean patéticos ni arrastrados, que se nota mucho. Eso es lo que el Papa llama “clericalismo” y “carrerismo”.  Y con el Santo Padre puede que discrepe en muchas cuestiones prudenciales, pero en esto estoy completamente de acuerdo. Dejen de justificar la cobardía llamándola prudencia; dejen de confundir la obediencia con el servilismo descerebrado y la unidad con el sectarismo. Así que a ver si es verdad y se acaba con la tontería de tantos curas que se creen los reyes del mambo y que piensan que pueden hacer lo que les dé la gana e incluso se permiten el lujo de tratar de manera irrespetuosa a quienes deberían estar besando los pies.

En el sacerdote santo que cuida de sus parroquianos y los ama con amor entrañable, sirviéndoles con caridad, confesando, celebrando la santa misa, enseñando santamente la doctrina, todos vemos a Cristo. Hace poco murió mi querido y admirado don Alberto: el cura que me bautizó, que casó a mis padres… Todavía lo había visto el verano pasado y le había dado un abrazo.

Pero hay clérigos que se creen superiores, que miran por encima del hombro, que se creen que ellos lo saben todo y los demás somos unos pobres desgraciados que no tenemos ni idea de doctrina ni de filosofía ni de nada. Hay clérigos orgullosos y soberbios a los que más les vale convertirse y arrepentirse de sus pecados (como yo de los míos) antes de que sea demasiado tardes. El clericalismo es un cáncer. Háganselo ver y aplíquenle quimioterapia. Si no, un día el Señor les dirá lo que a Pedro: “no tienes parte conmigo”. 

San Agustín decía: “Si quieres ser santo, sé humilde; si quieres ser más santo, sé más humilde; si quieres ser muy santo, sé muy humilde”.

Así se acabarán las tonterías y el cura estará en su sitio y los seglares estaremos en el nuestro. Y daremos a Dios lo que es de Dios, y al César lo que es del César. Los clérigos se dedicarán a salvar almas; y los seglares, a nuestras familias, a nuestros oficios y a santificarnos y a santificar el orden temporal, con la gracia de Dios y en comunión con la Santa Madre Iglesia.

Pedro Luis Llera

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Pedro Luis Llera

Pedro Luis Llera

Pedro Luis Llera: Asturiano. Trabajo para la Fundación Educatio Servanda. Dirijo el Colegio Juan Pablo II - Santo Ángel de Puerto Real (Cádiz), de la Fundación Educatio Servanda Cádiz y Ceuta. Miembro de la academia Juan Pablo II por la vida y la familia. Condecorado con la Gran Cruz de Caballero de Santiago por la Asociación de Guardias Civiles Marqués de las Amarillas en 2011, por apoyar a la víctimas del terrorismo. Escribo en el portal de información religiosa InfoCatólica en el que gestiono un blog de apologética cristiana al que he llamado “Santiago de Gobiendes”: http://www.infocatolica.com/blog/gobiendes.php Colaborador como articulista en medios como Análisis Digital, Forum Libertas o Camineo.info.