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Coronavirus: inesperado STOP

¿Una parada en nuestra vida, un inesperado stop por un virus? El coronavirus está aquí pero podemos sobrellevarlo de distintas maneras

Coronavirus: inesperado STOP, un artículo de Rosario Prieto

El Coronavirus, el inesperado “STOP” para el mundo

Algunos hombres mueren cuando dejan de respirar, otros mueren cuando pierden la esperanza, decía Víktor E. Frankl, creador de la Logoterapia cuando vivió aquella terrible experiencia en el campo de concentración en Alemania en tiempos de guerra el siglo pasado. Qué dolor experimentar la separación, la muerte, el dolor, la injusticia, el duelo, el hambre, el frío, el calor, la suciedad, el odio, sobre ti y sobre tus seres queridos… Eso es lo que hemos experimentado muchos en el día con día, en la guerra diaria, donde la inseguridad, la pobreza, la violencia, la enfermedad, la injusticia, se agolpan en el mundo.

La persona se ha dedicado a olvidarse de Dios, de sus padres, de sus hermanos, ha desconocido y hasta asesinado a sus propios hijos en el vientre materno, se ha encerrado en sí misma. La persona se ha equivocado de rumbo, se ha perdido, durante años y años. Es la persona quien sabotea su propia felicidad, porque al saber que merece el Bien, se conforma con ciertos “bienes” o incluso males que satisfacen momentáneamente ciertos instintos y que equivocados le alejan de su Fin último. 

   Quiero iniciar dando gracias a Dios por el don de la vida y de la salud, hoy más que nunca las personas somos conscientes del Valor Sagrado de la Vida debemos valorarlo; gracias porque hoy me desperté, me levanté y puedo escribir estas líneas con la esperanza, el anhelo de que toque lo más profundo de tu corazón para que a partir de ahora tu vida sea distinta, no por lo que escribo, sino por lo que Dios quiera decirte a través de este texto y que solo Dios contigo en la soledad te permitirá descubrir.

Tardé en hacer este artículo, discúlpame estimado lector, lo venía pensando desde tiempo atrás, justo cuando inició toda esta tragedia, esta pandemia en China, no sabía a ciencia cierta ni qué escribir, pero quería expresar desde entonces unas palabras de aliento para ellos, para todos los que seguíamos las noticias de estas personas, hermanos que estaban sufriendo… Pronto, llegó el virus a Europa, después a América y es ahora cuando nos han “encerrado” para frenar la expansión del virus, unos gobiernos mucho más conscientes que otros, algunos más previsores y respetuosos de la vida, otros solo pensando en la situación económica mundial que parece que se nos cae encima. Lo cierto es que algunos sin trabajo, otros, sin colegio, otros en el hospital a nivel mundial, pero nos han encerrado o hemos decidido encerrarnos a pesar de todo con el propósito de vivir. 

Nunca antes había la humanidad vivido algo igual, hubo en el pasado cólera, peste, influenza, en donde tristemente murieron muchísimas personas y hubo crisis de grandes magnitudes; sin embargo, la vida es distinta hoy, con tantos adelantos científicos difícilmente damos crédito a esta situación y la propagación del virus por la manera de vida es mundial; la humanidad recordará un antes y un después de la pandemia por coronavirus.  

Las redes sociales parece que van a explotar de tanta información alguna cierta, otra mucha, falsa y especulativa que nos llega y permitimos que entre a nuestros hogares, nuestras mentes y corazón y nos altera, nos genera incertidumbre, ansiedad, ataques de pánico, miedo y reaccionamos sin pensar, sin ver la realidad, sin juzgar y no actuamos ni decidimos conforme a lo mejor para la salvaguarda de nuestra vida y familia.

Corresponsables, responsable de mi hermano y todos somos hermanos

Que no seamos otro Caín, no matemos a nuestros hermanos, no los expongamos, no los maltratemos, cuidemos de nosotros y cuidemos de los otros. Por humanidad, por caridad; en tu esencia y en la mía, tenemos el llamado a velar unos por otros; en el silencio del corazón encontraremos que a eso hemos venido al mundo, a amar y ayudarnos a ser felices en la tierra, y no perder la esperanza, pase lo que pase, para encontrar la felicidad eterna en el Cielo.

Duele mucho ver esas compras de pánico en la que unos cuantos se apoderan de todo lo que es de todos, en los que los comercios venden a precios exorbitantes las cosas de primera necesidad, en los que las personas se pelean y ofenden en lugar de compartir, en lugar de personas racionales parecemos animales irracionales, en donde el que llega primero, el que más dinero tiene, es el más fuerte y aplasta a los demás.

 Pandemia del egoísmo, traducida en mil pandemias actuales: La Pandemia del aborto, de la eugenesia, de la eutanasia, de la violencia, de la guerra, de la persecución religiosa, del feminismo mal entendido, del machismo, de la ideología de género, de la pornografía, de los acosos y abusos sexuales, de los homicidios, los homeless, del analfabetismo, de la falta de educación, la hambruna. ¿Cuántos de los nuestros mueren a diario por la falta de amor, la falta de respeto a la vida, la falta de fortaleza, de honestidad, de justicia, de humanidad? ¿Cuándo han pensado en la pandemia de la obesidad, de la diabetes, accidentes cardiovasculares, de los enfisemas pulmonares… Causados por la oferta de productos porquería para el cuerpo humano que inflan los bolsillos de unos cuantos a millones de dólares?

Dejamos de valorar la vida, la salud, el amor, la familia, el tiempo, la naturaleza, realmente nuestra sociedad se volvió inhumana, cosificada, materialista, consumista, en donde lo que importa es la economía, el lucimiento y el poder; a pesar de todo, a pesar de todos. Hoy, vivimos las consecuencias, vivimos con miedo, alertas todo el tiempo; los trastornos de la personalidad, de la sexualidad, de la alimentación, del ánimo, las adicciones, la pérdida del sentido en la vida, el suicidio son tema de todos los días, cada vez desde más pequeños. Hay un terrible sufrimiento, generado por una cultura de muerte, de perdición, de dolor sin sentido que lleva a la desesperanza y a la muerte en vida.

¿Qué te ha pasado amadísima persona? ¿Qué te ha ocurrido? ¿Dónde está la humanidad que hace que los individuos se comporten a la altura de su dignidad propia de hijos de Dios? Alienada, perdida, vacía, rota, pervertida, denigrada…. Así has quedado después de excesos de mal y ausencia de bien.

Tu conciencia dormida o mal formada no te permite descubrir la belleza, ni elegir con libertad lo que es bueno para ti y para los tuyos, la humanidad. Al no reconocerte y amarte, has dejado de reconocer y respetar a los demás y a toda la Creación, has acabado con los bosques, los ríos, los mares; los animales.

Como Adán y Eva, caíste, te dejaste engañar una y otra vez, has querido ser como Dios y le has sido infiel, te has sido infiel a ti mismo y desde hace tanto que no sabes ¿Quién eres, de dónde vienes y a dónde vas?

Eres la creación más bella de Dios, el Todopoderoso, a quien tal vez, has recurrido ahora que hay pánico mundial por la pandemia del Coronavirus, las personas enferman de esto y algunas, muchas, lamentablemente mueren, pero pocas se dan cuenta, de que antes de que enfermara su cuerpo, su alma estaba enferma y muerta; pero no temas, Dios te ama de todas maneras, su amor es incondicional, es eterno, eres su hijo muy amado y aunque no le conozcas mucho, El a ti te conoce mejor que nadie, mejor que tú mismo; así que no esperes más y échate a correr y abrázale, que está en la Cruz esperándote con los brazos abiertos.

 Regresar a Ti Señor.

Cuántas personas no habrán orado, acudido a Ti Dios Todopoderoso en estos tiempos de tribulación, cuántos de nosotros hemos vuelto la mirada al Padre, como el Hijo Pródigo que ha despilfarrado todo y se encuentra roto por dentro, así estamos, colapsados, llenos de “todo” y vacíos en realidad. ¿Dónde está Dios? Su Santuario es tu corazón ¿Lo has perdido? Vuelve tu mirada a tu interior y dile aquí estoy Señor, recíbeme, te necesito. 

Cuidémonos de la ausencia del bien en el cuerpo, y también en el alma, no pierdas el tiempo, que nadie es eterno; ama a Dios, encuéntrate con El, encuéntrate con los tuyos, tu familia, vivan las virtudes que son el camino más seguro para ser en verdad felices, pidamos las virtudes  teologales, fe, esperanza y caridad, luchemos por las cardinales: templanza, paciencia, justicia y prudencia y esforcémonos por realizar actos operativos buenos, una y otra vez, actos justos, sinceros, honestos, generosos, solidarios, subsidiarios, sobrios, etc.; el camino, es el Amor. 

Que este encierro sea un parteaguas no solo en la historia económica, científica y tecnológica mundial; que este STOP tenga sentido, solo tú puedes dárselo si lo vives junto a Cristo y no te olvides que la manera más rápida de llegar a Él es a través de María, no temas, ¿No está Ella aquí, que es Tu Madre?

Dios nos bendiga a todos, recordemos que no estamos solos, estamos aislados en casa, pero no solos, Dios no se muda, solo Dios basta.  

Mtra. Rosario Prieto. Psicóloga clínica. Persona y familia.

inesperado stop

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Nuestra recomendación externa en el canal del Padrae Javier Olivera Ravassi: Coronavirus y reflexión sobre la muerte


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