Solemnidad de San José, esposo de la Virgen

Evangelio. Santa Misa Tradicional

Evangelio según San Mateo, I, 18

Estando desposada la madre de Jesús, María, con José, antes de cohabitar, se halló que había concebido en su seno por obra del Espíritu Santo. Mas José, su esposo, como era justo, y no quería delatarla, deliberó dejarla secretamente. Estando él en este pensamiento, he aquí que un ángel del Señor le apareció en sueños diciéndole: José, hijo de David, no temas recibir a María tu esposa: porque lo que en ella se ha engendrado es obra del Espíritu Santo. Y dará a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús, porque El salvará a su pueblo de los pecados de ellos

Solemnidad de San José. Meditación

San José Patrono y protector de la Iglesia

Y era considerado como el hijo de José.”

Es una de las pocas y pobres referencias que encontramos en la Biblia sobre San José, el padre adoptivo de N. S. Jesucristo y esposo de la Virgen María.

Algunos se podrán preguntar cuál será el mérito de este santo en la historia de la Iglesia, siendo que no tenemos discursos del mismo, ni una palabras, o algún gesto, alguna anécdota concreta sobre alguna de sus obras.
Sin embargo, es un santo tan conocido, tan presente en la historia, tan venerado y poderoso, que incluso también tiene el título de Protector de la Iglesia y Terror de los demonios.

Su discreción, su silencio, su discreto sufrimiento y su humildad, lo hacen parecer un santo de segunda categoría. Pero no juzguemos por las apariencias que nos podríamos equivocar enormemente.

A menudo el pobre y míserable juicio humano, considera que ser callado, discreto, sufrido y humilde, es sinónimo de pusilanimidad, de apocamiento o de debilidad.

Pero examinando esas discretas y humildes cualidades de San José, según la filosofía de Aristoteles nos sorprenderemos de lo que se oculta discretamente detrás de ese enorme silencio del santo.

Aristoteles, el más profundo filósofo de la historia, nos prueba que nuestra alma posée unas potencias, algunas naturales y otras espirituales, ya que está compuesta de una parte espiritual y otra material. Entre esas potencias están las más importantes, la inteligencia, la voluntad y la memoria; de aquí nace la semejanza con la Santísima Trinidad: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza.” Genesis, I, 26.

Dios uno y trino. Tres personas y un solo Dios. Entre esas tres potencias del alma, está la voluntad, la cual solemos infravalorarla, ya que tendemos a pensar que es sólo el “borriquillo de la carga” ya que no piensa, sino que solo obedece a la inteligencia y obra en consecuencia.

Algunos pensarán, con un espíritu demasiado liberal, que la libertad es lo más importante de nuestra existencia. Pero visto de un punto de vista absoluto y según la teología de nuestra salvación, lo más importante es la gracia santificante, sin la cual la libertad no sirve de nada sino solo para perdición. Hay quienes discuten sobre cuál de las tres potencias del alma es la mejor. Lo importante es que el ser humano no puede existir sin ninguna de las tres, por lo tanto, es inútil discutir sobre ello.

Vamos a considerar la voluntad. Una potencia que nos da la capacidad, la fuerza de poner las cosas en la práctica, sino, “nos quedaríamos sólo en palabras”. Es decir que la voluntad tiene una parte activa, que actúa, que ejercita en la práctica lo que la inteligencia le presenta. Pero muchos ignoran, que también tiene una parte pasiva, la prueba de ello es que en ocasiones tenemos que realizar actividades, que no nos agradan mucho, como un trabajo que no nos gusta o comer una comida que no nos place: ahí nuestra voluntad nos obliga a aceptarlo, o a llevar a cabo algo que no nos agrada porque es un deber que temos que cumplir aunque no nos agrade.

Es decir, nuestra voluntad tiene una parte activa y también otra pasiva la cuál nos ayuda a aceptar algo, a recibir pasivamente. De ahí a que la filosofía nos muestre que existe en nuestra alma El Apetito Concupiscible, es decir aquel que nos da la posibilidad de deleitarnos pasivamente en algo. Y el Apetito Irascible, aquel que nos da la fuerza de buscar activamente algo para conseguirlo.

¿Y que tiene todo esto qué ver con la santidad de San José? Precisamente, que este santo tan callado, tan discreto que hasta daba la impresión de ser un tímido, sin carácter, incapaz de decir nada, ni de protagonizar nada en los Evangelios, parecería que fue un hombre de poca voluntad o de una voluntad demasiado pasiva. Parecía que sólo callaba y obedecía. Pero aquí es donde vamos a probar que precisamente callar, obedecer a Dios ante todas las cosas y obligarse con su propia voluntad a hacer y a someterse a la misión de N. S. Jesucristo tuvo que siginificar un tremendo dominio de su voluntad propia.

Él, necesariamente, tuvo tuvo que aceptar la misión del Mesías, su hijo adoptivo, aunque no la comprendía y eso tuvo que siginificar un tremendo esfuerzo de someter su voluntad a la de un niño Divino:

“Hijo, ¿por qué has obrado así con nosotros, mira que tu padre y yo te buscabamos angustiados. Y Él respondió: ¿Por qué me buscabais, acaso no sabéis qué debo ocuparme de las cosas de mi Padre? Y ellos no entendiendo esas cosas las guardaban en su corazón para meditarlas.”
San Lucas II, 41.

San José no entendió lo que el niño Jesús les quiso decir, pero tuvo la fortaleza y humildad de OBLIGAR A SU PROPIA VOLUNTAD a acatar lo que el Niño les decía.

Pero anteriormente ya tuvo que hacer ese esfuerzo tan grande en el momento que estaba atormentado por la duda de una madre y Virgen que estaba en estado sin conocer varón. Fue necesario que un ángel le comunicase en sueños que ese Niño era fruto del Espíritu Santo y que no tuviese temor de aceptar a la Virgen María por esposa. En ese momento San José también tuvo que hacer un gran esfuerzo de doblegar su inteligencia ante algo que no comprendía. Una vez más ha sido SU VOLUNTAD QUE SOMETIÓ A SU INTELIGENCIA ante algo que parecía inaudito o irreal.

Es en estos pasajes de los Evangelios, donde descubrimos que el esfuerzo que San José tuvo que realizar con su voluntad para aceptar misiones tan elevadas, que su inteligencia no podía abarcar. Ese sometimiento de su volutad e inteligencia tan dócil y perfecto ante la voluntad de Dios es lo que nos descubre la grandeza de este Santo, que por su silencio y discreción, podría parecer que no hacia nada o que no le costó ningún esfuerzo su misión. ¡Nada más lejos de la realidad que aquello que tuvo que padecer este santo ante esas situaciones!

Su silencio durante todos los Evangelios también podrían hacerle parecer poca cosa, pero la Biblia lo ensalza ya en Antiguo Testamento: “El que sabe guardar silencio tiene sabiduría, y el de espíritu sereno es hombre sabio.
Proverbios, XVII, 27.

El hombre mundano, carnal y orgulloso juzga al hombre que calla y sufre como a un cobarde y sin hagallas; eso le sucede porque no considera que el hombre que es señor de su voluntad y que la obliga a callar, a doblegase y qué aquel que OBLIGA A SU VOLUNTAD a aplastar y dominar a su propia soberbia, demuestra más dominio de sí mismo y más virilidad. Aquí es donde comprobamos que nuestra voluntad tiene una parte que puede actuar enérgicamente pero también tiene otra que puede obligar a su ser a aceptar algo que puede ser sumamente difícil e incluso heroico.

San José demostró ser maestro de ambos sin embargo su heroicidad pasó desapercibida.

Existe una discusión entre teólogos de la mística, de si es más sublime y alto durante la oración limitarse sólo a adoptar una actitud pasiva ante Dios, o de lo contrario mejor dedicarse a una oración activa con muchos actos de alabanza para su Divinidad, con rezos vocales y meditaciones con nuestro propio y activo esfuerzo; en otras palabras si nuestra voluntad durante la oración debe estar activa o permanecer pasiva. Algunos caen en el grave error de considerar que lo la oración activa es la más perfecta y otros en el otro exceso de que la oración pasiva es mejor. Ambas posiciones demuestran poca sabiduría y nula vida espiritual, ya que ambas oraciones son necesarias en la vida de oración.

En ocasiones hay que hacer y alabar pero en otros momentos hay que saber callar humildemente, contemplar y recibir lo que Dios nos da. Y para el espíritu orgulloso es difícil comprender que puede requerir mucho más valentía, fuerza y virilidad el tener que callar, contemplar y recibir pasivamente durante la oración: porque en ese preciso momento NUESTRA VOLUNTAD ESTÁ DE UNA MANERA ACTIVA OBLIGANDO A NUESTRA PARTE PASIVA A ACEPTAR verdades sobrenaturales que la inteligencia no puede comprender:

Y en ciertos momentos durante mi oración, era tan alto lo que contemplaba que mi inteligencia cesaba, porque se sabía incapaz de comprender lo que veía; y todo era sólo voluntad y afecto hacia Dios.”
Tetesa de Jesús +

Este fue el gran mérito, secreto de este gran Santo, José, que en esa vida oculta silenciosa e ignorada por el mundo y los hombres supo llevar la más alta contemplación y ser un verdadero hombre viril que tuvo más que hombría para refrenar su lengua y una fuerte voluntad para saber aplastar la soberbia.

También San José es muy invocado para las necesidades materiales. Un testimonio de ello nos lo dejaron Las Hermanas de Loreto, en el año 1872, cuando construyeron su iglesia para su patrona en la ciudad de Santa Fe, Nuevo México, EEUU. Ya casi para finalizar la iglesia, se dieron cuenta que se habían olvidado de incluir en el presupuesto el coste de la escalera que debía subir al coro. Ya no contában con dinero para ello, por lo que decidieron hacer una novena a San José. Después de terminada la misma, al cabo de un tiempo apareció un hombre, quien decía ser carpintero, y a quien nadie conocía. Se ofrecío a construir la escalera y así lo hizo después de mucho tiempo de hacerlo en solitario. Debió hacer un modelo muy singular en forma de caracol ascendente ya que hay muy poco espacio en la iglesia. Una vez terminado el trabajo el hombre desapareció sin más, sin despedirse, sin decir palabra y sin pedir un pago por el trabajo realizado.
Las monjas investigaron por toda la ciudad pero nadie supo nada de ese misterioso carpintero.

Lo cierto es que a pesar de la gran alturura de la escalera con treinta y tres peldaños, no tiene ninguna estructura metálica en su interior para poder soportar el peso de decenas de alumnas del colegio que se tomaban fotografías sobre la misma, todas al mismo tiempo. Se han hecho estudios científicos sobre la medera de la cual está construida y no han logrado saber de qué madera se trata, ya que es una especie desconocida. Los detectores de metales no han detectado ningún metal sobre la madera ni sí quiera un clavo.

El misterio permanece y nadie ha sabido resolverlo. Eso sí, la hermana religiosa que recibió el ofrecimiento del misterioso carpintero, solo recuerda una cosa: ese hombre le dijo “mi nombre es José.”

Solemnidad de San José-MarchandoReligion.es

No ha habido cosa que yo haya pedido a este gran San José, que no me la haya concedido.” Santa Teresa de Jesús +

Ave Joseph Custos Ecclesiae, Ora pro nobis!

P. Ricardo Ruiz V. +

Para consultas espirituales sobre la homilía (únicamente) pueden dirigirse al Padre Ricardo a través del siguiente correo electrónico: edisanjo2016@gmail.com

Esperamos que la meditación de la Solemnidad de San José les ayude a crecer en su vida espiritual

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Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruíz: 1980 Filosofía y latín en el Seminario Ntra. Señora Corredentora de Buenos Aires; 1986 Teología, Francés en Suiza; 1988 Ordenación sacerdotal, Seminario San Pío X, Suiza; 1988 Primer apostolado de parroquia en San Nicolás du Chardonnet, París, Francia; 1988-1990 Misión Parroquial en Mexico; 1991 - 2000 Madrid. España; 1996-2000 Exorcista "Ad Actum" en Valencia; 2000 - 2001 Parroquia en Wausau, Wisconsin, EEUU; 2000-2001 Capellán Hermanas del Corazón Real de Jesús. María Alm, Austria; 2002 - 2006 Capellán de convento Hermanas De La Presentación, Iowa, EEUU; 2006 - 2018 Casa De Retiros San José. Madrid, España.