Coronavirus, la victoria de la Comunión en la mano

El coronavirus que azota el mundo parece un anticlerical que ha venido a socorrer a todos aquellos que intentaban imponer la Comunión en la mano, ¿Tiene algo que ver un virus y la forma de Comulgar? ¡Lean, lean!

“Coronavirus, la victoria de la Comunión en la mano”, un artículo de Sonia Vázquez

“Quédate conmigo, Señor, porque aunque mi alma sea tan pobre, desea ser para Ti un lugar de descanso, un nido de amor…”(Padre Pío)

¿Permitirían Vds. que teniendo a su bebé en brazos, lo tocase un harapiento? Esto mismo son nuestras pobre manos cuando nos acercamos a recibir a Jesús en la Hostia, no somos dignos de tocar al Rey de Reyes, sólo las manos del otro Cristo son las que deben posarlo en nuestra boca para que descienda a nuestra alma, a ese nido de amor del que tantas veces habló el Padre Pío.

En España estamos viviendo el azote inicial del coronavirus. Antes de continuar el artículo ya les indico que para mí no es un tema trivial, ni superficial, ni mucho menos me lo tomo a broma. Es un tema muy serio y que está afectando al mundo entero. No es absurdo pensar que es un castigo a tanta maldad. Por una parte la sociedad aprueba la eutanasia y por otra se petrifica de miedo ante un virus que nos puede llevar al otro barrio y es que la eutanasia está muy bien, pero para el vecino, para uno mismo preferimos la eternidad aquí en la tierra. Merecemos este castigo y más.

Tengo clara la idea central de este artículo, así que no me extenderé ni me iré por las ramas, iré directamente al punto clave.

La Conferencia Episcopal Española ha emitido unas medidas a seguir en cuanto al virus y son estas:

  1. La conveniencia de retirar el agua bendecida de la entrada de las iglesias.
  2. Ni besos ni estrechar las manos en la paz. “En el momento de ofrecer el signo de paz, puede utilizarse otro gesto más reverencial de inclinación de unos a otros”
  3. Besapiés y besamanos, en cuarentena. “Los gestos de devoción a las imágenes pueden realizarse de distintas maneras. Por ejemplo, que tome protagonismo la mirada a la talla o la inclinación del cuerpo”
  4. Higiene en las manos antes y después de misa, especialmente los sacerdotes. “Los ministros que distribuimos la comunión, hemos de lavarnos las manos antes y después de distribuir la comunión”
  5. Prevención, pero no alarma. Echar mano de la fe para combatir “el virus del miedo”.

En ningún momento, en estas medidas, se indica que haya obligación de recibir la Comunión en la mano, sin embargo, en las distintas parroquias de nuestra geografía, cada Sacerdote ha manipulado el documento a su conveniencia y esto es porque uno de los objetivos clave tras el Concilio Vaticano II, ha sido que la gente recibiese al Señor en la mano. Durante años lo intentaron adoctrinando con letreros y catequesis varias, pero no ha sido un éxito total y aún hay fieles que siguen recibiendo al Señor en la boca, e incluso algunos, lo recibimos en la boca y de rodillas, por si fuera poco. Con tan buena suerte que el coronavirus ha venido a favorece al sheriff del pueblo en la institución de sus santas normas y así nos hemos encontrados Iglesias en las cuales, literalmente, se ha obligado a los fieles a Comulgar en la mano. “Hemos recibido unas indicaciones del arzobispado en las que nos dicen, entre otras cosas, que hay que Comulgar en la mano”, ¿Les suena esto, se lo han dicho en su parroquia? ¿Les han puesto en el tablón de anuncios el comunicado de la CEE, verdad que no?

Voy por partes, la CEE no ha manifestado esta indicación en su panfleto informativo, por lo tanto, están mintiendo los curas que afirman que hay obligación de Comulgar en la mano.

Segundo punto, aunque la CEE lo considerase oportuno llegado el caso, el fiel no es un robot de cocina al que se le den órdenes y deba acatarlas, ¿Es que somos niños de parvulario? Les invito a leer el artículo de Monseñor Schneider sobre la Comunión Espiritual en tiempos de pandemia y como bien señala este santo Obispo, la Comunión espiritual no es para el que está en pecado mortal, sino que es para situaciones, como por ejemplo, la actual.

Tercer punto y que marca el desconocimiento y la ignorancia de parte del clero, el virus resulta tan contagioso se Comulgue en la mano como en la boca. Nuestros curas juegan a ser médicos, cuando muchos, no saben ni jugar a ser Presbíteros. Y por otra parte, yo les pregunto, ¿El Señor, cura o el Señor, mata? ¿Dónde está nuestra Fe?

Curiosamente , nos dicen estos Sacerdotes, que nos podemos contagiar por darnos la paz y por lo tanto, en vez de suprimirla (que podrían eliminar la frase “daos la paz”, horror del Vaticano II) nos animan a una inclinación china, por si fuera poco con el virus chino…Y así podemos ver a la gente en la Santa Misa como si estuvieran en un templo budista, inclinando la cabeza, sólo nos falta decir “chin chon chun”

Nos cuentan también estos curas doctorados en virus, que el fiel tiene obligación de Comulgar en la mano (falso) …pero el Sacerdote, por lo visto, se pasa por el forro la indicación de la CEE de lavarse las manos antes y después (de obligado cumplimiento según el documento), así como los lacayos ayudantes, que por no abandonar el puesto de “ministros extraordinarios” son capaces de contagiarse, todo vale por conservar el título adquirido en harvardvirus

Voy a contar una anécdota muy interesante, sucedió en una coronahomilía en la que el cura durante 10 minutos habló del evangelio de moda, “como comulgar en tiempos del coronavirus” y resulta que cuando llegó el momento de la Consagración, el Sacerdote empezó a estornudar y a toser, en España tenemos un refrán que dice, “Dios castiga sin palo ni piedra”. La gente empezó a mirarse y a tornar los ojos…pero esos mismos que se agarraban el cuello y que durante toda su vida habían comulgado en la boca, decidieron obedecer como borregos y comulgar en la mano, pese a que el cura ya había vertido todos sus gérmenes por al Altar adelante y seguramente era indiferente ya, poner la mano, la lengua o el pie. Perdonen esta irreverencia de mi parte (lo del pie), pero es que, sinceramente, se están cachondeando de Dios y no podemos callar.

Los mismos que Comulgaron en la mano, son esos mismos que se quedan hablando y besándose a la puerta de la Iglesia. Esos mismos que prefirieron poner las manos, son los mismos que no tienen inconveniente en escupirse miles de gotas de saliva mientras hablan distendidamente y le dan al pico sin parar.

Me llamó la atención una anciana que se reía del tema del coronavirus y yo, un poco asombrada le pregunté sino estaba preocupada y me dijo, “en absoluto, si es que no pasa nada, todo esto es desproporcionado”. Bien, pues esa misma señora que toda la vida recibió la Comunión en la boca, esa misma que no tenía miedo ninguno, fue de las primeras en extender las manos al ir a recibir a Jesús.

No moriremos mártires, para nada…ellos con el fuego achicharrándolos seguían gritando, “Viva Cristo Rey” y nosotros, ¿Qué? “Viva el párroco”.

No hablo de los que toda su vida han Comulgado en la mano, porque entiendo que aún no han avanzado en su camino, en este artículo me estoy refiriendo a los que siempre Comulgaron en la boca porque así lo aprendieron en su infancia o, quizás por el camino, se lo enseñó algún Sacerdote Santo, esos mismos que hoy, por indicación de su párroco, han Comulgado en la mano…quizás son los mismos que permiten que sus hijos duerman amancebados en la casa paterna…quizás son los mismos que dicen “¿Quién soy yo para juzgar?”…quizás, quizás, quizás…quizás son el mismo Judas

¿Y Vds. y yo, somos Judas o preferimos ser como esa señora que estaba delante del Sacerdote y le dijo, “no, yo sólo Comulgo en la boca“? Les animo a ello y sino se atreven a decírselo a su párroco, practiquen la Comunión espiritual hasta que finalice el tiempo de represión.

Cuando se recibe la Comunión es necesario estar arrodillado, tener la cabeza ligeramente humillada, los ojos modestamente vueltos hacia la Sagrada Hostia, la boca suficientemente abierta y la lengua un poco fuera de la boca reposando sobre el labio inferior (San Pío X)

Sonia Vázquez

Piénselo dos veces antes de recibir la Comunión en la mano . Les invitamos a conocer a nuestras firmas. Nuestro artículo recomendado:


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Sonia Vázquez

Sonia Vázquez

Soy Católica, agradezco a mis padres su empeño y dedicación en el cuidado de mi alma. Estudié la carrera superior de piano y a la par, la de Informática, en el área de programación. Profesionalmente estuve ligada durante años al sector de las Telecomunicaciones, que me siguen entusiasmando, pero mi pasión es la música a la que, a día de hoy, me dedico profesionalmente y al cien por cien. Trabajo como organista, dirijo varias corales y he impartido conferencias sobre la música Litúrgica. Me he formado en Teología, Música Litúrgica y órgano. Mi meta es Dios, la salvación de mi alma y la de aquellos a los que amo. Estoy felizmente casada, somos una familia en Cristo, en la foto me podéis ver con uno de los miembros de nuestra familia, Pastor. Vivo en Galicia, miña terra nai