La Tradición, ¿Somos anticuados?

En asuntos de Fe está de moda quitar y poner, ¿Esto es correcto? ¿Qué es la Tradición de la Iglesia y para que nos sirve?

La Tradición, ¿Somos anticuados?, un artículo de Miguel Serafín

¿Cómo mantiene el equilibrio tocando su violín un violinista en el tejado? Era la pregunta retórica de Tevye, personaje principal de la película Violinista en el tejado (1971); película basada en el libro Tevye y sus hijas, que dio nacimiento primero al show en Broadway y después a su filme. La respuesta de Tevye: La Tradición.

La película es pues, un homenaje a la tradición, tradición que mantiene el equilibrio de una comunidad judía. La tradición es balance.

Pero ¿qué entendemos por tradición?

La definición general es el conjunto de enseñanzas, costumbres, creencias, etc., trasmitidas de padres a hijos de generación en generación. Tradición viene de Traditio o entrega en latín. Es algo que se entrega, que se da, como el testigo que un atleta pasa a otro en una prueba por relevos. Si al final de la meta el atleta no conserva el testigo original que recibió porque lo deja caer o porque fraudulentamente sostiene otro parecido, pero distinto al original, ese atleta pierde la competencia.

Una tradición puede ser tan simple como la receta de una deliciosa tarta de banana que el padre de una familia filipina amiga mía conocía, y que sólo podía trasmitir a su hijo mayor. O más valiosa como las fórmulas secretas que una abuela dejó consignadas en un cuaderno para la elaboración de costosos perfumes; o tan compleja y la más valiosa de todas, como La Santa Tradición que Jesucristo deja a sus apóstoles cuando les dice que vayan al mundo entero a enseñar todo lo que aprendieron de Él.

Esta tradición es tan valiosa, porque proviene del Cielo y que Dios da a la humanidad para la Salvación de las Almas, porque la humanidad tiene que tomar parte activa de esa Salvación, después de haber perdido todo desde el pecado original. Es el manual de operaciones de la vida humana en este mundo, para poder pasar a la vida sobre natural junto a Dios o alejados de Él. Cielo o infierno.

Si la receta de la tarta mencionada antes se perdiera o se variara con el transcurso del tiempo, pues una familia se perdería el degustar una deliciosa tarta; si sucediera lo mismo con las fórmulas de los perfumes, se perderían el deleitar de los deliciosos aromas y tal vez una fortuna para los que se beneficien económicamente de la comercialización de esos perfumes. Pero si se perdiera La Tradición de la Iglesia Católica, se perdería la posibilidad de salvación de muchas almas. Sería la ruina espiritual eterna. La Tradición Católica no es una tradición más, intrascendente. De ella depende que millones de seres humanos entren o no en el Reino de Dios.

Por eso los Padres de la Iglesia en un momento determinado, deciden que La Tradición debe ser protegida y una de las primeras cosas que hacen es definir el canon o lista de escritos que debían pertenecer a un libro Sagrado que conocemos como La Biblia, aunque no toda La Tradición queda consignada en este Libro. Fueron los Padres de la Iglesia CATÓLICA quienes hicieron esa labor. No existía ninguna otra iglesia cristiana sino la Católica antes del año 1517. Así que fueron los Católicos los que decidieron compilar los libros que componen la Biblia de hoy. Sin los católicos, ninguna otra Iglesia llamada cristiana tendría una Biblia, aunque ellos las hayan modificado quitándole libros originales que sí tienen las Biblias católicas.

Lo otro que empiezan a hacer los católicos, es definir por escrito, dogmas que ya se conocían desde siempre por La Tradición, pero que en algún momento empezaron a ser discutidos, tergiversados, manipulados y confundidos. Por eso los Padres iniciaron la definición de dogmas en concilios y documentos, para PROTEGER La Tradición de los ataques de los enemigos y de aquellos que generaban dudas y errores dentro de la misma Iglesia. Prevén que en el futuro el maligno intentará modificar La Tradición y lo que hacen es generar unas normas para protegerla. Cartas pontificias, encíclicas, exhortaciones apostólicas, bulas, documentos, etc., como norma de autenticidad, deben estar sujetos a la contrastación con La Tradición. Si alguno de ellos contradice, o no se ajusta a La Tradición, la norma es que no es un documento válido porque el Espíritu Santo no se puede contradecir en NINGUNA ÉPOCA. La Tradición no cambia con el cambiar del mundo. Es lo que conocemos como El Depósito de la Fe. Es un depósito que no se puede variar, y no está sujeto más que a una sola interpretación, única y para siempre.

Las herejías siempre se han dado dentro de la misma Iglesia. Satanás ha ensoberbecido a sacerdotes y obispos contradiciendo La Tradición y enseñanzas del mismo Jesucristo, por poner un ejemplo poner en duda la divinidad de Jesús, entre la multitud de herejías que han atacado La Tradición de los católicos.

Por eso es tan importante proteger La Tradición. Y una de las herramientas que utilizaron los Padres, es que lo que se iba definiendo por los papas en los concilios, era definitivo y ningún otro Papa en el futuro podría contradecir o echar atrás lo ya definido anteriormente.

Cuando un Papa se pronuncia formalmente, debe pasar sus pronunciamientos por el filtro de la verificación con La Tradición, porque no todo lo que dice un Papa es auténtico Magisterio o hace parte del Depósito de la Fe. Y su cargo no es una marca registrada que da autenticidad a todo lo que dice, sino que todo lo que diga incluso informalmente, debería ir en concordancia con La Tradición. La norma de verificar las afirmaciones de un Papa, especialmente si lo hace formalmente, ES PARTE de la propia tradición para protegerla.

El Magisterio o enseñanzas de la Iglesia, debe estar SIEMPRE en concordancia con La Tradición. Cualquier enseñanza contraria a La Tradición, es automáticamente una herejía la diga quien la diga. Y la persistencia en una herejía, se convierte en apostasía, o separación de la Iglesia.

Un ejemplo de error lo encontramos cuando el papa Francisco dijo en Colombia en 2017, que “por las venas de Jesús corre sangre pagana”, a todas luces esto es un error.  Esto va directamente en contra de la divinidad de Jesús (verdadero hombre y verdadero Dios), y contradice lo que la Iglesia siempre enseño con respecto a la divinidad de Jesús.

Cuando digo que es un error, lo digo porque no sé si el papa Francisco cometió este error por sencilla confusión del momento, o porque se distrajo, o se emocionó con los aplausos, etc., Pero si lo dijo convencido de ello, lo convertiría en un hereje porque lo que dijo en público no fue un sencillo error sino una herejía. Y eso no tiene discusión. Lo que sabemos ciertamente, es que el papa nunca ha aclarado tal error.

Por tanto, una de las cosas que siempre se tratará de atacar dentro de la Iglesia, es La Tradición. Y hoy en día se hace de manera directa e indirecta. Se hace de forma agazapada para no despertar sospecha. Se trata de asociar el término Tradición, con algo negativo. Por ejemplo, asociar que una persona tradicionalista es alguien severo rígido e incompasivo.  Vemos que eso no tiene nada que ver con La Tradición del Depósito de la Fe. Sin embargo, ya hay muchos dentro de la jerarquía, que se refieren a los tradicionalistas como a personas que sólo ven las normas anticuadas. Encasillan a los sacerdotes tradicionalistas como hombres que sólo se fijan en cómo vestir. Sacerdotes y obispos que se burlan de otros sacerdotes porque usan sotanas o sombreros de “saturno”. Algunos hicieron ver que los zapatos rojos que usaban los papas era algo ridículo que rayaba en la ostentación, cuando en realidad, el incómodo color rojo de esos zapatos pontificios que los papas aceptaban ponerse era porque simbolizaban estar dispuestos a dar su sangre por defender a la Iglesia de Cristo.

” una de las cosas que siempre se tratará de atacar dentro de la Iglesia, es La Tradición. Y hoy en día se hace de manera directa e indirecta “

Ese es el primer paso para deteriorar La Tradición, hacer ver que lo tradicionalista es algo malo. Pero no todo queda ahí. La Tradición recibe ataques desde el campo teológico, moral y litúrgico, tratando de cambiar La Tradición revelada sobre el matrimonio, como la comunión a los divorciados, parejas del mismo sexo o modo de celebrar por tan solo citar unos ejemplos.

No quiere decir que todo sacerdote que use sotana o celebre el rito apegado a las rúbricas tradicionales sea perfecto. He conocido algunos que muy apegados a la tradición litúrgica que defienden el homosexualismo. Hay que tener mucho cuidado.

Cuando critican a sacerdotes por su vestimenta, por su forma de celebrar la Misa tachándolos de tradicionalistas, lo que buscan es desvincularnos de nuestra Tradición. La Tradición de la Iglesia no la pueden cambiar, pero sí la pueden suprimir haciendo que no miremos hacia ella. La Tradición dice, por ejemplo, que personas casadas divorciadas y vueltas a casar no pueden recibir la Sagrada Comunión. Eso no lo pueden cambiar, pero sí pueden hacer pensar a la gente que ser tradicionalistas es cosa anticuada y de curas retrógrados y de retorcidas normas anacrónicas. Por lo tanto, invalidar una afirmación acertada porque proviene de alguien asociado a La Tradición.

Una receta de cocina o una fórmula química de un perfume, si las cambiamos agregándole o quitándole, puede que den más sabor o más aroma, de acuerdo con la moda o necesidades de la gente, pero dejan de ser las originales.

En asuntos de fe, agregar o quitar por estar a la moda del mundo, es contradecir al que dejó las fórmulas que fue el propio Dios. Fórmulas que fueron definidas, trazadas y protegidas en concilios y documentos no se pueden cambiar porque lo que está en juego no es nada que tenga que ver con lo terreno, con lo natural, sino que tiene que ver con lo sobrenatural que es el destino permanente de las almas cuando parten del mundo material.

Tengamos por seguro que si al final de nuestras vidas no tenemos en nuestras manos el testigo original que fue entregado a nuestros antepasados, no pasaremos la prueba de nuestras obras, es decir la carrera de la vida; y lamentablemente, seremos descalificados.

Miguel Serafín

La Tradición-MarchandoReligion.es

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