La gestación por tercero

¿De qué estamos hablando cuando escuchamos la frase “la gestación por tercero? ¿Les suena el alquiler de vientres? Por ahí va el tema

La gestación por tercero“, un artículo de Miguel Toledano

Con dicho nombre se conoce en Francia el alquiler de vientres o maternidad subrogada, como viene denominándose entre nosotros. De esta técnica de fertilización humana nos hemos ocupado en diversos artículos de Marchando Religión. Cumple ahora dar cuenta, en lo relativo a este asunto, de la segunda parte de la conferencia pronunciada en Bruselas por la Prof. Aude Mirkovic ante la asociación de juristas católicos de Bélgica, cuya primera parte comentamos aquí.

Ante todo, la definición. La GPA, pues con estas siglas originales en el idioma francés suele abreviarse la gestación por tercero, consiste en el compromiso por parte de una mujer de llevar a cabo el embarazo de un niño, sea ella la madre genitora o no, entregándolo después del nacimiento a uno o más demandantes.

Por lo tanto, de la definición se deducen varias modalidades. En primer lugar, respecto a la doble posibilidad de que la mujer gestante sea, también, la madre genitora (es decir, que el bebé que se aloja en su vientre se derive de su propio óvulo), o no, esto es, que le haya sido implantado en su útero un bebé procreado por un hombre con otra mujer. A su vez, en este segundo caso, en el que es otra mujer la madre genitora, dicha mujer puede ser la madre demandante de la técnica, a la que se le entregará el bebé o, incluso, una tercera mujer, que proporciona el óvulo – por ejemplo, en el caso de que el o los demandantes deseen unas características eugenésicas concretas para el bebé (por ejemplo, asegurarse de que sea rubito, que tenga ojos azules, que posea un potencial intelectual concreto, etc).

En segundo lugar, cabe distinguir el caso de que el o la demandante de la técnica sea uno, a su vez hombre o mujer soltero (o mejor diríamos, hoy día, que vive solo), o bien que sean más de uno los demandantes, pudiendo a su vez diferenciarse entre las parejas (hoy día casadas o no) de distinto sexo o, incluso, de invertidos sexualmente.

Por el momento, la legislación francesa prohíbe todo esto. Pero el 26 de junio de 2014, la Corte europea de derechos humanos obligó al estado vecino a autorizar la inscripción en el registro civil de la filiación de un recién nacido a favor de la madre gestante y el padre genitor, lo que no dejaba de responder a la realidad. El 22 de septiembre de 2014, la Corte de Casación se mostró favorable a la adopción por parte de la madre demandante de un niño gestado en el extranjero por la pareja lésbica de dicha madre. Y el 5 de julio de 2017 aceptó la adopción por parte del padre demandante de un niño procreado por la pareja sodomítica de dicho padre.

En definitiva, la GPA supone la utilización del útero materno para la fabricación de un niño.

Evidentemente, el argumento para pretender legitimar esta técnica es el mismo de la píldora, del divorcio, del aborto, de la esterilización sexual, del sedicente cambio de sexo, del suicidio o, algún día, de la poligamia y la poliandria, a saber, el consentimiento de los que participan en ellas. Quienes pensamos que el derecho de la ciudad debe ser conforme al derecho natural, sabemos que la voluntad no es suficiente.

También sabemos que ese pretendido consentimiento puede ser, en la realidad, forzado; y poderoso caballero es don dinero a la hora de malear tal declaración de voluntad. Se nos dice, entonces, que existen casos de altruismo, en los que una mujer se ofrece a gestar a un bebé para quien médicamente no puede hacerlo. Pero también sabemos, como por ejemplo es el caso del suicidio asistido, que el altruismo no justifica todo.

Además de que, no nos engañemos, con esos supuestos de altruismo para fines terapéuticos, lo que en realidad se pretende es dar vía de entrada a la legalización de una práctica para después extenderla a otros casos, de carácter menos benéfico; los supuestos iniciales del aborto o la inseminación artificial (según explicó la Dra. Mirkovic en la primera parte de su conferencia) son ejemplos reales de esta estrategia ladina.

Por otra parte, la pretendida gratuidad de la gestación por terceros es ilusoria. Ya lo dice la terminología española: el útero se alquila, se arrienda el vientre. Por tanto, a cambio de renta. No estamos aquí ante el esperma que se dona, sino que se trata de gestar al niño durante nueve meses. Cualquiera estará de acuerdo en que procede, cuando menos, una indemnización o compensación a la mujer gestante; y distinguir indemnización de pago se antoja dificilísimo. Hay quien ha propuesto regalos, como un coche, un viaje, etc. No resulta serio. La realidad es que la gratuidad ha desaparecido y se abren las posibilidades de un negocio bien lucrativo, con un mercado potencial importante y, de salida, la explotación y esclavitud de las mujeres gestantes con la creación moderna de auténticas razas de inferior categoría.

“Se abren las posibilidades de un negocio bien lucrativo, con un mercado potencial importante y, de salida, la explotación y esclavitud de las mujeres gestantes”

Los Juristas por la Infancia, la asociación a la que representa con tanta eficacia la Prof. Mirkovic, advierte de otra consecuencia desastrosa: el viejo adagio del Derecho Romano, mater semper certa, la madre siempre se conoce, deja de tener vigor. Antaño se dijo siempre que la paternidad se presume, en tanto que la identificación de la madre por parte del niño es naturalmente evidente. Con ello, Dios se sirvió de la naturaleza para garantizar al ser humano los beneficios de la maternidad, necesarios para desarrollar una vida equilibrada y plena, al servicio de la propia divinidad y de nuestros congéneres.

Con la GPA desaparece esa certitud. ¿Quién es mi madre? ¿Mi madre genitora, de la que desciende mi código genético? ¿Mi madre portadora, que me alojó en su seno durante nueve meses y me dio a luz? ¿La mujer que pagó para que todo esto se produjese y con la que viví después de mi nacimiento? ¿Las tres? ¿Dos de ellas? ¿Cuáles? ¿Y si no las conozco? La gratuidad a menudo lleva aparejado el principio de anonimato, entre otras cosas para evitar conflictos posteriores. Pero, al igual que las pruebas de ADN permiten hoy en día confirmar con la realidad la presunción de paternidad o la falta de ella, la tecnología permitiría igualmente superar el anonimato de la maternidad.

En todo caso, la GPA comporta el riesgo de dilución de la maternidad; riesgo que se convierte en eliminación efectiva en el caso de que sea un hombre soltero, o bien una pareja de pastafloros, quienes contraten el alquiler del vientre, en cuyo caso al niño se le privaría intencionadamente de madre.

No sirve la analogía con la adopción como argumento justificativo de la GPA. En la adopción se repara una casuística perjudicial para el niño. No se trata de privarle de lo que tiene, sino de darle lo que le falta. Con la GPA se legaliza la privación y se multiplica su existencia, al albur de lo que la técnica permite, para la satisfacción de deseos y la creación de mercados.

No nos podemos extender aquí sobre una última consideración, que precisaría de la intervención de un científico capacitado en la materia: sin duda en el útero materno se establecen todo tipo de relaciones, importantísimas, entre la madre natural y el ser humano que se desarrolla en las primeras etapas de su vida, que se dan al traste en el supuesto de la GPA. Se abre aquí un ámbito apasionante que dejamos enunciado para otra ocasión.

Miguel Toledano

Domingo segundo de Cuaresma, 2020

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Miguel Toledano

Miguel Toledano

Miguel Toledano Lanza es natural de Toledo. Recibio su primera Comunión en el Colegio Nuestra Señora de las Maravillas y la Confirmación en ICADE. De cosmovision carlista, esta casado y es padre de una hija. Es abogado y economista de profesión. Ha desempeñado distintas funciones en el mundo jurídico y empresarial. En la actualidad es subdirector de un colegio internacional en Bruselas. Ha sido secretario general de la Fundación Nacional Francisco Franco y afiliado del partido político Alternativa Española. Es fiel asistente a la Misa tradicional desde marzo de 2000. Ha publicado distintos artículos en diferentes medios.