Intervención de los Sacerdotes del Distrito italiano de la Hermandad de San Pío X

Queridos amigos de Duc in altum, el 20 de febrero pasado monseñor Nicola Bux respondió, a petición mía, a un lector que pedía clarificación sobre la participación en la Misa tridentina. A continuación de la intervención de monseñor Bux, recibí una carta de los sacerdotes del Distrito italiano de la Hermandad de San Pío X. La publico aquí.

A.M.V. (Aldo María Valli)

Intervención de los sacerdotes del Distrito italiano de la Hermandad de San Pío X

Artículo original disponible en https://www.aldomariavalli.it/2020/03/02/un-intervento-dei-sacerdoti-del-distretto-italiano-della-fraternita-san-pio-x/

Traducido por Miguel Toledano para Marchando Religión

Los Sacerdotes del Distrito italiano de la Hermandad de San Pío X:

En los últimos días apareció en el blog de Aldo Maria Valli una respuesta de monseñor Nicola Bux a una carta, enviada por un lector, que solicitaba mayor clarificación sobre la Misa tridentina, después de haber asistido a una celebración del Instituto de Cristo Rey en una iglesia de la Urbe.

El sacerdote aprovechaba para explicar diversas cosas, disparando contra la Hermandad de San Pío X, cuyas Misas fueron definidas como “válidas pero ilegítimas”, tratándose a la misma de comunidad no católica. Resulta de ello un discurso que, además de ser teológica y canónicamente lejano a la realidad, es incluso incoherente en sí mismo.

Monseñor Bux sostiene que la Hermandad de San Pío X es cismática, poniéndola en el mismo plano que las “iglesias ortodoxas” y diciendo que sólo en el caso de que no existiese otra posibilidad sería lícito recibir los sacramentos de nosotros (como en el caso de los ortodoxos). Hacemos constar que, incluso desde un punto de vista puramente legalístico (como es el de mons. Bux), ya en 1994 (por tanto estando en pleno vigor las sedicentes “excomuniones”), la Pontificia Comisión para la Unidad de los Cristianos, en la persona del cardenal E. Cassidy, respondía que la cuestión de la Hermandad no era de su competencia, siendo ésta “una cuestión interna de la Iglesia católica”.

Igualmente, en 2002 y 2003, la Pontificia Comisión Ecclesia Dei había precisado que la asistencia a la Misa con la Hermandad de San Pío X podía ser admitida para satisfacer el precepto dominical, y no sólo en casos extremos. Las mismas concesiones para poder confesar en todo lugar y celebrar matrimonios y Misas nupciales, hechas por el Papa Francisco a los sacerdotes de la Hermandad (y citadas por el propio mons. Bux), deberían cuando menos hacerle entender que nuestro caso no es considerado por las “normas” equivalente al de las comunidades separadas. Por tanto, el paralelismo hecho por mons. Bux queda indubitablemente desmentido por los mismos Papas a los que se refiere; bien al contrario, se pregunta la Hermandad de qué modo puede seguir siendo católico quien visiblemente altera la verdad de la fe para agradar al mundo, desde el Concilio en adelante. Para estar sacramentalmente unidos, en efecto, es necesaria la unidad de gobierno, pero ésta misma está al servicio de la unidad en la verdadera fe, que mons. Bux ni siquiera cita.

Mons. Nicola Bux nos dice que la comunión eclesial es esencial para recibir juntos la comunión sacramental. Un principio bellísimo y justísimo, desmentido, no obstante, por dicha concesión para recibir los sacramentos de miembros de otras “iglesias” por él citada. A esta nueva doctrina del Vaticano II, contraria al Magisterio de siempre, se opone la Hermandad de San Pío X, que precisamente sostiene que la Iglesia es Una. Precisamente por oponerse a esta y a otras nuevas doctrinas, monseñor Lefebvre y la Hermandad están incursos en censuras siempre tenidas como inválidas por nos. Mons. Bux, por el contrario, contesta con placer al Papa reinante, pero no asume ninguna consecuencia. Para él, se pueden difundir gravísimas herejías en la Iglesia sin que esto haga lícita y necesaria una resistencia como la que, valerosamente, llevó a cabo monseñor Lefebvre.

” A esta nueva doctrina del Vaticano II, contraria al Magisterio de siempre, se opone la Hermandad de San Pío X “

Pero sigamos: en la primera versión del texto, después modificada (pero accesible como copia caché y grabada por nosotros), mons. Bux escribía lo que sigue: «Por otra parte, si perdurase el cisma, y tras la muerte de los actuales obispos de la Hermandad sobreviniesen otros obispos ordenados sin el mandato de Roma, éstos no serían sólo ilegítimos como los primeros, sino también inválidos, y por tanto las eventuales ordenaciones sacerdotales serían nulas».

Tal enormidad teológica, luego corregida porque era evidente a los ojos de cualquiera, no puede ser escrita ni por error por quien tiene un conocimiento siquiera elemental de la teología de los sacramentos, y está al nivel de los que dicen que si se nombra al Papa Francisco en el canon, la Misa resulta inválida. Mons. Bux había dicho poco antes que se puede ir a la Misa de los ortodoxos en ciertos casos, porque su Misa es válida sacramentalmente: pero los ortodoxos ordenan obispos sin mandato papal desde hace mil años, y nadie duda de la validez de tales ordenaciones, que son “sólamente” ilícitas. No sólo: mons. Rangel, consagrado obispo para La Unión Sacerdotal San Juan María Vianey (Campos, Brasil) por los obispos de la Hermandad de San Pío X en 1991, se reconcilió con Roma en 2001, y fue considerado (lógicamente) como válidamente ordenado por la Santa Sede. Afortunadamente para él, mons. Bux ha corregido un error tan grueso; pero, entre tanto, ha lanzado la piedra y muchos lectores pueden haberse “bebido” la primera versión.

Al lector que ha descubierto la Misa tridentina le sugerimos ir todavía un poco más lejos: su «sensación de que Cristo es verdaderamente el protagonista de la celebración y no la asamblea o su “presidente” es un óptimo punto de partida para entender que, si los dos ritos expresan conceptos contradictorios, no pueden convivir, sino que se excluyen. No son dos versiones de un mismo rito, sino dos lenguajes para expresar ideas opuestas sobre la presencia real, el sacrificio de la Misa y el sacerdocio. Le aconsejamos también nosotros algunas lecturas: el Breve examen crítico del Novus Ordo Missae, de los Cardinales Ottaviani y Bacci, fácilmente accesible en la red; el libro La Misa de siempre, de Mons. Lefebvre (disponible en italiano en ediciones Piane); y también, siempre de Mons. Lefebvre, Lo han destronizado. Podrá, así, descubrir que son incompatibles no sólo los dos ritos, sino también las dos teologías, la católica y la modernista de los Papas del post-concilio. Se verá que esto es verdad, entenderá también las razones de la resistencia por parte de la Hermandad de San Pío X, que, a diferencia de algunos opositores del actual Pontífice, no se limita a veleidades, sino que considera la preservación de la Fe como un bien fundamental, mayor que el derecho puramente positivo, a defender cueste lo que cueste. Comprenderá que, para poder tener sacerdotes que no van a un seminario donde deban aceptar errores para ser ordenados, había que hacer lo que Monseñor Lefebvre hizo. Mons. Bux y algunos prelados conservadores aceptan que al menos en este pontificado hay gravísimos errores, diseminados por las más altas autoridades de la Iglesia. ¿Es posible, pues, que esto para ellos no sea importante y que la profesión de la fe no cuente nada para ellos?

¿Un candidato al sacerdocio que se da cuenta de los errores de Amoris laetitia o del Sínodo “amazónico” deberá hacerse el sueco durante todo el transcurso del seminario, fingiendo estar de acuerdo?

¿Es ésta una situación aceptable para mons. Bux? ¿O no es acaso una situación excepcional, que hace lícitos los medios excepcionales, como los tomados por mons. Lefebvre contra los errores conciliares y post-conciliares?

Si el lector sigue su buena inspiración, unirá la Misa tridentina a la Doctrina católica que la expresa y se encontrará lógicamente excluyendo los errores: esto es, entrará en la realidad de la Fe y no en un estéril legalismo. O sea, no hará como mons. Bux y descubrirá que la Misa tradicional expresa verdades que el otro rito niega. En síntesis, será llevado a una elección de principios. No de comodidad.

A todos aquéllos que quisieran profundizar en la cuestión, les aconsejamos las mismas lecturas, acompañadas también de un buen manual de teología sacramental y de uno de eclesiología (por ejemplo el De Sacramentis del Padre Cappello, y el De Ecclesia de Billot o de Franzelin). Sobre la situación canónica de la Hermandad podría disfrutar el libro del Prof. Pasqualucci, La persecución de los “Lefebvristas”, Ediciones Solfanelli [en italiano].

Los Sacerdotes del Distrito italiano de la Hermandad de San Pío X

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Aldo Maria Valli

Aldo Maria Valli

Vaticanista. Entre sus libros más destacados están: Claustrofobia, Sradicati, el caso Vigano, 266. Jorge María Bergoglio, Benedicto XVI el pontificado interrumpido. Pueden leer sus artículos y leer toda la información sobre su obra literaria en italiano en su página web https://www.aldomariavalli.it/