Extravagancias en el hogar

¿Cómo es el mobiliario y el vestir que se utiliza en nuestras casas? ¿Tenemos extravagancias en el hogar que sería mejor evitar?

Extravagancias en el hogar

Mobiliario extravagante

EL HOGAR CRISTIANO: UNA GUÍA PARA LA FELICIDAD EN EL HOGAR
Celestino Strub, O.F.M. Al final del artículo tienen el índice de la obra

Traducido por Augusto Pozuelos

Pero, ¿cómo se manifiesta esta mundanidad en el hogar? ¿Cuándo puede decir se que la atmósfera del hogar tiene un carácter mundano? En primer lugar, cuando su nota dominante es el lujo o la extravagancia. Si la actitud del cristiano hacia la riqueza debe coincidir con esas dos declaraciones de Nuestro Señor: “Bienaventurados los pobres en espíritu” y “Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas” (Marcos 10, 23), entonces es claramente una evidencia de mundanidad u oposición al espíritu del cristianismo, si la riqueza se exhibe descaradamente en cada rincón y esquina del hogar.

No digo que un católico rico no tenga una casa espléndida, amueblada de una manera adecuada para su posición en la vida. Pero no debería hacer una ostentación de su riqueza, evidencia de un amor excesivo por la magnificencia mundana y una disposición al exhibicionismo.  Tal actitud demostraría un espíritu mundano. Pero no sólo los ricos pueden pecar por extravagancia.

Las familias de la clase media son igualmente culpables. Los hogares de tales familias muestran un espíritu de mundanidad muy marcado, cuando evidentemente están amueblados de manera más rica de la que los medios modestos de los propietarios pueden permitirse. Estamos en conciencia obligados a hacer un uso discreto de nuestros bienes terrenales y a hacer nuestros gastos en proporción a nuestros medios. El esfuerzo por competir en el esplendor de la propia casa con la de las casas de los conocidos más acomodados, procede de la soberbia y conduce a otras prácticas no cristianas además del uso incorrecto de los bienes terrenales.

Para poder ganar más dinero y poder gastar en lujos, algunas esposas jóvenes se resisten a dejar los puestos de trabajo lucrativos que tenían antes del matrimonio, y para conseguir este reprobable lucro posponen pecaminosamente la tarea de criar una familia. Ese es el peor tipo de mundanidad, el tipo que pesa el deber y los bienes mundanos en la balanza y elige deliberadamente este último. Cuidado con esto, mis queridas parejas jóvenes. ¡Tener cuidado!

Extravagancia en el vestir

Lo que se ha dicho sobre los gastos excesivos para amueblar y decorar la casa, es igualmente cierto de la extravagancia en el adorno de la persona. El hogar puede recibir un toque mundano por la indumentaria excesivamente rica o extremadamente elegante de las personas que habitan en él. Ciertamente, se le permite vestirse bien dentro de los límites de los medios y de acuerdo con los requisitos de la posición de cada uno en la vida, pero nunca puede encontrarse una excusa válida para la extravagancia.

Puede que no haya injusticia contra nadie si una mujer compra todos los vestidos exquisitos, joyas raras y calzado y sombreros costosos por los que posiblemente pueda pagar, pero tampoco hay ninguna caridad o moderación cristiana. La justicia no es la única virtud que debe regular el uso que hacemos de nuestros bienes mundanos. Estamos obligados también por la ley de moderación y de caridad; y es pecaminoso desperdiciar dinero para el arreglo personal extravagante de la persona o el hogar, cuando hay miles de pobres que ni siquiera tienen la comida, la ropa y el refugio necesarios.

El Papa Pío XI sobre madres que trabajan lejos de casa

“Las madres dedicarán sobre todo su trabajo al hogar y las cosas relacionadas con él. Es intolerable y nos oponemos con todas nuestras fuerzas al abuso mediante el cual las madres de familias, debido a la insuficiencia del salario del padre, se ven obligadas a realizar ocupaciones lucrativas fuera de las paredes del hogar, hasta llevar la negligencia de los propios cuidados y deberes, particularmente la educación de sus hijos.” Encíclica Quadragésimo Anno” (Sobre el orden social)

N.B. − Si Su Santidad condena el abuso por el cual las madres se ven obligadas a trabajar fuera de sus hogares, ¿qué debe pensar de aquellas madres que, sin ninguna compulsión, por su propia cuenta, ejercen ocupaciones lucrativas fuera de los muros domésticos?

EL HOGAR CRISTIANO: UNA GUÍA PARA LA FELICIDAD EN EL HOGAR.
Celestino Strub, O.F.M. (Extravagancias en el hogar )

Les recomendamos el siguiente canal de youtube: Parusīa Project

Índice:

Introducción

Capítulo I (entrega I)

Familia numerosa. El orgullo de los padres

El fin del matrimonio

La educación temprana de la prole

El hogar y la escuela

Las escuelas no católicas

La religión previene el divorcio

La oración en el hogar

Cuánto se debe rezar

Gracias en las comidas

Hacer que la oración sea espontánea


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