El fin condiciona todas las acciones, incluso los alimentos que debemos escoger

¿Cuál es el fin para el que hemos sido creados? ¿Nos pueden condicionar hasta los alimentos que debemos escoger? Cecilia, en este artículo, nos habla de los temas de actualidad y de algo atemporal, las enseñanzas de San Ignacio

El fin condiciona todas las acciones, incluso los alimentos que debemos escoger“, un artículo de Cecilia González

Tras concluir mi primer retiro de ejercicios ignacianos como debe ser, me quedó muy claro lo que ahora procedo a compartir.

San Ignacio inicia de una manera muy concreta y clara. La primera meditación del fin para el que fuimos creados, nos recuerda que el fin último es la salvación de nuestra alma y el fin próximo el uso de las creaturas.

Es decir, todo lo que existe en este planeta desde los animales, plantas y otros objetos, fueron creados para nosotros y para que sean ayuda en nuestra lucha por alcanzar el fin último: salvar nuestra alma.

Precisamente acá es donde surgen los conflictos de convivencia entre todas las criaturas con vida y el resto de elementos que tenemos en este planeta.

Caso puntual es la pandemia que estamos atravesando ahora con el coronavirus (cepa 2019-nCoV) que proviene de un una serpiente nativa en la China. Tras uno de los últimos anuncios de la OMS de que la expansión de este virus ya es considerable, mi papá comentó algo muy cierto: “A ver cuando la OMS o no se quién les pone un alto a estos chinos que se comen todo y por sus apetitos venimos pasando de epidemia en epidemia”.

Lo trágico es que atravesar cuarentenas, muertes y más, parecen no ser señal de alerta para que los pobladores en china y turistas curiosos dejen su desordenada manía por probar animales SALVAJES. Cabe aclarar que un virus es la forma más precaria de vida, con una alta tasa de mutación y que no se combate fácilmente. Por ahí leía las cadenas de desinformación, que hoy son plaga en las redes sociales, de que no hay antibiótico que se pueda usar o que hay que tomar antibióticos como “prevención”. ¿Quién es tan dañino para escribir semejantes cosas?

Un virus no se trata ni previene con antibióticos.

En todo caso si usted empieza a medicarse antibióticos por un simple resfrío o inflamación de la garganta, lo más probable es que termine matando a los microorganismos que sí son de beneficio en su cuerpo, con lo cual quedará más expuesto a cualquier virus, hongo o bacteria patógenos.

Dios que dispuso la naturaleza para que alcancemos nuestro fin último, tampoco nos dejó todo listo para que podamos alimentarnos. Este es un error muy frecuente en las personas, que piensan que los alimentos o los animales domesticados que nos alimentan, ya fueron creados así. La verdad es que todo lo que nos comemos es el resultado del sudor de la frente de muchas generaciones, que fueron domesticando cultivos y animales de corral.

Al domesticar estos animales que nos sirven de alimento e incluso abrigo, se pudo ir tratando las enfermedades que traían de sus parientes silvestres. Los animales salvajes que en China tienen un mercado amplio de consumo NO tienen este tipo de tratamiento. Ingenuidad total pensar que porque son silvestres serán más sanos o estarán libres de cualquier enfermedad. Todo lo contrario.

Lo mismo sucede con esta moda que clama “comer natural es más sano”. Pero ¿qué es natural? La salmonella, la giardia, estos virus patógenos, el arsénico, el cianuro también son naturales y no por ello son sanos.

Por ello es que es importante cada día clamar a Dios y pedir que toda acción, pensamiento, sentimiento y palabra nuestra esté ORDENADA al servicio de Dios, es decir a su Santa Voluntad. No a nuestros caprichos.

Capricho moderno es hoy NO COCINAR, comer al paso porque no hay tiempo o voluntad. Por ende, la mayor parte de humanos tiene una alimentación deficiente en los nutrientes y componentes necesarios para mantenerse sanos. O se van a los extremos como los fanáticos de las ideologías tales como el veganismo o quedan en el abuso de comida alta en grasas-carbohidratos-azúcar y con pocos nutrientes.

Por eso siempre repito, que un Cristiano Católico, cuya vida está ordenada a la Ley de Dios, vive en coherencia para alcanzar su fin. Esta Ley Divina no es más que una ayuda y guía resumida de como lograr esta vida en coherencia.

Los apetitos desordenados hoy nos dejan con una nueva epidemia y quizás no sea la última. Mundo confuso que vivimos, que prefiere repudiar a Dios y abusar, maltratar y dañar lo creado, para luego limpiarse las manos y echar la culpa al mismo Dios que repudian y detestan.

Estamos llamados a combatir estos apetitos desordenados, a no olvidar el fin para el cual fuimos creados y cada día es nuestro reto ordenar todo en nuestras vidas a la Santa Voluntad de Dios. ¿Cuál es la ganancia? Orden y el gozo de la Providencia Divina.

Cuanto más nos sometamos a la voluntad de Dios, más condescendencia tiene Dios con nuestra voluntad. Parece que desde que uno se compromete únicamente a obedecerle, Él sólo cuida de satisfacernos: y no sólo escucha nuestras oraciones, sino que las previene, y busca hasta el fondo de nuestro corazón estos mismos deseos que intentamos ahogar para agradarle y los supera a todos.

El Abandono confiado a la Divina Providencia- San Claudio de la Colombière –

Cecilia González

Les invitamos a conocer a nuestras firmas

Nuestro artículo recomendado:


*Se prohíbe la reproducción de todo contenido de esta revista, salvo que se cite la fuente de procedencia y se nos enlace.

 NO SE MARCHE SIN RECORRER NUESTRA WEB

Marchandoreligión  no se hace responsable ni puede ser hecha responsable de:

  • Los contenidos de cualquier tipo de sus articulistas y colaboradores y de sus posibles efectos o consecuencias. Su publicación en esta revista no supone que www.marchandoreligion.es se identifique necesariamente con tales contenidos.
  • La responsabilidad del contenido de los artículos, colaboraciones, textos y escritos publicados en esta web es exclusivamente de su respectivo autor
Cecilia Gonzalez

Cecilia Gonzalez

Cecilia González Paredes. Biotecnóloga ambiental, boliviana que viaja cada que pueda a donde haya Santa Misa, ya que no cuenta con ella en su país. Madrina de 7 niños y jóvenes, viviendo felizmente en castidad y celibato. Trabaja en divulgación de la ciencia, capacitación a productores y combatiendo mitos y mentiras que la gente sin educación científica divulga.