La oración familiar

¿Quieren saber como podemos rendir homenaje al Creador en nuestros hogares? Con la oración familiar, la cual debemos practicar desde el primer momento de la unión matrimonial

La oración familiar

EL HOGAR CRISTIANO: UNA GUÍA PARA LA FELICIDAD EN EL HOGAR
Celestino Strub, O.F.M. Al final del artículo tienen el índice de la obra

Traducido por Augusto Pozuelos

“Donde hay dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos” (Mt. 18, 20). Con estas palabras, nuestro bendito Salvador atribuye claramente un poder y una bendición especiales a las oraciones que se dicen conjuntamente con otros; y podemos estar seguros de que si esto es cierto para cualquier grupo de personas reunidas en su nombre, es doblemente cierto para la familia cristiana, que está unida no solo por los lazos más fuertes de amor mutuo sino también por la consagración de un sacramento. Todos los buenos efectos que surgen de las oraciones dichas por el individuo se derramarán en una abundancia aún mayor en la oración familiar.

En su carta pastoral a todos los católicos estadounidenses hace algunos años (1920), nuestros obispos se expresaron sobre este punto de la siguiente manera: “Felicitamos sinceramente la hermosa práctica de la oración familiar … la presencia de Jesús seguramente será una fuente de bendición para el hogar donde padres e hijos se unen para ofrecer oración en común. El espíritu de piedad que desarrolla esta costumbre santificará los lazos del amor familiar y evitará los peligros que a menudo traen tristeza y vergüenza. Apelamos en este asunto con especial seriedad a los padres y madres jóvenes, quienes tienen el poder de moldear los corazones de sus hijos y formarlos en el hábito de la oración”.

El ejemplo de Tobías

También a los padres jóvenes, incluso a las parejas de recién casados, apelaría no esperar la aparición de los niños, sino comenzar a rezar en común desde el comienzo de su vida matrimonial. Si bien todo es nuevo y las tradiciones familiares solo se están forjando, será fácil para ellos establecer la costumbre de la oración familiar; mientras que su abandono temprano puede dar paso a que una costumbre contraria se arraigue tan firmemente que será difícil de romper. Ojalá todas las parejas de recién casados ​​siguieran el hermoso ejemplo del joven Tobías y su esposa Sara. “Somos hijos de santos”, dijo, “y no debemos unirnos como paganos que no conocen a Dios” (Tob. 8, 5). En consecuencia, no esperaron hasta que terminaron las bodas y su luna de miel antes de pensar en rezar en común, sino que desde la primera noche después de su matrimonio “oraron fervientemente, juntos, para que Dios les diera salud” y que bendijera su unión.

La adoración en familia, es un deber

Para cualquiera que piense seriamente en el asunto, el descuido de la oración familiar en una familia cristiana debe parecer casi imposible. Es de suponerse, que el jefe de una familia cristiana estima la Fe como su mayor tesoro, ya que vale más para sí mismo y para cada miembro de su hogar que cualquier cantidad de bienes terrenales. Además, se presume que, valorando su fe como lo hace, será más solícito en preservarla para asegurar sus bendiciones para él y su familia. En tal supuesto, ¿es posible que relegue toda oración a la privacidad de la habitación de cada uno y nunca haga que la familia ore en voz alta en común? Tan poco como permitiría que cada miembro de la familia tomara sus comidas solo y nunca hiciera ningún trabajo o tuviera una recreación en común. Mientras el círculo familiar, las comidas familiares, los picnics familiares permanezcan en las familias de las comunidades civilizadas, también debe fomentarse la oración familiar en cada hogar verdaderamente cristiano. Porque, además del valor de la oración familiar como un medio para asegurar las bendiciones de la religión, siempre será un deber específico de la familia.

La familia es una sociedad natural perfecta, una entidad distinta en sí misma; y como tal le debe a Dios un acto de adoración común. No es suficiente que los miembros individuales de la familia practiquen su religión; la familia misma como sociedad debe rendir homenaje al Creador y Señor de la familia; y esto se hace con la oración familiar.

EL HOGAR CRISTIANO: UNA GUÍA PARA LA FELICIDAD EN EL HOGAR.
Celestino Strub, O.F.M. (La oración familiar)

La oración familiar-MarchandoReligion.es

Índice:

Introducción

Capítulo I (entrega I)

Familia numerosa. El orgullo de los padres

El fin del matrimonio

La educación temprana de la prole

El hogar y la escuela

Las escuelas no católicas

La religión previene el divorcio

La oración en el hogar

Cuánto se debe rezar

Gracias en las comidas

Les recomendamos el siguiente vídeo de Agnus Dei Prod: Familias numerosas y católicas


*Se prohíbe la reproducción de todo contenido de esta revista, salvo que se cite la fuente de procedencia y se nos enlace.

 NO SE MARCHE SIN RECORRER NUESTRA WEB

Marchandoreligión  no se hace responsable ni puede ser hecha responsable de:

  • Los contenidos de cualquier tipo de sus articulistas y colaboradores y de sus posibles efectos o consecuencias. Su publicación en esta revista no supone que www.marchandoreligion.es se identifique necesariamente con tales contenidos.
  • La responsabilidad del contenido de los artículos, colaboraciones, textos y escritos publicados en esta web es exclusivamente de su respectivo autor
Marchando Religion

Marchando Religion

Marchando Religion. Redacción