¿Cuánto se debe rezar?

¿Un tiempo cronometrado para la oración? ¿Cuánto se debe rezar al día? En este artículo tienen la respuesta para hacer de su hogar, un hogar cristiano.

¿Cuánto se debe rezar?

EL HOGAR CRISTIANO: UNA GUÍA PARA LA FELICIDAD EN EL HOGAR
Celestino Strub, O.F.M. Al final del artículo tienen el índice de la obra

Traducido por Augusto Pozuelos

Pero, ¿cuál debería ser el mínimo para las oraciones matutinas y vespertinas? Eso depende de varias circunstancias: La edad, el tiempo libre, las necesidades y también en la medida en que uno hace uso de los otros medios de gracia: La Santa Misa y la Sagrada Comunión.

Está claro que no todos tienen tiempo para la misma cantidad de oraciones por la mañana. A algunos les resulta más conveniente decir sólo una oración corta por la mañana, y hacer una oración más larga por la noche. Otros están acostumbrados a decir la mayor parte de sus oraciones en la iglesia durante el día. Cierto médico que conozco tiene el hábito, muy digno de elogio, de rezar durante aproximadamente un cuarto de hora en la iglesia que le queda camino a casa, todas las noches. Tampoco todos necesitan la misma cantidad de oración.

Las personas expuestas a mayores tentaciones, o sujetas a hábitos malos, así como las personas vinculadas a una vida más perfecta, deben rezar más que las personas que no se encuentran en circunstancias.

Pero todos deben rezar lo suficiente para que puedan vivir habitualmente en el estado de gracia santificante. Una gran verdad: Si uno cae en pecado mortal, la razón debe buscarse en la insuficiencia en la oración o en la poca frecuencia de la recepción de los sacramentos. Si bien es imposible, por lo tanto, determinar qué oraciones debe decir cada uno en la mañana o en la noche o incluso cada día, me parece que nuestras oraciones diarias siempre deben incluir los actos de Fe, Esperanza, Caridad, contrición y acción de gracias, el “Credo de los Apóstoles”, y varios “Nuestros Padres” y “Ave María”.

¡Reza de rodillas!

Con respecto a la forma de orar, es mejor decir la oración de la mañana después de vestirse; tu oración de la tarde antes de desnudarte, y ambas de rodillas. Este último punto es de gran importancia. En primer lugar, el acto de arrodillarse es en sí mismo equivalente a una oración, es un acto de adoración, y sin duda, es la postura más transformadora para dirigirnos a nuestro Creador. Por tanto, la práctica de arrodillarse para decir nuestras oraciones tiene el buen efecto de recordarnos ese deber.

Si queremos decir nuestras oraciones solo mientras nos vestimos o nos desvestimos o cuando estamos en la cama, lo más probable es que en muchos casos se digan mal o se olvide por completo hacerlas. Y, por último, el hábito de arrodillarnos en nuestras oraciones matutinas y vespertinas tendrá un efecto muy edificante en los demás en el hogar.

A pesar de que cada uno reza en la privacidad de su habitación, generalmente se sabrá en la familia que uno está acostumbrado a rezar de rodillas, y este conocimiento será de un valor inestimable para alentarse mutuamente a nunca abandonar la práctica. Cuando los hermanos ocupan la misma habitación, o las hermanas comparten el mismo aposento, la práctica es aún más importante para su edificación mutua. Sin embargo, lo más importante de todo es que los padres que aún pueden arrodillarse, lo hagan y den así un buen ejemplo a sus hijos.

El ejemplo de los padres

Establecer un buen ejemplo en este asunto de la oración es parte de la educación religiosa que los padres deben a sus hijos. Y qué influencia tan benéfica tendrá sobre los niños durante toda la vida, si los padres no solo les enseñan a rezar desde sus años más tiernos, sino que también rezan con ellos;  incluso cuando sean adultos, siempre tendrán presente el hecho de que sus padres también se postran de rodillas por la mañana y por la tarde para rendir homenaje a Dios.

Nada impresionará más profundamente al niño acerca de que la oración no es simplemente un deber del niño sino un deber para la vida; esa religión es algo no sólo para la iglesia sino también para el hogar; que no hay nada de qué avergonzarse en rezar o en arrodillarse; sino más bien que sería una vergüenza para cualquier cristiano, ya sea viejo o joven, verse obligado a admitir que no eleva diariamente sus manos y su corazón a Dios en la oración.

Qué bien recuerdo el espléndido ejemplo que mi propio padre dio a este respecto: Todas las noches, sin falta, se arrodillaba, sin ningún tipo de apoyo, ante un Crucifijo en la sala de estar, con las manos devotas y un cuerpo tan erguido como un pino de montaña para realizar sus devociones nocturnas.

Cuánto se debe rezar-MarchandoReligion.es

EL HOGAR CRISTIANO: UNA GUÍA PARA LA FELICIDAD EN EL HOGAR.
Celestino Strub, O.F.M. (¿Cuánto se debe rezar?)

Índice:

Introducción

Capítulo I (entrega I)

Familia numerosa. El orgullo de los padres

El fin del matrimonio

La educación temprana de la prole

El hogar y la escuela

Las escuelas no católicas

La religión previene el divorcio

La oración en el hogar

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