Cuando Jesús vuelva, ¿Encontrará caridad en la tierra?

Gabriela nos habla de las virtudes y de cómo practicarlas. Ella nos pregunta si el Señor encontrará caridad en la tierra cuando vuelva, ¿Vds. que piensan?

“Cuando Jesús vuelva ¿encontrará caridad en la tierra?”, un artículo de Gabriela Gorkin

“Pero cuando vuelva el Hijo del Hombre ¿hallará fe en la tierra? (Lc 18; 8 )

He citado el verdadero versículo evangélico, porque debe de ser lícito, cambiar fe por caridad y también podríamos hacerlo por esperanza, pues las tres virtudes teologales van juntas siempre, no puede aumentar una sin que lo hagan las otras dos, o al revés, si una de ellas disminuye lo hacen las otras dos. Creo que practicarlas, es un entrenamiento imprescindible para acceder al Cielo que es Jesús.

Pero en este caso me interesa fijarme especialmente en la caridad, ya que como dice San Pablo, la caridad es la más grande, Cor 13,13 y también nos lo dice san Juan de la Cruz en sus Dichos de Luz y Amor “a la tarde te examinarán en el amor”… Veremos si puedo responder a la pregunta que formulé…

La que escribe, yo, tengo un corazón herido, pero ¡quién no lo tiene herido! si el mismo Jesucristo, Nuestro Señor, ascendió resucitado al Cielo, conservando las heridas de su Pasión, en su Sacratísimo Corazón.traspasado de amor por la lanza de Longinos, que después se convirtió.

Es necesario tener en cuenta que como muchísimas otras cosas, hay corazones muy heridos y menos heridos y en una misma casa, familia, parroquia o instituto. Hay personas con heridas infectadas en su corazón, encerradas por gruesos muros, y hasta heridas transfiguradas, por donde entra y sale el amor de Dios, porque al final del recorrido para entrar al Cielo lo haremos con nuestras heridas, cuál piedras preciosas, transfiguradas y para verlo más claro se dice que la Herida del Costado de Cristo, es la Puerta de entrada al Cielo, esa Herida que reluce más que el sol. Y así Herida con herida transfigurada, se puede amar.

Entonces cuánto más iluminen nuestras heridas, más podremos amar.

Hacemos esfuerzos para amar, pero ¿cuántos llegamos al amor por ejemplo de la Madre Teresa de Calcuta? ¿muy cercano al amor de Cristo? Una caridad fresca, que se actualiza a cada instante, que no se institualiza, si no que responde entregándose siempre.

Entonces ¿Qué pasa? De todo como en botica, todas las combinaciones posibles en muchísimos sentidos. Es como si mucha gente se comunicara solo en inglés, pero los hay que están de principiantes hasta los que son nativos, estos serían los santos en la tierra. Todos necesitan comunicarse y una gran mayoría, mucha caridad y paciencia de los que ya dominan más el idioma. Aquí hay un quid de la una cuestión, a ver si consigo hacerme entender… De todo este grupo de principiantes y adelantados ¿cuántos estarían disponibles y dispuestos a ayudar con caridad verdadera a los principiantes? Según mi humilde opinión muy pocos, contados ¿por ejemplo uno entre millones? ¿o algo así por el estilo? ¿Tan difícil es ser perfecto en la caridad? Es decir, ¿dar tu tiempo y tu trabajo al herido en su corazón, al necesitado, al que llora en los rincones? Yo que poco amo, aunque mucho querría, lo veo así, aunque posiblemente el que mucho ama de veras, lo vea mejor…

6 Yo, Yahveh, te he llamado en justicia, te así de la mano, te formé, y te he destinado a ser alianza del pueblo y luz de las gentes,

7 para abrir los ojos ciegos, para sacar del calabozo al preso, de la cárcel a los que viven en tinieblas ( Is 42 5-6 )

¡Pero el paisaje sería sombrío si Dios no hubiera enviado a su Hijo al mundo para salvarnos!

He aquí que Cristo actúa con su espíritu de amor y nos infunde la fe y la esperanza, que es la luz para caminar en la noche oscura del mundo. Cristo, nuestro amadísimo Señor, misteriosamente con su Espíritu Santo, llega hasta donde tú y yo no llegamos, solo hace falta mi fiat y el tuyo. Pero esa acción del Espíritu Santo, además de llegar hasta donde tú y yo no llegamos, nos perfecciona poco a poco. De esta reflexión viene mi conclusión: amar es muy difícil más no imposible. Hemos de convivir con nuestra propia impotencia y la de los demás. Dentro del grupo de la familia humana también hay quienes no quieren aprender a amar y éstos pueden optar por ser nuestros enemigos, son los que más necesitan de nuestra oración, para que también alcancen un día la Vida Eterna en Cristo, en el Cielo, nuestra meta y nadie se pierda. Así que ánimo, a trabajar en la viña del Señor, que hay mucha faena ¡No perdáis el ánimo!

Así que Cristo, Nuestro Señor, encontrará caridad en la tierra cuando vuelva, pero con una sola condición, que nos pongamos manos a la obra.

La raíz de nuestras heridas, son los pecados, la soberbia, el egoísmo, el orgullo… y el único camino para amar, es superar el pecado, con la luz de la virtud, la caridad.

Os dejo la paz, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón ni se acobarde. ( Jn 14, 27 )

Gabriela Gorkin

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