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Una agenda para acabar con el ser humano

Miguel Serafín nos habla de un plan mundial promovido para acabar con el ser humano, ¿Les parece descabellado o están de acuerdo?

“Una agenda para acabar con el ser humano”, un artículo de Miguel Serafín

Los ambientalistas siguen creando estrategias para convencer a la sociedad de la necesidad de reducir la población. La capacidad de maldad es ilimitada, son malignos, pero no estúpidos. Incluso ahora se utiliza a una menor con síndrome de Asperger como Greta Thunberg para crear un impacto mayor. Enternecen los corazones de los que la ven en la televisión en distintas partes y foros ambientales del mundo; para crear sentimientos de culpa por nuestro “exceso de contaminación” con CO2 (dióxido de carbono un gas indispensable para la vida humana que quieren convertir en el principal culpable del cambio climático); y en el fondo lo que quieren trasmitir es que somos demasiados los individuos que respiramos en este planeta. Y segundo, evitar las contra respuestas de los que están en desacuerdo, por temor a caer en el terreno de la “falta de caridad” contra una niña menor con supuestas “deficiencias mentales”, cuya única intención es sobrevivir. Siempre utilizan el argumento de que “los científicos” son los autorizados para hablar acerca del clima, pero no dudan en utilizar a una menor que ni siquiera ha terminado sus estudios secundarios por dedicarse a viajar por el mundo y dar lecciones de climatología, tema que ella misma no conoce ni está autorizada para hablar.

No dejan hablar por ejemplo a 500 científicos que están en desacuerdo con la emergencia climática y que han enviado una carta a la ONU expresando su desacuerdo. Como no han dejado hablar a cualquiera que se oponga a sus planes. En Europa, por ejemplo, cuando Obama era presidente de Estados Unidos y apoyaba la agenda global, sólo se escuchaban las cosas buenas que él hacía incluso entre los medios eclesiásticos, pero nunca los medios ni la Iglesia, aclararon que fue un presidente radicalmente proaborto, “promatrimonio” homosexual y que atacó al cristianismo con todo lo que pudo, declarando que Estados Unidos no era un país cristiano.

La otra cara de la moneda es el hoy presidente Trump, un hombre preocupado por su país, y que ha apoyado y defendido los valores cristianos, hablando abiertamente de la necesidad de acabar con el aborto desde el comienzo de su mandato, cosa que la Iglesia Católica no había hecho en mucho tiempo hasta que recientemente el papa se empieza a pronunciar más al respecto. La diferencia se establecía entre un presidente que llega a decir refiriéndose a los no nacidos, “Lucho por vosotros y juntos luchamos por los que no tienen voz”, contrasta con las afirmaciones del papa en 2013 cuando dijo que no era necesario estar obsesionados con el aborto. Era ilógico que un presidente laico de un país hablara más de la inmoralidad del aborto que el propio papa, cuando justamente el papa está para orientar al mundo sobre asuntos de moral sin escaquearse diciendo cosas como “quien soy yo para juzgar”, cuando su papel principal es ese, juzgar lo que es y lo que no es moral. Es Trump que se ha dedicado a defender vehementemente al cristianismo en su país, más que cualquier presidente en la historia reciente de los Estados Unidos.

Sin embargo, a Europa sólo llegan noticias negativas de él. Nunca dicen que, en esta administración, se da la tasa de desempleo entre la población negra más baja en la historia. Tampoco hablan de su defensa de la vida de los negros, que son los más abortados. Sin embargo, se dice siempre sin argumentos que es un racista. Tampoco hablan de que la tasa de desempleo de la población latina en Estados Unidos es la más baja de la historia al igual que el desempleo entre las mujeres es el más bajo en los últimos 60 años. Nada mal para un presidente al que llaman misógino. Ni qué decir de la reducción de impuestos que han sido los más bajos en los últimos cincuenta años.

Suspendió la guerra en la península coreana, sin embargo, lo acusan de buscar guerra con Irán porque tuvo la osadía de dar de baja a un terrorista como Quasem Soleimani que había matado a 600 soldados y tenía planes de atacar puntos estratégicos norteamericanos, y los mismos medios que alabaron a Obama por acabar con Osama Ben Laden, ahora atacan a Trump por dar de baja a un terrorista como Soleimani. No nos informan tampoco que Isis ha desaparecido prácticamente desde que Trump está en el poder.

Todos sabemos en Europa que Trump es objeto de demanda de “impeachment” o destitución de la presidencia, pero no sabemos (porque no nos cuentan) que la demanda no tiene asidero legal, porque fue una demanda partidista (sólo los demócratas de la Casa de Representantes votaron por la destitución) y la presentación de artículos al Senado, incluye especialmente históricos casos de siglos pasados, de destitución de gobernantes en el Reino Unido, incluso cuando el gobernante no había cometido delitos. Aquí lo importante es presentar que Trump puede ser destituido, aunque no haya cometido delitos, porque lo que se busca es empapelar su reelección este año. Por eso la demanda se presenta ahora que empiezan las campañas electorales y le dirán que mientras haya una demanda, no puede ser candidato. Tampoco nos cuentan que cada vez más que se habla de destituirlo, Trump sube en las encuestas para las elecciones de 2020.

Y eso obedece sencillamente a que la economía americana ha mejorado sustancialmente después de las desastrosas administraciones de Clinton, Bush y especialmente Obama que dejó endeudado al país como nunca antes y el dólar con dudosa credibilidad.

La tasa de desempleo general hoy es del 3.6 por ciento, algo no visto en varias décadas. Los católicos deberíamos estar enterados que Trump ha defendido la libertad de conciencia para empleados de centros de salud que no estén de acuerdo con el aborto, que es el presidente más provida que ha existido en Estados Unidos, que ha recuperado en lo que ha podido el sentido de la palabra Christmas, palabra repudiada por ocho años durante la administración Obama.

¿Se han preocupado los medios por decir que hoy las emisiones de carbono de los Estados Unidos han sido las más bajas de los últimos cuarenta años? ¿Por qué Greta no se atreve a ir a reclamarle al gobierno comunista de China que es el principal productor de emisiones de carbono, diciéndole su famoso “how dare you” (¿cómo os atrevéis?).

Claro que no, porque detrás de Greta están quienes cubren los gastos de Greta y le indican a donde ir (menos a terminar sus estudios).

Seamos claros, Trump probablemente no sea el presidente más diplomático de la historia, pero hasta ahora lo que han podido demostrar es el odio que le tienen por la sencilla razón de que está entorpeciendo los planes globalistas de acabar con gran parte de la población y poder controlar a los que queden. Trump ha sido capaz de promover la iniciativa provida porque se ha dado cuenta de que su país necesita población y ha ido lanza en ristre contra el aborto. También se ha salido de los moldes de cambio climático y ha dicho claramente basado en documentos de científicos reales que no hay alarma de que el planeta se acabe en el futuro próximo por exceso de población, y por eso se retiró del Acuerdo de París.

Hace treinta años decían, “los alimentos no alcanzarán para tantos”, hoy sabemos que la población son 7 mil millones de seres humanos y se produce comida para diez veces esa cantidad. Hay gente con hambre no por falta de comida sino por falta de caridad y por egoísmos corporativos.

Trump ha promovido la familia tradicional que es la base de la sociedad con hijos criados en un ambiente sano. Sabe que el estado no puede ser el dueño de los hijos como lo promovía Marx, porque lo que resulta son niños educados al estilo de los gobiernos tiranos totalitaristas que sólo quieren controlar a la población con la educación que les convenga darles como lo hizo el gobierno socialista de Lenin que acabó con millones de opositores.

Trump ha sido y será el palo entre las ruedas de la agenda global que promueve también una sola religión. Por eso se le ataca visceralmente para que no llegue a ser reelegido, porque si logra un segundo periodo, entorpecerá la agenda globalista otros cuatro años.

Trump no ha permitido la movilización masiva de emigrantes de países islamistas como se lo han impuesto a Europa. A España por ejemplo, le quieren imponer recibir ocho millones de inmigrantes, mientras tanto, sigue matando a sus propios ciudadanos con aborto. Esos movimientos masivos de inmigrantes ya dejan ver la cara reversa de Suecia, por ejemplo, que se queja de los problemas que le han creado. Existen allí las “no go zones”, que son áreas de las que los inmigrantes se han apoderado y ni la policía puede entrar allí por miedo. Pero claro, eso no lo muestran los noticieros, y por el contrario venden la sensación idílica de Suecia cuando no es verdad, pues sus ciudadanos que han trabajado toda la vida están subvencionando a extranjeros que no trabajan porque no se integran a la nueva cultura creando problemas económicos y de desorden social.

El padre Malachi Martin nos advertía hace 30 años de las intenciones de reducir la población (y sonaba tan descabellado), cuando hablaba de la agenda global, de un gobierno global y la propuesta de una religión global, culto a la protección del medio ambiente como nueva religión, culto a la madre tierra o pachamama, con centros de celebración interreligiosa; promoción del aborto y la comercialización de partes de bebés; con una Iglesia Católica hereje, apóstata que se sumaría a los planes globalistas, diciendo que es más importante obedecer a la ONU que a Dios y a sus enseñanzas en la tradición Católica.

Debemos ser “mansos como palomas, pero astutos como serpientes”, cuando decidimos qué gobernantes apoyan esta agenda. Es especial deber de los católicos enterarse de quiénes están directamente en contra de las enseñanzas del magisterio auténtico católico y no votar por ellos. Los sacerdotes han renunciado a orientar a los fieles, y es un deber obedecer a Dios primero, antes que a los hombres.

Miguel Serafín

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