La última batalla y el deseo por la Verdad

Paolo Gulisano hace un análisis de la novela de Valli, “la última batalla“, una excelente novela distópica que refuerza el contenido de la Fe.

La última batalla” y el deseo por la Verdad, Paolo Gulisano

Artículo original disponible en https://www.aldomariavalli.it/2019/12/12/lultima-battaglia-e-il-desiderio-della-verita/

Traducido por Miguel Toledano para Marchando Religión

La literatura distópica se encuentra entre las más fascinantes formas de narrativa. Una literatura que lleva a la reflexión, desde 1984 de Orwell a Fahrenheit 451 de Bradbury, pasando por Un mundo feliz de Huxley o El señor del mundo de R.H. Benson. Estas distopías del siglo veinte parecen en parte haberse cumplido en nuestro tiempo. Nuestra época parece ver nacer un mito que refleja la omnipotencia del hombre artífice de la historia, aunque impotente ante la complejidad del mundo. Una suerte de síndrome bipolar, por medio del cual se pasa de una exaltación de la ciencia y de la técnica a una especie de depresión colectiva, una resignación frente a lo que el sociólogo Zygmunt Bauman ha descrito como Sociedad líquida. Una sociedad que parece estar caracterizada por un profundo desprecio por la religión.

Existe sin embargo una nueva narración distópica que ve la religiosidad amenazada desde su mismo interior. Mejor todavía: no un vago sentido religioso, sino que es la misma Iglesia católica la que vive tiempos duros, donde una fe bimilenaria se pone radicalmente en discusión. ¿Tiempos duros o últimos tiempos? Ésta es la reflexión de fondo de Aldo Maria Valli, que después de haberse cimentado una primera vez en el género distópico con Cómo terminó la Iglesia, sale nuevamente a la imprenta con este género de narrativa, de fantasía pero no demasiado, con el volumen La última batalla, publicado por Fede& Cultura (240 páginas, 19 euros). En este libro se advierte claramente el profundo conocimiento de los asuntos vaticanos de Valli, que tiene a las espaldas una larga carrera de vaticanista, ahora puesta en valor en su interesantísimo blog Duc in altum.

Valli ha vertido en el argumento de esta novela todos los temores y tristezas, pero también las esperanzas a resguardo de la fe católica y de la Iglesia. Una novela fantástica, proyectada en una Roma imaginaria de un futuro no preciso; una novela distópica, pero que no se aleja demasiado de la actualidad. Un futuro que en ciertos aspectos está ya aquí y en otros apenas a la vuelta de la esquina. Un ejemplo de religión-ficción, que describe la gran apostasía de la Iglesia católica. En el libro emerge la realidad de fuerzas poderosas que trabajan para extirpar a Cristo del mundo: la Logia y Fraternidad, que opera en el interior de la misma Iglesia, y que recuerda algunos contubernios que en el pasado reciente frecuentaban amenas localidades helvéticas.

La referencia a la masonería y al lobby gay es transparente. Son asociaciones que utilizan e instrumentalizan la Iglesia para sus fines de poder y para operar la gran revolución: sustituir a Dios por el hombre. Desde este punto de vista, puedo decir que ya en la primera línea de la novela se encuentra todo el contenido de la obra. Como buen cronista televisivo, Valli parece haber querido aplicar también a la narrativa la regla aúrea del texto de quince líneas: la noticia ante todo. En el libro se advierten diversos ecos autobiográficos, como la figura de un vaticanista español que es despedido sólo por haber tratado de ver claro en las acciones de los líderes vaticanos.

Para dar vida a otros personajes, el autor seguramente se fijó en las experiencias personales vividas en el curso de los años: monseñores negligentes, teólogos a la moda, exponentes de lo que en la novela se denomina Smart Theology: una teología cautivadora, simpática, que quiere agradar. Hay también sin embargo personajes positivos, que expresan la fe de las personas sencillas, que demuestran que la Iglesia, a pesar de tantas infidelidades de sus miembros, puede contar siempre con un ejército compuesto de muchos soldados sencillos, silenciosos y buenos. Valli destaca la generosidad y lealtad de una mujer que, desconcertada a causa de ciertas derivas de los pastores, ni siquiera por un momento piensa en retirarse o polemizar, sino que se pone en movimiento y continúa trabajando en la viña del Señor.

En una conversación con el autor, Aldo Maria Valli nos confió estar inspirado por las consideraciones que Joseph Ratzinger realizó en 1969, ante los micrófonos de la radio alemana, cuando profetizó el fin de la Iglesia como la hemos conocido. Tendremos pronto, dijo el futuro papa, sacerdotes reducidos al papel de asistentes sociales y el mensaje de la fe reducido a una visión política. Todo parecerá perdido, pero en el momento oportuno, concretamente en la fase más dramática de la crisis, la Iglesia renacerá. Será más pequeña, más pobre, casi de catacumbas, pero también más santa. Porque ya no será la Iglesia de quien trata de complacer al mundo, sino la Iglesia de los fieles a Dios y a su ley eterna. El renacimiento será obra de un pequeño resto, aparentemente insignificante y aun así indómito, que habrá atravesado un proceso de purificación. Porque así es como opera Dios.

Contra el mal resiste una pequeña grey. Valli parece haber hecho suya la idea de Robert Hugh Benson y de otros autores distópicos, pero dando una nueva esperanza. El libro es por consiguiente polémico, respetuoso pero decidido, al hacer frente a un cierto misericordismo actualmente en boga, según el cual Dios acoge sin juzgar y nosotros mismos tampoco deberíamos hacerlo. En realidad, vaya si Dios juzga y toda nuestra esperanza de fe es juicio y valoración de cada aspecto singular de nuestro ser como personas.

En conclusión, sin desvelar obviamente nada sobre la trama del libro, que se presenta como una óptima novela de misterio, en sus páginas – que nos revelan que las batallas, como las pruebas, nunca se acaban – es central el elemento del juicio divino. Un mensaje fuerte que quiere contraponerse a una idea de Iglesia azucarada y “amiga”, según la cual el temor de Dios y la ira de Dios son cosas superadas. Pero también es central el tema del mal, del mysterium iniquitatis, según las palabras de san Pablo. La palabra iniquidad hoy la entendemos en sentido social, político y económico, pero antes de nada tiene un significado teológico. La falta de equidad, la falta de justicia, tiene su máxima expresión en la negación a Dios del puesto que le compete, o sea el de creador y juez. La mayor injusticia, por tanto, es precisamente negar a Dios, suprimir al señor de la viña y pretender ponerse en su lugar. Tentación siempre recurrente, porque el gran seductor no se rinde tan fácilmente. Esta batalla que da título a la novela es por consiguiente la batalla contra la más insidiosa de las idolatrías, la pretensión de sustituir a Dios con otro, y es la antigua seducción diabólica del “seréis como Dios…”

Así Aldo Maria Valli nos regala esta historia impresionante, revelándose narrador de raza, mostrándonos la debacle de la Iglesia, al modo de escenario de la globalización, de un pensamiento único donde no se deja espacio ni palabra ni significación a lo que no se conforma a este pensamiento, a este dictamen aparentemente bueno, humanitario y tolerante, en realidad profundamente intolerante. Nos muestra un mundo que ha rechazado conocimiento, belleza y verdad, y sobre todo ha rechazado a Dios. Pero junto a esto, nos muestra que en el hombre hay una chispa de la luz divina que no puede apagarse. Una novela relevante no sólo por los mensajes más bien evidentes que quiere transmitir, sino también por el hecho del deseo por la Verdad que quiere despertar en el lector.

Paolo Gulisano

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Fuente: Paolo Gulisano blog

Nuestro artículo recomendado sobre el libro de Vallli, “la última batalla”:


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Aldo Maria Valli

Aldo Maria Valli

Vaticanista. Entre sus libros más destacados están: Claustrofobia, Sradicati, el caso Vigano, 266. Jorge María Bergoglio, Benedicto XVI el pontificado interrumpido. Pueden leer sus artículos y leer toda la información sobre su obra literaria en italiano en su página web https://www.aldomariavalli.it/