¡Romper con las ataduras! Avanzamos: 90-7

Vivimos atrapados por el mundo, por nuestros vicios y miserias, ¿Se animan a romper con las ataduras? El Dr. Mario Guzmán lleva 7 días de los 90 que dura el programa, ún están a tiempo de anotarse

¡Romper con las ataduras! Avanzamos: 90-7 , Dr. Mario Guzmán

Hace unos días les compartí un artículo titulado “La fortaleza del hombre” donde abordaba la feminización de la Iglesia y el riesgo que ello representa para todos, por lo que también mencioné la necesidad de recuperar al hombre en la vida espiritual e hice una invitación a unirse a un programa de oración, ascetismo y fraternidad llamado Exodus 90.

El programa empezó el lunes 13, por lo que llevamos los primeros 7 días de 90 que dura este reto. Diariamente se tienen que hacer las 3 secciones.

En la parte de la oración incluye: leer las escrituras y una meditación. Hacer una hora santa. Rezar por la fraternidad a la que se pertenece. Pedir por todos lo hombres en el mundo haciendo Exodus 90 y hacer un examen de conciencia nocturno.

La parte de ascetismo consta de: Duchas cortas y frías. Practicar ejercicio intenso de manera regular. Dormir todas las noches al menos 7 horas. Abstenerse de alcohol, azúcar, postres, bebidas azucaradas, alimentos entre comidas, televisión, películas, transmisiones deportivas, redes sociales, vídeo juegos, compras innecesarias y del uso innecesario de la tecnología y mensajes de texto. Además, cada miércoles y viernes ayuno y abstinencia.

En la sección de fraternidad se requiere: Contactar a tu fraternidad todos los días. Reunirse semanalmente para hacer oración y ejercicio juntos, a la vez que brindarse apoyo mutuo. Y buscar, dentro de lo posible, hacer juntos una hora santa y ejercicio a la semana.

Exodus 90 es un programa exigente y ambicioso. Requiere renunciar a muchas cosas que son fuente de placer y satisfacción. Hay para quienes el reto está en dejar el alcohol, mientras para otros está en dejar la pornografía y quienes tal vez encuentran mayor dificultad en la ducha fría diaria o en el ayuno. O incluso quienes encuentran difícil todo el programa, creo que todos encontramos sumamente difícil todo el programa.

Pero el tamaño del reto pareciera ser proporcional al tamaño del beneficio. Y es que cada día que pasa nos permite alejarnos más de nuestras pasiones, de nuestras ataduras y de nuestros ídolos, para acercarnos más a Dios y a su hijo Jesucristo. Los sacrificios y mortificaciones diarias en Exodus 90 nada tienen en comparación con el enorme sacrificio que hizo Nuestro Señor para la salvación de todos nosotros, pero para los hombres en el programa representan una oportunidad para darle la dimensión correcta a tan enorme acto de renunciación y amor por parte de Nuestro Señor.

Además, la oración diaria y la fraternidad son los pilares que nos dan el soporte y la fortaleza que necesitamos para día con día renovar el compromiso ascético que hemos hecho. Dios se siente más cerca de uno cuando los distractores de la vida diaria se han desvanecido y la fraternidad se convierte en un consuelo y apoyo humano para no darse por vencidos. Los hermanos en la fraternidad se convierten en el Simon de Cirene que Dios nos ha puesto para que juntos carguemos está pequeña cruz, está versión maltrecha de la enorme cruz que Nuestro Señor abrazo y cargó con tanto sacrificio y amor.

Pero el riesgo de Exodus 90 es por un lado el orgullo y la soberbia y por el otro el desánimo y la flaqueza. El primero por creer que el mérito es personal o que es una cuestión de agallas y fortaleza individual, a la vez de sentirse orgulloso de los posibles logros. No es así, no hay nada de que sentirse orgullosos, por el contrario, tomar la dimensión apropiada del sacrificio hecho por Jesucristo nos hace ver que lo que hacemos es insignificante, deberíamos de hacer más, siempre más, incluso estar dispuesto a morir como él murió, solo así podemos ser verdaderos discípulos de él. Además, si hay cualquier logro en estos 90 días es por la gracia de Dios, la oración y el apoyo de la fraternidad, no por mérito individual. El otro riesgo, el del desánimo y la flaqueza, es igualmente peligroso. Se puede pensar que no se es lo suficientemente capaz y fuerte para semejante logro, o que el programa se puede adaptar a la mitad o a una cuarta parte para no terminar exhausto o abandonar el reto. Esa flaqueza también oculta el problema del orgullo y la soberbia, pero de manera inversa, creyendo que la cruz es imposible de llevar. Y es que efectivamente, nadie puede cargar la cruz por si solo, es a través de la gracia de Dios y de los Simones de Cirene que Dios nos pone en el camino, que todos los hombres en Exodus 90 o en cualquier adversidad puede salir adelante. No son las fuerzas individuales, sino las de Dios y la de los hermanos en la fe, las que hacen que uno se sobreponga.

Por lo pronto, esta primera semana ha sido de gran aprendizaje para mis hermanos de fraternidad y para mí. He experimentado una “desintoxicación” de mi mente. Sin estar bombardeado por el dramatismo de las redes sociales y de los noticieros, mi mente se ha enfocado en mi oración, mi trabajo y mi familia. Ya no me falta el tiempo, ahora me sobra y con ello llega la oportunidad de nuevas experiencias, retomar proyectos abandonados e incluso volver a aficiones abandonadas. Duermo mejor, la energía fluye y se conserva mejor a lo largo del día. Mi ánimo es optimista y alegre. Descanso mejor por las noches y ahora sueño no con las noticias impactantes, sino con personas, lugares y experiencias de mi infancia, y también con los errores cometidos en el día. Pero lo más importante es que ahora sé que no estoy solo cargando mi cruz, Dios y mis dos fraternidades (Una digital en México y otra presencial en EUA) están conmigo y me ayudan a alivianar el peso de está cruz.

A todos los hombres que lean este artículo los invito a explorar la página de Exodus: www.exodus90.com Aún están a tiempo de unirse a este programa, de formar su propia fraternidad y de darse una oportunidad de acercarse más a Dios, al prójimo, a la familia y a uno mismo. Les aseguro que no se arrepentirán.

Les mando un abrazo y les agradezco me tengan en sus oraciones.

Dr. Mario Guzmán Sescosse

Les animamos a romper con las ataduras y les recomendamos para ello, el siguiente artículo:


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Mario Guzmán

Mario Guzmán

Dr. Mario Guzmán Sescosse es profesor e investigador de tiempo completo en Trinity Christian College en la ciudad de Chicago en EUA. Es doctor en psicología y cuenta con dos maestrías en psicología y psicoterapia, además de la licenciatura en psicología y estudios en filosofía. Es autor del libro "La Transformación del adolescente", de diversas obras científicas y capítulos de libro. Tiene más de 17 años de experiencia como terapeuta. Sus intereses académicos son psicología y religión, psicoterapia, psicopatología y desarrollo humano. Además, está casado y tiene 3 hijos junto con su esposa. https://www.drmarioguzman.com/