¿Aggiornamento? ¡No! Oler a oveja con la verdad

¿Qué esperan los fieles de sus jerarcas? ¿El pastor debe oler a oveja?¡Cuidado! vigilemos que el olor esté impregnado de verdad, no de falsedad

¿Aggiornamento? ¡No! Oler a oveja con la verdad

Con cada decisión que tomamos en la vida estamos tratando de acertar siempre tomando la decisión más adecuada. Siempre estamos tratando de acertar evitando el error.

Mentira es faltar a la verdad, ya sea voluntaria o involuntariamente. Colón parte rumbo hacia India y China y en su lugar, encuentra un nuevo continente porque no sabía que existía otra gran porción de tierra que hoy se conoce como Las Américas. Colón zarpa creyendo en una falsedad, y esa falsedad estaba basada en el desconocimiento de la verdad, y aunque nadie le mintió, no quita el hecho de que la cartografía mental de Colón era falsa.

Ahora bien, cuando una falsedad se promociona con pleno conocimiento, es lo que comúnmente entendemos como mentira. La mentira toma lugar siempre en relación con el existir o el ser. América existía, antes y después del descubrimiento.

Cuando nos apartamos de Dios, creamos la falsedad o mentira.

Por eso decimos que Cristo es LA VERDAD absoluta. Cuando nos apartamos de la verdad nos apartamos del propio Cristo. Dios no creo la mentira, porque Dios es la verdad y Dios no fue creado. Apartarse de Dios, es apartarse de la Verdad misma. La mentira toma existencia cuando nosotros la profesamos ya sea voluntaria o involuntariamente.

Cuando nosotros decimos que La Iglesia profesa o defiende afirmaciones como “Verdades de fe”, todas y cada una de esas Verdades de fe tienen dos posibilidades: O bien son ciertas, o son falsas. No hay otra posibilidad. Es de cada uno creerlas o no. Y como esas verdades afectan nuestro comportamiento como seres humanos, cada uno de nosotros consciente o inconscientemente las estamos aceptando o rechazando, creando un efecto cuando actuamos o dejamos de actuar consecuentemente respecto esas afirmaciones creídas como verdades. Dios existe o Dios no existe. Las dos cosas no pueden ser verdad a la vez.

Si vamos a cada una de las enseñanzas de la Iglesia, de todas podemos decir que son verdad o mentira, pero no las dos cosas a la vez.

Ser católico es creer todas las enseñanzas de La Iglesia nos gusten o no.

El sentido de pertenencia a cualquier institución, parte del principio fundamental de seguir unas normas, reglas, verdades, objetivos, etc. Cuando nosotros dejamos de aceptar una o varias normas, dejamos de sentirnos identificados con esa institución sea la que sea.

Por ejemplo, hay una institución que se llama “Football” (balón pie) que es un deporte que se juega en los Estados Unidos, está compuesto por muchas reglas y estrategias; y sus aficionados se sienten plenamente identificados, aunque el juego tenga un nombre un poco absurdo teniendo en cuenta que la mayor parte de las jugadas se hacen con la mano y no con el pie. El día que cambien las reglas del juego, por cualquiera que sea el motivo, aunque sea para hacerlas más afines al nombre, muchos aficionados dejarán de prestar atención al nuevo juego, aunque muchos otros adopten las nuevas reglas. Muchos seguirán practicando de manera privada el antiguo; y aunque la NFL siga practicando un deporte NUEVO similar al original, YA NO ES EL MISMO.

En el caso de La Iglesia Católica, la regla principal es respetar el Magisterio Auténtico Infalible, es decir el único magisterio que la Iglesia posee, o creencia bimilenaria que hemos heredado de Jesucristo; infalibilidad basada en dos columnas:

1. La enseñanza constante de la Iglesia, que no es otra cosa que lo que La Iglesia siempre ha enseñado, ha practicado y ha creído con el paso del tiempo, sin la necesidad de proclamarlo oficial o solemnemente;

2. La proclamación oficial o solemne, que está basada en lo que la Iglesia siempre enseñó, practicó y creyó, porque NINGÚN DOGMA se ha aprobado oficialmente si no se contrasta o filtra con lo que ha sido enseñado, practicado y creído por la Iglesia.

Por ejemplo, en Génesis 9, 6 dice “Quien vertiere sangre de hombre, por otro hombre será su sangre vertida, porque a imagen de Dios hizo Él al hombre”. Basado en este principio, corroborados por otros pasajes del Antiguo y Nuevo Testamento, La Iglesia siempre enseñó, practicó y creyó, que es moral quitar la vida a un hombre que representa un peligro para los demás. Es decir, La Iglesia siempre ha enseñado que LA PENA DE MUERTE ES MORAL en determinadas circunstancias. Si alguna persona, quien quiera que sea, llegara a afirmar que en NINGÚN caso es moral la pena de muerte, pues está contradiciendo el Magisterio enseñado desde siempre. Esa persona estaría en un ERROR, que, si persiste en el mismo, entraría en herejía. Peor aún si pasa de pensamiento a obra, promulgando públicamente esa herejía.

Tal error nunca podría pasar a ser parte del Magisterio Infalible. Si la persona siguiera promoviendo tal error, no cambiaría el Magisterio Infalible, sino que se mantendría a nivel de error personal. Ni siquiera afectaría la Infalibilidad Papal, aunque fuera el propio Papa el que lo promoviera, porque tal error no pasaría la prueba de la contrastación con la Tradición YA ENSEÑADA y no se convertiría en dogma.

Creemos que Dios se encarnó, y dejó una herencia llamada enseñanzas o doctrina, y creó UNA SOLA INSTITUCIÓN llamada Iglesia Católica, para la promulgación y protección de esas enseñanzas, con el único objetivo de tratar de ganar el mayor número posible de almas, porque no todas van a ir al Cielo. A lo sumo, los guías de La Iglesia sólo pueden cambiar algunas reglas disciplinarias, que no tocan la fe (lo que creemos) ni la moral (cómo comportarnos), es decir un cambio en la disciplina no debe tocar los aspectos de lo que debemos creer ni cómo debemos comportarnos.

Por eso es importante aclarar, que aquellos que dejan de creer en las enseñanzas de La Iglesia, automáticamente se autoexcluyen de Ella.

Un ejemplo nítido es el del superior general de los Jesuitas, Arturo Sosa Abascal, cuando dijo que él no estaba seguro de que Jesús hubiera fundado una Iglesia porque no había grabadoras en los tiempos de Jesús. En ese instante, Sosa Abascal se auto excluye de la Iglesia. Es como el chiste infantil de los dos pececitos que iban corriendo, y se acordaron de que no tenían piernas: se cayeron. Una de dos, o siguen corriendo, o se caen. Pero no se puede correr sin piernas. No se puede ser parte de la Iglesia de Jesús, si decimos que Jesús no fundó una Iglesia. Es absurdo.

Ese es un ejemplo extremo, pero hay muchas muestras o ejemplos de auto exclusión, y esa auto exclusión se da cuando se deja de creer persistentemente en tan sólo uno de los dogmas católicos y se pretende cambiarlos, aunque sea sutilmente.

La creencia de que las almas no van al infierno; la no creencia en el demonio, diluir el sentido del pecado, aceptar que otras religiones son voluntad de Dios, incorporar actividades de brujería y chamanismo a nuestra liturgia, falso ecumenismo, decir que los pecados referentes al sexto mandamiento no son graves, hacer ver que la principal función de la Iglesia es de carácter social como la asistencia a los pobres y preocuparse por el cambio climático; decir que Jesús no era Dios, decir que Jesús no hizo verdaderos milagros, que no resucitó muertos, que no expulsó demonios, etc. Son ejemplos de lo que de hecho han tratado de cambiar.

Hacer “ajustes” a las verdades; implicaría que la Iglesia ha estado equivocada por siglos, enseñando erróneamente, y que El Espíritu Santo no la ha acompañado en los momentos de la definición o interpretación de los dogmas o Magisterio. Es decir que el propio Dios se equivocó.

Estos cambios en la liturgia y en la doctrina los han llamado “aggiornamento” o actualización de La Iglesia. Más que actualización de La Iglesia, se está dando la advertida modernización que tanto temía el Papa San Pío X. Es decir, la complacencia al mundo.

Los jerarcas católicos, desde hace unas décadas nos han venido insistiendo en el aggiornamento de acuerdo con las necesidades de la gente de hoy, tratando de cambiar el depósito de la fe, creando una nueva Iglesia que no tiene nada que ver con la Iglesia que Cristo fundó y que nos confirmaron los Padres.

Si quieren modernizar o poner al día aspectos de la Iglesia de acuerdo con las necesidades y exigencias del mundo de hoy, ¿por qué no empiezan por modernizar los sistemas de control interno, haciendo obligatorio la publicación de los estados financieros para todas las diócesis del mundo?

Si los jerarcas quieren que la Iglesia se parezca cada día más a una ONG, poniendo en segundo plano las enseñanzas de la fe y la moral, concentrándose sólo en lo social, por qué no promueven por norma general y obligatoria, la contratación de auditorías externas independientes que reporten al público detalladamente las actividades financieras, los ingresos y gastos; los activos y los pasivos de cada diócesis del mundo, como lo hacen las ONG serias, porque la financiación o principal fuente de ingresos proviene del PÚBLICO.

Controles independientes evitarían publicaciones escandalosas como la del Wall Street Journal, que nos contó la mala utilización del Óbolo de San Pedro, cuyo objetivo son los pobres; o la desviación de 25 millones de dólares de la Fundación Pontificia en Estados Unidos que involucra a los cardenales Wuerl y Dolan, o los escandalosos costos de algunos palacios episcopales en el mundo.

¿Por qué no empiezan por contratar equipos independientes de investigación de abusos sexuales, ya que está más que demostrado que la auto investigación ha sido inoperante y por el contrario ha despertado más suspicacias, cuando cada día más se oyen casos de abusos de sacerdotes homosexuales a chicos jóvenes, y el encubrimiento de esos abusos por parte de los obispos?

¡Aggiornamento, aggiornamento, actualización, modernización de La Iglesia! -Dicen. No a la rigidez de la tradición, -gritan a los cuatro vientos-. “El pastor debe oler a oveja”.

Esa frase implica que el pastor debe tener mucha cercanía a las ovejas y por eso hay que modernizar, pero después de tantos escándalos, ¿qué les hace pensar a los pastores, que las ovejas quieran estar cerca de ellos, y más bien prefieran estar lejos evitando empezar a oler a pastor?

Miguel Serafín

Esperamos que hayan disfrutado con este artículo: “Oler a oveja con la verdad”. Pueden leer todos los artículos de Miguel Serafín en Marchando Religión

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