McCarrick y el dinero del Vaticano

El Wall Street Journal publicó que sólo el 10% del Óbolo va de verdad a beneficencia, ¿qué se oculta detrás de McCarrick y el dinero del Vaticano? Una semana más, la respuesta, nos la trae uno de los mejores vaticanistas a nivel internacional.

McCarrick y el dinero del Vaticano. Ya no es momento de “no comment”. Aldo María Valli

Artículo original disponible en https://www.aldomariavalli.it/2019/12/28/mccarrick-e-i-soldi-al-vaticano-non-e-piu-tempo-di-no-comment/

Traducido por Miguel Toledano para Marchando Religión

La noticia publicada por el Washington Post, según la cual el ex-cardenal Theodore McCarrick, culpable convicto de abusos sexuales sobre adolescentes y adultos, habría mandado mucho dinero a diversos prelados vaticanos, y directamente también a Juan Pablo II y Benedicto XVI, lleva a algunas reflexiones.

La primera es que el Vaticano, si quiere de verdad ser creíble, debe dar total transparencia a sus cuentas y por tanto también a las donaciones que recibe. Está bien, como ha hecho el papa Francisco, retirar el secreto pontificio a los procesos por abusos sexuales cometidos por clérigos, pero conviene también hacer públicas las cuentas y hacerlo detalladamente, hasta el último céntimo. Una institución como la Santa Sede no puede permitirse ni la más mínima sombra.

La segunda reflexión se refiere más directamente al caso McCarrick. Que el ex-cardenal fuese un gran financiador del Vaticano no es una sorpresa. Ya a comienzos de septiembre de 2018 escribía en Duc in altum un artículo titulado ¿La verdad sobre McCarrick? Follow the money. En aquella ocasión hablaba de otros dineros, los enviados por McCarrick a través de la Papal Foundation, pero “seguir la pista del dinero”, la fórmula popularizada por “garganta profunda” en el caso Watergate, cobra fundamental importancia en esta ocasión. McCarrick, conocido gran recaudador de donaciones, enviaba muchos, pero muchos, miles de dólares a los sacros palacios. ¿Y también así se aseguró encubrimiento y complicidad? Una investigación seria debería confirmarlo. El Washington Post sostiene que las entregas remitidas por McCarrick (por un total de unos 600 mil dólares) a una centena de destinatarios en el Vaticano habrían también terminado en manos de prelados responsables de la evaluación de acusaciones contra el ex-cardenal.

La tercera reflexión se refiere a los dos papas que han precedido a Francisco. El Washington Post sostiene que McCarrick habría enviado 90 mil dólares a Juan Pablo II entre 2001 y 2005, mientras el papa Ratzinger habría recibido 291 mil dólares, de los cuales 250 mil corresponderían a una sola entrega en mayo de 2005, un mes después de su elección. ¿Es verdad, no es verdad? Si es verdad, ¿quién recibió materialmente el dinero? ¿Los pontífices estaban al corriente de ello? ¿Y qué uso se hizo del dinero? Urgen respuestas. “Los representantes de los ex-papas – afirma el diario americano – han rechazado realizar comentarios o han afirmado no tener informaciones sobre tales controles específicos”. ¿Rechazado realizar comentarios? No es admisible.

Luego está el caso Sodano. Un ex-secretario personal de Juan Pablo II, escribe el Washington Post, habría indicado que las donaciones al papa Wojtyla fueron transferidas al Secretario de Estado de la época, esto es, al cardenal Angelo Sodano, que dejó el cargo de decano del colegio cardenalicio el 21 de diciembre pasado. ¿Existe un nexo entre el hecho de que Sodano haya dejado, o haya sido inducido a dejar, el cargo de decano del colegio y las revelaciones del Washington Post? Tampoco en este caso puede la Santa Sede refugiarse detrás de un no comment.

Otro cardenal de la curia que se habría beneficiado de las donaciones de McCarrick, a saber Leonardo Sandri, sustituto en la Secretaría de Estado entre 2000 y 2007, según el Washington Post habría hecho saber que los dineros recibidos no influenciaron sus decisiones como funcionario de la Santa Sede. Muy bien. Pero cumple especificar, y lo debe hacer el directamente interesado.

Siempre según el Washington Post, el dinero recibido por la Santa Sede era a menudo gastado en fondos de beneficencia del Vaticano, el Óbolo de San Pedro. Recientemente el Wall Street Journal ha escrito que sólo el diez por ciento del Óbolo va de verdad a beneficencia, mientras que el resto se emplea en cubrir gastos relativos a la actividad de la Santa Sede y a compensar el déficit. ¿Cómo están las cosas? ¿Se pueden ver las cuentas y los porcentajes, incluido el destino de los fondos?

Merece la pena destacar que ninguna donación resulta hecha por McCarrick al papa Francisco, mientras que el actual secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, sí habría recibido una de mil dólares después de su nombramiento.

En la asamblea de otoño de los obispos americanos el cardenal Sean O’Malley anunció que el Vaticano podría publicar el informe completo sobre Theodore McCarrick en Navidad o, como mucho, al comienzo del año nuevo. Puesto que en Navidad no se publicó nada, se supone que en el curso de algunas semanas se darán finalmente explicaciones claras. “Hemos dicho al secretario de Estado, cardenal Pietro Parolin, que los sacerdotes y el pueblo de nuestro país están ansiosos por recibir aclaraciones de la Santa Sede sobre esta trágica situación”, declaró O’Malley.

El sitio web Il Sismografo, muy cercano al Vaticano, recuerda que el asunto McCarrick tiene inquietantes analogías con aquél del obispo emérito de Wheeling-Charleston, Michael Joseph Bransfield, y sobre todo con aquél del mejicano Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo. Los tres, escribe el sitio web, “en épocas diversas y en circunstancias diferentes, pusieron en práctica un método cuando menos repugnante por estar claramente concebido para corromper, es decir, ofrecer, donar y consignar, de modo periódico y muy generoso, ingentes sumas de dinero (dólares) a sus hermanos en la jerarquía, miembros al servicio de la nomenclatura vaticana, sin justificación precisa y puntual, y todo tratándose de operaciones no transparentes, ocultas, sobre las cuales hoy sabemos algo por vía de investigaciones periodísticas”.

“Los cristianos – sigue destacando Il Sismografo – saben muy bien que la Iglesia no es perfecta y nunca lo será porque, aunque es santa como santo es su Fundador, es siempre una comunidad de seres humanos, de pecadores. Nos lo recuerda a menudo el Santo Padre. Sin embargo, esto no tiene nada que ver con la justificación de todo pecado o crimen en su interior. Se ama a la Iglesia con la verdad, la lealtad y la firmeza. No se ama a la Iglesia con un buenismo de poca monta o con un permisivismo irresponsable. También en la comunidad eclesial es verdad que un vicio no castigado se repite hasta el infinito […]. ¿Qué quería quien daba dinero sin motivo y qué daba a cambio el que se quedaba con ese dinero?”.

Esta vez no se tolerarán respuestas de no comment. Y mucho menos explicaciones genéricas.

Aldo Maria Valli

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Aldo Maria Valli

Aldo Maria Valli

Vaticanista. Entre sus libros más destacados están: Claustrofobia, Sradicati, el caso Vigano, 266. Jorge María Bergoglio, Benedicto XVI el pontificado interrumpido. Pueden leer sus artículos y leer toda la información sobre su obra literaria en italiano en su página web https://www.aldomariavalli.it/