La “inoportunidad” del Concilio Vaticano I

 A 150 años vista del Concilio Vaticano I, vemos como el Papa hoy es frecuentemente exaltado sobre la Iglesia, la que lo convierte en lo que él es, mientras que su capacidad para enseñar sobre materias de fe y moral se ha convertido en algo diluido e ineficaz

Cómo puede Francisco estar reivindicando la “inoportunidad” del Concilio Vaticano I, un artículo de Peter Kwasniewski para LifeSiteNews

Traducido por Beatrice Atherton para Marchando Religión

El 150 aniversario de la apertura del Concilio Vaticano I, el 8 de diciembre de 1869 y que vino y se fue hasta más tranquilamente que el 50 aniversario de la imposición del Novus Ordo Missae el 30 de noviembre de 1969, nos propone buscar respuestas a una pregunta cada vez más urgente: ¿Podemos encontrar una manera saludable de pensar sobre el Papa y el papado, considerando cuanto daño una cierta “papolatría” ha causado en la vida de la Iglesia en los tiempos recientes?

Es más que una pequeña intriga pensar en el hecho de que en el Vaticano I había una amplia minoría de obispos, con muchos teólogos que simpatizaban con ellos, que consideraban la definición papal de infalibilidad como “inoportuna” (de ahí su nombre: “inoportunistas”).

No necesariamente disputaban el contenido dogmático.

Ellos disputaron el momento oportuno de esto y la manera en la cual sería (mal) entendida y (mal)aplicada. De hecho, este es el único motivo por el cual cualquiera razonablemente podría oponerse a una definición de algo que ya se sabe que es verdad. Por ejemplo, sabemos que nuestra Señora es la Mediadora de Todas las Gracias y la Corredentora, es decir, la única que participa perfectamente en la redención ganada por su Hijo en la Cruz- sub et cum Christo, con y bajo Cristo. Es, por lo tanto, una blasfemia disputar que estos títulos pertenecen a nuestra Señora. Sin embargo, las personas pueden legítimamente estar en desacuerdo acerca de cuándo y cómo, e incluso si ellos deben estar oficialmente declarados por la Iglesia.

Vamos por un momento dar un vistazo a los beneficios y a las desventajas de la enseñanza vaticana sobre las prerrogativas (obviamente un tema muy amplio, pero aquí nos interesan los patrones más amplios discernibles pasados los últimos 150 años).

En cuanto a lo que podríamos llamar “elementos únicos”, las únicas enseñanzas del Papa que el Espíritu Santo protegería absolutamente son, desde luego, las infalibles. Tal como lo definió el Concilio Vaticano I el Papa disfruta de infalibilidad, con la que Cristo quiso dotar a Su Iglesia, cuando él está declarando una doctrina de fe o moral en el ejercicio de su rol como pastor supremo de la Iglesia Universal, y deja en claro que él está haciendo eso. Este es un acto del Magisterium extraordinario, y como tal, es poco probable que, cuando se usa, se pierda, lo cual es no es muy frecuente. Los ejemplos obvios son las definiciones dogmáticas de la Inmaculada Concepción en 1854 y el de la Asunción en 1950.

Sin embargo, nosotros debemos tener presente que el Espíritu Santo protegerá el Magisterium ordinario de la Iglesia y así el “rumbo” general de las enseñanzas no-infalibles durante siglos potencialmente conducentes a una enseñanza acumulativamente infalible, esto es, que también está protegido algo que es visto como enseñado universalmente de tal manera que no puede ser erróneo. Los ejemplos incluirían la restricción de las órdenes sagradas a los hombres y la prohibición de la anticoncepción. De hecho, cuando nuestro Señor dice que “las puertas del infierno no prevalecerán” contra la Iglesia, Él tiene más en cuenta el Magisterium ordinario que el extraordinario, ya que es una guía mucho más común para la fe y vida cristiana. Una encíclica como Humanae Vitae o una carta apostólica como Ordinatio Sacerdotalis tienen un impacto inmediato mucho más grande que los dogmas marianos, tan sublimes y centrales como ellos son.

Los obispos en el Vaticano I pensaban que ellos estaban erigiendo un bastión efectivo contra la modernidad cuando definieron la infalibilidad papal, pero, a decir verdad, la definición de la infalibilidad ha conducido a un resultado perjudicial: la devaluación general de las enseñanzas de la Iglesia hoy en día, ya que ellas no se elevan al alto nivel de un acto extraordinario. Por consiguiente, el fenómeno de la corriente liberal disidente dice: “Aparte de los dos dogmas marianos, nada de lo que los Papas han enseñado nos obliga.” (No menos cierto es que la enseñanza del Papa debe ser consistente con la de sus predecesores o de lo contrario pierde su estatus). No llegaré a ser tan osado para decir que el Vaticano I no debería haber definido esta prerrogativa, pero esta tiende a distraer a las personas cuando piensan sobre lo que significa la promesa de nuestro Señor a Pedro.

El Concilio Vaticano I también declara que, en materias de gobierno, el papa tiene jurisdicción universal, algo que fue visto en forma gradual a lo largo de la historia de la Iglesia desde el comienzo. Sin embargo, ahora que el hecho fue definido el Papa en los últimos 150 años ha llegado a ejercitar su jurisdicción universal más extensamente de lo necesario o útil, presionando hasta más allá de su real jurisdicción para ser el primado de cada nación y el director espiritual personal de cada católico vía meditaciones diarias o mensajes tuiteados. No es este el tipo de “inmediata jurisdicción” que el Vaticano I tenía en mente.

Para ser justos, ellos nunca podrían haber imaginado el alcance y el impacto de los medios modernos.

En cuanto a la enseñanza y al gobierno, la realidad es que el Papa lleva en sí la habilidad de la misma Iglesia para enseñar y para gobernar, habilidades que no pueden ser ejercitadas en un estado de separación del Papa. La promesa de nuestro Señor fue que la Iglesia no fallaría en su enseñanza y gobierno en unión con Pedro, el cimiento, lo cual sólo aborda indirectamente el hecho de que Pedro no fallará cuando actúa solo.

Tomar las acciones de Pedro en solitario como el foco cuando consideramos la promesa de nuestro Señor, distorsiona la naturaleza de las promesas y el rol del papado. Terminamos simultáneamente desestimando el rol de enseñanza de Pedro (limitándolo a los estamentos infalibles) y sobrevalorando su gobierno (empujándolo a los detalles de la vida de cada parroquia).

El Concilio Vaticano I de cierta manera, parece haber conducido a un doble irónico resultado:

por una parte, el papa es frecuentemente exaltado por sobre la Iglesia que hace de él lo que él es, considerándose libre para apartarse de la enseñanza y santo ejemplo de sus predecesores, e invadir casi continuamente el oficio dado por Dios y las responsabilidades a sus hermanos obispos; mientras que por otra parte, su habilidad para enseñar sobre materias importantes de fe y moral llegan a diluirse y a hacerse ineficaces debido a una avalancha de verborrea excesiva y a menudo trivial, transmitido 24/7 alrededor del mundo. Porque estar comentando sobre todo es algo que de alguna manera está siendo como “esperado” de él. El Papa es, al mismo tiempo, más grande que nunca y también mucho más insignificante.

Por sobre todo ahora es necesario recobrar el adecuado contexto eclesial y episcopal del papado. Solo así podremos ver al Papa como un oficial de la Iglesia, bajo la misma idéntica medición de ortodoxia, es decir, la correcta enseñanza y el correcto culto, que tiene cualquier otro católico y no como el Señor y Maestro de la Iglesia.

Mis próximos dos artículos continuarán explorando las preguntas concernientes del papado.

Peter Kwasniewski

*Nota de edición: La fotografía pertenece al artículo original publicado por lifesitenews. MarchandoReligion declina toda responsabilidad

Puedes leer este artículo en su sitio original en inglés aquí: https://www.lifesitenews.com/blogs/how-francis-may-be-vindicating-the-inopportunists-of-the-first-vatican-council

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Profesor Peter Kwasniewski

Profesor Peter Kwasniewski

Profesor Peter Kwasniewski: (Chicago, 1971) Teólogo y filósofo católico, compositor de música sacra, escritor, bloguero, editor y conferencista. Escribe regularmente para New LiturgicalMovement, OnePeterFive, LifeSiteNews, yRorateCaeli. Desde el año 2018 dejó el Wyoming CatholicCollegeen Lander, Wyoming, donde hacía clases y ocupaba un cargo directivo para seguir su carrera como autor freelance, orador, compositor y editor, y dedicar su vida a la defensa y articulación de la Tradición Católica en todas sus dimensiones. En su página personal podrán encontrar parte de su obra escrita y musical: https://www.peterkwasniewski.com/