La Iglesia necesita buenos y santos pastores

Vivimos en tiempos en que parece hemos sido entregados a malos pastores que no velan por su rebaño. Hoy más que nunca la Iglesia necesita buenos y santos pastores que conduzcan a su rebaño a Cristo sin miedo y con coraje.

La Iglesia necesita buenos y santos pastores que busquen a las ovejas perdidas del mundo, por Peter Kwasniewski para LifeSiteNews

Traducido por Beatrice Atherton para Marchando Religión

“El Señor vino a ella para hacerse siervo. El Verbo vino a ella, para callar en su seno; el trueno vino a ella para no hacer ruido. El Pastor vino a ella, y nació el Cordero, que llora dulcemente”

Así escribe San Efrén de Siria, un diácono y doctor de la Iglesia, en sus Himnos sobre la Navidad. John Tavener (1944-2013) compositor inglés ortodoxo oriental musicalizó este poderoso texto en su trabajo coral de 1990 Thunder Entered Her (El Trueno vino a ella)

San Efrén se explica a sí mismo libremente frente a la paradoja de la gran fiesta que estamos celebrando alrededor del mundo. ¿Cómo puede el Señor ser sirviente? ¿Cómo puede el Verbo guardar silencio? ¿Cómo puede la voz del trueno no hacer ruido? ¿Cómo puede un Pastor convertirse en un cordero?

Solo Dios puede lograr tales portentos, porque es en realidad el Señor de todo, tan grande, como el dijo el Papa Benedicto XVI, que puede llegar a ser pequeño sin dejar de ser grande. La palabra es tan densa en significado, tan inefable e insondable, que el silencio lo beneficia mejor que un discurso, incluso si nunca podemos cesar de proclamar tales portentos. El trueno y el relámpago del Sinaí son los signos de la presencia del único que es Ley y Amor, el “ligero y blando susurro” que habla en la consciencia del hombre. El pastor de todo los conoce y encierra a los Corderos en sus brazos, y tiene el poder y la disponibilidad para estar entre ellos como uno de ellos: “lo que Él no era lo tomó, mientras que lo que Él era permaneció.”

En la Misa de la Imposición del Palio, la entrega del Anillo del Pescador y la Inauguración del Pontificado el domingo 24 de abril de 2005, ya cerca de quince años atrás, el Papa Benedicto XVI predicó la primera de sus incontables memorables homilías papales que forman un cuerpo de sabiduría al que los católicos mirarán posteriormente por siglos, después de que las más efímeras efusiones anteriores y posteriores hayan perecido. En esta homilía, el Papa, sin citar directamente a Efrén, recoge el mismo tema describiendo una pieza de vestidura episcopal:

“En realidad, el simbolismo del Palio es más concreto aún: la lana de cordero representa la oveja perdida, enferma o débil, que el pastor lleva a cuestas para conducirla a las aguas de la vida. La parábola de la oveja perdida, que el pastor busca en el desierto, fue para los Padres de la Iglesia una imagen del misterio de Cristo y de la Iglesia. La humanidad –todos nosotros– es la oveja descarriada en el desierto que ya no puede encontrar la senda. El Hijo de Dios no consiente que ocurra esto; no puede abandonar la humanidad a una situación tan miserable. Se alza en pie, abandona la gloria del cielo, para ir en busca de la oveja e ir tras ella, incluso hasta la cruz. La pone sobre sus hombros, carga con nuestra humanidad, nos lleva a nosotros mismos, pues Él es el buen pastor, que ofrece su vida por las ovejas.

El Palio indica primeramente que Cristo nos lleva a todos nosotros. Pero, al mismo tiempo, nos invita a llevarnos unos a otros. Se convierte así en el símbolo de la misión del pastor (…) La santa inquietud de Cristo ha de animar al pastor: no es indiferente para él que muchas personas vaguen por el desierto. Y hay muchas formas de desierto: el desierto de la pobreza, el desierto del hambre y de la sed; el desierto del abandono, de la soledad, del amor quebrantado. Existe también el desierto de la oscuridad de Dios, del vacío de las almas que ya no tienen conciencia de la dignidad y del rumbo del hombre. Los desiertos exteriores se multiplican en el mundo, porque se han extendido los desiertos interiores. Por eso, los tesoros de la tierra ya no están al servicio del cultivo del jardín de Dios, en el que todos puedan vivir, sino subyugados al poder de la explotación y la destrucción. La Iglesia en su conjunto, así como sus Pastores, han de ponerse en camino como Cristo para rescatar a los hombres del desierto y conducirlos al lugar de la vida, hacia la amistad con el Hijo de Dios, hacia Aquel que nos da la vida, y la vida en plenitud.”

https://w2.vatican.va/content/benedict-xvi/es/homilies/2005/documents/hf_ben-xvi_hom_20050424_inizio-pontificato.html

¿Cuán diferente es este Cristo como Pastor descrito por Benedicto XVI que el malvado pastor descrito por el Profeta Zacarías?

“Así dice Yahvé, mi Dios: Apacienta las ovejas para el matadero, las que matan los compradores impunemente, mientras sus vendedores dicen: ¡Bendito sea Yahvé, que me ha enriquecido!, sin que los pastores tengan piedad de ellas.”

Zacarías 11, 4

He aquí entonces un pastor que deja que sus ovejas humanas sean asesinadas por el pecado mortal y no se hace responsable por su matanza; que las vende y no lamenta su pérdida en manos de extraños; que no tiene piedad por la pérdida, la miserable y la empobrecida.  Sorprendentemente, Zacarías incluso profetiza que Dios “levantará” tal pastor (en el lenguaje de las Escrituras significa que Él permitirá que esto ocurra):

“Pues he aquí que suscitaré en la tierra un pastor que no cuidará de las (ovejas) que se pierden, que no buscará las descarriadas; ni curará las heridas, ni alimentará a las que están sanas; sino que comerá la carne de las gordas y les romperá las pezuñas.  ¡Ay del pastor inútil, que abandona el rebaño! ¡Espada sobre su brazo, y sobre su ojo derecho! ¡Que se seque completamente su brazo y oscurézcase del todo su ojo derecho!.”

Zacarías 11, 16-17.

Cada profeta en la Biblia dice lo mismo. Por ejemplo, Ezequiel:

“Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y di a estos pastores: Así habla Yahvé, el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos! ¿No es más bien el deber de los pastores apacentar el rebaño? Vosotros coméis su leche y os vestís de su lana; matáis lo gordo, pero no apacentáis el rebaño.”  “de modo que se dispersaron por falta de pastor; vinieron a ser presa de todas las fieras del campo y se perdieron.” “Así dice Yahvé, el Señor: Heme aquí contra los pastores; demandaré mis ovejas de su mano y no permitiré que apacienten mi grey; ni tampoco se apacentarán en adelante los pastores a sí mismos; puesto que Yo libraré mis ovejas de su boca, y nos les servirán ya de pasto.”

Ezequiel 34, 2-3; 5; 10

Esto muestra cuán importante es para el Señor Jesucristo, el verdadero Pastor de Israel, el Gobernador de la Iglesia, que Sus representantes terrenales sean santos y obedientes en su pastoreo, para que no sean procesados por un terrible juicio en el último día: “¡Ay del pastor inútil que abandona su rebaño”!

¡Oh Señor Jesucristo! ¡Siervo ejemplar de los siervos de Dios, verdadero diácono de la humanidad! Has venido en nuestra ayuda, una y otra vez, época tras época, crisis tras crisis. Te suplicamos que nos escuches y tengas misericordia, ven en nuestra ayuda incluso ahora, ¡no te demores! ¡Líbranos con tu fuerte brazo derecho! Oh Verbo, penetrando y prevaleciendo aun cuando se le ignora o es burlada: vence la cacofonía que nos envuelve, ¡restaura la sabiduría que hemos derrochado en nuestras búsquedas vacías! Trueno, entra y permanece con nosotros. ¡Oh Pastor de Israel! Tú que conduces a José como un rebaño, Cordero que estando como uno herido, nos redimes con tu preciosa sangre y nos conduces fuera del desierto hacia una tierra donde mana la leche y la miel, la verdad y el amor. ¡Sálvanos, te lo imploramos!, de todos los pastores inútiles, y concédenos pastores que sean según tu propio Corazón.

Peter Kwasniewski

*Nota de edición: La fotografía pertenece al artículo original publicado por lifesitenews. MarchandoReligion declina toda responsabilidad

Puedes leer este artículo en su sitio original en inglés aquí: https://www.lifesitenews.com/blogs/the-church-needs-good-holy-shepherds-to-seek-out-the-worlds-lost-sheep

Estamos ciertos que la Iglesia necesita buenos y santos pastores, así que si te ha gustado este artículo no te vayas sin antes leer este artículo sobre este tópico en nuestra página.


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Profesor Peter Kwasniewski

Profesor Peter Kwasniewski

Profesor Peter Kwasniewski: (Chicago, 1971) Teólogo y filósofo católico, compositor de música sacra, escritor, bloguero, editor y conferencista. Escribe regularmente para New LiturgicalMovement, OnePeterFive, LifeSiteNews, yRorateCaeli. Desde el año 2018 dejó el Wyoming CatholicCollegeen Lander, Wyoming, donde hacía clases y ocupaba un cargo directivo para seguir su carrera como autor freelance, orador, compositor y editor, y dedicar su vida a la defensa y articulación de la Tradición Católica en todas sus dimensiones. En su página personal podrán encontrar parte de su obra escrita y musical: https://www.peterkwasniewski.com/