Robo de identidad al Obispo

Hoy en día se producen todo tipo de robos desde informáticos hasta el robo de identidad, en el caso de hoy, ni más ni menos que a un Obipo

“Robo de identidad al Obispo”, Miguel Serafín

Haciendo un paréntesis a los temas que he venido tratando, hoy voy a tocar uno que nos atañe a todos los cristianos en esta semana.

Y tiene que ver con algo que está sucediendo día a día de maneras sofisticadas y es la suplantación de identidad, en la que personas inescrupulosas, averiguan nuestros datos y empiezan a actuar en nuestro nombre adquiriendo tarjetas de crédito, comprando propiedades, o efectuando transacciones contractuales en nuestro nombre y hasta llevarnos a deudas astronómicas. Hemos conocido casos de periodistas que han sido suplantados utilizando su nombre. Timadores que han recibido beneficios de los ciudadanos de países extranjeros, cuando los primeros se han hecho pasar por embajadores, diplomáticos, o incluso nobles de otros países. La casuística es variada y abundante.

Por eso hoy traigo a un obispo al que le han robado su identidad, y como murió ya hace algún tiempo, nadie, o casi nadie se ha interesado por devolverle la identidad que le pertenece. Estoy hablando de San Nicolás obispo.

San Nicolás nació en el territorio que hoy conocemos como parte de Turquía, en Patara en el año 270 d.C., y murió en el año 343, y es conocido como San Nicolás de Bari, por un santuario en su honor localizado en esa ciudad italiana.

Lo máximo que llegamos a saber de San Nicolás, es que pertenecía a una familia adinerada y que ya siendo obispo, un día se entera de que un hombre que tenía tres hijas había quedado viudo y había caído en desgracia económica, por lo cual no podía ofrecer dote o dinero o bienes a sus hijas para casarse, dote que era costumbre que la mujer recibía de su padre para aportar al matrimonio. Esto quería decir que el futuro de sus hijas era incierto, porque sin dote no podría casarlas, lo que significaba que tendrían que llevar una vida licenciosa trabajando en burdeles porque era lo usual de esa época.

Al enterarse San Nicolás, de que la hija mayor había entrado en edad de matrimonio, usando sus habilidades tipo Tom Cruise en Misión Imposible, entra en casa de este hombre devoto y buenas costumbres, evade todos los anillos de seguridad de la casa, evita las alarmas (cacharros dejados por ahí) y se descuelga desde el techo por medio de una cuerda, quedando suspendido en el aire con brazos y piernas extendidas, a solo milímetros del gato que se hallaba en el suelo y que hubiera despertado a maullidos si San Nicolás no hace una pirueta y equilibrio para no hacer contacto con el animal.

Por supuesto que esto último es una dramatización de cómo lo hizo San Nicolás, lo cierto es que entró en casa de este buen hombre devoto y en lugar de sustraer cosas, le deja una bolsa con oro para que pueda casar a la hija. Lo hizo a escondidas para no hacer sentir mal al padre, repitiendo la operación por segunda vez cuando la segunda hija llegó a la edad de casamiento; y cuando la tercera y menor de las hijas llegó a la misma edad, el buen hombre estaba atento a descubrir a su benefactor y montó guardia por días, hasta que San Nicolás entró en su morada y los sorprendió dejando allí la tercera bolsa de oro. San Nicolás modestamente le pide al hombre que tome la bolsa por favor, y que no diga nada porque no quiere que se entere nadie de su acto de caridad (cómo debe ser); pero al parecer el hombre no pudo contener su agradecimiento y reconocimiento a San Nicolás, y no guardó el secreto, porque de lo contrario no nos hubiéramos enterado y no lo estaríamos contando.

Esta fue la base general para que el nombre de San Nicolás se hiciera famoso y un hombre regordete con cara de muy bueno y bonachón se vistiera de rojo y empezara a utilizar el nombre de San Nicolás diciendo que traía regalos a los niños del mundo desde el polo norte en un trineo tirado por renos. Ahí empezó el plagio del bueno de San Nicolás. Así es como nace Santa Claus, que se ha apoderado del sentido de la navidad, en donde todo se ha convertido en regalos, gastos, fiesta, despilfarro y alcohol.

En ocasiones damos como culpables a los comerciantes que se benefician de esta figura en esta época, creando a Santa Claus lucrativamente. Pero la verdad es peor, la imagen, el plagio del nombre de San Nicolás por medio de Santa Claus, ha hecho perder TODO EL SENTIDO DE LA NAVIDAD. Navidad es natividad, y no celebramos otra natividad distinta a la de Nuestro Señor Jesucristo.

Cristo vino al mundo, para NUESTRA SALVACIÓN. Ese es el motivo de la fiesta y la alegría y deberíamos celebrarla con toda reverencia porque sabemos cual fue el destino final de esa primera venida aquí en la tierra de ese Jesús, Nuestro señor que se hizo niño indefenso al nacer en las pobres condiciones de un pesebre. Eso, se olvidó por completo. Los niños de 8 a 13 años sufren un pequeño trauma y lloran cuando los padres les cuentan que Santa Claus no existe. Nunca les dicen que Jesús nació para morir por nosotros. No olvidemos que en países de Latinoamérica, el que traía los regalos a los niños era el Niño Jesús, en Colombia con cariño y respeto era El Niño Dios, incluyendo el principal regalo que es la salvación. Santa Claus también lo sustituyó.

Jesús, que es el mismo Dios, la segunda persona de la Santísima Trinidad, se hizo hombre y habitó entre nosotros SIN DEJAR DE SER DIOS.

Y aquí la parte más importante de la vida de San Nicolás, que, siendo obispo, fue parte del primer concilio ecuménico de Nicea en el año 325, convocado por el emperador Constantino, donde Arrio, tuvo la posibilidad de exponer su famosa herejía que conocemos como el Arrianismo, que en resumen dice que Dios Padre, creó al Hijo, y por lo tanto el Hijo no es Dios, sino alguien muy especial; que no es Dios porque es de naturaleza distinta. Esa herejía contradice nuestra fe. Es en este concilio donde se define y está ahora contenido en el credo que dice que El Hijo, es “engendrado, no creado” y también dice “de la misma NATURALEZA DEL PADRE”.

Cuando San Nicolás escucha la barbaridad de Arrio, le plantó una bofetada por tamaña herejía que acababa de exponer, que consta en pinturas de la época. Por eso, a San Nicolás por mucho tiempo se le conoció no sólo por su caridad, sino también como el patrón de la anti-herejía.

San Nicolás sufrió por defender la fe al ser desprovisto de su episcopado por haberle dado la bofetada a Arrio; le retiran los símbolos del episcopado: el palio episcopal y el libro de los evangelios o evangeliario, que se les daba a los obispos cuando eran consagrados. San Nicolás fue puesto en prisión y la tradición cuenta que esa noche en la cárcel, Nuestro Señor Jesucristo y la Santísima Virgen María, lo visitan y Nuestro Señor le entrega el libro de los Evangelios, y La santísima Virgen le da su palio episcopal, devolviéndole así el episcopado, por haber defendido la Divinidad de Jesucristo. Tradición que algunos artistas también se encargaron de plasmar.

El robo de identidad ha llegado más lejos todavía.

No sólo la identidad de San Nicolás que ya es triste, no sólo la identidad de la Navidad que es peor, sino que volviendo al arrianismo y otras muchas herejías, se están robando la identidad de la verdadera Iglesia Católica y nos están presentando una Iglesia falsa. Jerarcas de muy alto rango vuelven a decir que Jesús no era Dios, que Jesús no hizo milagros, que Jesús no fundó una Iglesia, que Jesús no expulsó demonios, etc. Están empezando a insistir en esto desde todos los rincones de la jerarquía de la Iglesia en el mundo.

Si Jesús no era Dios, quiere decir que no se quedó en la Eucaristía, por lo tanto, propondrán abolir la consagración y la abolición de La Sagrada Comunión, es decir el sacrificio perpetuo. (Ver Mt. 24, 15 refiriéndose a la profecía de Daniel 12, 11).

Cuatro exorcistas se comunicaron con el padre Richard Heilman de Estados Unidos para que distribuyera el mensaje de la necesidad de que todos los católicos hicieran penitencia, ayuno y oración CONSTANTE. Los exorcistas dicen que, en diferentes sesiones de exorcismo en diferentes personas, los demonios han reconocido que su poder ha aumentado con los actos satánicos que se llevaron a cabo recientemente en El Vaticano en la apertura del Sínodo de la Amazonía en octubre.

No es coincidencia que estos exorcistas declararon día especial para ofrecer actos de reparación al Sagrado Corazón de Jesús, el 6 de diciembre, fiesta de San Nicolás, el patrono anti-herejía.

Miguel Serafín

No se marche sin conocer a nuestras firmas

Nuestro artículo recomendado:


*Se prohíbe la reproducción de todo contenido de esta revista, salvo que se cite la fuente de procedencia y se nos enlace.

 NO SE MARCHE SIN RECORRER NUESTRA WEB

Marchandoreligión  no se hace responsable ni puede ser hecha responsable de:

  • Los contenidos de cualquier tipo de sus articulistas y colaboradores y de sus posibles efectos o consecuencias. Su publicación en esta revista no supone que www.marchandoreligion.es se identifique necesariamente con tales contenidos.
  • La responsabilidad del contenido de los artículos, colaboraciones, textos y escritos publicados en esta web es exclusivamente de su respectivo autor