Inmaculada Concepción de María

Evangelio del día. Santa Misa Tradicional

Evangelio de San Lucas, I, 26-28

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. El ángel, entrando en su presencia, dijo:

«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo»

Inmaculada Concepción de María. Meditación

La Inmaculada Concepción de la Virgen María ya aparece implícitamente anunciada y muy discretamente en los principios de la creación y después la caída de Adán y Eva. Ella es la primera promesa que recibimos para nuestra redención:

Pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu linaje y el suyo; ella te aplastará la cabeza y tú estarás al acecho de su calcañar.”Génesis, III, 15.

En la mente de Dios ya estaba previsto el hecho de la Inmaculada Concepción, aunque en ese pasaje del Génesis no haya sido mencionado explícitamente.

Sin embargo, parece que durante siglos la Virgen María no se menciona en la historia y apenas en el siglo XIX se declara el Dogma de su Inmaculada Concepción por el Papa Pio IX en 1854. Este Papa tuvo que sufrir mucha persecución y calumnias por haber pronunciado este Dogma y el de la Infabilidad Pontíficia. Ambos dogmas pusieron furiosos a los enemigos de la Iglesia, que ya en esos momentos comenzaban a infiltrarse en la misma.

Tenemos una anécdota que ilustra esa realidad

Se sabe que la esposa de Napoléon era una piadosa católica y muy respetuosa con el Sumo Pontífice. Ella le envió información al Papa para hacerle saber que no debía confiar en su marido y que tuviese mucho cuidado y prudencia con él, informándole de los motivos. Pasados muchos meses, la emperatriz volvió a escribir al Papa con las siguientes palabras: “Tenga mucho cuidado su Santídad, de las personas con las cuales usted está rodeado, pues la carta que yo le envié a usted, estrictamente confidencial; ha terminado en las manos de mi marido, un tiempo más tarde…” El Papa Pio IX comprendió que no se podía fiar ya ni de los más cercanos colaboradores, pues esa carta y documentación, él mismo los había ocultado en un cofre con llave ¡en su propia habitación privada! Y eso sucedió en el siglo XIX en el Vaticano… ¿¡Cómo será la situación ahí dentro en la actualidad..!?

En efecto, la furia de los enemigos de la Virgen Inmaculada y del Dogma de la Infabilidad Pontíficia, fue tal, que los gobernantes anticristianos de Europa, entre otros ‘motivos’, decidieron robarle los Estados Pontificios al Vaticano. Y no sólo eso, sino que las persecuciones y calumnias fueron tales que los sufrimientos del Papa se prolongaron hasta el final de su vida, pues en los mismos funerales de Pio IX, cuando su ataud salía en procesión por la Plaza de San Pedro, muchos presentes arrojaban piedras y barro contra el mismo. En efecto, fue un día triste, nublado y con lluvia. La naturaleza acompañaba en su martirio de sufrimiento hasta el último momento, al Pontífice que sufrió gran persecion por su defensa de la Inmaculada y por su doctrina antiliberal.

¿Y cómo es posible que se proclame a la Inmaculada cuando ya han pasado veinte siglos de historia en la Iglesia? ¿Cómo es posible que sólo después de tantos siglos, se nos presente una era tan Mariana? : 1846 aparición de la Virgen en Lasalette para anunciar una gran crisis y cisma dentro de la Iglesia. 1858, Aparición de la Inmaculada en Lourdes, precisamente cuatro años después de la proclamación de su Dogma para así ratificar desde el cielo el Decreto del Venerable Pio IX. 1917, aparición de la Virgen María en Fátima que confirma el mensaje de Lasalette sobre una crisis muy grave dentro de la Iglesia, en su más alta jerarquía y el anuncio de un castigo si no hay conversión de la humanidad. 1950, en la festividad de todos los Santos, S. S. Pio XII proclama el Dogma de la Asunción de María al cielo en cuerpo y alma.

Tiene que ser Providencial que Dios haya reservado para estos últimos tiempos tan convulsos en el interior de la Iglesia, para proclamar los Dogmas de la Virgen María y enviarla a la tierra con mensajes de suma gravedad y así alertar a sus hijos abandonados y traicionados por la mayoría de una jerarquía tibia e infectada por el maligno, como lo declara el mismo Tercer Secreto de Fátima.

La razón de que los últimos tiempos se reserven para la intervención especial de la Virgen María, como enviada de Dios a la tierra, es y debe ser teológica; por el mismo hecho de que la Inmaculada, SEGÚN LA MISMA PROMESA DEL GÉNESIS, APLASTARÁ LA CABEZA DE LA SERPIENTE.

  1. La Inmaculada le aplasta la cabeza a satanás por primera vez, cuando este tiene que sufrir la profunda humillación de su INMACULADA CONCEPCIÓN.
  2. Le aplasta la cabeza a satanás por segunda vez, cuando ella se declara esclava del Señor y al pronunciar esas palabras eternas “Hágase en mi según tu palabra“, en ese instante SE REALIZA LA ENCARNACIÓN DEL HIJO DE DIOS EN SU SENO, hecho que vuelve a humillar profundamente al maligno.
  3. La tercera vez que la Virgen María aplaste la cabeza de Satanás, será la última y la definitiva. El maligno es consciente de ello, es por lo mismo que en los últimos tiempos corromperá más almas que en toda la historia de la humanidad, porque sabe que le quedará ya muy poco tiempo para seducir…

La batalla definitiva entre la mujer y la bestia está profetizada en el libro del Apocalípsis, XII, 1. Es decir, que está reservada para los últimos tiempos.

Es la humildad de la Virgen María y no sólo su Inmaculada Concepción, lo que ha aplastado el poder de Satanás.

Recordemos que Lucifer era el ángel más bello al comienzo, no conocía el pecado, es decir, tampoco tenía mácula de imperfección; pero, la diferencia con la Virgen María, es que ella en lugar de ensoberbercerse con su Inmaculada Concepción, SE LA OFRECIÓ A DIOS Y SE CONFESÓ SIERVA DEL SEÑOR, dando gracias y gloria a Dios en lugar de alabarse a sí misma: Eso es lo que la justificó y con ello APLASTÓ LA CABEZA DE SATANÁS.

Durante un exorcismo, nos relata el teólogo Renzo Lavatori, en su “Antología Diabólica”, el demonio reveló el motivo teológico por el cual no soporta tan siquiera el escuchar el nombre de la Virgen María y por qué ella le aplasta la cabeza de una manera tan humillante. El exorcista, en el momento en el que pregunta al demonio su nombre, como lo prescribe el Ritual de Exorcismos, responde afirmando: “yo soy aquel que se niega a sí mismo.” Desde el punto de vista teológico y filosófico esta respuesta tiene una lógica tremenda: Satanás no reconoce, no acepta ni quiere ser una creatúra de Dios; él “quiere ser Dios” y para ello tiene que negar su condición y su naturaleza de creatúra. Es por ello “que se niega a sí mismo”, porque en su inmensa soberbia no puede sufrir haber sido creado y arrodillarse ante Dios.
Mientras que la Virgen María en el mismo instante que afirma: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mi según tu palabra,” Está reconociendo su naturaleza de creatúra y se somete además a la voluntad Divina ¡adorándole a Él y no a sí misma! En ese mismo instante con su humildad, APLASTA LA CABEZA DE SATANÁS. Es por esa razón teológica, que Satanás no puede escuchar ni pronunciar el nombre de María, porque es tremendamente humillante que una creatúra tan pequeña ante su naturaleza angélica, le haya humillado y que ahora tenga más poder que él mismo.

A menudo nos olvidamos que la Inmaculada venció a Satanás con humildad. Alabamos su Inmaculada Concepción, la festejamos, le componemos poesías y canciones, le construimos templos, basílicas y ermitas; pero, ¿le imitamos en esa virtud indispensable para la salvación propia?

Esa es la verdadera razón por la cual N. S. Jesucristo a la mujer que le aclama afirmando, “Bienaventurado el seno que te llevó y los pechos que te alimentaron, ” le respondió: “Bienaventurados más bien aquellos que cuando escuchan la palabra de Dios, la ponen en práctica.” Porque si la Virgen María no hubiese sido humilde y no hubiese guardado los mandamientos de Dios, de nada o poco le habría servido ser la madre de Dios.

La Iglesia nos proporciona las fiestas de la Virgen María y hoy la de su Inmaculada Concepción, no sólo para ensalsarla sino ante todo para imitarla.

Ave Maria sine labe concepta+

P. Ricardo Ruiz Vallejo.

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Esperamos que la meditación de la Inmaculada Concepción de María les ayude a crecer en su vida espiritual

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Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruiz

Padre Ricardo Ruíz: 1980 Filosofía y latín en el Seminario Ntra. Señora Corredentora de Buenos Aires; 1986 Teología, Francés en Suiza; 1988 Ordenación sacerdotal, Seminario San Pío X, Suiza; 1988 Primer apostolado de parroquia en San Nicolás du Chardonnet, París, Francia; 1988-1990 Misión Parroquial en Mexico; 1991 - 2000 Madrid. España; 1996-2000 Exorcista "Ad Actum" en Valencia; 2000 - 2001 Parroquia en Wausau, Wisconsin, EEUU; 2000-2001 Capellán Hermanas del Corazón Real de Jesús. María Alm, Austria; 2002 - 2006 Capellán de convento Hermanas De La Presentación, Iowa, EEUU; 2006 - 2018 Casa De Retiros San José. Madrid, España.