Una charla sobre el Sínodo del Amazonas: cuatro aspectos.

Sínodo del Amazonas ha traído confusión y perplejidad para los católicos, principalmente en lo que se refiere a la idolatría a la Pachamama, la inculturación, el ataque al celibato sacerdotal y la ordenación de diaconisas.

Una charla sobre el Sínodo del Amazonas: Idolatría, confusión sexual y más, un artículo de Peter Kwasniewski para LifeSiteNews

Traducido por Beatrice Atherton para Marchando Religión

El 24 de noviembre di una conferencia titulada: “Una revisión teológica del Sínodo del Amazonas” en la Parroquia Regina Caeli, en la Arquidiócesis de Galveston-Houston, que estuvo focalizada en cuatro tópicos: primero, las violaciones al Primer Mandamiento que se llevaron a cabo en el Vaticano; segundo, y siguiendo de cerca al primero, la confusión de inculturación con sincretismo; tercero, la propuesta para abolir el celibato clerical obligatorio; y cuarto, la propuesta para ordenar diaconisas. Intenté mostrar el hilo que conecta todo entre sí y las reformas y tendencias del periodo postconciliar.

 Al evento asistieron cerca de 150 personas y fue grabado, así que muchas otras pudieron verlo. Un editor preparó una versión que ofrece comentarios visuales con imágenes del Vaticano y fotografías de varios eventos o de la gente que se menciona.

Aquí hay algunos momentos memorables de la conferencia (el texto completo puede encontrarse en inglés acá)

Sobre la perpetración de la idolatría:

Los Diez Mandamientos están numerados según su orden de importancia. Piensen lo que significa: tener falsos dioses es un pecado peor que el adulterio o que el asesinato. Por esta razón es que yo no dudé en agregar mi firma a las de cientos otros académicos y pastores en la reciente “Protesta contra los actos sacrílegos del Papa Francisco”, fechado el 9 de noviembre y publicado el 12 de noviembre.

Antes de continuar debemos definir el término clave. “Pachamama” es una diosa o una divinidad Sudamericana de la fertilidad, venerada por siglos por los paganos, por los pobremente evangelizados o catequizados cristianos y, más recientemente, por algunos cultos New Age. Algunos comentaristas han desestimado los cargos de idolatría y sacrilegio, argumentando que las figuras de madera no eran ídolos, que ellas no eran seres venerados como dioses, espíritus o fuerzas de la naturaleza, y hasta que ellas estaban representando a la Virgen María (pero representada ofensivamente). Pero estos argumentos no resisten al escrutinio crítico.

Ya que las imágenes de la Pachamama no representan al verdadero Dios, ni a la Santísima Madre, ni a otro santo cristiano, los actos religiosos involucrados en ellas están condenadas por la enseñanza católica. La sección titulada “idolatría” en el Catecismo de la Iglesia Católica enseña, en el número 2112, que el Primer Mandamiento, en condena al politeísmo, “exige al hombre no creer en otros dioses que el Dios verdadero. Y no venerar otras divinidades que al único Dios.” Nótese cómo el Catecismo usa las palabras más generales “venerar” y “divinidades” más que “adorar” y “dioses”. La Iglesia está estableciendo la vara relativamente baja en cuanto a lo que constituye idolatría. Si bien las postraciones que ella recibió sugieren fuertemente latría o adoración, está más allá de la discusión que la Pachamama fue, en último término, venerada en estas ceremonias con el patrocinio papal. El lenguaje del Catecismo también hace irrelevante el acalorado debate sobre si la Pachamama, en la actual usanza amazónica (a diferencia del Inca) es verdaderamente vista como una “diosa” o no. Porque la palabra “divinidad” es más amplia que “dios” o “diosa”, y esta cubre también la creencia animista y/o panteísta de que ciertos objetos y lugares son intrínsecamente sagrados, numinosos, y santos para ser reverenciados religiosamente. El honor religioso dado a la Pachamama en Roma, y en cualquier parte, deja claro que “ella” o la “Madre Tierra” representada por sus imágenes, es vista por sus devotos como algún tipo de “divinidad” y ciertamente no “al único verdadero Dios”.

Finalmente, el siguiente párrafo del Catecismo, n° 2113 habla de “idolatría” en términos bastante generales como constituido por falsos paganismi cultus (falsos cultos paganos). Ya que los ritos religiosos de la Pachamama llevados a cabo en Roma no fueron claramente monoteístas (es decir, cristianos, judíos o musulmanes) se sigue que fueron paganos. El hecho de que Jesús, María o uno o dos santos cristianos sean venerados junto a divinidades tribales tradicionales, que es técnicamente conocido como “sincretismo”, no dejarían tales cultos de ser paganos. Los hindúes y otros tipos de paganos a menudo están lo suficientemente encantados de incluir a Jesús como un dios entre otros de su variado panteón tal como de hecho, los antiguos romanos estuvieron dispuestos a hacer.

Todo esto no tiene que ver con la tan mencionada “inculturacion”. Esto es sincretismo, la mezcla deliberada de cultos paganos y cristianos, que ha sido combatido por la Iglesia y sus misioneros por veinte siglos. Los misioneros no tomaban un ídolo pagano y lo vestían como a la Santísima Virgen María, sino que ellos más bien tendían a quemar y a destruir los ídolos, como se lee con frecuencia en las vidas de los santos.

El obispo Erwin Kräutler, una figura clave en el Sínodo, sostuvo el 30 de octubre que las imágenes de la Pachamama eran “una forma de expresión de los pueblos indígenas”, lo cual puede ser “integrado a nuestra [católica] liturgia. Y si para muchos es una divinidad, entonces arrojarlas al Tiber es un ataque contra el alma de un pueblo.” Este es un sorprendente par de afirmaciones, ya que mientras admite que muchos aún perciben y tratan a la Pachamama como una divinidad y, sin embargo, aboga por integrarla al rito de la Misa Amazónica propuesto como un símbolo valioso. Yo no sé si admirarme más de la blasfemia o de pura incoherencia intelectual. Los símbolos importan, ellos significan algo. Los símbolos no son cosas al azar que pueden ser interpretadas según cada uno quiera.

Sobre la inculturación:

La “inculturación”, descrita en el documento de trabajo y reiterada en el documento final del Sínodo, es un falso enfoque enraizado en el indiferentismo religioso, relativismo dogmático y experimentalismo litúrgico. Irónicamente, si se aplicara, este enfoque no inspiraría nuevas corrientes de cultura en el Amazonas, sino que meramente colonizaría a los no- europeos con la moderna angustia europea de ex-cristianos autodespreciados, que tienen un odio dirigido directo al propio pasado de Europa y a las tradiciones propias de la Iglesia.

En realidad, son las culturas paganas las que están necesitadas de conversión y elevación. Cualquier elemento tomado de estas culturas, debidamente purgadas de pecado y error, permanecerán como materia a la “forma” impartida por la fe católica dadora de vida. Es la Iglesia el agente, la forma y la meta de cualquier verdadera inculturación, mientras que la cultura que receptora es la materia que recibe la forma del agente por bien a la salvación en Cristo…Nunca es necesario buscar, como una meta, tomar los elementos de una cultura pagana e incorporarlos en la cultura sagrada. Si existen elementos dignos de elevación a un dominio sagrado, esto sucederá lenta, sutil y con discernimiento. Correr tras estos elementos en una especie de búsqueda desesperada de revelación está destinada al fracaso. Es una especie de prostitución a la época presente y a su malvado príncipe. El tan llamado “rito amazónico”, fabricado por un comité e impuesto por un fiat episcopal, es contrario a las leyes del desenvolvimiento orgánico litúrgico y a la primacía del Evangelio por sobre todas las culturas a las que llega. La inculturación tal como ha sido entendida y practicada por los revolucionarios litúrgicos es una táctica más de Satán para desestabilizar y desnaturalizar a la Iglesia de Dios, para aguar sus distintivos, para envenenar y contaminar su divino culto y su humana cultura.

Quizás el error más llamativo en el Instrumentum Laboris y en las discusiones del Sínodo es la idea del mundo como una revelación divina más que lo que se encuentra en la lex orandi y en la lex credendi del cristianismo. En una entrevista con Ross Douthat publicada el 9 de noviembre, el Cardenal Raymond Burke observa:

“Lo que fue propuesto en el documento de trabajo…es una apostasía de la fe católica. La negación de la unicidad y universalidad de la encarnación redentora de la obra salvadora de nuestro Señor Jesús…Me refiero a la idea de que la gracia de Jesús es un elemento en el cosmos, pero es el cosmos, el mundo, esto es la última revelación. Y por lo tanto, incluso al ir a una región como la Pan-Amazónica no te sería necesario predicar el Evangelio porque ya reconoce ahí la revelación de Dios. Esto se aleja de la fe cristiana.”

Nuestra religión llega a nosotros de Dios que interviene decisivamente en la historia humana y nos da el mensaje de salvación, para la cual cada cultura, como cada individuo, debe doblar la rodilla en un proceso de conversión. Es el hombre quien debe someterse a la verdad de lo alto, someterse a la fe, al bautismo, al orden eclesial, a la liturgia. No es la vedad la que debe someterse al hombre y reflejar sus aspiraciones internas, sentimientos o ideas. Esta última visión fue defendida por los modernistas del siglo 19 y principios del 20, y por sus discípulos de los últimos días, incluyendo al Papa Francisco. No debiéramos estar sorprendidos que él haya defendido tantas herejías, docenas de ellas, porque el Modernismo en sí fue definido por San Pío X como “la síntesis de todas las herejías”.

El ataque al celibato sacerdotal:

Es importante entender que este ataque no tiene nada que ver con la escasez de sacerdotes. Siempre ha existido una escasez de sacerdotes en los territorios de misión, y sin embargo, nadie antes de nuestra decadente década había pensado en que la abolición del celibato era la solución correcta. Es más, la Iglesia ha obedecido a Cristo redoblando sus oraciones para el Señor de la Viña, rogándole enviar más trabajadores a su viñedo, y purificándose de la corrupción para que así ella pueda encontrarse digna de que sus oraciones sean respondidas.

Sabemos también, como el obispo Atahanasius Schneider dijo en su excepcional libro Christus Vincit, que ha habido cristianos heroicos en todas las épocas que han preservado a pesar de la privación sacramental, porque les fue enseñada la fe y se mantuvieron fieles a ella. Cita especialmente el ejemplo de los católicos japoneses que mantuvieron la fe ortodoxa por más de 200 años sin sacerdotes o acceso a ningún sacramento, aparte del bautismo. Cuando los misioneros franceses re-establecieron contacto con estos cristianos, ellos “estaban sorprendidos de encontrar que sabían el Credo de los Apóstoles y muchas oraciones, incluyendo el Padre Nuestro, El Ave María y [otras oraciones del] rosario, tanto en japonés como en latín”. Francamente, este es un mejor registro que las iglesias locales de casi cualquier país después del Concilio Vaticano Segundo puede tener, a pesar de una comparativa abundancia de obispos y sacerdotes.

El celibato es una de las joyas de la corona de la cristiandad latina. Las raíces de esto se encuentran en muchos pasajes del Nuevo Testamento y está confirmada por los abundantes testimonios de los Padres de la Iglesia. El matrimonio no es absolutamente incompatible con las órdenes sagradas, ya que el poder del orden es un don sobrenatural que puede ser conferido a cualquier hombre apto por la imposición de las manos. Sin embargo, el matrimonio es relativamente incompatible con las órdenes sagradas, lo cual explica porque, desde tiempos apostólicos en adelante, existe un esfuerzo constante para hacer cumplir la continencia perpetua entre el clero. El Este cristiano da testimonio de esta conexión de tres maneras: primero, abrazan la vida monástica o consagrada como la más alta vocación; segundo, los obispos pueden ser escogidos solo de entre los célibes; y tercero, hasta los sacerdotes casados deben abstenerse de sus relaciones maritales el día antes de ofrecer la Divina Liturgia, lo cual es una de las razones de porque la liturgia eucarística diaria es rara en el Este fuera de los monasterios y de las catedrales. En realidad, el celibato es profundamente conveniente al estado clerical, y la conveniencia en la tradición católica es muchas veces el mayor y más fuerte argumento para lo que creemos y para lo que hacemos.

Por tanto, la recomendación del Sínodo del Amazonas golpea a la Imitatio Christi de la Iglesia Católica, su adherencia a la enseñanza bíblica y al testimonio de la patrística, y su fidelidad al consistente Magisterium que viene desde los primeros tiempos hasta ahora. Esta novedad del Sínodo debe ser rechazada sin reservas.

Sobre el ministerio para las mujeres:

Todas las liturgias eucarísticas tradicionales, tanto del Este como del Oeste cristiano, están estructuradas jerárquicamente: los roles del obispo, sacerdote, diácono, subdiácono, lector, acólito, y así sucesivamente, están claramente delineados. Solo los hombres sirven en estos roles, ya que todos son modos del ejercicio del sacerdocio real de Cristo en la carne. Los fieles presentes también tienen su rol, el cual no deber ser confundido con los roles de ninguno de sus ministros.

Lo que está claro es que las diaconisas nunca ejercitaron propiamente un ministerio litúrgico, uno involucrado con la administración de los sacramentos, especialmente el de ofrecer el Santo Sacrificio de la Misa. Por tanto, hablar hoy de “diáconos” y “diaconisas” en el mismo contexto es simplemente un equívoco, como hablar de los cánones de una catedral y el Canon Romano. La palabra en griego significa sencillamente “sirviente” y seguramente, tanto hombres como mujeres eran siervos en variados roles. Pero al igual que la práctica de la comunión en la mano murió hace más de mil años atrás, así la práctica de emplear diaconisas. Es un ejemplo más de falso anticuarismo para tratar de volver en un contexto totalmente diferente.

Sin dudas, fue la introducción del Novus Ordo, él mismo también un producto del falso anticuarismo, lo que ha creado el actual empuje para el ministerio litúrgico para la mujer…Porque la actual confusión se la tenemos que agradecer a Pablo VI y a Juan Pablo II, desde que el primero abolió las órdenes menores de antaño; el último permitió féminas como servidoras del altar, y ambos permitieron Ministros Extraordinarios de la Eucaristía. El nuevo rito de la Misa es horizontal y democrático en su manera de practicarlo: los oficios jerárquicos o se cancelan o se confunden, la distinción entre sacerdote y laicos es imprecisa, los roles de hombres y mujeres se mezclan de un modo solo imaginable después la Revolución Sexual, y en lugar de la verticalidad de la acción simultánea directa a Dios, existe la liturgia lineal, modular y secuencial al servicio del racionalismo orientado a la audiencia. El simbolismo de la separación y articulación dentro del edificio de la iglesia no es respetado por el rito o sus rubricas. En tal ambiente no existe una razón convincente para excluir a las mujeres de los ministerios porque el concepto entero de liturgia ha sido desconectado de la tradición, homogeneizado y aprovechado para funciones utilitarias y sociales, no simbólicas ni teológicas.

Seguramente no es irracional pensar que los demonios a través del Sínodo se invocaron en forma tácita, antes y después de este y estaban empeñados en trabajar por la Revolución Sexual eclesiástica, consistente en la más grande nunca antes vista confusión o negación de los sexos masculino y femenino y la denigración del don de la continencia perpetua. De esta manera, el régimen vaticano se coloca a sí mismo en contra tanto de la creación al principio, representado por la dualidad pro-creativa de los sexos, como de la re-creación en Cristo, representada por el Nacimiento Virginal y el virginal Sumo Sacerdote.

Sobre las consecuencias del sínodo y cómo deberíamos reaccionar:

¿Qué podemos hacer en estas circunstancias?  ¿Qué se supone que debemos hacer? La respuesta es simplemente esta: debemos contrarrestar la apostasía en la Iglesia adorando al único verdadero Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo tan devota y frecuentemente como podamos; debemos aferrarnos a la sola y única fe católica recibida de la tradición y nunca abandonarla bajo ninguna presión o cualquier tipo de amenaza. Debemos incrementar nuestra asistencia a Misa y los rosarios; renovar nuestra consagración a la Bienaventurada Virgen María; hacer penitencia y actos de reparación, especialmente el ayudo y asistiendo a la Adoración Eucarística. Cuando los apóstoles no pudieron expulsar a cierto demonio, el Señor les dijo: “Esta raza no puede ser lanzada, sino por la oración y el ayuno” (Mateo 17, 21). ¿No estamos confrontando la obra de los demonios, no ya más actuando en forma secreta, sino que abiertamente?

El realismo cristiano es realismo sobrenatural, uno que está plagado de esperanza y confianza. Reconocemos que Dios mismo ha permitido esta oscuridad, ya que nada escapa a Su voluntad y que Él está y siempre estará a cargo, así como Cristo mientras estaba durmiendo en el bote permanecía a cargo de la tormenta. Cuando Dios permite el mal, lo hace con el fin de elevar santos y exponer las obras de la oscuridad por su fealdad. Mientras cualquier compromiso conveniente entre la Iglesia y el mundo permanezca oculto, este perdurará, pero cuando la fealdad de este compromiso se haga visible, entonces su condenación estará sobre él. Cada periodo de crisis en la historia de la Iglesia ha producido un siguiente periodo de paz y claridad, gracia a las oraciones confiadas y a los enormes esfuerzos de los santos. Tales periodos de paz y claridad son y serán siempre relativos y temporales en este valle de lágrimas, “que no tenemos aquí ciudad permanente, antes buscamos la futura” (Hebreos 13, 14)

 Para mí, este es un gran consuelo porque me ayuda a pensar dos veces antes de decir algo así como: “la Iglesia está desmoronándose frente a nuestros ojos” o “la Iglesia está siendo destruida.” No. Parte de la Iglesia en la tierra está apostatando porque aquellos que aún viven en esta vida mortal pueden cambiar para peor, pero la Iglesia de Cristo en su perfección actual en el cielo es inmortal, inmaculada, más allá del alcance del pecado o del mal, y nosotros somos miembros de esta misma Iglesia, sostenida por sus oraciones, envuelta en su gracia, atraída por su gloria. Las puertas del infierno no pueden prevalecer.

Peter Kwasniewski

*Nota de edición: La fotografía pertenece al artículo original publicado por lifesitenews. MarchandoReligion declina toda responsabilidad

El texto completo de esta conferencia en inglés aquí.

Puedes leer este artículo en su sitio original en inglés aquí: https://www.lifesitenews.com/blogs/idolatry-sexual-confusion-and-more-a-talk-on-the-amazon-synod

El profesor Kwasniewski tiene otro interesante artículo sobre el Sínodo del Amazonas en Marchando Religión aquí, no te vayas sin antes leerlo.


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Profesor Peter Kwasniewski

Profesor Peter Kwasniewski

Profesor Peter Kwasniewski: (Chicago, 1971) Teólogo y filósofo católico, compositor de música sacra, escritor, bloguero, editor y conferencista. Escribe regularmente para New LiturgicalMovement, OnePeterFive, LifeSiteNews, yRorateCaeli. Desde el año 2018 dejó el Wyoming CatholicCollegeen Lander, Wyoming, donde hacía clases y ocupaba un cargo directivo para seguir su carrera como autor freelance, orador, compositor y editor, y dedicar su vida a la defensa y articulación de la Tradición Católica en todas sus dimensiones. En su página personal podrán encontrar parte de su obra escrita y musical: https://www.peterkwasniewski.com/