Conversaciones familiares Navideñas, ¡Qué miedo, mamá!

“Dan, dan, dan, es la Navidad”, dice el Villancio y nosotros nos preguntamos, ¿Qué temas podemos o debemos tratar en las conversaciones familiares navideñas? ¡Lean y tomen ideas!

“Conversaciones familiares Navideñas, ¡Qué miedo, mamá!” Sonia Vázquez

El otro día estaba con un amigo y me comentaba que estaba un poco decaído por el tema de las comidas navideñas y qué sólo de pensar en las conversaciones que podían surgir se le revoloteaba el corazón. Pienso que no es un hecho aislado el de mi amigo, es seguro que la mayoría de nosotros tenemos esa inquietud: “según un reciente estudio elaborado por la web de viajes Weekendesk: el 61 % de los encuestados preferiría viajar en estas fechas para huir de su familia (Fuente: La Voz de Galicia)”

En fin, queridos, parece que el único tema que no resulta conflictivo en una comida familiar es el menú, si está en su punto de sal y si la salsa que acompaña a las patatas está deliciosa: “qué bien cocinas mamá, no hay otra igual en el mundo”.

¿De qué hablan Vds. en la mesa el día de Navidad o la noche de Nochebuena?

Seguro que todos tenemos el cuñado o el hermano ateo que carga filas contra la Iglesia y nos recuerda lo pederastas que son nuestros curas, la sobrina Greta que nos hace reflexionar sobre el pollo que nos disponemos a diseccionar y con su cara de Thunberggg total nos recuerda lo salvajes y anti ecológicos que somos y nos anima a pasarnos al verde (pero no a la Heineken); está en la mesa también el sobrino pro gay recordándonos los derechos lgtbi, la hermana arrejuntada que viene con el maromo a cenar o incluso a dormir a lo que antes era un hogar católico, el papá que dice “con Franco esto no pasaba” y la madre resignada que bebe el cava diciendo “ay, Señor, llévame pronto”. Este es el panorama en general, ¿Qué lugar ocupamos nosotros en esta mesa: el de católicos firmes en la Fe, el de correcaminos mic mic me marcho corriendo, o el del cobardón que esconde la cabeza en el plato mientras el gallo canta tres veces?

En esta época del año, muchísimas señoras mayores que están dispersas por las distintas parroquias por las que toco, me comentan decepcionadas consigo mismas, cómo han tenido que transigir en sus propias normas, ya que consideran que si hacen alguna observación a sus hijos, podría ser que estallara una tormenta y no acudieran en estas fechas.

Queridas y queridos, si Vds. han tirado la toalla, si se han rendido y no se han atrevido a decir: en mi casa no, sepan que estarán celebrando lo que quieran menos la Navidad.

¿Por qué tenemos que aguantar que nos digan que no podemos hablar de religión en la mesa? La Navidad es una fiesta religiosa y ese debe ser el tema central de conversación, es el nacimiento de Cristo, ¿Lo celebra quién en una mesa alza la voz diciendo que la Iglesia católica está llena de pederastas? ¿Festeja la Navidad una mujer o un hombre que está con su “pareja” y que conviven sin estar casados por la Iglesia? ¿Celebra la Navidad nuestra Greta casera cuando dice delante de todos que está a favor del aborto? ¿Celebra la Navidad nuestro sobrino cuando dice que lo mejor del mundo es la marcha LGTBI? ¿Celebra la Navidad nuestra hermana cuando dice que es necesario aprobar la eutanasia? ¿Celebra la Navidad nuestra madre cuando afirma que ha tenido que transigir con toda esta mundanidad que ocupa lo que antes era un hogar católico?

Pues aquí no acaba todo, incluso hay abuelos que ya no ponen el Belén para no ofender a sus hijos o a sus nietos…Como si un Recién nacido pudiera molestar a alguien…nuestro pequeño Jesús viene a cambiar el mundo. Se dice en España que los niños vienen con un pan debajo del brazo, pues este que nace, no sólo trae el pan, sino que trae el Pan de la vida eterna.

¿Qué sucedería si en la mesa de Navidad en vez del menú nos encontráramos una imagen de Jesús? ¿Qué pasaría si dijese la abuelita que el alimento de esta Navidad sería únicamente espiritual? Quizás se marchasen casi todos…digo “casi” porque yo me quedaría y estoy segura que Vd. que me está leyendo, también y añado más, aunque todos se fueran la abuela no estaría sola, quedaría con Jesús, que será también el único que nos acompañe en el momento de la muerte…a solas con Jesús, como estuvieron María y José en aquel Bendito momento de la historia en el que nació nuestro Sol…a solas con Jesús…eso es estar acompañado y lo demás…cuentos navideños. No nos acompaña quién ofende nuestra Fe.

No sé como recuerdan Vds. la Navidad de su infancia, yo la mía la evoco como un momento de felicidad extrema en la que los cuatro hermanos  decorábamos aquel árbol tan feo y es que no había otro, ya que nuestra madre consideraba que aquel cumplía el cometido, después a los pies, poníamos con mucho cuidado las figuritas del Belén. Nos sentábamos a cenar y preguntábamos si podíamos tomar “fanta”, llegada la adolescencia nuestra petición ya era un poco más arriesgada, pero mi padre siempre decía sí. Nuestra gran inquietud era ver cuando en el reloj de péndulo sonaban las doce campanadas para empezar a cantar “las doce suenan ya, nació el Niño Jesús en noche fría”, mientras papá dirigía la orquesta de sinfónicos que después de tan señalado momento se retiraban corriendo a dormir para madrugar al día siguiente, ya que había que ir a Misa…

…Han pasado los años y yo no le pido ni a mi madre ni a ninguna madre que nos pongan fanta, ni me voy a presentar vestida con trenzas y calcetines y seguro que Vds. tampoco…Vamos a afrontar la Navidad del siglo XXI, pero lo vamos a hacer cristianamente, con la madurez que dan los años y con la felicidad del Cristiano que ha sido invitado al gran banquete. Deseo compartir velada con mi familia, bendecir la mesa, hablar del motivo principal que nos reúne esos días, que no es otro que el nacimiento de Jesús que viene a transformar nuestras almas y quiero cantar villancicos y, por supuesto, me apunto tanto a los clásicos como a los más actuales y ahí va una propuesta musical del siglo XXI: Es de María y es que siempre está de moda cantar a la Navidad. Que no nos roben la ilusión.

Feliz Navidad, queridos lectores. “Et verbum caro factum est”

Sonia Vázquez

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Sonia Vázquez

Sonia Vázquez

Soy Católica, agradezco a mis padres su empeño y dedicación en el cuidado de mi alma. Estudié la carrera superior de piano y a la par, la de Informática, en el área de programación. Profesionalmente estuve ligada durante años al sector de las Telecomunicaciones, que me siguen entusiasmando, pero mi pasión es la música a la que, a día de hoy, me dedico profesionalmente y al cien por cien. Trabajo como organista, dirijo varias corales y he impartido conferencias sobre la música Litúrgica. Me he formado en Teología, Música Litúrgica y órgano. Mi meta es Dios, la salvación de mi alma y la de aquellos a los que amo. Estoy felizmente casada, somos una familia en Cristo, en la foto me podéis ver con uno de los miembros de nuestra familia, Pastor. Vivo en Galicia, miña terra nai