Vaticano: He aquí por qué los números 💰nunca cuadran

Un tema delicado pero que nuestro vaticanista, Aldo María, sabe tratar como nadie. Hoy nos habla del por qué los números nunca cuadran en el Vaticano, ¿Qué sucede detrás de los muros custodiados por el Papa?

Vaticano.  He aquí por qué los números nunca cuadran“, Aldo María Valli

Artículo original disponible en https://www.aldomariavalli.it/2019/10/20/vaticano-ecco-perche-i-conti-non-tornano-mai/

Traducido por Miguel Toledano para Marchando Religión

Queridos amigos de Duc in altum, he recibido de R.C.B. (Revisor de las Cuentas Bergoglianas, pseudónimo detrás del cual se esconde una persona bien informada) un artículo útil para comprender por qué bajo el perfil económico-financiero, entre reformas bloqueadas, otras nunca puestas en marcha, investigaciones y sospechas, la situación en el Vaticano parece estar en colapso y no se ven vías de salida.

A.M.V.

***

Trataré de explicarme de modo sintético y simple. Partamos de un presupuesto.  Donde hay mucho bien el mal trata de penetrar para compensarlo y el dinero es una buena excusa y un óptimo medio.  En donde hay mucho dinero, todos querrían ocuparse, obviamente defendiendo que lo hacen por el bien común.  En confirmación de ello, en el Vaticano quien se ocupa del dinero a menudo tiene escasa competencia y se rodea de personajes que, aún hablando de “espíritu de servicio” a la Iglesia, se revelan ávidos.

Es complejo explicarlo y quizás difícil creerlo, pero detrás de los muros vaticanos parece haber más burócratas que santos. 

No deberíamos quedar por ello maravillados, visto que lo han mencionado hasta tres papas:  desde León XIII a Pablo VI y Benedicto XVI.  Y los pocos santos que hay figuran bloqueados por el miedo, parecen conejos más que leones.  Ya lo explicó a mediados del diecinueve el beato Rosmini en el libro de  denuncia Las cinco plagas de la Iglesia católica, que le costó censura y suspensión.  Pero las plagas en realidad nunca fueron verdaderamente curadas.  Lo ha reafirmado recientemente monseñor Carlo Maria Viganò, ganándose el exilio, la marginación, la difamación.

Benedicto XVI trató de moralizar las finanzas vaticanas llamando a Ettore Gotti Tedeschi a presidir el IOR y al cardenal Attilio Nicora para presidir el órgano de control financiero (el AIF), pidiéndoles ser transparentes de modo “ejemplar”.  Dicho y hecho, Gotti Tedeschi y Nicora, ambos motivados y competentes, se pusieron a la obra, pero apenas el proyecto de “transparencia ejemplar” (ley anti-reciclaje y sistemas de control) fue  lanzado seriamente, los dos fueron atacados por disparos amigos y enemigos, posteriormente aislados y expulsados.

Siendo el primero un intransigente banquero y el segundo un intransigente hombre santo, jurista y experto de las finanzas, cada uno actuó según su propio estilo y competencias, y ambos, tanto Gotti Tedeschi como Nicora, después de ser atacados trataron de iluminar la cuestión, es decir que hubiese una investigación.

Benedicto XVI ordenó pues una comisión de investigación (la famosa comisión formada por los cardenales Herranz, Tomko y De Giorgi) y el resultado fue que después de pocos meses el papa reinante anunció nada menos que la renuncia al pontificado.

Nunca se pudo saber qué pasó realmente entre el final de 2011 y el comienzo de 2012, cuando algunas personas en el interior de la curia, ayudadas por otras del exterior, cambiaron la ley anti-reciclaje, así como los procedimientos y el papel de la autoridad de control, y hicieron todo sin informar al papa y utilizando sistemas de intimidación nunca vistos.

¿Y qué sucedió hasta febrero de 2013, hasta la renuncia del papa Ratzinger? 

Benedicto pasó a su sucesor todos los documentos necesarios para comprender la situación, pero dichos documentos probablemente no fueron nunca leídos.  Y, en efecto, aún cuando la imagen que se quiso dar al exterior fue la del rigor, las cosas empeoraron progresivamente.

Si los números no cuadran, si los escándalos se suceden y no consiguen disminuir, ¿quién podrá creer jamás en las presuntas reformas hechas o en la voluntad de hacerlas?

Desde marzo de 2013, el nuevo papa, personal y directamente, nombra a los nuevos responsables y organiza nuevas estructuras operativas.  El primer nombrado es el cardenal Pell, al cual el papa confía el ministerio de las finanzas.  Pell por consiguiente investiga y pide análisis profundos, pero también él, al igual que Gotti Tedeschi y Nicora, termina en el punto de mira de alguien:  incluso si las acusaciones de pedofilia contra él no se tienen en pie, queda obligado a volver a Australia para ser procesado y así eliminado.

Pero no basta.  El nuevo presidente del IOR (nombrado en 2013) dimite a los pocos meses, y el nuevo subdirector general del instituto es despedido después de apenas un año junto con el responsable de control de las cuentas, a su vez alejado e incluso investigado y denunciado.

Los titulares de los periódicos filo-bergoglianos explican estos hechos así: “Pobre papa, no le dejan hacer reformas, estos malvados católicos tradicionalistas…”, ¿pero es de verdad así?

He prometido ser sintético y por tanto voy al grano.  Las instituciones  económicas y financieras de la Santa Sede (IOR, APSA, Secretaría de Estado, fundaciones vaticanas y de la Santa Sede) pueden operar como paraísos fiscales. Para que esto no ocurra deben someterse a leyes precisas, proveerse de procedimientos adecuados y subordinados a una autoridad de control independiente y cualificada.  En nuestro caso esta autoridad es el AIF, cuyo director general, atención, está siendo investigado en los últimos días en el ámbito de hechos que también han costado el puesto al comandante de la gendarmería Domenico Giani.

Así que os invito a reflexionar.  Incluso si se supone que una institución de la Iglesia, en cuanto tal, debe tener en su cúspide a personas con altísima ética personal, que puedan rodearse de profesionales de altísima moralidad, la realidad es sin embargo diferente.  Y el actual pontificado no es una excepción.  De hecho, como se ha escrito, el papa ha tratado de sanar las finanzas haciéndolas operar en “clínicas” suizas, de Luxemburgo, de Liechtenstein.  O sea, volviendo a los viejos métodos.

Llegamos a la conclusión.  ¿El actual pontífice quiere verdaderamente hacer ejemplar a la Iglesia bajo un perfil ético?  Por el contrario, los hechos lo niegan. 

Hoy tenemos confusión, no eficiencia.  Sospechas, no transparencia.

¿Y cómo puede una Iglesia evangelizar, en estas condiciones?  Se dice:  queremos una Iglesia pobre.  Pero aparte del hecho de que una Iglesia pobre en recursos no puede ayudar a nadie, lo que hay aquí es una pobreza de credibilidad.

Dicen en Nápoles que el pez apesta por la cabeza.  Me parece una síntesis eficaz.

Revisor de las Cuentas Bergoglianas

Le invitamos a leer más artículos de Aldo María en nuestra página

Nuestro artículo recomendado: Entrevista a Aldo María Valli


*Se prohíbe la reproducción de todo contenido de esta revista, salvo que se cite la fuente de procedencia y se nos enlace.

 NO SE MARCHE SIN RECORRER NUESTRA WEB

Marchandoreligión  no se hace responsable ni puede ser hecha responsable de:

  • Los contenidos de cualquier tipo de sus articulistas y colaboradores y de sus posibles efectos o consecuencias. Su publicación en esta revista no supone que www.marchandoreligion.es se identifique necesariamente con tales contenidos.
  • La responsabilidad del contenido de los artículos, colaboraciones, textos y escritos publicados en esta web es exclusivamente de su respectivo autor
Aldo Maria Valli

Aldo Maria Valli

Vaticanista. Entre sus libros más destacados están: Claustrofobia, Sradicati, el caso Vigano, 266. Jorge María Bergoglio, Benedicto XVI el pontificado interrumpido. Pueden leer sus artículos y leer toda la información sobre su obra literaria en italiano en su página web https://www.aldomariavalli.it/