Un mensaje a los Sacerdotes

Un Sacerdote le pregunta al Dr. Mario Guzmán en qué puntos actuar como sacerdotes ante todo lo que está sucediendo. Un artículo con soluciones, lean:

“Un mensaje a los Sacerdotes”, Dr. Mario Guzmán Sescosse

Queridos sacerdotes, en los últimos años hemos visto como crece la confusión y el escándalo dentro de la Iglesia. Desde los lamentables actos de abuso sexual y la corrupción económica hasta las controversiales acciones dentro del Vaticano consideradas por muchos como apostasía o herejía. Esta situación ha afectado a los fieles quienes nos sentimos desorientados, confundidos y sin saber a quien seguir en una Iglesia cada vez más dividida.

Pero comprendo que a ustedes también les ha afectado esta situación. Como lo dijo el sacerdote de mi parroquia después de los resultados del jurado de Pensilvania en el verano del 2018 “por primera vez sentí vergüenza de portar el alzacuellos, y durante una hora estuve sentado en mi cama decidiendo si lo seguiría utilizando o no, si quería que la gente me identificara en público como sacerdote o no. Al final decidí seguirlo usando y dejarlo en manos de Dios”

Ustedes han dado su vida por la Iglesia. Ustedes han renunciado a una familia y a una vida de laicos. Ustedes han hecho un enorme sacrificio, por lo que supongo que tampoco debe de estar siendo fácil pasar por un momento de tanta confusión y ambigüedad. Que, para ustedes más que para los laicos, ha de ser de gran dificultad ver la crisis de la Iglesia y el escrutinio de la sociedad que suele juzgar desde los sesgos y que en no pocas ocasiones pone a todos los sacerdotes en el mismo cesto de los depravados, corruptos o herejes. Pero los laicos sabemos que no es así, sabemos que la mayoría de usted aspira a la santidad, que decidieron el sacerdocio por amor a Cristo y a la Iglesia, que estuvieron dispuestos a renunciar a todo por que escucharon la palabra de Nuestro Señor en su corazón (Mateo, 4:18’20).

Por eso me permito compartirles la respuesta que le di a uno de sus hermanos sacerdotes en una publicación que hice en mis redes sociales.

La publicación era entorno a la creciente amenaza que el socialismo y el islamismo militante representan para el cristianismo, y su pregunta fue la siguiente:

“Mario, estoy de acuerdo contigo, sería bueno que nos dijeras en qué puntos actuar concretamente como sacerdotes, me gustaría tu opinión”

Les dejo mi respuesta, aunque con cierta edición:

Padre Paco, muchas gracias por leerme y pedirme mi opinión en un tema tan sensible. Le comparto mi opinión como un laico con un profundo amor y respeto por nuestros sacerdotes.

1. No se olviden que son Persona Christi. Sientan profundo orgullo y respeto por ello. Los laicos los estamos mirando a ustedes, los buscamos a ustedes esperando ver el reflejo de Nuestro Señor. El impacto psicológico de su proceder en la mente de los laicos es de gran importancia.

2. Basado en el punto anterior, no dejen de portar su alzacuello y su sotana. Les da dignidad y se convierten en un referente para los laicos. Además de ser un potente símbolo para la sociedad de un hombre consagrado a Dios, es un potente recordatorio para los laicos de que todos estamos llamados a ser testigos de Dios en el mundo.

3. No diluyan la doctrina. Enseñen la doctrina con todo su esplendor. Está bien que nos hablen de la misericordia de Dios, pero no se olviden de hablar de su justicia y de que todos daremos cuentas ante Él, tarde o temprano. Por lo tanto, hablen de la salvación, pero también de la condenación. Hablen del perdón, pero también del castigo. Hablen de cómo ser buenos cristianos, pero también de cómo se es mal cristiano. Hablen del cielo, pero también hablen del infierno. Pues si en verdad creemos que nuestra fe es verdadera, entonces lo que está en juego es la vida eterna. El “buenísmo” que inunda a nuestra Iglesia no nos hace un favor, nos pone en riesgo de condenarnos eternamente. La caridad sin verdad no es caridad es permisividad.

4. Retomen la belleza de la celebración eucarística. Hagan de la Santa Misa un acto de adoración y alabanza a Dios, no un acto de promoción humana. Vuelvan al rito extraordinario, somos más y más los laicos que deseamos vivirlo. Si no les han enseñado cómo hacerlo aprendan, hay muchos recursos para ello. Si deciden hacer la misa Novus Ordo háganla con profunda reverencia, saquen la música escandalosa y las personas que no tienen que estar en altar, incluyendo los ministros extraordinarios, nosotros queremos recibir a Nuestro Señor de las manos consagradas del sacerdote, no de una mujer en minifalda o de un señor en sandalias. Hagan de la misa una experiencia de profunda reverencia y encuentro con Dios. Incluso, pueden en la Novus Ordo integrar cosas del rito extraordinario como es celebrar Ad Orientem, muchos sacerdotes lo hacen así y los laicos nos envolvemos en el misticismo que rodea una misa celebrada con tal solemnidad.

5. Necesitamos homilías de contenido que nos dejen reflexionando sobre cómo podemos ser mejores cristianos y que nos reten a serlo. Por favor, no nos menoscaben con homilías simplistas o buenístas, sino con homilías que representen una oportunidad de crecimiento espiritual e intelectual.

6. Finalmente, padre, no nos dejen solos, salgan a las calles con nosotros. Queremos verlos brazo con brazo defendiendo nuestros templos, protestando y rezando fuera de los abortorios. Acudiendo a los medios de comunicación y haciendo frente a la cultura de la muerte y el descarte que estamos viviendo, así como dando la batalla contra la ideología de género. Deseamos que públicamente sean ustedes voces en el desierto espiritual que estamos viviendo y no solo detrás del pulpito. Necesitamos que sean sal y luz del mundo (Mateo, 5: 13-16).

Queridos sacerdotes, vean estos comentarios como una retroalimentación de los laicos.

Les aseguro que somos muchos los que estamos cansados de ver a nuestros sacerdotes vestidos secularmente, actuando como si no fueran consagrados, buscando ser de este mundo y cuando en realidad no son de este mundo (Juan 17:16). Estamos cansados de ver sacerdotes apoyando el aborto o la ideología de género y abogando porque la Iglesia deje de ser Iglesia. Es lamentable ver sacerdotes que han perdido su masculinidad, con palabras que buscan endulzar a los demás, pero que en realidad ahuyentan a los fieles, en especial a los hombres que no pueden verlos como la figura paternal que están llamados a ser. El actuar de sacerdotes así no hace que les respetemos más, sino menos pues no ofrecen nada que no ofrezca el mundo.

Por el contrario, los laicos sentimos profundo respeto y amor por aquellos sacerdotes que se mantienen fieles a la doctrina, que son ortodoxos y que buscan guiar a los fieles en la construcción del reino. Sacerdotes que reflejan las virtudes cardinales y espirituales. Sacerdotes con los que podemos acercarnos para su orientación, porque su vida es un reflejo de la sabiduría que hay en ellos.

Sepan que en estos momentos de dificultad no están solos, cuentan con nosotros los laicos, pues queremos apoyarlos en todo lo que podamos para que logren la santidad a la que están llamado y sean los guías que necesitamos. No duden en decirnos a los laicos cómo podemos apoyarlos en su ministerio.

Queridos sacerdotes, les dejo este texto con el profundo respeto y amor que les tengo. Les pido que me guarden en sus oraciones, pues yo los tengo en las mías todos los días.

Que Dios los bendiga.

Dr. Mario Guzmán Sescosse

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Mario Guzmán

Mario Guzmán

Dr. Mario Guzmán Sescosse es profesor e investigador de tiempo completo en Trinity Christian College en la ciudad de Chicago en EUA. Es doctor en psicología y cuenta con dos maestrías en psicología y psicoterapia, además de la licenciatura en psicología y estudios en filosofía. Es autor del libro "La Transformación del adolescente", de diversas obras científicas y capítulos de libro. Tiene más de 17 años de experiencia como terapeuta. Sus intereses académicos son psicología y religión, psicoterapia, psicopatología y desarrollo humano. Además, está casado y tiene 3 hijos junto con su esposa. https://www.drmarioguzman.com/